jueves, 27 de noviembre de 2014

RUEDO IBÉRICO. DESAYUNO SIN DIAMANTES EN EL RITZ.


La metáfora de Rebeca y la señora Danvers

Arde Madrid, castillo famoso; y no en Fiestas, como el Madrid de Moratín y la corrida caballeresca, sino en reyertas, dimisiones políticas, corrupciones varias: puerto de arrebatacapas y arrebatatodo. Dos actos que congregaron al “todo Madrid”, sinécdoque a la contra que designa el todo por la parte: el 26 por la noche, la despedida de Marcos de Quinto que se va a Atlanta como jefe supremo de Coca Cola; 27 por la mañana, a las 9,00, en el Ritz desayuno multitudinario con Casimiro García Abadillo. Estos saraos, cojo como Quevedo y el malvado Ricardo III,  me distraen de los objetivos que me van quedando tras haber soñado, tan terca como inútilmente, la revolución: dar remate a Sonetos de la nueva impostura y a Una vida de teatro, memorias políticas y teatrales que salen con una rara y turbulenta fluidez desprejuiciada. Sólo queda el recuerdo, o sea las cenizas de una vida: “miré los muros de la patria mía”.

Los rojos melancólicos, no tienen, por el momento, partido político, pero les gusta tener patria. Aunque, como Kubrik en Senderos de Gloria, estén convencidos de que el patriotismo es el último reducto de los canallas. O el primero.

El presentador de Casimiro García Abadillo, Carlos Alsina, hizo una presentación ingeniosa, acaso demasiado sutil para las mentes del común. Deslizó una  metáfora cinematográfica la película Rebeca, de  Hichtcock, en Manderley, como analogía del Mundo. Lo único que, a mi entender, quedó claro tras el ágape matutino, es que en el Mundo no hay ninguna señora Danvers. Pero sí hay soportes duraderos por su juventud y calidad,  como Antonio Lucas y Jabois, que equilibran la tendencia fascistoide de algún otro. Y que superarán, ampliamente y por fortuna,  mi récord de 5000 (cinco mil) artículos en El Mundo: como Messi el récord de goles de mi difunto amigo: Telmo Zarraonaindía.

Garcia Abadillo: en corto y por derecho
Por lo demás, todo bien. Casimiro, en corto y por derecho, trazó un panorama de la prensa y de España, sombrío por su clarividencia y rotundidad: es necesaria una Nueva Transición; y esa transición la liderará el Mundo, tanto en la modalidad digital como papelera. Esto nos alegró  gozosamente el madrugón a quienes nos sigue gustando mancharnos las manos con tinta y los periódicos con pringue  de churros y café. En el Ritz, hotel que sigue fascinándome por  su  romanticismo decimonónico, algunos cadáveres o cadáveras políticos/as y otros que lo serán pronto, a poco que Podemos levante el pie del acelerador. La fuerte campaña de demolición contra Podemos, por parte de dos partidos en escombros putrefactos como PSOE y PP, ya ha empezado. De una forma u otra habrá pactos que estrangulen a Podemos.

 Gente de teatro, pocos, a esa hora criminal. La Farándula celebra que Casimiro García Abadillo sea el único director de periódico que pisa los teatros, algunos de los cuales lo tienen ya en el corte, aunque no pueda ir a los estrenos.  Luis María Anson, en cosas de teatro,  es punto y aparte.  A Enrique Cornejo le miro siempre los gemelos de oro de la camisa en los que su amigo Umbral decía que Enrique llevaba la efigie de Franco; no hay tal; es Carlos III. Juan Carlos Pérez de la Fuente, desde el teatro institucional, ha sido quien ha hecho, probablemente, un teatro español y de progreso, lo que  puede parecer un contradiós, pero es verdad. Lo cual no se lo ha perdonado ni la progresía ni la caverna.
Progresía y caverna como negaciones.

Tranquilos, siempre he dicho  que la progresía es la negación de la izquierda; y que la caverna es la ausencia de  la derecha europea y liberal que España necesita. Umbral lo creía de Mariano Rajoy y vean ustedes como está la cosa. Por lo demás, Juan Carlos prepara un Quijote de Arrabal y yo espero que éste  acierte más de lo que acertó en su deplorable Dalí versus Picasso. Con Pérez de la Fuente no hay problema. Sabe que yo no respeto el off the record y menos aún la confidencialidad de la posible noticia.

