miércoles, 21 de enero de 2015

RUEDO IBÉRICO. TÁVORA, HIJO PREDILECTO DE ANDALUCÍA.



Nieve en Madrid, nieve en Cádiz
Parafraseo un viejísimo artículo de José Maria Pemán, que creía de hace medio siglo más o menos: Nieve en Cadiz. Antonio Burgos me corrige: es de 1934. Puede que la idea de fijarlo en los años 50 parta de una antología de textos, grandes prosas, que estudiábamos en el Seminario. Ahí debí de  leerlo. Pero no me atrevería a afirmarlo. José Luis Abia, un viejo compañero, temible en las confrontaciones públicas que los profesores organizaban para animar el cotarro, recuerda la antología pero no el artículo de Pemán. Si lo dice Abia es para pensárselo. Me promete comprobarlo en esa antología que conserva.

Nieva en Colmenar Viejo, una diminuta lluvia de pétalos blancos, delicados  como suspiros. A la Metrópoli no llega esta bendición, o llega poco. Carlos Santoyo, director del Diario Palentino me invita a ver nevar en Lebanza, norte de Palencia, antigua abadía. Allí viví memorables nevadas, una verdadera fiesta. Pese a todo escribo Nieve en Madrid, como don  José María Pemán escribió hace muchos años, Nieve en Cádiz. Como Pemán no, como dios me dé a entender porque,  en el artículo, don José María  era insuperable. La dramaturgia española puede pasarse sin El divino impaciente, por ejemplo. Pero la historia del periodismo español no puede pasarse sin la impecable factura de los artículos de Pemán; ni sin otras aportaciones dignas de recordación, según cuentan algunos gaditanos: sus encuentros con Alberti que, exiliado, no podía ser marinero en su tierra del Puerto; encuentros, dicen,  en la mar por las aguas  del litoral gaditano. No lo sé. Conozco porque está documentado,  que Pemán consiguió restituir a las carteleras el nombre de  don Jacinto Benavente que, por sus veleidades republicanas, estaba obligado a firmar como “el autor de La Malquerida” Pemán tenía  mano en el Pardo. Y además Benavente era Premio Nobel.

Nieva, pues, en Colmenar Viejo, mi pueblo de adopción, mi pueblo a secas,   después de Torre de los Molinos pintado  por Nekane porque le parece la aldea más bonita del mundo, aunque menos que los pueblos de su Valle de Urola, Azpeitia y por ahí. Traigo esto a colación porque me lo sugiere el recuerdo de  El divino impaciente, que como todo el mundo sabe trata de Francisco Javier que, a su vez, me remite a Ignacio de Loyola,  de Azpeiti o así.
 

 Salvador Távora, hijo predilecto de Andalucía
 Una cosa lleva a la otra como el recuerdo de Rafael Alberti me lleva a Salvador Távora al que quieren nombrar Hijo predilecto de Andalucía. Me sumo a la propuesta, aunque no soy andaluz. Hace tiempo que considero a Salvador Tavora  Hijo Predilecto del Mundo Entero y a La Cuadra, como una referencia imprescindible del mejor teatro español del siglo XX. Távora es Andalucía; y es una conciencia ética y estética asentada en un teatro de revolución y resistencia. Salvador es la herida abierta del teatro, las zonas en penumbra del flamenco. Cuentan sus biógrafos que, siendo novillero, abrió la Puerta del Príncipe. Alfonso Guardiola (requiescat) afirmaba que  con un poco más de corazón, bragueta decía Manolete de Pepe Luis, hubiera sido tan bueno como Curro Romero. Yo creo que eso era una exageración, pero vale.

 Távora iba de auxiliar  con otro Guardiola, Salvador, la infortunada tarde en que éste se mató al caer del caballo en Palma de Mallorca. Esa misma tarde, Távora colgó el traje de luces que, en realidad, ya había colgado hace tiempo desde la penumbra incierta de su corazón. Me adhiero, pues a esa solicitud de predilección andaluza y universal a favor de Salvador. ¿Dónde hay que firmar?.

jueves, 15 de enero de 2015

RUEDO IBERICO.TEATRO, OCIO DE MADRID. FREUD Y LA GESTAPO.


