lunes, 26 de enero de 2015

RUEDO IBERICO. DEFENSA POLÍTICA DE LOS TOROS.


A propósito del triunfo de Syriza felicito a Grecia, vía Podemos, pues se los considera hermanos; yo creo que, a lo más, primos. Mas valga el parentesco. Visto lo visto en los tres primeros días, no sé si el triunfo de Syriza favorece a Podemos o es un torpedo en su línea de flotación. Hay triunfos que matan. En España el personal anda revuelto con el posible triunfo de Podemos. Hablo del personal taurófilo, mayormente. No trato de hacer una defensa numantina de la corrida de toros, sino de aportar unos datos que pudieran demostrar lo improcedente de la prohibición de la tauromaquia.

a) Los toros no son de derechas ni de izquierdas, sino un rito o un espectáculo interclasista y de concordia. En el frente de Moncloa en la Universitaria, según cuenta Julio Urrutia en su libro Los toros en la Guerra Civil, los combatientes en reposo se pasaban de trinchera a trinchera los resultados de las corridas dominicales. Y he visto al rojerío de los sesenta salir de Carabanchel o Yeserías y sentarse en el tendido que es, con perdón, el Podemos de los toros.

b) Son una realidad económica que genera muchos puestos de trabajo. Hace años se calcuba que movían unos 40.000 millones de pesetas que ignoro lo que son hoy traducidos a euros. No son una sentimentalidad romántica, son una realidad económica. No sería bueno añadir paro al paro. Y no lo digo por los toreros. que están forrados; los que lo están.

c) No creo que a Podemos le vayan a sobrar los votos como a Syrizas en Grecia, para arriesgar las papeletas de la tropa taurina, que está hecha a las cornadas. Esta, con la ayuda de Felipe II, resistió las amenazas de excomunión de Pio V. Si Podemos considera un caladero la media y pequeña burguesía cabreada con la corrupción PP-PSOE, que considere la potencialidad de los aficionados a la Tauromaquia. Esto no es cuestión romántica, sino pragmatismo electoral.

d) Un dato nazi que es historia real.

Himmler, el carnicero que diseñó la "solución final" del Holocausto salió vomitando de las Ventas en 1940 en una corrida que se pensó como homenaje al lugarteniente de Hitler, de visita por España. Le molestaba más el olor a sangre de toro que el olor a judío socarrado en los crematorios. No todo antitaurino es nazi, por supuesto. Pero conviene cuidar la memoria histórica. La corrida con toda parafernalia y un cartel de lujo, Marcial Lalanda, Rafael Ortega y Pepe Luis Vázquez permitió a los nazis manifestar su sentido humanitario de la vida.

e) Un dato abertzale, también real.

Jon Idigoras, lider abertzale fue novillero, malo y sin futuro como la historia demostró. Defendía el origen vasco de la corrida. Solía verlo en los San Fermines, vestido de mozo -blanco y rojo- y jamás le escuché abominar de la corrida; y hablaba con pasión del Betizu, el toro de los montes de Euskadi.

Podría aducir otras razones. Valgan las elementales: económicas y electorales. Y ahora les dejo que sigan con el resto del post, pues el libro de López-Galiacho, De frente, en corto y por derecho, una ética torera para el liderazgo tiene mucho interés, lo crea o no lo crean, Iglesias, Errejón y Monedero. Ellos están irrevocablemente llamados a ser líderes.

La cocina del quijote.

El Tormo, restaurante manchego con pinta de posada cervantina en las Vistillas. Seis mesas y para qué mas, dicen Milagros y Enrique los posaderos. Lo fundó hace años Joaquín Racionero, que empezó comunista y acabó facha y hoy está jubilado de todo. Va a ser verdad que la lucha final será entre comunistas y ex comunistas. Milagros y Enrique no se meten en berenjenales políticos. No le dirían a Miterrand, como cuentan que le dijo un dia Joaquín Racionero refiriéndose al morteruelo que le habían encargado ex profeso para él: “no se le ocurra comparar este plato con su paté, no hay color”. A lo que Miterrand, dicen, contestó: “pero los franceses lo vendemos mejor”.

La cocina el Quijote es ya una recreación cultural. Si se hubiera limitado al menú de don Alonso Quijano habría limitado su alcance y su refinamiento. Don Quijano era un hidalgo pobre, según la dieta que testificó Cervantes: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón (fiambre o carne picada con cebolla y vinagre) las más noches, duelos y quebrantos (huevos con torreznos) los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”. Para ser pobre no está mal, pero el menú de El Tormo es muy superior.

