ACEPTO EL REPROCHE DE ALGUNOS LECTORES: Paco de Lucía no ha muerto en Aguas Calientes, según algunas informaciones que seguí, sino en una Playa de Cancún mientras disfrutaba de un descanso. Rectifico, aunque no cambio el arranque de la entrada blog
Aguas Calientes es tierra maldita; un toro por poco mata a José Tomás hace cuatro años y un infarto ha acabado con Paco de Lucia hace tres dias. El toro apuntaba a la femoral; la parada del corazón ha roto las seis cuerdas de una guitarra, la caja oscura donde resuenan los sonidos negros del cante. El corazón ha matado a Paco de Lucía que llevaba siglos desangrándose por la yema de sus dedos.
Empieza la temporada taurina en Fallas y empieza con revuelo. Casi todas las figuras hablan, menos José Tomás que permanece callado y envuelto en el misterio. Hay misterios que, de tanto esconderse en sí mismos, acaban desvelándose también por sí mismos. Los primeros del escalafón se rebelan contra Canorea y no van a Sevilla; quizá, en la plaza, no se note demasiado. Julián López fia el futuro de la Fiesta a la pedagogía. Manzanares anuncia que se meterá en un cenobio durante la Feria de Abril por no poder torear en la Maestranza y pide que Canorea haga penitencia. Enrique Ponce habla en Valencia con 25 años de alternativa tirando del carro a la cabeza del escalafón. Va a hacer de Valencia y de las Ventas, sus plazas de referencia este año. En el coso de Xátiva lo esperan con el corazón temblando y las uñas afiladas; todo dependerá del toro con el que se mida Ponce. En las Ventas no hay problemas: el toro es incuestionable para todos. A Ponce en Madrid se le exige mucho, lo cual es natural. Se busca siempre al Ponce metido en tablas con el manso de Valdefresno, Lironcito creo que se llamaba. O al chavalín aquel, que no levantaba dos palmos del suelo, y los naturales prodigiosos. 25 años de matador, 16 de marzo, obligan a mucho en todas las plazas. En Las Ventas y en Valencia....
Hace poco Manuel Benítez, el Cordobés, tuvo un arranque. "La Fiesta necesita alguien que llene las plazas. Pero con tres corridas al año, no se tira del carro". Yo no sé a quien se refería el Pelos con lo de tres corridas; pero a Ponce y al Juli desde luego no. Todos hablan, sólo Tomás calla. Claves rituales de un enigma titulé un libro sobre Tomás ilustrado con magníficas fotos de Annya Bartels. Pues eso: rituales de un enigma. Sin claves
viernes, 28 de febrero de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
MEMORIA DE MORENTE Y MUERTE DE PACO DE LUCIA.
´Mientras en el Español aún resuena el eco del llanto y la celebración de Enrique Morente, las campanas doblan por Paco de Lucía. Allá lejos, en Aguas Calientes, a los 66 años jóvenes pero colmados. Paco de Lucía, el Morente de la guitarra flamenca, el innovador, el revolucionario. Acabamos de "resucitar" a Enrique Morente y la muerte, de un zarpazo, se lleva a Paco de Lucía; extraña y rencorosa Némesis rige el destino de los hombres. Ayer, desde Salamanca, Isabel Bernardo, acusando lectura de mi blog sobre Morente, me decía: "no estuve en el Español pero lo viví en tu Diario como si hubiera esto allí". Isabel ha sido la pregonera de Los toros a escena , del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, bajo cuyo epígrafe , que hace tiempo rotulamos Gonzalo Santonja y yo, se ha acogido el oratorio Que trata de España, verso robado a Blas de Otero. El discurso taurino ha coincidido en parte con el discurso poético y político de Que trata de España. Habló Isabel del derrumbre de una sociedad, de unos símbolos; y la tauromaquia no ha escapado a esta ley general; el flamenco resiste, pero los toros resisten peor. Hay en España un complejo de sentirse españoles y un complejo de sentirse aficionados a los toros. Toros y flamenco, esa cultura maltratada que dijo Paco de Lucía cuando recibió el Príncipe de Asturias. Elementos integradores de las Españas, de España, única y pluricultural.
