Escuché el otro dia en las Naves del Español, la voz en off de Irina Kourbeskaya en Gala, la amada de Paul Eluard y de Salvador Dalí; un acierto esa dulzura, esa música de la voz de una actriz que ha puesto la Sala Tribueñe en la vanguardia del teatro español. En realidad no sé por qué a salas como la Tribueñe y Guindalera se les sigue llamando alternativas, término que siempre incluye una dosis de incertidumbre aleatoria. Están ya a otro nivel, como el alcanzado por la Cuarta Pared, por la Mirador, por ejemplo, o el que está tratando de alcanzar La Triángulo. A esta, además, nadie le podrá quitar el mérito de haber sido una de las pioneras en los tiempos heróicos; un recuerdo pues para Alfonso Pindado.
Dentro de unos dias La casa de Bernarda Alba, de Irina Kourbeskaya, irá al teatro Español y en ella Irina hace el papel de la abuela loquita meciendo en sus brazos a un cordero. Por ello, y por el riesgo que entraña trasvasar al Español una sal de pequelo formato, habría que felicitar a Natalio Grueso, como felicitamos a Enrique Cornejo cuando llevó los ojos de Meller al Reina Victoria. Está Irina ahora con Bodas de sangre en la calle Sancho Dávila donde más o menos estaba el sanatorio de los toreros; los toros, otra pasión española de Irina con Lorca y Valle Inclán. Y la canción y el cuplé. Y todo ello pasado por Chejov. Aún recordamos el fuerte impacto de Por los ojos de Raquel Meller, de Hugo Pérez, un talento de estirpe lorquiana que ha crecido en Tribueñe bajo la sombra protectora de Irina Kourbeskaya.
En la Sala Guindalera ví el otro dia El artista del hambre, un terrorífico cuento de Franz Kafka, escrito en 1922, ya en las postrimerías. Un cuento tan terrorífico como La metamorfosis y mucho más que Informe para una Academia que, en el fondo es nada más, y nada menos, que una reflexón sobre la pérdida de libertad y la pérdida de conciencia. La dramaturgia y la dirección es de Luis D,Ors, es un riguroso trabajo intelectual y dramático para reconvertir una narración de Kafka en materia escénica. Un artista del hambre es la historia de un hombre, un ayunador profesional, exhibido en un circo como espectáculo. El ayuno de este hombre rebasa las simples habilidades de la mística de un faquir para concentrar en su historia todos los símbolos kafkianos: soledad, incomunicación, misterio, fuerzas inexplicables que determinan la vida de los hombres: Absurdo, en definitiva. Poco tiene que ver con el hambre, en su sentido físico de carencia de alimentos, sino con la naturaleza del individuo sometido a escarnio por la sociedad a la que, sin embargo, trata de adaptarse.. La interpretación de Juan Ceacero, ágil, muy comunicativa, muy en plan número de circo, narrativa, no sé si transmite la esencia del relato; pero llega a la gente. Kafka es ya difícil de por sí en una simple lectura. En teatro lo es más. Pero empeños como este de Luis D,Ors ponen de relieve la necesidad de un teatro de corte intelectual, desnudo de ornamentos. Un teatro que trata de ir a la naturaleza y la esencia del hombre marginado, sin artificios.
sábado, 15 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
LA CASTILLA QUE NO PINTÓ CANEJA
Dia de perros por los campos de Castilla; decir cellisca es decir poco. Vendaval, copos de nieve como pardales, lluvia como latigazos. Árboles desgajados; los olmos, menos rígidos, se doblan sin partirse. Los arroyos semejan torrenteras enfurecidas, el coche da bandazos y Ana, con pericia de piloto de rally, agarrada al volante, lo mantiene en un precario equilibrio. Yolanda de copiloto. Dia de perros y difuntos. En Villoldo (Palencia) la campana toca a muerto por Teo, la más vieja del pueblo, casi cien años: la matriarca indomable. Me recuerda este dia a uno parecido, aunque menos encrespado, por los campos góticos hacia León en tren, a la altura de Villada, donde me esperaban, en el andén, para darme, sobre la marcha, papeles de Caneja. En Diario de una testamentaria, biografía de Caneja, Una mirada del siglo XX, escribí por entonces: "Cuando se serene este temporal que tiene trazas de no parar, estos campos serán como una inmensa sábana tendida al sol sin aristas y sin relieve: quietud, placidez, blancura. En los cuadros de Caneja hay tensión, pasión de la soledad de la tierra (...) grietas, costurones de la tierra que desfallecen hacia el azul, ocres que huyen hacia el amarillo". Dia de perros por la Tierra de Campos. Como si un motín de la naturaleza se rebelara contra el color, contra la geometría canejiana. Con dias así, lo poco que queda en pie de la casa de la familia Caneja en el Páramo de Pozo de Urama, se vendrá definitivamente abajo. La casa tiene dueño, la heredó Josefina Caneja, sobrina de Juan Manuel. Siguen doblando a muerto las campanas. Y en Palencia esperan asuntos urgentes de la Fundación. Y, de paso, me espera mi hermana Elisa y mi cuñado Aurelio, casi centenario y, todavía, campeón de mus. La gente de estas tierras es dura de pelar.
