viernes, 8 de agosto de 2014

CLAUDIO RODRIGUEZ; MAGISTRAL EVOCACION DE ANA PEDRERO. Y COLMENAR


Amenaza tormenta; una tormenta seca, de ruido y gran aparataje en vez de la benéfica lluvia prodigiosa que la gente de Colmenar Viejo espera y necesita. Releo el trabajo que Ana Pedrero ha publicado como recordatorio de la muerte de Claudio Rodríguez: 15 años; es más que un artículo, es un universo emocional metido en un artículo.

 En Colmenar acaban de hacerse públicos los carteles de las inminentes fiestas de los Remedios. No satisfacen a nadie y se teme que tampoco sean un éxito económico, pese a que son unos carteles baratos. Algunos creen que anuncian el fin de los toros en  Colmenar, tierra de toros y toreros. A veces tomo café con Agapito García Serranito, torero bravo y estilista al que un toro de Antonio Pérez le tronchó el cuello en Benidorm.  Yo no lo ví torear, una tarde con cogida, creo, solamente. Por eso Serranito no viene en mi libro Tauromaquias, apartado los toreros que yo he visto. Tiempo habrá a finales de agosto de comentar los festejos. Es exagerado decir que anuncian el fin de los toros en Colmenar. Con tres o cuatro festejos, antiguamente, se hacía una gran Feria.  Sería malo para la Fiesta; y malo para Colmenar. La gestión municipal de la plaza a mí no me parece mal; siempre tiendo a lo píblico por que el liberalismo salvaje estás ya contrastado; una buena gestión pública no tiene más riesgos ni más gastos que la cesión a una empresa con pliego de concesiones. Pensar que para el Ayuntamiento Ferias y Fiestas patronales tienen que contabilizarse  como ganancia es absurdo. Y ganas de joder la marrana.

Vuelvo al artículo de Berrendita, vuelvo a Claudio, a su poema sobre Antoñete, el único poema taurino de su producción, Entre la magia y la sabiduría, que publicamos Antonio Leyva y yo en una carpeta homenaje a Chenel en 1985. Luego, todos los estudiosos de la obra de Claudio se han atribuido el hallazgo como un descubrimiento. Torre Manrique Publicaciones se arruinó, nos arruinamos con  edición tan insólita que no compró ni Dios; ni siquiera Charo López; pero esa carpeta es hoy  sueño y pesadilla de bibliófilos: 40 textos, 40 dibujos, portada de las Ventas sepia y  un brindis de Chenel dibujado por José Diaz. Y un lazo salmón uniendo las dos hojas de la portada. Un hermano de Paco Alcalde, empezó a piratearla en televisión al poco tiempo de salir. Una adunación de textos y dibujos, sin encuadernar, no son considerados libro, y al parecer no generan derechos.

Ana Pedrero ha escrito  un magnífico artículo sobre Claudio, desde el corazón y desde el conocimiento: sustancia poética. Una foto: Claudio con un cigarrillo  a medio consumir entre los dedos, pero con la ceniza enhiesta. Un raro cigarrillo entre la abstracción de la ceniza y la materialidad del tabaco sin arder. La mirada un poco triste. La inocencia de Claudio, la celebración y sus vuelos, el don. Siempre la claridad llega del cielo….Es un don. Antes, cuando un artículo, un poema, un libro de un amigo me gustaba, yo decía es tan bueno que parece que lo he escrito yo.  He moderado la extensión  de mi ego y ahora, como cortesía extrema, digo: “es tan bueno que me hubiera gustado escribirlo a mí”. Dicho queda, Berrendita: la magia de Claudio, tu sabiduría.

miércoles, 6 de agosto de 2014

TOROS: EL VERDADERO CÁNCER DE LA FIESTA


 Legitimidad del pasado; incertidumbre del presente.

Al final de un Congreso sobre Cultura, Artes y Toros como el de la Uipm, de Valencia, sale lo que tiene que salir: los fundamentos históricos como legitimidad de la tauromaquia. Hay un gran despliegue intelectual, alejado  de las refriegas diarias de la crítica que, salvos raras excepciones, no suele pararse en disquisiciones académicas: al pan, pan y al vino, vino. Eso en el mejor de los casos. En el peor, puede ocurrir que se llame vino al agua y pan a unas tortas de desecho.