Pepe Esteban escribió hace tiempo un libro sobre el tema. A Pepe voy a llevarlo un dia a El Tormo para que aprenda de Milagros, que explica plato a plato: sus ingredientes, su cocción, el fuego que necesita, algunas leyendas…. Esta explicará el origen del atascaburras, o del gazpacho pastor o del mostillo, la naturaleza del arroz de bodas e incluso de tornabodas y los secretos del verdadero pisto manchego. Me llevan a degustar estas excelencias Javier López Galiacho y Emilio Martínez: dieta de ocho platos, más o menos; lo que dispongan Enrique y Milagros. No hay elección, sólo la voluntad de Milagros.

Homenaje a Rabelais, a Pantagruel gigante que en vez de hacer liza con don Quijote, de encontrase con él, hubiera pactado venir al Tormo; mejor hartarse de viandas que pelear por una dama. Luego hablamos de toros, del libro que acaba de publicar López-Galiacho, De frente, en corto y por derecho. Por las Vistillas, cerca del Acueducto vedado ya por grandes mamparas para los ángeles suicidas. Una tarde en que Yesteras, gran banderillero luego, fracasó en las Ventas le pregunto a Bojilla, su apoderado: “¿y ahora qué hacemos?”. Y Bojilla, la peor lengua de toda la torería, le contestó: “Yo al hotel, tú al viaducto”. Hoy esto no sería posible; y menos después del yantar que nos ha servido Milagros.

De frente y por derecho.

Javier López-Galiacho, aficionado insigne, ha escrito un libro de toros que es más que un libro de toros. Tampoco López-Galiacho es un aficionado del común y el título de este libro puede inducir a engaño. De frente, en corto y por derecho resume, con la trilogía “parar, mandar y templar”, a la que puede añadirse “y cargar la suerte”, la norma sagrada, el espíritu y la técnica del arte de torear. Quizá este libro lo explique mejor el subtítulo: Ensayo de una tauromaquia para el liderazgo personal y empresarial. O sea la magia del rito, el juego de la muerte, el misterio de la ceremonia y la grandeza del toreo aplicado al prosaísmo de la vida diaria: el torero como espejo de conducta. Para héroes solitarios y para ejecutivos empresariales con el triunfo como destino. Y todo ello con un bagaje cultural que desconcertará al taurino habitual; enriquece y ennoblece la literatura de toros.

El Toreo es grandeza, tituló Joaquín Vidal uno de sus pocos libros. Vidal, acaso el mejor crítico taurino de la segunda mitad del siglo XX, era hombre de periódico, de la crónica a pie de plaza. Era parco en libros y abundante en artículos, modelo de prosa y de subversión crítica. Me sumo al homenaje que López-Galiacho dedica a Vidal en De frente en corto y por derecho, que reside, creo yo, no solo en el capítulo dedicado a esta figura estelar del periodismo. Está posiblemente en la estructura del libro, en su enfoque de la tauromaquia, en la ética y la conciencia que lo impregna, en una honradez intelectual que lo llevaba a ser un subversivo en toros y un conservador en política.

López Galiacho no elude ningún tema por espinoso que sea. Mismamente el soborno, -“sobre” en la jerga- los periodistas alquilones a los que opone la honradez desdeñosa de Vidal. No es el único, obviamente. Pero a mí estas cosas, tras haber publicado una Antología de la crítica taurina y haber profundizada en los orígenes y naturaleza del sobre, siguen dejándome perplejo. Nunca han tratado de sobornarme, nunca me ha tentado el Opus Dei - que sólo tienta a los muy inteligentes- ni ha tratado de captarme la CIA o servicio de espionaje paralelo. O sea que nunca llegaré a nada. Iba para latinista y me quedé en cronista taurino.

Aportación personal al margen del libro: los zoquetes de prosa mazorral y zopenca se inventaron una noche de insomnio que Joaquín Vidal y un servidor cobrábamos de la UE para desprestigiar la Fiesta. Como yo no recibía nada, le reclamé mi parte al bueno de Joaquín. Me fulminó con esa mirada gélida que, a veces, le salía: “sobre esto no tolero ni una broma, ni siquiera a costa de la Comunidad Europea”. Solté una estruendosa carcajada y me invitó a media botella de Viña Ardanza en los Caireles mientras él tomaba su café. No quise decirle que ese era el vino que bebía Curro Fetén para no herir susceptibilidades. Queríamos a Curro Fetén. Nos llamaba “los vengadores”: justicieros de todas las humillaciones que había tenido que sufrir.

