Entre pensar en la Constitución española, hija de 7 padres, y en el dogma de la Inmaculada Concepción, este puente político religioso se me ha ido en un suspiro, Conclusiones provisionales de un ocio tan poco productivo como aburrido. La Constitución, hija de tantos padres y ajuntamientos tras las bardas -alcanzada su mayoría de edad y sin tutelajes- está resultando una hija un poco casquivana, por no decir un poco hija de puta.
El Cristo, en cambio, como claramente explica el misterio de la virginidad de María Inmaculada, no tuvo ningún padre y María no necesitó varón para engendrar. He ahi la diferencia entre una hija de 7 padres y una madre que solo necesitó el aleteo de una paloma, el Espíritu Santo fecundador. La Constitución estamos a punto de apiolarla, después de violarla unas cuantas veces,. Y no digo que no sea necesario recomponerla, no violarla; mientras, el misterio de la la Inmaculada Concepción con el palomo de por medio lleva siglos y los que quedan.
Pero había prometido a Pilar Fabregat y a Irene Hernández Velasco corresponsal del Mundo en Roma, palabras piadosas para la Virgen por hacerme perdonar mis palabros malsonantes que Fábregat me reprocha a veces: Villán ese vocabulario...La verdad es que este soneto, que escribí cuando tenía 14 años, me hubiera gustado publicarlo en Mongolia pero, inocente e involuntariamente, me disuadió la kioskera, forofa de Mongolia y que sin embargo vota a Rajoy y votaría mejor a Aznar si este resucitase. Y usted cree señor Javier que cerrarán Mongolia?. No mujer, yo creo que no....Pero es que dicen cosas muy gordas, señor Javier, es que al Rey lo llaman corrupto y no sé cuantas cosas...Mire usted, por esto hoy no se cierra una revista que dice lo que sabemos todos...Además, señor Javier, yo creo que son unos comecuras..... . Tranquila, en España siempre vamos con los curas: o delante con un cirio o detrás con un garrote; nada, no pasa nada. Además no saben los de Mongolia qué dura es la carne de cura, a fuerza de cilicios y penitencias....Pese a todo, fue esta reflexión, sobre el clero, lo que me disuadió de mandarles este soneto a los de la Mongolia. Tenía 14 años, estaba en un Seminario y con él me hice perdonar las excomuniones que me acechaban por leer a Unamuno, ya ven ustedes. Por este soneto me diern una matrícula. O sea que de descomulgado pasé a alumno ejemplar. No resultó mal la operación.
Lo reconstruyo de memoria no para Mongolia, sino para Irene y Pilar incluso para el Papa Francisco, que me tengan presente en sus oraciones. Dice así, rescatado de un pozo de casi 50 años de profundidad:
Rio de néctar que entre hielos nace,
frágil nube de espumas en la altura
y corderilla inmaculada y pura
que nieves bebe y azucenas pace.
Brisa del alba que a los campos hace
desperezar en lechos de blancura;
cascada luminosa de hermosura
que el cieno arrastra y veloz deshace.
Modelo en el que copia la belleza,
eso eres tú más blanca que la espuma
que corona las olas y los peces.
Tan limpia, tan hermosa sin par eres,
que a no ser el Señor pureza suma,
serías menoscabo a su pureza.
Reconozco que no es un soneto perfecto;
pero, joder, tenía 14 años y fama de descomulgado.¿Qué coño quieren ustedes que hiciera?.
(Copyrihgt Seminario de Lebanza 1956)
lunes, 9 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
SALUTACION A CLARA MONTES Y OTRAS MUJERES DE MI VIDA.
El dia 7, o sea dentro de unas horas, en el teatro Fernán Gomez, Clara Montes y los poemas de Antonio Gala. Hay poetas con suerte. O cantantes que dan con el poeta adecuado. María Toledo también cantaba, a veces, mis poemas taurinos y letras que le hacía para toreros, Talavante, Padilla, Manzanares, Morante y así. Pero cuestiones de "apoderamiento" cerraron una colaboración que yo hacía por puro divertimento: como un tentadero en una ganadería amiga.