Ante la devastación a que la meteorología somete el paisaje de Caneja, hojeo el catálogo que me ha enviado Rafael del Valle de la exposición en las Cortes de Castilla y León. Del Valle ha seleccionado unos cuarenta cuadros con intención didáctica: lo mejor de cada época de Caneja: desde el cubismo un poco abrupto de los años 20, al más picassiano de los años 40; el paisaje, los pueblos los bodegones, el vigor de sus últimos cuadros, la frescura germinal de sus años postreros como si acabara de descubrir la pintura y en ello le fuera la vida. Excelentes textos de Rafael del Valle, puntal firme de la Fundación, para cada apartado de la historia canejiana. En la Fundación está lo mejor de Caneja; en la muestra de las Cortes de Castilla y León está lo mejor de lo mejor.
Periodistas de la Comunidad me preguntan si la donación parcial hecha a Colmenar Viejo de la colección privada de Ana Merino y Javier Villan afectará a la donación prometida, y reiterada, a la Fundación en Palencia. No lo sé; los tiempos son difíciles y la valoración de la Cultura por un PP que tiene cosas más importantes en qué pensar, es aleatoria. Lo importante es mantener la Fundación y eso, a duras penas, se está consiguiendo. Todo lo demás es secundario. Me encuentro a gusto en Palencia. Heliodoro Gallego, el anterior alcalde, me dedicó un paseo junto al Carrión en un lugar casi desértico; lo llamo el Paseo de los Solitarios y si un dia me quiero tirar de cabeza al rio, no habrá mejor lugar; pero estoy al lado de la calle dedicada a Juan Antonio Bardem, que aquí rodó parte de su obra maestra, Calle Mayor, y otra a Marcelino Camacho cerca del Instituto llamado José María Fernández Nieto, un gran poeta en tierra de poetas: Jorge Manrique, Marqués de Santillana, Dom Sem Tob, Francisco Vighi, Gabino Alejandro Carriedo; y más modernamente: Marcelino García Velasco, Julián Alonso, Zamora, Esperanza Ortega, Ayuso, Sari Fernández y los que me olvido....Palencia es tierra de poetas, entre los que me incluyo por derecho propio y sin modestias falsas.
Me encuentro a gusto en Palencia, aunque no me hayan hecho Académico de la Institución Tello Téllez de Meneses, que no es la Academia de la Lengua, pero en Palencia mola mucho y, además me lo prometieron muchas veces; y aunque no hayan inaugurado ese paseo de Javier Villan, como hicieron en mi aldea de Torre de los Molinos cuando me dedicaron una plaza; o en Colmenar Viejo al inaugurar una sala de pintura taurina, Sala de Javier Villán. Viene el alcalde, descorre una cortina y !zas! allí está tu nombre para la eternidad. En Palencia somos poco sentimentales y lo de la eternidad, la fama y esas cosas lo dejó muy bien explicado Jorge Manrique, "nuestras vidas son los rios que van a dar a la mar".... Lo mismo que el Rabí Sem Tob, de Carrión de los Condes, dejó claro la "alianza de civilizaciones", la genuina, no la bobada que se inventó la sagacidad zapateril; judios en tierras de cristianos viejos. Al único que desconcierta el Rabí es a Chuco Varona, que le cambiaron el nombre de la calle donde tiene la farmacia, enfrente de la fábrica de armas, calle Héroes del Alcázar, que todo el mundo sabía de qué iba, por el de Dom Sem Tob, que casi nadie sabe de qué va. Cosas de la democracia
Ante la devastación a que la meteorología somete el paisaje de Caneja, hojeo el catálogo que me ha enviado Rafael del Valle de la exposición en las Cortes de Castilla y León. Del Valle ha seleccionado unos cuarenta cuadros con intención didáctica: lo mejor de cada época de Caneja: desde el cubismo un poco abrupto de los años 20, al más picassiano de los años 40; el paisaje, los pueblos los bodegones, el vigor de sus últimos cuadros, la frescura germinal de sus años postreros como si acabara de descubrir la pintura y en ello le fuera la vida. Excelentes textos de Rafael del Valle, puntal firme de la Fundación, para cada apartado de la historia canejiana. En la Fundación está lo mejor de Caneja; en la muestra de las Cortes de Castilla y León está lo mejor de lo mejor.