Freud, última sesión. Nota a pie de obra.
Es un texto, como eje dialéctico de un tema irresoluble, fascinante: fé y ciencia, creencias y descreencias. Como descreido que soy, me apasiona escribir sobre la cuestión. La única verdad: estamos aterradoramente solos. Y otra más aterradora aún: si dios no existe, decía Ivan Karamazov, todo está permitido.
No podía sustraerme al estreno de la Unir en la sala Max Aub; y menos a la prologación del debate del año pasado en México con el inteligente Arrufat, gerente de la Unir. Esta Universidad on line viene produciendo una serie de obras con un denominador común: los sólidos valores de un cristianismo liberador, una ética y una conciencia.  No es un teatro de tesis, porque antes que nada es teatro de calidad. Por ejemplo, Tomas Moro, una Utopía; por ejemplo  Sesión final de Freud, dirigidas ambas por Tamzin Townsend. Incluso en La sangre de Antígona, de Bergamín, dirigida por Ignacio García, además de la conciencia política de la guerra del 36 subyace la conciencia ética del republicanismo derrotado. En Bergamín cohabitaban un comunista y un republicano sin esquizofrenia. Quien más sabe de esto es Gabriel Antuñano, que  me ha invitado a hablar de León Felipe en Zamora y en Valladolid en un acto promovido por Ayuntamiento zamorano. Unos  Aytos estimulan la cultura y otros la minimizan. Ley de la compensación y no quiero señalar
  En estos momentos de confrontación de religiones esos valores cristianos, emancipatorios en sus orígenes y malversados después por  su instrumentación política, cobran más sentido. Es difícil hallarle su esencia dramática a un diálogo entre Freud y Lewis, autor de Las crónicas de Narnia, un converso. Pero Helio Pedregal se echa la función sobre sus hombros y su dolor;  Freud pedirá que lo  suiciden  poco después en legítimo derecho para administrar su dolor insoportable: eutanasia. Escribiré de ello con detenimiento; me lo debo a mí mismo, un agnóstico total (valga la paradoja) y se lo debo a mis padres con cuyo recuerdo casi lloré ayer en la sala Max Aub: la señora Rosario, cristiana del Cristo verdadero, y el señor Francisco, ateo indiferente, valga también la contradicción. Un dato de humor, aportación personal ajena a la obra; Freud reconoció por escrito, al final de su vida, no haber sido maltratado  por el nazismo. Junto a su confesión de "no agresión", recordando quizá a sus familiares gaseados en campos de exterminio,   añadió un sarcasmo: "recomiendo vivamente a la Gestapo". O algo así. Ciertamente, el cáncer en el paladar y sus 30 cirugías, fue su peor enemigo.
 
Recordando el título de esta nota, Freud versus Lewis, me viene a la mente Dali versus Picasso, un desafortunado texto de Arrabal, estrenado en el Matadero, cuando Natalio Grueso. Arrabal prepara para el Español, bajo los auspicios de Pérez de la Fuente, un  Quijote o Quijota del que cuentan y no acaban, Me susurran cosas; pero prometí confidencialidad y suelo respetar mi palabra, aunque no siempre. Le deseo suerte a Pérez de la Fuente, pues me consta que es un proyecto muy querido por él. Quizá su proyecto estrella.

Messiez, Lorca y un amante.

Dia extraño, acumulativo y contradictorio. Intenso y un poco disparatado. De madrugada pulí, retoqué, puse del derecho y del revés las cincuenta piezas de    Sonetos de la nueva impostura.  A media mañana, tras un pequeño refrigerio frutal,   cambié la onda a Una vida de teatro. Almuerzo en El Tormo, por las Vistillas con Emilio Martínez y Javier López  Galiacho. Este  ha publicado un libro sobre el espíritu empresarial de superación, con los toreros como modelo   y nos lo quiere regalar. Emilio y Galiacho son dos personas con las que se puede conversar de todo, incluso de toros que es algo que me aburre. Como decían de Pico de la Mirándola podrían discurrir  de omne re scibili et quacumque alia. Comida pantagruélica ¡maldita sea! estrictamente manchega, sacada del Quijote. Esa comida requiere un post de este blog en homenaje a Rabelais.Y en homenaje a Milagros, la cocinera, y a Enrique, el posadero.   

A las cinco de la tarde, sin connotaciones taurinas, encuentro en Bellas Artes con Juan Barja, su presidente. Volvemos a lo de siempre; poesía y cine Y Walter Benjamin del que es   exégeta y traductor. En cine,  ¿Antonioni o Visconti?. Para mí Passolini. Y para él también, aunque con matices. Barja ha resuelto la disyuntiva decadente y corta de vista de Visconti  a favor de  la lucidez visionaria de Antonioni, no tan alejado de Passolini, como pudiera parecer: El desierto Rojo o La aventura.  Esto da para otro post. O sea que el miércoles 14 fue un dia germinal.

Con Lorca y Messiez en la Princesa.