Conozco a Clara Montes hace 25 años, cuando hacíamos juntos, en San Isidro, Las Noches del Café Soto Mesa; ella de estrella y yo de hombre orquesta: organizador del espectáculo, crítico de la corrida de la tarde y animador de las grescas entre los aficionados, por un natural de más o una verónica de menos. Salía a escena Clara Montes, que aún no era Clara Montes, y todo se apaciguaba; es decir, aparecía otra emoción distinta. Era la viva imagen de una virgen gitana, sin ser gitana, con una melena negra, larga hasta la cintura. Se apaciguaban las turbulencias taurómacas y Clara cantaba, entre otras coplas y romances, La bien pagá que yo le pedía casi todas las noches. Cada madrugada, un homenaje a Miguel de Molina, al que echaron de España por rojo y por maricón. Al fondo, la sombra represora de Finat y Romaní, Conde de Mayalde, más tarde alcalde de Madrid por los servicios prestados como gatillero en la guerra; y ganadero de bravo, de casta blanda, por afición en la paz. De madrugada entraba a quites El Pescao, un genio de Palencia, no de Jerez ni del Puerto, del flamenco más roto, más rasgado y más hondo. Palencia no sabe lo que tiene en el Pescao. A mí me gustaría hacerle un homenaje y descubrir al mundo la grandeza del Pescao que canta la seguriya jugando al escondite con el hambre. !Va por tí, genio!
Hace pocos años llamé a Clara Montes para hacer en La Abadía, mi texto Albero y ceniza, en Suma Flamenca, el festival flamenco de la CAM dirigido por Juan Verdú. Muy biene Clara Montes en una especie de tabernera al estilo de Carmen la cigarrera o algo parecido. Con ella, memorables, Greg Hicks, de la Royal Shakespeare Company, en plan Hemingway; Isabelle Stofel, en plan Ava Gardner o Lauren Bacall, y Antorrín Heredia y Reza Jafari, el Persa, como gitanos canasteros y ligones. Dirigió Mariano de Paco Serrano y se ocupó de luces y espacio escénico David de Loaysa. Paco Serrano ya se había familiarizado con los toros y la copla, a partir de mis guiones de Los toros a escena que patrocinaba el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Y, sobre todo, le había cogido el gusto a la canción, con una pequeña Historia de la Copla en el Canal, que apareció sin firmar, y que a la salida del espectáculo, el cura Torrijos, agustino, y Pérez de la Fuente empezaron a decir que tenía aroma de Chanel-Villán nº 5.
Lo que quería decir es que Albero y Ceniza salió muy bien y todavía ignoro por qué se quedó anclado en dos dias de Festival, sin girar por esos mundos de Dios. Triunfadora indiscutible fue Clara Montes -mañana dia 7 en el Fernán Gómez con poemas de Antonio Gala- que acaso no sea aquella jovencita de las Noches del Café Soto Mesa, de hace 25 años; pero que sigue siendo una mujer deslumbrante. Y ha vuelto a Gala.
Y como la cosa va de mujeres deslumbrantes y tocadas por la magia del arte, ahí van algunas más.
Cristina Cerezales me manda su última novela El Pozo del cielo; Cristina, de la saga de los Cerezales-Laforet, es una excelente pintora que un dia dejó los pinceles y se entregó a la literatura. Como Alberti ("el dolor enterrado de enterrar el dolor de nacer un poeta por morirse un pintor"), sólo que sin dolor. El pozo del cielo se presenta precisamente en la librería Alberti el próximo dia 12 y es un juego de amor y de pasión; una historia de clandestinidades amatorias, encuentros y desencuentros.