Releeré este libro, aunque ya no aspire a ningún liderazgo ni personal y mucho menos empresarial. Lo releeré como el mayor empeño intelectual de dotar a la vida de estímulos y al toreo de grandeza: vida y toros.

 

miércoles, 21 de enero de 2015

RUEDO IBÉRICO. TÁVORA, HIJO PREDILECTO DE ANDALUCÍA.



Nieve en Madrid, nieve en Cádiz
Parafraseo un viejísimo artículo de José Maria Pemán, que creía de hace medio siglo más o menos: Nieve en Cadiz. Antonio Burgos me corrige: es de 1934. Puede que la idea de fijarlo en los años 50 parta de una antología de textos, grandes prosas, que estudiábamos en el Seminario. Ahí debí de  leerlo. Pero no me atrevería a afirmarlo. José Luis Abia, un viejo compañero, temible en las confrontaciones públicas que los profesores organizaban para animar el cotarro, recuerda la antología pero no el artículo de Pemán. Si lo dice Abia es para pensárselo. Me promete comprobarlo en esa antología que conserva.

Nieva en Colmenar Viejo, una diminuta lluvia de pétalos blancos, delicados  como suspiros. A la Metrópoli no llega esta bendición, o llega poco. Carlos Santoyo, director del Diario Palentino me invita a ver nevar en Lebanza, norte de Palencia, antigua abadía. Allí viví memorables nevadas, una verdadera fiesta. Pese a todo escribo Nieve en Madrid, como don  José María Pemán escribió hace muchos años, Nieve en Cádiz. Como Pemán no, como dios me dé a entender porque,  en el artículo, don José María  era insuperable. La dramaturgia española puede pasarse sin El divino impaciente, por ejemplo. Pero la historia del periodismo español no puede pasarse sin la impecable factura de los artículos de Pemán; ni sin otras aportaciones dignas de recordación, según cuentan algunos gaditanos: sus encuentros con Alberti que, exiliado, no podía ser marinero en su tierra del Puerto; encuentros, dicen,  en la mar por las aguas  del litoral gaditano. No lo sé. Conozco porque está documentado,  que Pemán consiguió restituir a las carteleras el nombre de  don Jacinto Benavente que, por sus veleidades republicanas, estaba obligado a firmar como “el autor de La Malquerida” Pemán tenía  mano en el Pardo. Y además Benavente era Premio Nobel.

Nieva, pues, en Colmenar Viejo, mi pueblo de adopción, mi pueblo a secas,   después de Torre de los Molinos pintado  por Nekane porque le parece la aldea más bonita del mundo, aunque menos que los pueblos de su Valle de Urola, Azpeitia y por ahí. Traigo esto a colación porque me lo sugiere el recuerdo de  El divino impaciente, que como todo el mundo sabe trata de Francisco Javier que, a su vez, me remite a Ignacio de Loyola,  de Azpeiti o así.
 

 Salvador Távora, hijo predilecto de Andalucía
 Una cosa lleva a la otra como el recuerdo de Rafael Alberti me lleva a Salvador Távora al que quieren nombrar Hijo predilecto de Andalucía. Me sumo a la propuesta, aunque no soy andaluz. Hace tiempo que considero a Salvador Tavora  Hijo Predilecto del Mundo Entero y a La Cuadra, como una referencia imprescindible del mejor teatro español del siglo XX. Távora es Andalucía; y es una conciencia ética y estética asentada en un teatro de revolución y resistencia. Salvador es la herida abierta del teatro, las zonas en penumbra del flamenco. Cuentan sus biógrafos que, siendo novillero, abrió la Puerta del Príncipe. Alfonso Guardiola (requiescat) afirmaba que  con un poco más de corazón, bragueta decía Manolete de Pepe Luis, hubiera sido tan bueno como Curro Romero. Yo creo que eso era una exageración, pero vale.

 Távora iba de auxiliar  con otro Guardiola, Salvador, la infortunada tarde en que éste se mató al caer del caballo en Palma de Mallorca. Esa misma tarde, Távora colgó el traje de luces que, en realidad, ya había colgado hace tiempo desde la penumbra incierta de su corazón. Me adhiero, pues a esa solicitud de predilección andaluza y universal a favor de Salvador. ¿Dónde hay que firmar?.

jueves, 15 de enero de 2015

RUEDO IBERICO.TEATRO, OCIO DE MADRID. FREUD Y LA GESTAPO.