Camino del María Guerrero, paro en el Gijón. Me encuentro con un amigo, tan feo y solitario como hace 30 años. Ese amigo no se comía una rosca; pero tenía una novia, más guapa que él, convencida de que era tan apuesto como Marlon y Paul Newman juntos y que todas las mujeres se enamoraban de él y querían llevárselo a la cama.  Este mi amigo  acabó recitando a don Mendo: “todas por mí como un trapo/ ¡Ay! infeliz del varón/ que nace cual yo tan guapo”. No le faltaba sentido del humor. Un dia aquella novia celosísima lo dejó por otro y se metió en un grupo musical a tocar el ukelele. Y desde entonces mi amigo feo, católico y sentimental, más feo después de cuarenta años, no fue nadie. Ha perdido  el humor. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Teatro: Margallo y Messiez.

Al fin recalo en el verdadero objetivo de este post, la escena.  Petra Martínez y Juan Margallo recobran en la sala Francisco Nieva del CDN, el teatro como juego, las confesiones cara a cara con el público, esa especie de metateatro irónico y popular: Chimpón, una especie de metafísica para después de la muerte, que a Margallo y Petra no creo que les importe mucho. Ellos son materialistas,  en el sentido genuino de la  palabra dialéctica. Y esta vida es como un eterno casting. Por eso entre bromas, veras y melancolías, hacen un repaso de la actualidad política, social y teatral de España. Melancolía de un desguace; no hubo con la Transición desarme ideológico, salvo en un único sentido. Proceden de Tábano, de Castañuela 70 y El Gayo Vallecano; proceden de lo que fue insurgencia.

Petra Martínez es una gran actriz, nada nuevo. Sufriría si un dia tuviese que hacerle una crítica adversa porque, aunque algunos/as no lo crean, los críticos tenemos corazón. Esperé verla como máxima consagración en Informe para una academia, que iba a hacer con Pérez de la Fuente: la mona de Kafka. La cosa se torció como se tuercen tantos proyectos en teatro y, al final, la mona  la hizo otra estupenda actriz: Luisa Martín. No fue lo mejor de  Pérez de la Fuente, pero esa idea del travestismo es brillante. También sufriría si tuviese que censurar una interpretación de Irene Escolar, último renuevo de una saga,  Gutiérrez Caba, que acabará superando, si ello fuera posible, a sus raíces. O a María Pastor, hija de Juan Pastor, actriz de muchos registros que hace todo y todo lo hace bien. Hace unos días volví a ver, en velada familiar con general jolgorio 8 apellidos vascos. Carmen Machi, en una charnega españolaza y viuda de Guardia Civil, me recordó que es la jefa, al menos en esta película. Estas son mis diosas escénicas en estos momentos, pero no se preocupen; si no les gustan puede cambiarlas por otras. Otra diosa podría ser Blanca Portillo, sublime en El Testamento de María y menos sublime como directora en Don Juan. Lo comentaba ayer con Fran, Francisca Miranda Barcon, siempre al cuidado de Antonio Garrigues,  -cuidados recíprocos- en el estreno de La piedra oscura, de Pablo Messiez en  la Sala Princesa. Mido la temperatura de algunos estrenos,por la temperatura emocional  de Fran.

Antes de nada una aclaración para los fans de Blanca Portillo. Nunca he dicho que fuera mala directora; lo que he dicho, aunque no escrito, es que lo mejor de Blanca Portillo como directora es Pandur, un director cuyo predicamento es un misterio para mí. Pandur está especializado en destrozar textos ajenos con un refinamiento contumaz, almibarado y vácuo.  Aclarado el infundio.

Francisca Miranda.

Vuelvo a Fran y a Messiez. Fran tiene raras intuiciones, un don profético que me asombra: “esto,  La piedra oscura, tiene buena pinta”. Acertó y no pudimos hablar a la salida: un texto bello y preciso, de impecable ritmo narrativo que empieza a cautivar mucho antes de que irrumpa el recuerdo de Lorca y la Barraca;  homenaje de un amante, albacea  del poeta asesinado. La clave no es tanto Federico como la relación que se establece entre un prisionero republicano condenado a muerte y su guardián, un muchacho campesino y adoctrinado, un inocente que no sabe por qué está en una guerra que ni le va ni le viene. Memorable interpretación: Rafael Grao y Nacho Sánchez. En otro comentario entraré en detalles.   

 

sábado, 10 de enero de 2015

RUEDO IBERICO; TERROR EN PARIS. IRA DE MAHOMA Y MATAMOROS .


Tolerancia de los descreidos.