Durante los dias 7 y 8, artesania de "arte y ensayo", el prodigio de unas manos de filigrana de Cristina Yolanda Merino en la Feria MollyMarket, COAM stand número dos, Hortaleza 63. Regalos de Navidad de gusto refinado a precios de crisis.
Victoria Vera, mi adorada Nausicaa, siempre seré su Ulises (Otra vez Gala, en aquella lejanisima y auroral Por qué corres Ulises prepara una gran superproducción, pero no suelta prenda: ni siquiera a mí, el Ulises cojo que sigue corriendo.
Después de Uñas rojas, la ya citada María Toledo, mantiene un discreto silencio, o yo no oigo. Pero algo estará tramando supongo esta artista del flamenco al piano. Las nanas flamencas más hermosas que Paco Umbral hubiera soñado para su hijo, las canto María Toledo, con Juan Diego y Juan Echanove al lado en el Congreso sobre Mortal y Rosa.
Con Diana de Paco Serrano he terminado Las tres Pasiones de la Argentinita, una tragedia taurino- flamenca sobre la vida y muerte de Encarnación López Júlvez, de la que era hermana la gran Pilar López. Joselito el Gallo y la sombra de la rica heredera de Pablo Romero, Guadalupe, oscureciendo los amores de Encarna y de José; y Lola Gómez, hermana de José y esposa de Ignacio, entre la pasión loca de Sánchez Mejías y Encarnación. Ignacio, mecenas del 27, dramaturgo, periodista, promotor con Lorca de los espectáculos de Encarna. Diana y yo preparamos una lectura dramatizada, sorpresiva y sorprendente, de La Argentinita, dirigida por Santiago Sánchez, el de Imprebís que ahora tiene en el Canal, el Decamerón negro
Conozco a Clara Montes hace 25 años, cuando hacíamos juntos, en San Isidro, Las Noches del Café Soto Mesa; ella de estrella y yo de hombre orquesta: organizador del espectáculo, crítico de la corrida de la tarde y animador de las grescas entre los aficionados, por un natural de más o una verónica de menos. Salía a escena Clara Montes, que aún no era Clara Montes, y todo se apaciguaba; es decir, aparecía otra emoción distinta. Era la viva imagen de una virgen gitana, sin ser gitana, con una melena negra, larga hasta la cintura. Se apaciguaban las turbulencias taurómacas y Clara cantaba, entre otras coplas y romances, La bien pagá que yo le pedía casi todas las noches. Cada madrugada, un homenaje a Miguel de Molina, al que echaron de España por rojo y por maricón. Al fondo, la sombra represora de Finat y Romaní, Conde de Mayalde, más tarde alcalde de Madrid por los servicios prestados como gatillero en la guerra; y ganadero de bravo, de casta blanda, por afición en la paz. De madrugada entraba a quites El Pescao, un genio de Palencia, no de Jerez ni del Puerto, del flamenco más roto, más rasgado y más hondo. Palencia no sabe lo que tiene en el Pescao. A mí me gustaría hacerle un homenaje y descubrir al mundo la grandeza del Pescao que canta la seguriya jugando al escondite con el hambre. !Va por tí, genio!
Hace pocos años llamé a Clara Montes para hacer en La Abadía, mi texto Albero y ceniza, en Suma Flamenca, el festival flamenco de la CAM dirigido por Juan Verdú. Muy biene Clara Montes en una especie de tabernera al estilo de Carmen la cigarrera o algo parecido. Con ella, memorables, Greg Hicks, de la Royal Shakespeare Company, en plan Hemingway; Isabelle Stofel, en plan Ava Gardner o Lauren Bacall, y Antorrín Heredia y Reza Jafari, el Persa, como gitanos canasteros y ligones. Dirigió Mariano de Paco Serrano y se ocupó de luces y espacio escénico David de Loaysa. Paco Serrano ya se había familiarizado con los toros y la copla, a partir de mis guiones de Los toros a escena que patrocinaba el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Y, sobre todo, le había cogido el gusto a la canción, con una pequeña Historia de la Copla en el Canal, que apareció sin firmar, y que a la salida del espectáculo, el cura Torrijos, agustino, y Pérez de la Fuente empezaron a decir que tenía aroma de Chanel-Villán nº 5.