El Congreso de la Uipm, impecable en las formas y en el contenido; autoridad intelectual de Andrés Amorós, Luis Alberto de Cuenca, Santiago Celestino Pérez,  Francis Wollf, Luis Francisco Esplá, Javier Villán, Francisco Bueno,  Ignacio Lloret..; no quedó arte ni recoveco histórico que no fuera analizado, desde las Cantigas de Alfonso X, y aun mucho antes, para acá como los juegos cretenses y la prehistoria, baluarte en el que se hizo fuerte la erudición poética de Luis Alberto de Cuenca. El Congreso fue lo que se esperaba y para lo había sido dispuesto: el pasado de la tauromaquia, su legitimidad histórica y cultural.  Queda el presente y el futuro y a eso apuntaron algunos de los asistentes.

¿Qué va a ser de la Fiesta?. Esa es la cuestión en la cual, y por razones obvias, no se pudo entrar a fondo pues escapaba al objetivo de la reunión. Se puede, sin embargo, sacar alguna conclusión de las discusiones de pasillo; demostrada la legitimidad de la corrida como arte, hay que buscar  soluciones que garanticen el presente amenazado. El verdadero cáncer de los toros está dentro. Naturalmente los nacionalismos y los políticos son un peligro creciente; pero a lo que tenemos que poner remedio es a la estructura obsoleta de la Fiesta, la picaresca y otras corruptelas. Primero arreglar la casa por dentro. Luego, ya veremos. Resumiendo, los nacionalismos  no pueden encontrarse, como se lo ha encontrado el catalán, con el toro postrado y   listo para el descabello.

Esto  algunos  venimos advirtiéndolo  hace años, desde la crítica diaria  y a pie de obra; y  a riesgo cierto de pasar ser acusados de  antitaurinos infiltrados. A los toros no llegó el pensamiento crítico de la Transición y se han anclado en  un sistema de pensamiento único, afín al Sistema: como el monoencaste y el monopuyazo. Las Escuelas Taurinas, algunas ejemplares como la de Valencia, dirigida por el matador de toros y abogado Manuel Carrión, corren el riesgo de transmitir las deformaciones estilísticas de la figuras, los mecanismos de triunfo que antes ponían en marcha las tapias de los tentaderos y los caminos. Manuel Carrión defendió estos centros como correctores de defectos e impartidores de técnicas concretas sin desvirtuar la capacidad creadora del alumno. Y Luis Francisco Esplá, que había suscitado el tema de las Escuelas, en general, terminó aceptando las razones de la Escuela de Valencia en particular.

Ya en las postrimerías del Congreso y con Javier Mompó como uno de los “agitadores” más convincentes del debate sobre el presente, recordábamos  las tertulias del Café Malvarrosa en los  calores nocturnos de la Feria de Julio; Malvarrosa, en corto y por derecho, apuntando siempre al hoyo de las agujas en vez de irse a los bajos. La discusión continuaba, en lento  peregrinaje hasta el hotel, un viacrucis lúdico de muchas estaciones, unas en los bares aún abiertos, otras  a la intemperie sudorosa del horno valenciano. Como yo ya andaba cojo, los amigos más fieles –Javier, Carmelo, puede que también Marcelino- acompasaban su ritmo al mio. Grandes cosas de toros se debatían en aquellas madrugadas; pero eso forma parte de una sentimentalidad  que podemos dejar para otro dia.

viernes, 1 de agosto de 2014

HOMENAJE A AZPEITIA; LOS TOROS EUSKALDUNES Y EL ZORTZIKO FÚNEBRE


Nota de actualización. Para algunos lectores Azpeitia, sus fiestas y sus toros han sido un descubrimiento. Prueba evidente del desconocimiento que hay entre las distintas zonas de esta vieja y reseca piel de toro., la Pell de Brau, la Sefarad, de Salvador Espriu. "Defenderé la casa de mis padres",  escribía Gabriel Aresti al que seguramente no le gustaban los toros, como tampoco a don Miguel de Unamuno, que los detestaba. No importa. Lo que de verdad importa para que esta raza ibérica cainita no acabe desangrándose como tantas veces, es saber que tenemos padres, que tenemos casa, que tenemos tradiciones y costumbres. Y que, como decía el gran poeta euskaldún Gabriel Aresti, "defenderé la casa de mi padre", defenderemos la casa de nuestros padres. Y con la casa de nuestros padres , las costumbres, la memoria de nuestros padres.
La vitalidad de los toros en Donosti nunca la marcó Illumbe rescatada, apuntalada por los aficionados del resto de España con sus abonos incondicionales, quince años cautivos más o menos.  Acabada esa cautividad, los Chopera han levantado el vuelo. La vitalidad de los toros en Guipúzkoa la ha marcado y  la marca  Azpeitia. La Euzkadi profunda, vasca hasta cepa, hasta las raices del alma. Azpeitia y su zortzico fúnebre y el banderillero muerto. Y la bruja pitonisa. La vitalidad de los toros en el Pais Vasco la van a marcar las CC GG de la próxima Aste Nagusia en Bilbao. De cualquier manera, siempre nos quedará Azpeitia. Y el Betizu, toro rojo de estos imponetes montes. 
 