Toros y flamenco integradores de esta piel de toro reseca al sol y en ocasiones maldita. El bueno de Eugenio Noel los detestaba en parte por esta condición unificadora, cosa rara en un escritor del 98, aunque fuera un escritor menor. Pensaba que los toros y el flamenco hacían iguales a andaluces, catalanes, extremeños, castellanos.... Los amigos de Salamanca me confirman que, con el Liceo a tope, vieron emocionarse hasta a un general y a algunos políticos, escuchando Que trata de España. Victoria Vera en plan maja de Goya, desnuda y vestida, puede emocionar hasta a un militar. Pero la emoción no venía de ahí solo. Venía del sentimiento de España de una idea de España de Max Aub, Alberti, Bergamin, Celaya, Salvador Espriu, Maragall, Celso Emilio Ferreiro, Luis Cernuda, Angela Figuera Aymerich, Panero...... y tantos otros que fueron, en tiempos, llamados la AntiEspaña. Algo hemos ganado. Que trata de España, Blas de Otero dixit: con Victoria Vera a la palabra, Antorrin Heredia, al cante; El Persa al toque, Juan Ramírez al baile. La dirección de Ramón Fontseré, el espacio y la luz de David Loaysa. Y la selección de poetas a cargo de quien suscribe, su servidor de ustedes, que ahora no sabe si seguir llorando por Enrique Morente o iniciar otra llanto, igual pero distinto, por Paco de Lucía. Más hubiera llorado Félix Grande, muerto hace dos meses, que iba para guitarrista y se quedó en poeta porque le dolían las manos del dolor del alma y del dolor de la guitarra. Y porque se convenció a tiempo de que nunca podría ser Paco de Lucía, su dios.
Toros y flamenco integradores de esta piel de toro reseca al sol y en ocasiones maldita. El bueno de Eugenio Noel los detestaba en parte por esta condición unificadora, cosa rara en un escritor del 98, aunque fuera un escritor menor. Pensaba que los toros y el flamenco hacían iguales a andaluces, catalanes, extremeños, castellanos.... Los amigos de Salamanca me confirman que, con el Liceo a tope, vieron emocionarse hasta a un general y a algunos políticos, escuchando Que trata de España. Victoria Vera en plan maja de Goya, desnuda y vestida, puede emocionar hasta a un militar. Pero la emoción no venía de ahí solo. Venía del sentimiento de España de una idea de España de Max Aub, Alberti, Bergamin, Celaya, Salvador Espriu, Maragall, Celso Emilio Ferreiro, Luis Cernuda, Angela Figuera Aymerich, Panero...... y tantos otros que fueron, en tiempos, llamados la AntiEspaña. Algo hemos ganado. Que trata de España, Blas de Otero dixit: con Victoria Vera a la palabra, Antorrin Heredia, al cante; El Persa al toque, Juan Ramírez al baile. La dirección de Ramón Fontseré, el espacio y la luz de David Loaysa. Y la selección de poetas a cargo de quien suscribe, su servidor de ustedes, que ahora no sabe si seguir llorando por Enrique Morente o iniciar otra llanto, igual pero distinto, por Paco de Lucía. Más hubiera llorado Félix Grande, muerto hace dos meses, que iba para guitarrista y se quedó en poeta porque le dolían las manos del dolor del alma y del dolor de la guitarra. Y porque se convenció a tiempo de que nunca podría ser Paco de Lucía, su dios.
martes, 25 de febrero de 2014
MEMORIA DE ENRIQUE MORENTE. HETERODOXO Y CLÁSICO.