Lo que quería decir es que Albero y Ceniza salió muy bien y todavía ignoro por qué se quedó anclado en dos dias de Festival, sin girar por esos mundos de Dios. Triunfadora indiscutible fue Clara Montes -mañana dia 7 en el Fernán Gómez con poemas de Antonio Gala- que acaso no sea aquella jovencita de las Noches del Café Soto Mesa, de hace 25 años; pero que sigue siendo una mujer deslumbrante. Y ha vuelto a Gala.
Y como la cosa va de mujeres deslumbrantes y tocadas por la magia del arte, ahí van algunas más.
Cristina Cerezales me manda su última novela El Pozo del cielo; Cristina, de la saga de los Cerezales-Laforet, es una excelente pintora que un dia dejó los pinceles y se entregó a la literatura. Como Alberti ("el dolor enterrado de enterrar el dolor de nacer un poeta por morirse un pintor"), sólo que sin dolor. El pozo del cielo se presenta precisamente en la librería Alberti el próximo dia 12 y es un juego de amor y de pasión; una historia de clandestinidades amatorias, encuentros y desencuentros.
Durante los dias 7 y 8, artesania de "arte y ensayo", el prodigio de unas manos de filigrana de Cristina Yolanda Merino en la Feria MollyMarket, COAM stand número dos, Hortaleza 63. Regalos de Navidad de gusto refinado a precios de crisis.
Victoria Vera, mi adorada Nausicaa, siempre seré su Ulises (Otra vez Gala, en aquella lejanisima y auroral Por qué corres Ulises prepara una gran superproducción, pero no suelta prenda: ni siquiera a mí, el Ulises cojo que sigue corriendo.
Después de Uñas rojas, la ya citada María Toledo, mantiene un discreto silencio, o yo no oigo. Pero algo estará tramando supongo esta artista del flamenco al piano. Las nanas flamencas más hermosas que Paco Umbral hubiera soñado para su hijo, las canto María Toledo, con Juan Diego y Juan Echanove al lado en el Congreso sobre Mortal y Rosa.
Con Diana de Paco Serrano he terminado Las tres Pasiones de la Argentinita, una tragedia taurino- flamenca sobre la vida y muerte de Encarnación López Júlvez, de la que era hermana la gran Pilar López. Joselito el Gallo y la sombra de la rica heredera de Pablo Romero, Guadalupe, oscureciendo los amores de Encarna y de José; y Lola Gómez, hermana de José y esposa de Ignacio, entre la pasión loca de Sánchez Mejías y Encarnación. Ignacio, mecenas del 27, dramaturgo, periodista, promotor con Lorca de los espectáculos de Encarna. Diana y yo preparamos una lectura dramatizada, sorpresiva y sorprendente, de La Argentinita, dirigida por Santiago Sánchez, el de Imprebís que ahora tiene en el Canal, el Decamerón negro
martes, 3 de diciembre de 2013
ESTE PAIS NO TIENE ARREGLO
Y, en consecuencia, si este país no tiene arreglo, habría que exiliarse. Pero uno ya está mayor para esas aventuras y este país llamado España, tiene todavía algunas cosas buenas; por ejemplo y pese a lo que digan algunos y escribiera León del Arroyal en Oración apologética en defensa del Estado floreciente de España, le quedan los torosy el flamenco. Yo creo que me quedo en España por los toros y el flamenco. Los primeros acabarán quitándomelos; pero el flamenco, no. Este es inmortal y ni siquiera los turistas secarán sus raices profundas....Los toros en cambio !ay! los toros.....