Cierto que los ateos, agnósticos o descreyentes tenemos todas las de perder: ofrecemos tolerancia frente al dogmatismo, pacifismo frente a terrorismo. Que el Dios cristiano de la ira y el puto Mahoma nos pillen confesados. Pero nos inquieta la ola de islamofobia que empieza a anegar la vieja civilización en escombros de Occidente. Y algunos claman para que China  frene a la Media Luna. Salimos de Mahoma y nos metemos en Buda, si es que China es budista, que no lo sé. Me aterra  una Europa islamizada, tengo derecho a mís ídolos; pero me aterra también una Europa islamófoba. De pasada, recomiendo leer el poema de Cavafis Los Bárbaros.

Frente a la obscena manifestación de cinismo de tanto mandatario en París, patria de la libertad, la primera portada  de Charlie  es un prodigio de valentía, serenidad y sarcasmo crítico: Mahoma proclama: "Je suis Charlie". Sombrerazo. Solo en el lápiz del caricaturista cobra sentido verdadero tan manoseado lema en estas dias. Todos tenemos la obligación de denunciar el terrorismo yihadista y reivindicar la libertad de expresión,  pero no los fantoches que basan su poder en la  represión en nombre de la democracia. Frente a esa  obscenidad, la pureza austera del dibujante de CharlieHebdo. Hecha la foto islamófoba de tanto fantasma corporeizado en la pancarta, seguirán pensando que la sátira de CharlieHebdo  es una amenaza. Y su libertad sospechosa.
De momento, el martirio y muerte de los periodistas ha servido para radicalizar el Estado Gendarme, frente al Estado del Bienestar, un poco gaseoso. Seguridad antiyihadista, claro: exigible y deseable. Pero dónde el paro, dónde la corrupción, dónde el hambre de los desesperados?. En qué nivel de alerta terrorista colocamos esta realidad?.

Por lo demás la acción-reacción era previsible y lógica. Francia, Europa ha reaccionado ante el bárbaro ataque terrorista a CharliHebdo y en una espiral implacable de acción-reacción ha liquidado a los terroristas yihadistas. Estos sabían a lo que se exponían, nada que objetar en términos militares de Guerra Santa. El método ha sido el acreditado en estos casos  de islamofobia justificada por doce cadáveres de periodistas en una redacción, que sólo cumplían su deber de  caricaturizar y criticar el fanatismo de un poder. La reacción de la Policía francesa es la  versión moderna, avanzada y española de Santiago Matamoros en Clavijo: exterminio del enemigo. Es la guerra. La Guerra de Guerrillas y Santiago Matamoros son invento español. Me propongo volver al Guerrero del Antifaz de mi infancia y el moro Alí Kan, por si descubro en su amistad  algún síntoma de la Alianza de Civilizaciones.

El terror destruye el encanto de las Navidades.
Vuelvo de las Navidades en el retiro, relativo, de Colmenar Viejo. Y justo cuando empiezo a readaptarme a la vida de Madrid, llega el horrible latigazo del yihadismo contra el semanario satírico CharlieHedob. Guerra de religión, fanatismo integrista. Iba a escribir “vinieron los sarracenos/y nos molieron a palos/que dios ayuda a los buenos/cuando son más que los malos”. Pero la réplica contraterrorista de la policía francesa no ha tardado mucho: liquidación total.  Dice una máxima bíblica ojo por ojo y diente por diente. Y nuestro Calderón de la Barca, la ortodoxia contrarreformista, escribe, “quien tal hace que tal pague”. Acción y reacción, el mundo es un infierno. Guerras Santas, Inquisiciones varias, Cruzadas. Que dios y Mahoma repartan suerte. Condenado universalmente, y con razón, la barbarie contra CharlieHebdo, conviene no confundir  Islam con terrorismo yihadista; como conviene no recordarle a la piedad cristiana  que la Iglesia tiene tiene las mandos quemadas de hogueras y teñidas de sangre. Lo masacre de Charlie (un responso fraterno, compañeros) no puede ser pretexto para nuevas Cruzadas. De cualquier forma justo es reconocer que la Revista Mongolia ha dibujado peores cosas contra Cristo y no ha pasado nada. Lo peor: está movida acabará acusando a Palestina de yihadista. Lo mejor: siempre estaré con las víctimas, nunca con los verdugos. Iría a la manifestación de París, pero estoy cojo y manifestarme cerca de Rajoy, Merkel y compañía me da cierto repelús.
 Me dicen unos viajeros amigos que la Coupole no es ni siquiera el Café de Gijón. Siempre nos faltó en  el Gijón faltó un Sartre y una Simone de Beauvoir. Me pregunto qué harían ahora en París Camus y Sartre. Reponen en la sal Off del Lara, Confesiones a Alá, con una enorme María Hervás, candidata el año pasado al Premio Valle Inclán. Hay que verla. Sobre todo para ver una actriz en estado puro. Yo volveré.
 