Periodistas de la Comunidad me preguntan si la donación parcial hecha a Colmenar Viejo de la colección privada de Ana Merino y Javier Villan afectará a la donación prometida, y reiterada, a la Fundación en Palencia. No lo sé; los tiempos son difíciles y la valoración de la Cultura por un PP que tiene cosas más importantes en qué pensar, es aleatoria. Lo importante es mantener la Fundación y eso, a duras penas, se está consiguiendo. Todo lo demás es secundario. Me encuentro a gusto en Palencia. Heliodoro Gallego, el anterior alcalde, me dedicó un paseo junto al Carrión en un lugar casi desértico; lo llamo el Paseo de los Solitarios y si un dia me quiero tirar de cabeza al rio, no habrá mejor lugar; pero estoy al lado de la calle dedicada a Juan Antonio Bardem, que aquí rodó parte de su obra maestra, Calle Mayor, y otra a Marcelino Camacho cerca del Instituto llamado José María Fernández Nieto, un gran poeta en tierra de poetas: Jorge Manrique, Marqués de Santillana, Dom Sem Tob, Francisco Vighi, Gabino Alejandro Carriedo; y más modernamente: Marcelino García Velasco, Julián Alonso, Zamora, Esperanza Ortega, Ayuso, Sari Fernández y los que me olvido....Palencia es tierra de poetas, entre los que me incluyo por derecho propio y sin modestias falsas.
Me encuentro a gusto en Palencia, aunque no me hayan hecho Académico de la Institución Tello Téllez de Meneses, que no es la Academia de la Lengua, pero en Palencia mola mucho y, además me lo prometieron muchas veces; y aunque no hayan inaugurado ese paseo de Javier Villan, como hicieron en mi aldea de Torre de los Molinos cuando me dedicaron una plaza; o en Colmenar Viejo al inaugurar una sala de pintura taurina, Sala de Javier Villán. Viene el alcalde, descorre una cortina y !zas! allí está tu nombre para la eternidad. En Palencia somos poco sentimentales y lo de la eternidad, la fama y esas cosas lo dejó muy bien explicado Jorge Manrique, "nuestras vidas son los rios que van a dar a la mar".... Lo mismo que el Rabí Sem Tob, de Carrión de los Condes, dejó claro la "alianza de civilizaciones", la genuina, no la bobada que se inventó la sagacidad zapateril; judios en tierras de cristianos viejos. Al único que desconcierta el Rabí es a Chuco Varona, que le cambiaron el nombre de la calle donde tiene la farmacia, enfrente de la fábrica de armas, calle Héroes del Alcázar, que todo el mundo sabía de qué iba, por el de Dom Sem Tob, que casi nadie sabe de qué va. Cosas de la democracia
sábado, 8 de febrero de 2014
CAFE DE GIJÓN: ARRABAL, PEREZ DE LA FUENTE Y EL FANTASMA DE LA VALDÉS
Acaso porque dicen que el disoluto de juventud y de recuerdos siempre vuelve al lugar de sus fechorías, o por un intento vano de recuperar tiempos idos, vuelvo estos dias al Café de Gijón. Cuando no encuentro viejos amigos me hallo con sus fantasmas; y si tampoco, dialogo con los espejos. En realidad mi libro Cafe sin leche, que sacará muy próximamente la editorial Almuzara, me lo han dictado los espejos. En la mesa del ventanal, Alvaro Luna, por mejor nombre el Algarrobo, de Curro Jiménez, Manuel Cervino, memorable por tantas cosas y en especial por El crimen de Cuenca, de la memorable Pilar Miró; José Lucas, en plan patriarca con muchos saberes sobre su talento de pintor. La mesa del ventanal, acaso la más famosa del Café, es la primera a la derecha y la más próxima al rincon de Alfonso, cerillero y anarquista, como reza la placa que colocó allí Pérez Reverte. En realidad en ese rincón se hacía cualquier cosa, menos rezar, pero asi se dice de las inscripciones. Melancolía de lluvia tras los cristales; no está Manuel Alejandre, "hermano" de Cervino y de el Algarrobo, los tres últimos grandes de la farándula en el Café. Era también la mesa de Manuel Vicent, la de Clemente Auger, que han desertado, me parece. Y la de Tito Fernández, y Manolito Vidal, que desertaron de la vida. Y la de Pepe Diaz en las nebulosas de un geriátrico
Despues de la entrevista de la bella Elena, no la de Troya, aunque bien pudiera, sino la del Plus de Manolo Molés, recalo en la mesa de Jesus de la Torre, Joaquín Pacheco, Soto Mesa, Agustín de Celis, de los últimos fieles al Café. Pacheco y De la Torre hace tiempo que quedaron huérfanos de Caneja. Y Jesús de la Torre, además, huérfano de Maria Zambrano y de Julio Cortazar, y de Antonio Ordóñez, por citar solo algunas eminencias del universo amical de este pintor enamorado de Ronda, la de los toreros machos. Con Joaquín Pacheco hablo de José Ruibal, huésped suyo en París, uno de los mejores de una generación maldita de dramaturgos españoles. Hablo también de otras cosas relacionadas con la Prensa del Movimiento, pero si las cuento destriparé un libro bastante sorpresivo y que aspiro a que se venda mucho. Si además de soresivo es irritante, mejor.