Siempre que he tratado de defender a este país llamado España, he dicho aquello de "dios, qué buen caballero si hobiese buen señor". Caballero o vasallo, no lo sé. Que no tenemos buen señor a quien servir, es evidente; que el pueblo español sea buen caballero,o vasallo, no lo sé.... Nos falta experiencia. También he dicho en ocasiones que somos un país de cafres; una vez le dediqué un libro a Arcadi Espada y le ponía: " articulista demasiado sutil para un país de cafres". Cada vez que un español habla de patriotismo es para echarse a temblar o salir corriendo. Pero ya es tarde y lo que no se hizo a tiempo ya no se puede hacer. ¿Dónde va a ir uno en estos tiempos y con estos pelos de español?
El exilio del 39 fue una desgracia para la cultura española, pero, dicho sea con todos los respetos, fue una bienaventuranza para muchos exiliados. A cambio de perder su casa, su hacienda, familia y su sol, ganaron el respeto de mucha gente. Y ellos nunca abandonaron su pasión española. Fueron llamados la AntiEspaña y en sus poemas hay un lamento de amor, una afirmación española que conmueve. Por los siglos de los siglos. Que trata de España es un breve oratorio que han hecho Ramón Fontseré y Victoria Vera, con el flamenco Antorrín, que está suscitando dos dialécticas enfrentadas; de un lado, los que siguen pensando que los poetas seleccionados son la AntiEspaña y de otro los que creen que el título es una reivindicación de un país de pandereta: una españolada. Esa es la idea que tienen de su país; como para emigrar, con esta propaganda.
El exilio es la única salida paa los intelectuales que más aman a España; al menos lo fue para aquellos exiliados a la fuerza del 39: o exilio o muerte. En 1953, Aranguren, falangista ortodoxo primero y antifranquista radical después, los llamaba "emigrados": emigrantes necesarios para la reconstrucción cultural del país. País de extremos, de contradicciones turbadoras; en el interior posbélico fueron los falangistas, que se sintieron traicionados por Franco, los primeros antifranquistas. A la Transición democrática ayudaron los hijos de los vencedores con el respaldo que les daba su apellido y su posición social. Claro que bien podría decirse, así nos salió la Transición. Pero aquello valió, aunque ahora ya no valga.
Hace unos dias en la Real Escuela Superior de Arte Dramático se presentaba un libro capital para entender algunas de estas cosas, Teatro del exilio, materiales de Ricardo Domenech, una de las voces más autorizadas de la crítica de teatro, y redacción última y edición de Fernando Domenech Rico. Estaban en la mesa, el director de la RESAD Rafael Ruiz, Itziar Pascual, el autor, e Ignacio Amestoy, que dos semanas antes había organizado en México un encuentro homenaje a Bergamín patrocinado por la UNIR. Con lo cual, aquello parecía una reedición de los coloquios en torno a La sangre de Antígona. Brillantes sesiones, brillantísimas sesiones podría decirse en torno a Max Aub, León Felipe, José Ricardo Morales, Cernuda, Alberti y la larga lista de la España peregrina, los españoles transterrados. Conservo especial recuerdo de la ponencia de Amestoy sobre las fantasías e invenciones de Max Aub; conservo de las jornadas de la Unir en DF la profunda aproximación de Jose Gabriel Antuñano al teatro de Bergamín, quizá de lo mejor que yo he escuchado sobre este autor. Escribe Antuñano que "la obra teatral de José Bergamín se asienta sobre unas coordenadas permanentes en su vda, tanto en tiempos de militancia en las vanguardias como en el sufrimiento del exilio: la visión del escritor sobre cuestiones existenciales, sociales o políticas". Un dia me gustaría entrar a fondo en este esquema de Antuñano. Mientras, leo y releo el libro de los dos Domenech, el intelectual muerto y el intelectual vivo, albacea de sus textos y su pensamiento: Teatro del exilio, imprescindible para entender el teatro español. E imprescindible para entender España.
