México en el corazón siempre, incluso ahora en el momento en que, tras evocar sus grandezas y generosidades, me llega el estruendo de la violencia de los narcos en Michoacán y la réplica del ejército. Años atrás nos llegaban las mujeres asesinadas de Chiapas, las tumbas del desierto, que dio origen a una de las escenas más terribles y hermosas del teatro de Alex Rigola con texto de Roberto Bolaños, 2666. Qué rara ley indescifrable une la belleza, la grandeza y el misterio de una gran nación, a la sangre y la violencia. México ha mamado mucho de esto en las fuentes de la llamada madre patria .Hasta la banda en armas se llama Los Caballeros Templarios. Ignacio García tiene razón al darle ese sesgo de actualidad a la obra de Bergamín, La sangre de Antígona, en la que participa la UNIR. Vuelvo a recordar la vieja oración: "México, tan lejos de Dios y tan cerca de los EE UU". Recuerdo Sed de mal de Orson Wells; recuerdo, hace unos meses, Arizona, de Juan Carlos Rubio, dirigida también por Ignacio García y magníficamenente interpretada por Aurora Cano y Roberto Calva, lo cual nos lleva a los periodistas españoles García Garzón, (ABC) Justo Barranco (La Vanguardia), Miguel Ayanz (La Razón), Cesar López (El Periódico) a hablar de teatro, de actores y actrices, de qué si no. A Rosana Torres (El Pais) la echamos de menos; al parecer sigue en coma. Un beso.
Me recuerdo con Ana hace 25 años en las viejas fotos de papel de las que nunca nos separaremos salvo con la muerte. Cuernavaca, Guadalajara, Chichen Itzá, Chiapas. Fotos en el Zoco, rodeados de proclamas indigenistas, fotos ante los grandes monumentos al Sol y a la Serpiente Emplumada con un guia imponente como un Dios, "mero descendiente de Moztezuma". Y los murales de Rivera, Siqueiros, Orozco. A Siqueiros casi llegué a perdonarle que, por culpa de su estalinismo bestia, ametrallara a Trotski, aunque no pudiera acabar con él, labor que remató más tarde el español Ramón Mercader Recuerdo el pánico de Javier Armada, compañero de la Escuela de Periodismo y cónsul entonces de España en DF, cuando le dijimos que queriamos recorrer el país de costa a costa y, además conduciendo Ana un coche alquilado y sin pistola, naturalmente. No pánico, terror sintió Javier Armada. Y nos ofreció, para compensar, hacer una excursión, a Queretaro, en la que yo me ponía ciego de mezcal como el cónsul de Malcolm Lowry en Bajo el volcán. Éramos más jóvenes y hasta yo, que nunca he sido un Allain Dellon, como me sugiere A. de Tocqueville, era más guapo. Ana resultaba fascinante y más cuando perpetraba esos arranques aventureros de exploración conquistadora, o los ghetos de las galleras y la lucha libre. De verdad, creánme, nosotros los de entonces, ya no somos los mismos, aunque Ana conserve mucho de su misma mismidad.
Tras el estreno de La sangre de Antígona comento de pasada estas cosa con Miguel Arrufat Consejero Delegado de UNIR al que le gustaría ver la corrida de la México. Vano intento; ni siquiera José Mata y Rudi, de Los toros en el Mundo, pueden hacer nada; sólo queda gallinero, inaccesible en la México. En otra mesa, López Antuñano, Esperanza D,Ors, Ignacio Amestoy; y el Estado Mayor de la UNIR, Carlos Mayor, Presidente, finura de diplomático; y José María Vázquez, mesura y discreción de Rector .
