viernes, 31 de enero de 2014

TRAS DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA. A VECES

Cualquiera de mis benévolos, y no del todo probables lectores, que haya leido el peqeño artículo que va debajo, ayer, entenderá que hay dias en que uno no está para nada.  Muertos dos amigos (Félix Grande y Paco Puchol) de distinto carácter y dedicación, tormenta en el Mundo que es todo un síntoma, más allá de la venganza institucional, del poder, contra un nombre: PedroJ.: Amenaza real contra la libertad de Prensa y opinión. Que confiemos en Casimiro García Abadillo   no quita gravedad a las intromisiones de poder. !Ánimo, Casimiro!. No dejarás de ser quién eres. Ejecución hipotecaria, en la Mirador, me infunde ánimos y vigor. Dios aprieta, pero no ahoga.

Esta tarde recuperaré el ritmo después de reunirme con el jurado de la Sagae y de un almuerzo con la gran cantaora, jondo y piano, Maria Toledo, lo cual tiene más incentivo que un jurado de teatro. Hasta luego, amigos

jueves, 30 de enero de 2014

LOS HERALDOS NEGROS, UNA MUJER JUDÍA Y ÁNGELES SOBRE PARÍS

Hoy 30 de enero. Un dia atroz.

 Hay dias imposibles, dias que vienen marcados por una cruz negra, símbolo de que nuestra existencia, por aleatoria que sea, tiene siempre el gélido brillo oscuro de la muerte. Cesar Vallejo presentía esos heraldos negros y su cortejo fúnebre,"hay dias en la vida, yo no sé". Hoy. Apenas Juan Manuel Mompó y los amigos de Valencia me comunican la muerte de   Francisco Puchol, aficionado taurino y  galerista, descubridor de pintores y difusor del arte, fervoroso de Guayasamín, me asalta el trance mortal de Félix Grande: poeta, flamencólogo, hombre herido desde la raiz, carnívoro cuchillo que empezó a matarlo hace algún  tiempo. Se me van dos amigos y Catita y Paca Aguirre  quedan en soledad. De golpe, en unas pocas horas, la poesía de luto, el toro de luto y el flamenco de luto.
Tenía pensado escribir hoy  de áspides  (los de Cleopatra) en el Pavón; pero qué más viboras ponzoñosas que estas dos muertes. Tenía pensado hablar de La mujer judia,  en el teatro de Cámara. De la visita de Angel Gutiérrez a su viejo teatro donde la Unir e Ignacio Amestoy  han querido montar un Chejov y no han podido y se van al Galileo. O de Lluvia de ángeles sobre París, de Alfonso Sastre en el Lara. O del inminente estreno de un nuevo Fernnado Arrabal por parte de Pérez de la Fuente ya sin su actriz fetiche. María Jesus Valdés, difunta para el teatro poco después del martirio chino arrabalesco; o de la pasión española de Dionisio Ridruejo, dirigida también por el  ubícuo Pérez de la Fuente. Pero me apago,  me voy a negro. No soy como los payasos  que hacen reir a los niños mientras están llorando por de dentro. Se me funden los plomos con el recuerdo de Puchol y de Félix. Prafraseando un título del gran poeta fallecido,  "Negro" spirituals. El album de familia, último libro de  Félix Grande, se empobrece. No tengo ánimo para escuchar ni siquiera un seguidilla de Terremoto de Jerez.

martes, 28 de enero de 2014

LAS ESENCIALES RELACIONES ENTRE TEATRO Y TOROS.

Evidentemente no se trata de un blog de teatro, como puede comprobar cualquiera que se moleste en echarle una ojeada. Pero el teatro forma parte de mi vida diaria, en mayor medida quizá  en que lo forma la política, el arte y los toros; estos cada vez menos y, además, son  una Fiesta de temporada. Los toros de invierno no me atraen demasiado, salvo un libro del mismo título, creo recordar, de Alfonso Navalon. Llevo escritas una 3000 crónicas de toros en el Mundo y eso deja, naturalmente un rastro. Y un poso. Por ejemplo, me llama Elena  García Sánchez para que evoque, en un programa del Plus,  mi crónica sobre la mítica faena de Julio Aparicio a un Alcurrucén el 18 de mayo. Casi todos mis lectores coinciden en que ha sido mi mejor crónica; cosa harto difícil de dilucidar entre una cifra aproximada de 3000.  Todos saben que, para reflejar las relaciones esenciales  entre la farándula y la torería, siempre recurro al entusiasmo táurico de don Ramón María del Valle Inclán. Y que mi primer libro sobre José Tomás se tituló: Claves rituales de un enigma.