Tantos años asistiendo a teatros y plazas de toros, en plan aristarco togado, me han quitado la costumbre de aplaudir. Ayer, a la salida del oratorio-memorial en torno a Enrique Morente, amigos y conocidos me señalaban con el dedo, te he visto, te he visto....Y eso que a Enrique Morente no se le puede aplaudir, sólo llorar. Como hizo Gerardo Núñez Trio -guitarra, cajón, violonchelo-, como hizo toda su tribu en un final de misterio brujo, de Euménides enloquecidas por el dolor y la rabia de haberlo perdido . Luis García Montero evocó a Pepe de la Matrona y ahí el corazón me crujió. García Montero trazó una línea de flamenco: Manuel Torres, Pepe de la Matrona, Enrique Morente. Puede ser discutible, pero vale. Pepe de la Matrona, Gayango, Los Gabrieles, La Venta de don Jaime, donde conocí a un Enrique Morente arrojado como un novillero que quería comerse el mundo. Y acabó comiéndoselo; tanto que no pudo digerirlo y hace tres años reventó en un hospital maldito.
Últimos 60 y primeros 70. Por entonces a Enrique Morente le prestábamos especial atención Pepe de la Matrona, Beppo Abdulwahad y yo, mínima parte de la muchedumbre que lo siguió después. Beppo era una pintora inglesa grande, caballuna y malhablada que dejó en París a un príncipe moro y se lió con banderilleros y tocaores. El príncipe era un gran acuarelista y se tiró por el hueco de un ascensor. Desde entonces Beppo sólo se enamoraba de subalternos o guitarristas de segunda fila. Natalio Grueso se ha unido a la memoria de Enrique Morente con este ritual magnífico, con esta memoria del dolor en el Teatro Español. Enrique Morente siempre inventando, siempre visionario. Su voz, en una soleá, mientras Aurora Carbonell, procesionaba por el pasillo del patio de butacas, llegó a ponerme en duda de si era una soleá. Juan de Loxa y otros viejos amigos lo aclararon con rotundidad a la salida: "una soleá de Enrique Morente"
En el escenario, un toro de alambres, una bailaora también de alambres y Gerardo Núñez Trio, esencia musical y elemento escenográfico. Y un atril. Y detrás del atril, Luis García Montero; y detrás de García Montero , y los que vinieron luego, (Dueñas, Victor Manuel, Sacristán Ana Belén, Pilar Bardem, Laura García Lorca) la palabra, el verso. El poeta granadino dijo, más o menos, que el puritanismo es una agresión a la pureza, que el populismo niega lo popular y el tradicionalismo ofende la tradición. Una forma de definir, a contraria, la pureza, la tradición y lo popular en Morente.
Cuando su viuda, todo de negro hasta los pies vestida, atravesó el patió de butacas y subió al escenario, hubo como una catarsis colectiva: una ceremonia de vieja tragedia con el coro de toda la tribu en torno de ella, Estrella, Solea, José Enrique. Y hasta Javier Conde, el torero que siempre fue menos de lo que pudo ser. Fuera la academia y fuera los versos: un sacrificio y un ritual. Pura belleza todo y puro dolor: desgarro, furias, quebranto, lamento. Aurora Carbonell, la Pelota, ha dicho: "Enrique Morente es la obra de arte más grande que he conocido nunca".
Te hemos visto, te hemos visto aplaudir, me señalaban con dedo acusador los amigos. No les dije que, en la última parte de coreografia de sombras, responsorios sy ceremoniales, podían incluso haberme visto llorar. Para desgracia de mi corazón endurecido, -flor roja del desierto pétalo de sal, espuma de mar en calma como máximo- eso no ocurrió. Pero aunque algunos no lo crean, los críticos también tenemos corazón. Ayer yo no estaba en oficio de crítico, sino de aficionado: como polvo y hojarasca de la memoria de la Venta de don Jaime abrazado a Enrique Morente, a la Beppo y Eduardo Tijeras, el Tijeron de Cádiz. Camino de tomarnos unas manzanillas de Sanlucar, me llama Isabel Bernardos de Salamanca. Toda Salamnca ha descubierto que los poetas llamados de la AntiEspaña, amaban mucho a la tierra que los arrojó de sí: Que trata de España, título robado a Blas de Otero. Los poetas malditos y exiliados también tenían corazón. Isabel me manda su pregón taurino. No hay tiempo para más. Mañana hablaré del pregón y más de Morente y más de Que trata de España: Max Aub, Bergamin, Cernuda, Alberti y así hasta quince que pudieran ser treinta o cincuenta. O cien. La noticia me hace exclamar: "Salamanca, tierra mia."