Lo he pasado en México mejor que el sufriente y triste Eugenio Noel cuyo Diario íntimo, editado por Almuzara tengo delante. El pobre Eugenio Noel solo ve en Mexico, hostilidad, miseria, canallismo, sobre todo por parte de la colonia española y en eso acasa tenga razón; la colonia española era la que era, el don Celes, de Tirano banderas: tenderos, avaros, prestamistas, gachupines. Por encima de su antitaurinismo y su antiflamenquismo, Eugenio Noel tenía enquistada su condición de escritor menor del 98. Eso, unido a un ego muy desarrollado y una soberbia de misionero redentor, configuró una personalidad devastadora, sobre todo para él mismo. Se pasa el tiempo ensalzando su exceso de talento y su escasez de dinero. No hay página de su estancia en Máxico de este Diario íntimo en la que no recuente sus dineros y su gastos, fuente de todas sus desventuras, con una patética reiteración: en pesos, en pesetas, en dólares. Y los grandes éxitos de sus conferencias sin público y que apenas le pagaban. Hay que leer su Diario íntimo, novela de la vida de un hombre. Planeo una guía para leer a Eugenio Noel, y puede hacerse a partir de este diario.. Planeo también una guía para leer a Chaves Nogales, más allá de su Belmonte mítico. Y puede hacerse a través de los libros que está publicando Almuzara Andalucía Roja´o el más reciente, Los enemigos de la República, por ejemplo.
miércoles, 30 de octubre de 2013
jueves, 24 de octubre de 2013
RUMBO A MÉJICO; CON BERGAMÍN A LA MÉXICO
Me llaman los amigos taurinos de México, me apremian: dejate de teatros hermano, el domingo en la Mexico a ver toros. Veremos, aunque habrá tiempo para todo; Me atrae el montaje de La sangre de Antígona y esa reunión de críticos que ha montado la Unir, con Ignacio Amestoy a la cabeza. Me atrae por supuesto la huella de los exiliados españoles en México y Cárdenas que los acogió: las tribulaciones de La España peregrina, acuñación bergamasca, como la autoría de La sangre de Antígona; siempre las víctimas sin enterrar, el derecho a sagrado que le niega el tirano a una de las víctimas, la otra no; la otra recibirá todos los honores. Y la insurgencia de Antígona, la rebelión de Antígona; qué metáfora de las guerras fratricidas, antes de llegar a "la memoria histórica", concepto que reabría heridas sin cicatrizar aún. Dejemos la historia para después de la representación.
No damos abasto al teatro que hay en Madrid y nos vamos a ver teatro a México. Evoco Nada tras la puerta de cinco magníficos autores: Juan Cavestany, José Manuel Mora, Borja Ortiz de Gondra, Yolanada Pallín, Laila Ripoll. Buenos textos, duros, erizados, cruentos. Con todo, lo mejor la dirección de Mikel Gómez de Segura; un trabajo muy inteligente de dramaturgia y ensamblaje. La individualidad de cada texto desaparece para formar parte de un todo orgánico, como si fuesen obra de una sola mano. Y en verdad es así, la man de Gómez de Segura. Merece la pena volver sobre este trabajo que demuestra con contundencia una verdad sacrosanta y acepta: un texto no es teatro hasta que se pone de pie en un escenario.
Recuerdos de Vázquez Montalbán, a los ¿diez años? de su muerte. Ví a Jesus Nieto que venía de correr, sudoroso, y le recordé lo que decía Vázquez Montalban: "las cunetas están llenas de cadáveres que murieron mientras corrían". Obviamente el magnífico periodisra, el mejor de estos tiempos con Francisco Umbral, sólo era aficionado al deporte de la buena mesa; y murió solo en un aeropuerto lejanísimo, como el personaje de una de sus novelas de la saga Carvalho. La vida, y más la muerte, es una cabronada. A Jesús Nieto, periodista aficionado a la poesía y no sé si también poeta, le recuerdo una crítica que MV me hizo en El Jueves, me parece recordar: "este poeta nunca ganará el Adonais: hay que leerlo". Y firmaba Manolo V el Empecinado. Evidentemente nunca gané el Adonais. Pero conozco a algunos amigos que lo ganaron, o estuvieron a punto de ganarlo, y son buenos poetas.