Se notó el alarmismo de los comensales cuando el director del Mundo aludió a Podemos y a Cataluña, como peligros inmediatos  de una III  República que acabaría con el tambaleante trono  heredado por Letizia y Felipe VI. Algunos, muchos, siguen prefiriendo como José Calvo Sotelo, el protomártir, una España roja a una España rota; menos lobos.
 Modelo de periodismo el desayuno del Ritz: en una hora menos dos minutos se había liquidado presentación, ponencia y preguntas. Luego  en los bares de al lado, a conspirar o, simplemente, a cotillear: es el riesgo  de levantarse temprano; las noches son más aplacientes y frívolas: vino y dicen que, todavía, también mujeres; la conspiración de la lujuria.

Marcos de Quinto y los beatnik
Interrumpo aquí mi soliloquio.  La despedida de Marcos de Quinto hacia la cumbre de Coca Cola, la contaré mañana. Marcos y yo siempre acabamos hablando de la Generación Beat, de la que daré pronto, eso espero, noticia teatral;  y de su padre, José María de Quinto, un revolucionario del teatro en la España de la autarquía, que se desvió, por desgracia para el teatro, a  los caminos de gran ejecutivo multinacional.  Ni en el Ritz ni en la fiesta de Coca Cola, tuvimos tiempo para hablar de esto. Y a partir de ahora, seguro que mucho  menos.

martes, 25 de noviembre de 2014

RUEDO IBERICO. GARRIGUES WALKER, UNA POÉTICA POLÍTICA.


 Los Kennedy y los Garrigues.

Desacuerdo inicial sobre esta biografía; Antonio Garrigues Walker no es un testigo clave de nuestra historia. Es, en la parte que le corresponde,  un artífice de nuestra historia. Como su abuelo, su padre, su tio y su hermano al que una leucemia salvaje lo arrancó de la política en la Santa Transición. Su prehistoria familiar cuenta que al padre, el gran patriarca de la saga al que llegaron a ennoviar  con Jackie Kennedy, le salvó la vida una noche en Madrid el hermano mayor de los Kennedy. Unos milicianos, creyéndoles de la Quinta Columna cruenta, a punto estuvieron de despacharlos con un tiro en la nuca. Pero Josep Kennedy, muerto luego en combate contra el nazismo, tiró de pasaporte norteamericano; eso les salvó. En la vida de los Garrigues siempre hay un Kennedy.

 El dolor y la belleza.
La biografía de García-León y Martínez-Echevarría  es una biografía autorizada, pero no una biografía hagiográfica. Puede que el orgullo de Garrigues no  hubiera admitido maquillajes; naturalmente se ensalzan sus virtudes, pero se señalan también sus posibles defectos. Garrigues es un abogado metido en temas de economía; es, por lo tanto, un político que, personalmente, no da  al dinero más valor del que tiene; y es  un fervoroso de la belleza en cualquiera de sus manifestaciones. De esto, de la belleza y el dolor, también  habla este libro, pero sólo lo imprescindible. Aprendí de los campesinos de mi pueblo, jornaleros o terratenientes, que los señores  no hablan de mujeres ni de dinero. Lo  primero es una grosería; lo segundo  debe permanecer en  la poética  secreta y sentimental del ser humano.

 “Un caballero no responde a ciertas preguntas”, cuentan los autores de este libro, que dijo el padre de Antonio, el gran patriarca, al ser requerido sobre su relación con Jackie. La primera vez que me enamoré, como ya he contado en ocasiones, fue de Liz Taylor en el Seminario. En vista de que no podía competir con Richard Burton, me dediqué a la monja capillera, una novicia no tan hermosa como Liz Taylor, que, para un seminarista en tercero de Latín, tenía un divino pasar. Vean por qué caminos tan raros  pueden encontrarse  un campesino de Tierra de Campos y un magnate de la diplomacia y de la Gran Manzana. Dios escribe recto con líneas torcidas.

Una poética sentimental.
De Antonio Garrigues Walker  entiendo más  esa poética de la sentimentalidad  dramatúrgica que su vertiente política. Lo conocí en un Congreso de Teatro en Valladolid, que organizaba una Fundación Cultural de cuyo nombre no logro acordarme. Garrigues Walker seguía perplejo, y con cierto distanciamiento liberal, mi diatriba sobre el desdén de las instituciones por el teatro en España. Al final,  se limitó a decir: “con esa visión del teatro no me explico por qué lo sigues dia a dia”. A lo cual  respondí con una frase de Gramsci que me ha sacado de muchos atolladeros: “frente al pesimismo de la  inteligencia, el optimismo de la voluntad”.