A esas horas, las siete de la tarde más o menos, quizá ya se haya escuchado en la plaza de Azpeitia el Zortziko Fúnebre en honor del  banderillero  José Ventura Laca: una oración por un torero infortunado. Espero noticias de la actuación de Paulita y, mientras, vuelvo a contemplar el retrato inmerecido que me ha hecho Nekane, la cual vuelve a señalarme  en un tuit y con toda razón y piedad de la que es capaz, un lapsus sobre Azpeitia que ya cometí hace meses  y he vuelto a padecer esta mañana; cambiar aurresku por zortzico. Aquí hay algo de maldición o aviso de siquiatría o algún maligno encantador que me persigue. Abro mi libro Tauromaquias: lenguaje, historias y toreros. (La Esfera, 2012). Y en la página 297, leo: “Azpeitia, en el corazón de la Euskadi profunda, mantuvo la llama deL toreo en Guipúzcoa cuando las especulaciones inmobiliarias derribaron el viejo Chofre de Donosti. El zortziko, al arrastre del tercer toro, en honor de un banderillero muerto siglos atrás, es uno de los momentos más emocionantes que pueden vivirse en una plaza de toros".

 "En Azpeitia,  euskaldún, y en alto grado nacionalista, los toros se consideran como algo propio. Fui a Azpeitia  dos o tres años invitado por Witi (Huiti, quise decir) aficionado grande y durante algún tiempo responsable del organismo organizador de las corridas.  Asistía a todas las procesiones religiosas, jugaba al mus hasta la extenuación y, de paso iba a los toros más que nada por el Zortzico Fúnebre. Si, como se teme, el cierre de Illumbe  es una amenaza próxima, Azpeitia debiera ser el eje de los toros en Guipúzkoa en el corazón de Euzkadi”.
 Traigo esto a colación, no para avalar mi condición de profeta por la amenaza  cumplida de Illumbe, sino para demostrar  que sé lo que es un zortziko. Porque ese libro lo escribí yo, palabra, y no me lo hizo un negro. Y con la esperanza de descubrir al mago que me convierte los molinos en gigantes y me hurta el verdadero rostro de mi querida Euskadi.

Sobre Paulita,  sobre los Cuadri y la cuadrilla de superpeones de Javier Castaño, con más mando en plaza que el jefe,  no me llega nada; sólo que Paulita estropeó su triunfo con los aceros.

 Todos contra Talavante

Noticias me vienen de otro lado de que a Alejandro Talavante, empresas y colegas le están haciendo la vida imposible. Pero ¿no habíamos quedado que  en toros, todo es elegancia, respeto y fair play?. Y además ¿cómo se le puede hacer eso a un torero protegido, dicen, de Manuel Molés?. Y de verdad ¿está el actual Manuel Molés en situación de proteger a alguien? Tendré que preguntárselo a Curro Vázquez que de toda esta historia es el que más confianza me inspira. Antes lo acusaban de asaltar las ganaderías en beneficio de sus poderdantes. ¿Qué dirán ahora del gran Curro Vázquez, torerísimo?. El libro de toros del que más orgulloso me siento es Curro Vázquez, sombra iluminada. Es quizá el único que volvería a escribir sin arrepentirme de nada.

Nota no taurina;

Espero las diatribas en  tuiter de Pilar Manjón y su heroica  tribu de víctimas del terrorismo, por alguna inconveniencia que solté esta mañana sobre su acre juicio en torno a la P de la mujer de Obama el negro. En vano;  en una mañana de luminosos desaiertos escribí María Terón y no Pilar Manjón. ¿Cómo iban a responderme?. Mejor así.