Libros para el viaje a México: La hora del lobo, de Javier Magano, que me sigue fascinando. La estética de la resistencia, de Peter Weis, editado por Hiru. Y Yo maté a Kennedy, de Vázquez Montalbán, relectura obligada después de ver Los hijos de Kennedy, en El Alcázar. Sospecho que Yo maté a Kennedy me va a gustar más de lo que me han gustado los hijos.
No damos abasto al teatro que hay en Madrid y nos vamos a ver teatro a México. Evoco Nada tras la puerta de cinco magníficos autores: Juan Cavestany, José Manuel Mora, Borja Ortiz de Gondra, Yolanada Pallín, Laila Ripoll. Buenos textos, duros, erizados, cruentos. Con todo, lo mejor la dirección de Mikel Gómez de Segura; un trabajo muy inteligente de dramaturgia y ensamblaje. La individualidad de cada texto desaparece para formar parte de un todo orgánico, como si fuesen obra de una sola mano. Y en verdad es así, la man de Gómez de Segura. Merece la pena volver sobre este trabajo que demuestra con contundencia una verdad sacrosanta y acepta: un texto no es teatro hasta que se pone de pie en un escenario.
Recuerdos de Vázquez Montalbán, a los ¿diez años? de su muerte. Ví a Jesus Nieto que venía de correr, sudoroso, y le recordé lo que decía Vázquez Montalban: "las cunetas están llenas de cadáveres que murieron mientras corrían". Obviamente el magnífico periodisra, el mejor de estos tiempos con Francisco Umbral, sólo era aficionado al deporte de la buena mesa; y murió solo en un aeropuerto lejanísimo, como el personaje de una de sus novelas de la saga Carvalho. La vida, y más la muerte, es una cabronada. A Jesús Nieto, periodista aficionado a la poesía y no sé si también poeta, le recuerdo una crítica que MV me hizo en El Jueves, me parece recordar: "este poeta nunca ganará el Adonais: hay que leerlo". Y firmaba Manolo V el Empecinado. Evidentemente nunca gané el Adonais. Pero conozco a algunos amigos que lo ganaron, o estuvieron a punto de ganarlo, y son buenos poetas.
Libros para el viaje a México: La hora del lobo, de Javier Magano, que me sigue fascinando. La estética de la resistencia, de Peter Weis, editado por Hiru. Y Yo maté a Kennedy, de Vázquez Montalbán, relectura obligada después de ver Los hijos de Kennedy, en El Alcázar. Sospecho que Yo maté a Kennedy me va a gustar más de lo que me han gustado los hijos.
QUERIDOS CÓMICOS; OTRA VEZ EN EL GIJON, PERO SIN TOREROS.
He vuelto a almorzar en el Gijón; sin toreros. Está claro que lo de los toreros vende cada vez menos. Talavante y Curro se han ido a Méxixo. Los veré allí. Vuelvo al Gijón con gente de la farándula. Parece que volviera a recuperar mi vida golfa, -golfos de bien tituló Lauro Olmo,- en el Café. Pepe Bárcenas sigue inventándome historia maravillosas que me halagan y enaltecen Los cómicos cabreados; no se explican cómo un buen montaje, aunque insuficiene, de El caballero de Olmedo, no lleve gente al Fernán Gómez y que, sin embargo, Los hijos de Kennedy esté reventando la taquilla. Prometo ver lo del Alcázar. Lo he visto a estas horas de madrugada. Ya hablaremos, pero supongo que un cartel con Pou de director y con Emma Suárez, Verdú, y la, para mí, sin par Ariadana Gil explica muchas cosas. Así se las ponían a Fernando VII. Indago en las razones de porqué El caballero....no lleva gente. Está claro; Mariano de Paco ha pinchado; puede ocurrir y un borrón lo echa el mejor escribano; y Mariano, al que sigo con fervor desde los tiempos de "alternativo", ha echado un borrón. Le queda su gran prueba de este año, Carlota en el CDN. No puede permtirse más borrones. Alguna gente de su equipo suspira, aunque no comparte mi opinión. Alguien me dice, "que tu amigo Ruperto Merino no nos baje la subvención, porfa". Ojala no, pero yo no tengo poder sobe mi amigo Ruperto Merino ni sobre ningún político; os habeis equivocado de ventanilla, decídselo a Luis María Anson. Aparece en traje de deporte, corriendo y sudando, Jesús Nieto, un ambraliano visceral: umbralianao, vale; pero no dejes que te llamen umbralito; no es malo, pero suele incluir un matiz de mala leche. De mí dijo un dia un torero sindicalista cuando le hice una mala crítica: "Aspira a ser Umbral y se ha quedado en umbralito". Le respondí: "es preferible aspirar a Umbral y quedarse en umbralito, a aspirar a torero y quedarse en Raúl Galindo". Pepe Dominguín me echó la bronca, joder Javier que este hombre es sindicalista. Y yo le contesté, Pepe "qué tienen que ver los cojones para comer trigo".