LA VIOLENCIA PARTERA DE LA HISTORIA.
 La violencia es la partera de la historia, concluyó Marx. No era necesario que lo dijera. Es cosa sabida. El mundo está edificado sobre hogueras, sangre y ceniza. Si esa es nuestra historia de qué extrañarnos?. Hay otra dimensión menos cruenta de las religiones, más lúdica y cotidiana.   He participado gozosamente en el juego de la navidad, en el magnífico juego de los Reyes, los Magos que siguen siendo lo más presentable de todas las monarquías. He admirado una vez más el sentido escenográfico de la religión Católica, la formidable puesta en escena de sus misterios que ningún director teatral conseguirá jamás; lo mismo que jugaré el sombrío juego de la Semana Santa  en la que volveré a Colmenar Viejo; ha degenerado considerablemente el nivel de la liturgia, las misas de tres curas,  las casullas, las capas pluviales, las dalmáticas. Y queda el olor a incienso y a cera y el canto  gregoriano, tan caro a algunos directores de teatro que buscan  sentido  y  formas del teatro ceremonial. El teatro ceremonial es otra cosa; por ejemplo, Genet es teatro de  ceremonia y no hay en él  rastros aromáticos. Arrabal, es teatro ceremonial, Hay ceremonia y liturgia: la suplantación. En el teatro del Absurdo hay también ceremonia.

Navidades fecundas.
Han sido unas Navidades fecundas: sigo trabajando  Sonetos de la nueva impostura, 50 piezas que se unirán al libro de hace años, de Akal, la primera impostura. Recomendación a quienes se empeñan airadamente en mandarme sonetos, que no son sonetos, via tuiter oculto: leer “Un soneto me manda hacer Violante/ y en mi vida me he visto en tal aprieto”. Notable avance de las memorias teatrales, Vida de teatro; proyecto de una serie de villancicos a raíz del Villancico Flamenco con que Antorrín y yo hemos felicitado las Pascuas.

Proyectos escénicos parados porque en un punto donde ya no entra la creación, sino la producción, o sea la madre del cordero. Después del villancico, algún  amigo me pide que escriba saetas para la Semana Santa, a la vuelta de la esquina; puede que sí. Antorrín está entusiasmado para dejar un par de días la Quimera, de Madrid, y marcharnos a Sevilla: a decir una saeta en la plaza de San Lorenzo, la procesión de la Soledad, al lado del Cristo del Gran Poder, junto a la querida  tribu de los Távora y Manuel Grosso. Y luego, casi sin dormir, a La Maestranza, a la corrida de Resurrección con Sevilla recién lavada, luminosa y oliendo a azahar puro, sin humos ni silencios. Sueños, pero en esos sueños a muchos nos va la vida, nos ha ido siempre, una vida  pendiente siempre de una pesadilla.

Gracias por las felicitaciones alguna especialmente afectuosa. Enrique Aguinaga al que veo, nonagenario, en primera fila de muchos estrenos, acompañado de hijos y nietos, me manda un manifiesto con citas bíblicas: tolerancia, bondad,  inteligencia. Justo cuando el yihadismo incendia arís. Que tu dios te lo pague. Y me comenta el momento de lúcido magisterio, radicalizado, en otro nonagenario, Manuel Alcántara.

Natalio Grueso, ex del Español, envía un cuento de Navidad en la línea de su novela La soledad; si a Natalio Grueso le fallan sus proyectos teatrales ya tiene asegurado un lugar en la narrativa; y aunque le fallen, también.

La fauna del tuiter.
Me desentiendo del tuiter, pese a lo cual se filtran impertinencias y estupideces. Hay quien piensa que el tuiter es una patente de corso para vomitar bilis;  puede serlo, pero no es obligatorio soportarlo. Mi sentido de la libertad de expresión no incluye los furiosos  insultos biliosos y fakes. Notable éxito, pese a todo, de mi artículo “Elogio del tuiter: la fauna y la flora”. Ver post. Se me olvidó, pese a su exhaustividad, enumerar algunas especies de la selva.   A todos, sin excepción, un saludo muy taurino: ¡que Dios reparta suerte!. O si prefieren, ¡!Suerte, vista y al toro!!.