La buena gente de Nápoles millonaria, Eduardo de Filippo, dirigida por Francisco Vidal,  me pide que opine de la obra que ví el domingo en la sala TU, un espacio inverosímil que se ha inventado Alfonso Lara  que, además de buen actor,es un alma inquieta que, en  tiempos de tribulación, rige esta sala alternativa. Cumplo el compromiso de pronunciarme sobre el espectáculo, si bien las condicones en que se desarrolla no sean las más propicias para ello: un espacio asfixiante de 16 metros cuadrados que se reparten fraternalmente 11 actores y 60 espectadores. La dificultades de los intérpretes son obvias, para que el público, en unas asientos a tres bandas, no se pierda su labor, aunque el entusiasmo puede con todo. Nápoles millonaria es un buen texto de Eduardo de Filippo, sobre el Nápoles golfo y hambriento de los últimos meses de la Gran Guerra: estraperlo, engaños, sexo y amor sin esperanza, deslealtades. Y, al final, una difusa ilusión en el porvenir cargado de culpa. Y una lección de moral, pues entre esa fauna de supervivientes canallas, también existen los justos y bondadosos. Los intérpretes se dejan la piel en el "escenario"; se dejan el alma y habrá que verlos en otras condiciones menos adversas a las que, sin duda, ellos, Francisco Vidal y Eduardo de Filipo deben aspirar. Ello requerirá un replanteamiento de la dramaturgia, el espacio escénico y el aparataje teatral y un ajuste inevitable de la labor actoral que crecerá sin duda.
Es heroico hacer teatro así, heroico y loable. Hay muchos espacios en Madrid parecidos a la sala TU, pero los textos están  pensados o escogidos para esos espacios mínimos dond el teatro se vive orgánicamente, como una prolongación emocinante de la respiración de actores y de actrices. La casa de la portera, por ejemplo, o los distintos formatos de microteatro etc. No digo que, tal como está ahora, Nápoles Millonaria, pueda ir al María Guerrero o al Español, el Reina Victoria o el Alcázar u otros de menor alcurnia; pero Vidal está acostumbrado a los retos y sacrificios.

Y un encuentro que celebro, en esa función: Luis Torres al que conozco ´hace casi 30 años, cuando era un chaval y hacía de ayudante mano derecha de Antonio Guirau,  excelente profesional y hombre de bien. Durante los Sanisidros, Guirau y Torres me organizaban unas charlas taurinas matinales, después del sorteo y apartado en las Ventas, y poníamos siempre el cartel de no hay billetes. Las colas llegaban hasta la calle Jorge Juan, como si fueran a torear  Ponce o José Tomas.  Y, como repartíamos mucho juego entre los aficionados e invitados de postín, la controversia, e incluso las trifulcas, estaban aseguradas con gran júbilo de Guirau y Torres. Más tarde, y ya en mi oficio de critico de teatro,  dí en meterme con la sala de mis triunfos taurinos; no con la programación de Luis que siempre me parecio buena, sino con la sala en sí, con su materialidad de salón de actos de colegio. Hoy la Sala II es una sala ejemplar con la que sueñan las gentes de teatro. O sea que mi "ingratitud" sirvió de algo. Le pregunto por los lios de privatización del Fernan Gómez y es reacio a entrar en la cuestión. Deduzco que eso, de momento, se ha frenado y que Luis Torres atribuye buena parte del mérito del aplazamiento a Natalio Grueso;   no me extrañaría, sea cual sea la solución final, pues el otro dia le escuché a don Natalio que, con él, los teatros y, en especial el Español, nunca pasarían a manos privadas. Y en vista de que mi amigo Luis no suelta prenda, !ten amigos para esto!, nos ponemos a hablar de André y Dorine  y el  mar de lágrimas de emoción, que  cada dia inunda la Sala Pequeña, la de mis triunfos taurinos, del Centro Cultural de la Villa. Y nos tomamos un vino que, para que no puedan acusarle de malversacción de caudales públicos, pago yo. !ten amigos para esto!.