En este diario aparecen con frecuencia pintores y, con más frecuencia, gente de la farándula. Siempe estuve más cómodo entre pintores que me quitaron mis hambres y mis friós de un Madrid inhóspito, predemocrático y pícaro, que entre poetas aburridos y egolátricos, menos cuando de la poesía hacíamos gamberrismo y algún que otro Cadáver Exquisito. Y mucho mejor que entre periodistas, tribu poco de fiar de la que siempre me sentí ajeno. Los farandules me quitaraon otras hambres, las intelectuales del teatro, y nutrieron mi sentimentalidad escénca con hospedaje en sus camerinos. He visto entre cajas y bien acompañado mucho teatro.
De los buenos directores del momento teatral español, Juan Carlos Pérez de la Fuente ha pillado de nuevo la onda y su momento. En apenas 15 dias estrena un nuevo Arrabal, Dalí versus Picasso, y un Amestoy Dionisio Ridruejo, una pasión española, en el Cdn y en el Español. Ello ayudará a Pérez de la Fuente a reconciliase con los teatros institucionales que, después de dejar la dirección del María Guerrero, no le hacían ni puto caso. Y eso era injusto, pues en el María Guerrero abrió las puertas a muchos sin pedirles carnet ideológico ni juramento de principios; solo acreditaciones de buen teatro. Fue el director fetiche de Arrabal, mientras la actriz fetiche para él era María Jesus Valdes. El fetiche se le rompió un dia, después de la grandiosa interpretación de la Valdés en Carta a la madre. Como un martirio chino. Solo el diablo y yo sabemos el calvario de María Jesús Valdés con esta ruptura. Es fama que Pérez de la Fuente deja el escenario lleno de cadáveres y que le resulta difícil mantener equipos que, por otra parte, a lo mejor dejan de interesar a su canibalismo teatral y no necesita renovar. Pero es una realidad que es un gran director de actores, aunque los mate o los suicide. Una de las mejores montajes que mucha gente del teatro de Alfonso Sastre no dejará de agradecer, ya en la empresa privada, fue Ulalume que, modestamente, incluido el reparto, le puse en bandeja con algún viaje a Hondarribia y peregrinaciones a los despachos de la Comunidad de Madrid. La parte técnica y artística fue cosa exclusivamente de él y también es de recordar. Conocida mi admiración y amistad con Alfonso, está claro que yo tampoco lo olvidaré. Pero de esto y otras aventuras como Que trata de España, también se habla en Cafe sin leche.
Tras el estreno de Ensayando don Juan. de Albert Boadella me llama Ramón Fontseré y Dolors Tuneu. Fontseré dirigió con buen tino, Que trata de España, un gran esfuerzo integrador de la idea nacional-pluricultural, en la voz, mayormente, de la considerada por los españolistas la AntiEspaña. Se recupera ese oratorio gracias a la generosidad de Victoria Vera, Antorrín, David de Loaysa y la voz estrangulada de Blas a quien le robé el título. Luego quisieron robarme la idea, pero yo no soy Blas de Otero, y la puse en pie en quince dias, gracias sobre todo a la ayuda de Marcos de Quinto de Coca-Cola y Miguel Munárriz y Miguel Torres, del teatro Fernán Gómez. Fontseré está en Valladolid con los cervantescos perros y atento al peregrinaje por Castilla de Que trata de España. Sé lo que dirá en la rueda de Prensa porque ya lo dijo en Palencia; "aquí estoy en una pedanía de Torre de los Molinos, la aldea más importante del mundo porque en ella nació mi amigo Javier Villán". Y la gente se partirá de risa. Y yo también. Fontseré es un genio, irrepetible como todos los genios.