Entonces le trataba de usted porque a mí, él y su hermano Joaquín  lumbrera de la UCD, me causaron siempre un respeto imponente. Hoy no  es que le haya perdido el respeto, pero lo trato de tú. Tenemos en común, creo, parecida pasión por la poesía y por el teatro. Y por la belleza en cualquiera de sus manifestaciones. Puede  que Garrigues ignore los juegos de cartas, el naipe tabernario; pero en este libro aparecen a veces  envites y estrategias de jugador de mus. O de póker. Lo cual no autoriza a nadie a llamarlo tahúr del Misissipi, como llamaba Alfonso Guerra a Adolfo Suárez.

Liberalismo, una ética.
 Por razones obvias en esta biografía autorizada se habla mucho de liberalismo. Para mí el liberalismo se concreta en un ética de la tolerancia, cosa rara si tenemos en cuenta que ejerzo de crítico de teatro con fama, infundada, de aristarco. Estoy  convencido de que, como sistema político y económico, el liberalismo es un caballo de carreras, un pura sangre, montado por el capitalismo salvaje. Claro que las experiencias de marxismo como sistema liberador de la humanidad quizá no me autoricen a teorizar sobre política. En cualquier caso, debo afirmar  que el fracaso del llamado socialismo real y el estalinismo, como soporte de convivencia, puede equipararse al fracaso del  liberalismo. Acaso ninguno de los dos, ni marxismo ni liberalismo, han sido aplicados en su naturaleza y esencia; pero ahí está el mundo en que vivimos. Esto es una cuestión que un dia, si dios no lo remedia, acabaremos resolviendo Garrigues y yo.

Teatro y poesía.
El teatro y los versos  de Antonio Garrigues lo acreditan como autor prolífico, de hondo y sosegado latido  y con una poética escénica muy singularizada. Le falta en ambos casos un contraste con el  público lector y el habitual de las salas de teatro. Sus célebres representaciones en Sotogrande serán anécdota un dia, si es que no lo son ya. Analizar la obra de un dramaturgo no es demasiado difícil. Hablar de una poética escénica es una categoría superior: de poeta y de autor dramático. Cuando digo que le falta el contraste con el público no es porque considere a éste, soberano e irrevocable.  A fin de cuentas  tengo al público por más alto de  lo que lo tenía Lope. Pero es un punto de referencia que nos confronta con nosotros mismos. Como un espejo. Esa es la cuestión.

 

sábado, 22 de noviembre de 2014

RUEDO IBERICO. PANTOJA AL TALEGO; DUQUESA DE ALBA MUERTA. ADIOS ESPAÑA.


La Pantoja en prisión.

Han enchiquerado a la Pantoja y a mí me parece que esto es el fin de España como unidad de destino en lo universal. Soy coplero de rompe y rasga y siempre pensé que el dia que metieran en el talego a la viuda de Paquirri, la viuda de España, este país se iba al carajo. Lo malo es que, mientras a ella la ponen entre rejas, siguen sueltos, extorsionando y prevaricando, todos los políticos falsarios. Pantoja es el ejemplo genuino de tonadillera: esposa, viuda y madre de toreros. Luego, cómplice de un mafioso, alcalde de la Costa del Sol, por culpa del cual ha tenido que comerse más  de un marrón.

El velatorio de la democracia

Siempre procuré ser un hombre solidario, palabra; y, en ocasiones, hasta lo conseguí; pero el tramo de Madrid desde el paseo de Recoletos al Paseo Del Prado  se está convirtiendo en territorio comanche por las putas “manis”. Llegas a Colón y el VII de Caballería de los guardias de tráfico empiezan a enredar la madeja y no sabes si acabarás  en la Casa de Campo o en Ventas, y a la mierda los planes de teatro. El otro dia coincidían dos o tres manifestaciones y, desde el cerco al que estaba sometido, llamé a una amiga metida siempre  en estos fregados. Me respondió yo voy  con la manifestación-velada por la democracia. Velada a la que debieron haber  puesto velatorio en vez de velada.