Freud, última sesión. Nota a pie de obra.
Es un texto, como eje dialéctico de un tema irresoluble, fascinante: fé y ciencia, creencias y descreencias. Como descreido que soy, me apasiona escribir sobre la cuestión. La única verdad: estamos aterradoramente solos. Y otra más aterradora aún: si dios no existe, decía Ivan Karamazov, todo está permitido.
No podía sustraerme al estreno de la Unir en la sala Max Aub; y menos a la prologación del debate del año pasado en México con el inteligente Arrufat, gerente de la Unir. Esta Universidad on line viene produciendo una serie de obras con un denominador común: los sólidos valores de un cristianismo liberador, una ética y una conciencia.  No es un teatro de tesis, porque antes que nada es teatro de calidad. Por ejemplo, Tomas Moro, una Utopía; por ejemplo  Sesión final de Freud, dirigidas ambas por Tamzin Townsend. Incluso en La sangre de Antígona, de Bergamín, dirigida por Ignacio García, además de la conciencia política de la guerra del 36 subyace la conciencia ética del republicanismo derrotado. En Bergamín cohabitaban un comunista y un republicano sin esquizofrenia. Quien más sabe de esto es Gabriel Antuñano, que  me ha invitado a hablar de León Felipe en Zamora y en Valladolid en un acto promovido por Ayuntamiento zamorano. Unos  Aytos estimulan la cultura y otros la minimizan. Ley de la compensación y no quiero señalar
  En estos momentos de confrontación de religiones esos valores cristianos, emancipatorios en sus orígenes y malversados después por  su instrumentación política, cobran más sentido. Es difícil hallarle su esencia dramática a un diálogo entre Freud y Lewis, autor de Las crónicas de Narnia, un converso. Pero Helio Pedregal se echa la función sobre sus hombros y su dolor;  Freud pedirá que lo  suiciden  poco después en legítimo derecho para administrar su dolor insoportable: eutanasia. Escribiré de ello con detenimiento; me lo debo a mí mismo, un agnóstico total (valga la paradoja) y se lo debo a mis padres con cuyo recuerdo casi lloré ayer en la sala Max Aub: la señora Rosario, cristiana del Cristo verdadero, y el señor Francisco, ateo indiferente, valga también la contradicción. Un dato de humor, aportación personal ajena a la obra; Freud reconoció por escrito, al final de su vida, no haber sido maltratado  por el nazismo. Junto a su confesión de "no agresión", recordando quizá a sus familiares gaseados en campos de exterminio,   añadió un sarcasmo: "recomiendo vivamente a la Gestapo". O algo así. Ciertamente, el cáncer en el paladar y sus 30 cirugías, fue su peor enemigo.
 
Recordando el título de esta nota, Freud versus Lewis, me viene a la mente Dali versus Picasso, un desafortunado texto de Arrabal, estrenado en el Matadero, cuando Natalio Grueso. Arrabal prepara para el Español, bajo los auspicios de Pérez de la Fuente, un  Quijote o Quijota del que cuentan y no acaban, Me susurran cosas; pero prometí confidencialidad y suelo respetar mi palabra, aunque no siempre. Le deseo suerte a Pérez de la Fuente, pues me consta que es un proyecto muy querido por él. Quizá su proyecto estrella.

Messiez, Lorca y un amante.

Dia extraño, acumulativo y contradictorio. Intenso y un poco disparatado. De madrugada pulí, retoqué, puse del derecho y del revés las cincuenta piezas de    Sonetos de la nueva impostura.  A media mañana, tras un pequeño refrigerio frutal,   cambié la onda a Una vida de teatro. Almuerzo en El Tormo, por las Vistillas con Emilio Martínez y Javier López  Galiacho. Este  ha publicado un libro sobre el espíritu empresarial de superación, con los toreros como modelo   y nos lo quiere regalar. Emilio y Galiacho son dos personas con las que se puede conversar de todo, incluso de toros que es algo que me aburre. Como decían de Pico de la Mirándola podrían discurrir  de omne re scibili et quacumque alia. Comida pantagruélica ¡maldita sea! estrictamente manchega, sacada del Quijote. Esa comida requiere un post de este blog en homenaje a Rabelais.Y en homenaje a Milagros, la cocinera, y a Enrique, el posadero.   

A las cinco de la tarde, sin connotaciones taurinas, encuentro en Bellas Artes con Juan Barja, su presidente. Volvemos a lo de siempre; poesía y cine Y Walter Benjamin del que es   exégeta y traductor. En cine,  ¿Antonioni o Visconti?. Para mí Passolini. Y para él también, aunque con matices. Barja ha resuelto la disyuntiva decadente y corta de vista de Visconti  a favor de  la lucidez visionaria de Antonioni, no tan alejado de Passolini, como pudiera parecer: El desierto Rojo o La aventura.  Esto da para otro post. O sea que el miércoles 14 fue un dia germinal.