Despues de la entrevista de la bella Elena, no la de Troya, aunque bien pudiera, sino la del Plus de Manolo Molés, recalo en la mesa de Jesus de la Torre, Joaquín Pacheco, Soto Mesa, Agustín de Celis, de los últimos fieles al Café. Pacheco y De la Torre hace tiempo que quedaron huérfanos de Caneja. Y Jesús de la Torre, además, huérfano de Maria Zambrano y de Julio Cortazar, y de Antonio Ordóñez, por citar solo algunas eminencias del universo amical de este pintor enamorado de Ronda, la de los toreros machos. Con Joaquín Pacheco hablo de José Ruibal, huésped suyo en París, uno de los mejores de una generación maldita de dramaturgos españoles. Hablo también de otras cosas relacionadas con la Prensa del Movimiento, pero si las cuento destriparé un libro bastante sorpresivo y que aspiro a que se venda mucho. Si además de soresivo es irritante, mejor.
En este diario aparecen con frecuencia pintores y, con más frecuencia, gente de la farándula. Siempe estuve más cómodo entre pintores que me quitaron mis hambres y mis friós de un Madrid inhóspito, predemocrático y pícaro, que entre poetas aburridos y egolátricos, menos cuando de la poesía hacíamos gamberrismo y algún que otro Cadáver Exquisito. Y mucho mejor que entre periodistas, tribu poco de fiar de la que siempre me sentí ajeno. Los farandules me quitaraon otras hambres, las intelectuales del teatro, y nutrieron mi sentimentalidad escénca con hospedaje en sus camerinos. He visto entre cajas y bien acompañado mucho teatro.
De los buenos directores del momento teatral español, Juan Carlos Pérez de la Fuente ha pillado de nuevo la onda y su momento. En apenas 15 dias estrena un nuevo Arrabal, Dalí versus Picasso, y un Amestoy Dionisio Ridruejo, una pasión española, en el Cdn y en el Español. Ello ayudará a Pérez de la Fuente a reconciliase con los teatros institucionales que, después de dejar la dirección del María Guerrero, no le hacían ni puto caso. Y eso era injusto, pues en el María Guerrero abrió las puertas a muchos sin pedirles carnet ideológico ni juramento de principios; solo acreditaciones de buen teatro. Fue el director fetiche de Arrabal, mientras la actriz fetiche para él era María Jesus Valdes. El fetiche se le rompió un dia, después de la grandiosa interpretación de la Valdés en Carta a la madre. Como un martirio chino. Solo el diablo y yo sabemos el calvario de María Jesús Valdés con esta ruptura. Es fama que Pérez de la Fuente deja el escenario lleno de cadáveres y que le resulta difícil mantener equipos que, por otra parte, a lo mejor dejan de interesar a su canibalismo teatral y no necesita renovar. Pero es una realidad que es un gran director de actores, aunque los mate o los suicide. Una de las mejores montajes que mucha gente del teatro de Alfonso Sastre no dejará de agradecer, ya en la empresa privada, fue Ulalume que, modestamente, incluido el reparto, le puse en bandeja con algún viaje a Hondarribia y peregrinaciones a los despachos de la Comunidad de Madrid. La parte técnica y artística fue cosa exclusivamente de él y también es de recordar. Conocida mi admiración y amistad con Alfonso, está claro que yo tampoco lo olvidaré. Pero de esto y otras aventuras como Que trata de España, también se habla en Cafe sin leche.
Tras el estreno de Ensayando don Juan. de Albert Boadella me llama Ramón Fontseré y Dolors Tuneu. Fontseré dirigió con buen tino, Que trata de España, un gran esfuerzo integrador de la idea nacional-pluricultural, en la voz, mayormente, de la considerada por los españolistas la AntiEspaña. Se recupera ese oratorio gracias a la generosidad de Victoria Vera, Antorrín, David de Loaysa y la voz estrangulada de Blas a quien le robé el título. Luego quisieron robarme la idea, pero yo no soy Blas de Otero, y la puse en pie en quince dias, gracias sobre todo a la ayuda de Marcos de Quinto de Coca-Cola y Miguel Munárriz y Miguel Torres, del teatro Fernán Gómez. Fontseré está en Valladolid con los cervantescos perros y atento al peregrinaje por Castilla de Que trata de España. Sé lo que dirá en la rueda de Prensa porque ya lo dijo en Palencia; "aquí estoy en una pedanía de Torre de los Molinos, la aldea más importante del mundo porque en ella nació mi amigo Javier Villán". Y la gente se partirá de risa. Y yo también. Fontseré es un genio, irrepetible como todos los genios.
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