Siempre que he tratado de defender a este país llamado España, he dicho aquello de "dios, qué buen caballero si hobiese buen señor". Caballero o vasallo, no lo sé. Que no tenemos buen señor a quien servir, es evidente; que el pueblo español sea buen caballero,o vasallo, no lo sé.... Nos falta experiencia. También he dicho en ocasiones que somos un país de cafres; una vez le dediqué un libro a Arcadi Espada y le ponía: " articulista demasiado sutil para un país de cafres". Cada vez que un español habla de patriotismo es para echarse a temblar o salir corriendo. Pero ya es tarde y lo que no se hizo a tiempo ya no se puede hacer. ¿Dónde va a ir uno en estos tiempos y con estos pelos de español?
El exilio del 39 fue una desgracia para la cultura española, pero, dicho sea con todos los respetos, fue una bienaventuranza para muchos exiliados. A cambio de perder su casa, su hacienda, familia y su sol, ganaron el respeto de mucha gente. Y ellos nunca abandonaron su pasión española. Fueron llamados la AntiEspaña y en sus poemas hay un lamento de amor, una afirmación española que conmueve. Por los siglos de los siglos. Que trata de España es un breve oratorio que han hecho Ramón Fontseré y Victoria Vera, con el flamenco Antorrín, que está suscitando dos dialécticas enfrentadas; de un lado, los que siguen pensando que los poetas seleccionados son la AntiEspaña y de otro los que creen que el título es una reivindicación de un país de pandereta: una españolada. Esa es la idea que tienen de su país; como para emigrar, con esta propaganda.
El exilio es la única salida paa los intelectuales que más aman a España; al menos lo fue para aquellos exiliados a la fuerza del 39: o exilio o muerte. En 1953, Aranguren, falangista ortodoxo primero y antifranquista radical después, los llamaba "emigrados": emigrantes necesarios para la reconstrucción cultural del país. País de extremos, de contradicciones turbadoras; en el interior posbélico fueron los falangistas, que se sintieron traicionados por Franco, los primeros antifranquistas. A la Transición democrática ayudaron los hijos de los vencedores con el respaldo que les daba su apellido y su posición social. Claro que bien podría decirse, así nos salió la Transición. Pero aquello valió, aunque ahora ya no valga.
Hace unos dias en la Real Escuela Superior de Arte Dramático se presentaba un libro capital para entender algunas de estas cosas, Teatro del exilio, materiales de Ricardo Domenech, una de las voces más autorizadas de la crítica de teatro, y redacción última y edición de Fernando Domenech Rico. Estaban en la mesa, el director de la RESAD Rafael Ruiz, Itziar Pascual, el autor, e Ignacio Amestoy, que dos semanas antes había organizado en México un encuentro homenaje a Bergamín patrocinado por la UNIR. Con lo cual, aquello parecía una reedición de los coloquios en torno a La sangre de Antígona. Brillantes sesiones, brillantísimas sesiones podría decirse en torno a Max Aub, León Felipe, José Ricardo Morales, Cernuda, Alberti y la larga lista de la España peregrina, los españoles transterrados. Conservo especial recuerdo de la ponencia de Amestoy sobre las fantasías e invenciones de Max Aub; conservo de las jornadas de la Unir en DF la profunda aproximación de Jose Gabriel Antuñano al teatro de Bergamín, quizá de lo mejor que yo he escuchado sobre este autor. Escribe Antuñano que "la obra teatral de José Bergamín se asienta sobre unas coordenadas permanentes en su vda, tanto en tiempos de militancia en las vanguardias como en el sufrimiento del exilio: la visión del escritor sobre cuestiones existenciales, sociales o políticas". Un dia me gustaría entrar a fondo en este esquema de Antuñano. Mientras, leo y releo el libro de los dos Domenech, el intelectual muerto y el intelectual vivo, albacea de sus textos y su pensamiento: Teatro del exilio, imprescindible para entender el teatro español. E imprescindible para entender España.
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