Últimos 60 y primeros 70. Por entonces a Enrique Morente le prestábamos especial atención Pepe de la Matrona, Beppo Abdulwahad y yo, mínima parte de la muchedumbre que lo siguió después. Beppo era una pintora inglesa grande, caballuna y malhablada que dejó en París a un príncipe moro y se lió con banderilleros y tocaores. El príncipe era un gran acuarelista y se tiró por el hueco de un ascensor. Desde entonces Beppo sólo se enamoraba de subalternos o guitarristas de segunda fila. Natalio Grueso se ha unido a la memoria de Enrique Morente con este ritual magnífico, con esta memoria del dolor en el Teatro Español. Enrique Morente siempre inventando, siempre visionario. Su voz, en una soleá, mientras Aurora Carbonell, procesionaba por el pasillo del patio de butacas, llegó a ponerme en duda de si era una soleá. Juan de Loxa y otros viejos amigos lo aclararon con rotundidad a la salida: "una soleá de Enrique Morente"
En el escenario, un toro de alambres, una bailaora también de alambres y Gerardo Núñez Trio, esencia musical y elemento escenográfico. Y un atril. Y detrás del atril, Luis García Montero; y detrás de García Montero , y los que vinieron luego, (Dueñas, Victor Manuel, Sacristán Ana Belén, Pilar Bardem, Laura García Lorca) la palabra, el verso. El poeta granadino dijo, más o menos, que el puritanismo es una agresión a la pureza, que el populismo niega lo popular y el tradicionalismo ofende la tradición. Una forma de definir, a contraria, la pureza, la tradición y lo popular en Morente.
Cuando su viuda, todo de negro hasta los pies vestida, atravesó el patió de butacas y subió al escenario, hubo como una catarsis colectiva: una ceremonia de vieja tragedia con el coro de toda la tribu en torno de ella, Estrella, Solea, José Enrique. Y hasta Javier Conde, el torero que siempre fue menos de lo que pudo ser. Fuera la academia y fuera los versos: un sacrificio y un ritual. Pura belleza todo y puro dolor: desgarro, furias, quebranto, lamento. Aurora Carbonell, la Pelota, ha dicho: "Enrique Morente es la obra de arte más grande que he conocido nunca".
Te hemos visto, te hemos visto aplaudir, me señalaban con dedo acusador los amigos. No les dije que, en la última parte de coreografia de sombras, responsorios sy ceremoniales, podían incluso haberme visto llorar. Para desgracia de mi corazón endurecido, -flor roja del desierto pétalo de sal, espuma de mar en calma como máximo- eso no ocurrió. Pero aunque algunos no lo crean, los críticos también tenemos corazón. Ayer yo no estaba en oficio de crítico, sino de aficionado: como polvo y hojarasca de la memoria de la Venta de don Jaime abrazado a Enrique Morente, a la Beppo y Eduardo Tijeras, el Tijeron de Cádiz. Camino de tomarnos unas manzanillas de Sanlucar, me llama Isabel Bernardos de Salamanca. Toda Salamnca ha descubierto que los poetas llamados de la AntiEspaña, amaban mucho a la tierra que los arrojó de sí: Que trata de España, título robado a Blas de Otero. Los poetas malditos y exiliados también tenían corazón. Isabel me manda su pregón taurino. No hay tiempo para más. Mañana hablaré del pregón y más de Morente y más de Que trata de España: Max Aub, Bergamin, Cernuda, Alberti y así hasta quince que pudieran ser treinta o cincuenta. O cien. La noticia me hace exclamar: "Salamanca, tierra mia."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)