 Tras algunas vueltas y revueltas aterricé en la Sala Mirador con los mongolios, que no se enteran de nada; medio Madrid parado y ellos a lo suyo; que si el Borbón cazador y la Corina horizontal, que si la corrupción y los pies negros de Lavapies, cochino barrio lleno de teatros. Madrid colapsado y los mongolios ¡!viva la juerga!!: Dario, Eduardo, otro Eduardo que es músico y parece que no ha roto un plato. Me había advertido mi kioskera,  fan de la Revista Mongolia porque se forra: han metido un músico que toca una guitarra muy pequeña. Qué coño de guitarra, un ukelele. Y el otro Eduardo, aunque no lo parezca, rompe más de un plato. El más bestia es Eduardo Galán; y Darío, el argentino-gallego de Cantabria no se le queda atrás. A veces se ponen un poco más serios, solo un poco, y culpan al diario El País de haber envenenado la democracia; yo creo que la democracia nació envenenada y con ella su soporte mediático, El País. Leo todos: El Mundo, ABC, la Razón; hasta Marca leo por las crónicas deportivas de Segurola y la taurinas de Carlos Ilián. Nadie tan sectario e impostor como el Pais: desde los orígenes. Lo que ahora cuentan Mongolia y Autorretrato de un joven capitalista, lo cuenta yo en Historias golfas del Café Gijon. Y  mucho más, en Sonetos de la impostura.
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 Se esperaba en la Mirador de Juan Diego Boto, a la Duquesa de Alba, pero la mujer liberada que se puso el mundo por montera, cuando quiso y donde quiso, 20 veces grande de España, no apareció. Quedó absolutamente demostrado que su ausencia se debió a causas mayores de óbito irreversible y no a que estuviera follando con Raúl del Pozo o Paco Rabal, a los que tenía por posibles valedores de sus riquezas cuando  llegaran los rojos.

Lo de El Pais y la democracia putrefacta era  lo que había; a algunos han querido cortarnos los güevos  por venir afirmando, hace años, que la progresía es la negación de la izquierda. Pues eso: puto velatorio de la democracia. Y puto Madrid desde las seis a las nueve de la tarde. Antes se decía que, al anochecer, en Madrid das una conferencia o te la dan. Ahora, haces una mani o te la hacen.  Los mongolios ha tenido problemas en Sevilla y eso, como todo buen satítirico, lo convierten en mofa y arte. Cuidadito, amigos, cuidadito. Yo soy palentino, como Alfonso exduque y viudo de Cayetana. Soy palentino tirando no exactamente a sevillano, pero sí a trianero. Triana, la de Belmonte y la que paró los pies, al menos por un momento, al borracho de Queipo de Llano Y soy también devoto de la imaginería santera. En una procesión le grité a la Macarena, ¡!tia buena!!  Y me dieron una ovación de torero por la Puerta del Príncipe. Así que ¡!cuidaditos, cuidadito!!.  

Autorretrato capitalista.

Hace unos días  fui a Teatro de  Barrio, antigua Sala Triángulo a ver Autorretrato de un joven capitalista, escrito, dirigido e interpretado por Alberto San Juan. Una especie de confesión, de catarsis, de purificación de los hierros progresistas. No se trata de dilucidar aquí si es teatro o no lo es. En cualquier caso, un teatro documento en la línea clásica de denuncia apuntalada en hechos y documentos. Importa su coincidencia con Mongolia Musical en la acusación al País y a Juanlu, el periodista que nació redactor jefe  bajo la protección de su padre director general de Prensa del Movimiento y con Pradera y Haro Tecglen que dictaminaban la pureza de sangre de izquierdas de este país llamado España. A buenas horas mangas verdes. Lo dicho antes sobre Mongolia, el musical, es aplicable, en parte a Autorretrato de un joven capitalista, de Alberto San Juan.

El texto de Alberto San Juan es un texto didáctico, necesario para las nuevas generaciones. A los de mi edad no nos enseña nada que no tengamos sabido e incluso olvidado. Y padecido. Pero explica lo que ha sido es y, posiblemente será este infortunado país- Y lo hace con un despliegue interpretativo de gran actor: la escuela de Animalario.

Raro doblete en Valle Inclán.

En la sala Francisco Nieva, arriba Textamento de María con Blanca Portillo eminente, en estado de gracia y no sólo porque encarne a la virgen María, madre de Jesús, contando su verdad, no la verdad de los Evangelios. Sarcasmo, dolor, obra maestra de una actriz que lleva en su currículo varias obras maestras. Abajo en la sala grande Tomas Pandur y sus masturbaciones esteticistas y filosóficas. Pandur  está especializado en sacrificar y demoler grandes textos que, al menos en España siempre ha salvado Blanca Portillo. Sorprendente coincidencia en el Valle Inclán; una, a las 19,30  en la sala Nieva; el otro, a las  20,30. Posibilidad de doblete, a tiro de ascensor.