Vuelvo donde interrumpí ayer el blog; el almuerzo de anteayer con Jiménez Precioso. A la mierda el teatro, eso lo digo yo con escándalo de Amado. Y entonces saltan los años sesenta del Café, el tardofranquismo, la Falage social y antifranquista; la censura.....horrible marca de un régimen policial, Pero, desaparecida aquella lacra ¿cuántps genios aparecieron?. Es sorprendentet lo que puede dar de sí un charla con un buen vino delante.
No quiero que pase este trozo de blog sin un comenario que vengo prometiendo; Júbilo terminal. José Pedro Carrión, es no sólo un gran actor, sino una escuela de interpretación condenada a la desaparición; !que dios no lo permita! Y Valery Tellechea amenaza con ser una especie de heredera colateral. No sé dónde andan ahora, pero los seguiré donde vayan con Jubilo terminal. Y los seguiré porque, al seguirlos, persigo a Hamlet, Cyrano, Puck, Ricardo III . Lear..... O sea la mejor historia de la humanidas. Y también seguiré a Julián Ortega en La tigresa de Dario Fo. Ortega no es Darío, pero vale; no se lo pierdan esté donde esté. Porque ya no está en El sol de York, sala que no hay que perder de vista. Mi querida Alexis les dirá dónde encontrar a la tigresa, Dario Fo, Carla Mateini y Ortega. Me voy a México.
Vuelvo donde interrumpí ayer el blog; el almuerzo de anteayer con Jiménez Precioso. A la mierda el teatro, eso lo digo yo con escándalo de Amado. Y entonces saltan los años sesenta del Café, el tardofranquismo, la Falage social y antifranquista; la censura.....horrible marca de un régimen policial, Pero, desaparecida aquella lacra ¿cuántps genios aparecieron?. Es sorprendentet lo que puede dar de sí un charla con un buen vino delante.
No quiero que pase este trozo de blog sin un comenario que vengo prometiendo; Júbilo terminal. José Pedro Carrión, es no sólo un gran actor, sino una escuela de interpretación condenada a la desaparición; !que dios no lo permita! Y Valery Tellechea amenaza con ser una especie de heredera colateral. No sé dónde andan ahora, pero los seguiré donde vayan con Jubilo terminal. Y los seguiré porque, al seguirlos, persigo a Hamlet, Cyrano, Puck, Ricardo III . Lear..... O sea la mejor historia de la humanidas. Y también seguiré a Julián Ortega en La tigresa de Dario Fo. Ortega no es Darío, pero vale; no se lo pierdan esté donde esté. Porque ya no está en El sol de York, sala que no hay que perder de vista. Mi querida Alexis les dirá dónde encontrar a la tigresa, Dario Fo, Carla Mateini y Ortega. Me voy a México.
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