Con Lorca y Messiez en la Princesa.

Camino del María Guerrero, paro en el Gijón. Me encuentro con un amigo, tan feo y solitario como hace 30 años. Ese amigo no se comía una rosca; pero tenía una novia, más guapa que él, convencida de que era tan apuesto como Marlon y Paul Newman juntos y que todas las mujeres se enamoraban de él y querían llevárselo a la cama.  Este mi amigo  acabó recitando a don Mendo: “todas por mí como un trapo/ ¡Ay! infeliz del varón/ que nace cual yo tan guapo”. No le faltaba sentido del humor. Un dia aquella novia celosísima lo dejó por otro y se metió en un grupo musical a tocar el ukelele. Y desde entonces mi amigo feo, católico y sentimental, más feo después de cuarenta años, no fue nadie. Ha perdido  el humor. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Teatro: Margallo y Messiez.

Al fin recalo en el verdadero objetivo de este post, la escena.  Petra Martínez y Juan Margallo recobran en la sala Francisco Nieva del CDN, el teatro como juego, las confesiones cara a cara con el público, esa especie de metateatro irónico y popular: Chimpón, una especie de metafísica para después de la muerte, que a Margallo y Petra no creo que les importe mucho. Ellos son materialistas,  en el sentido genuino de la  palabra dialéctica. Y esta vida es como un eterno casting. Por eso entre bromas, veras y melancolías, hacen un repaso de la actualidad política, social y teatral de España. Melancolía de un desguace; no hubo con la Transición desarme ideológico, salvo en un único sentido. Proceden de Tábano, de Castañuela 70 y El Gayo Vallecano; proceden de lo que fue insurgencia.

Petra Martínez es una gran actriz, nada nuevo. Sufriría si un dia tuviese que hacerle una crítica adversa porque, aunque algunos/as no lo crean, los críticos tenemos corazón. Esperé verla como máxima consagración en Informe para una academia, que iba a hacer con Pérez de la Fuente: la mona de Kafka. La cosa se torció como se tuercen tantos proyectos en teatro y, al final, la mona  la hizo otra estupenda actriz: Luisa Martín. No fue lo mejor de  Pérez de la Fuente, pero esa idea del travestismo es brillante. También sufriría si tuviese que censurar una interpretación de Irene Escolar, último renuevo de una saga,  Gutiérrez Caba, que acabará superando, si ello fuera posible, a sus raíces. O a María Pastor, hija de Juan Pastor, actriz de muchos registros que hace todo y todo lo hace bien. Hace unos días volví a ver, en velada familiar con general jolgorio 8 apellidos vascos. Carmen Machi, en una charnega españolaza y viuda de Guardia Civil, me recordó que es la jefa, al menos en esta película. Estas son mis diosas escénicas en estos momentos, pero no se preocupen; si no les gustan puede cambiarlas por otras. Otra diosa podría ser Blanca Portillo, sublime en El Testamento de María y menos sublime como directora en Don Juan. Lo comentaba ayer con Fran, Francisca Miranda Barcon, siempre al cuidado de Antonio Garrigues,  -cuidados recíprocos- en el estreno de La piedra oscura, de Pablo Messiez en  la Sala Princesa. Mido la temperatura de algunos estrenos,por la temperatura emocional  de Fran.

Antes de nada una aclaración para los fans de Blanca Portillo. Nunca he dicho que fuera mala directora; lo que he dicho, aunque no escrito, es que lo mejor de Blanca Portillo como directora es Pandur, un director cuyo predicamento es un misterio para mí. Pandur está especializado en destrozar textos ajenos con un refinamiento contumaz, almibarado y vácuo.  Aclarado el infundio.

Francisca Miranda.

Vuelvo a Fran y a Messiez. Fran tiene raras intuiciones, un don profético que me asombra: “esto,  La piedra oscura, tiene buena pinta”. Acertó y no pudimos hablar a la salida: un texto bello y preciso, de impecable ritmo narrativo que empieza a cautivar mucho antes de que irrumpa el recuerdo de Lorca y la Barraca;  homenaje de un amante, albacea  del poeta asesinado. La clave no es tanto Federico como la relación que se establece entre un prisionero republicano condenado a muerte y su guardián, un muchacho campesino y adoctrinado, un inocente que no sabe por qué está en una guerra que ni le va ni le viene. Memorable interpretación: Rafael Grao y Nacho Sánchez. En otro comentario entraré en detalles.