miércoles, 15 de abril de 2015

CONCHA VELASCO Y LA GRANDEZA DEL VALLE INCLÁN

El galardón a Concha Velasco, buen estreno de Antonio Garrigues Walker como presidente del Valle Inclán. Garrigues es el  sucesor de Nuria Espert que, por poco se asfixia en el primer plato de la cena, no por culpa de su amigo Garrigues, sino por culpa de un langostino que se le atravesó. Antonio acudió solícito a la mesa donde Nuria cenaba con Lluis Pasqual y volvió diciendo que Nuria estaba bellísima.
Las deliberaciones de un Jurado son  secretas, no como los consejos de ministros que se filtran nada más salir al pasillo.  Este es un Jurado serio,  más  asambleario que  presidencialista, lo cual honra a Luis María Anson. Y esta es una crónica de sociedad, extramuros de la sala en la que el Jurado cena aislado del resto. Con ello recupero un género periodístico  que abandoné al convencerme  de que nunca podría ser Carmen Rigalt.
El premio, la escultura de Victor  Ochoa y el talón de 50.000 del ala, se mantiene gracias al patrocinio de Coca Cola, como en los primeros años se mantuvo gracias a la Fundación Feima. A los dueños del Teatro del Arte les ha salido un hijo actor,  Fede Rey, que con Jaime Reynolds y Aixa Villagrán, deslumbra en Luciérnagas.  Algún dia lo veremos de candidato al Valle. Sería de justicia, pues sus padres, Jesús Rey y Lucia Bouzas, iniciaron esto y se mantuvieron hasta la V edición en la que los relevó la Fundación Coca Cola.
Ascendido al Olimpo Marcos de Quinto, en tiempos de tribulación sigue patrocinando el premio Coca Cola. Juan José Litrán me presenta a Jorge Garduño, sucesor de Marcos, acompañado de Rosalva y de Jorge Baselga  presidente de la Fundación Banco de Santander. A ver si el Santander toma ejemplo y empieza a patrocinar cosas de teatro; loable su colección de autores importantes del XIX y XX, Cuadernos.  Marcos y yo planeamos durante mucho tiempo un espectáculo sobre los Beat y Ginsberg.  Yo sigo con Ginsberg, al margen de Marcos, que lo habrá olvidado en la Metrópoli del Imperio. En el Jurado del Valle seguíamos hablando de ello. Con  José Nuñez Cervera, presidente de la Fundación, hablo de toros. Es uno de los pocos ganaderos con encaste Juampedro al que respeto.  

Un mal momento de Nuria Espert
Nuria Espert se atragantó con un langostino. Hay que tener cuidado con estas cosas. Haro Tecglen murió de un  hueso  y no de las obras de Buero Vallejo como dijo un desalmado. Yo mismo, si no mastico  con cuidado lo paso mal. Testigo es Zutoia Alarcia que contempló espantada cómo casi la palmo   en Casa Dori con un trozo de carne. Zutoia hizo una Ulalume, de Alfonso Sastre memorable, con un excelente equipo dirigido por Pérez de la Fuente en estado de gracia:  Zutoia Alarcia, Chete Lera en la más alta ocasión que vieron “sus” siglos y un sorprendente y polimorfo Camilo Rodríguez;  Artiñano diseñador de vestuario, y debut espléndido como escenógrafo de David de Loaysa, recién salido de la RESAD.
 El mismo estado de gracia le deseo a Pérez de la Fuente en el inminente estreno de Pingüinas, de Fernando Arrabal. Espero  que Pingüinas sea mejor que Dalí versus Picasso. Echo de menos  a Natalio Grueso que programó Hécuba y recuperó para el Español  a Concha Velasco, cincuenta años ausente. Quizá por eso doña Ana Botella, alcaldesa cesante,abrazaba eufórica  a Concha Velasco. Me sorprendió escuchar a doña Botella que admiraba a Pedro Cuartango, una referencia inexcusable del articulismo culto español;  siempre pensé que en el Mundo  no pasaba de Salvador Sostres.
Celia Freijeiro recuperó su trono de  Princesa de la noche del Valle. Ha estado a punto de decir, al leer la nomina de candidatos, que dónde están las salas alternativas. La creo capaz aunque  contuvo su reproche.  Celia es de una belleza sobrenatural a la que  añade un toque de elegantísimo descaro que rasga el velo azul de la divinidad. Puede ser la pesadilla de un canalla y, a la vez,  el sueño de un místico.  Condujo el acto con un desparpajo infinito. Sedujo a todos, incluido Arturo Fernández, el bueno, no el empresario trincón. He comprometido a Celia a decir versos de Miguel Hernández en las Ventas el dia 20 de mayo en la inauguración de Nekane, Las caras del toreo. Si el tiempo no lo impide  y el rodaje de series de televisión o alguna película le dejan.

Perplejidades justificadas.
Un jurado que, a las primeras de cambio, elimina a Ignacio Amestoy, José Sacristan y José Ricardo Morales no es de fiar. Y si en el segundo envite ese Jurado sin piedad  se carga a Santiago Sánchez, Sanchis Sinisterra y Lluis Pasqual, menos de fiar aún. No hay escapatoria. No se tiene en cuenta famas ni presiones populares de un público caliente y nada neutral. Pasqual  había venido desde Barcelona acompañado de Nuria Espert que está haciendo allí  un Rey Lear que no veremos en Madrid. Amestoy acaba de estrenar un monólogo, La confesión de Loyola, en la Iglesia de la Congregación de los Jesuitas.

En la final, tras la última votación leida por Celia Freijeiro, dos nombres: Marta Portillo  y Concha Velasco. El Jurado en pleno al estrado, a dar la cara.

Antonio Garrigues frente al micrófono. Respira hondo; desdobla lentamente la papeleta; pausa. Más pausa mirando al público, respira otra vez:  !Concha Velasco!. Gran ovación.

Concha Velasco estuvo sembrada al agradecer  el premio.  Elogió a todos, pero se la notaba  contenta de ser ella la elegida. Al que más elogió fue a Arturo Fernández. Y a Ernesto Caballero, tercero en discordia. A Arturo le  aplaudía con entusiasmo  Tina Sáiz. Y Silvia Marsó que va arrasando en una gira de las de antes con El zoo de cristal. En cierta medida este eterno galán de 86 años, candidato al Valle por el cura de Enfrentados, se sintió el rey de la noche. Nada mejor que verse  querido por la gente de la profesión. Y admirado. 

lunes, 13 de abril de 2015

LA CONFESIÓN DE LOYOLA. IGNACIO AMESTOY

Euzkadi en el corazón de Madrid

La curiosidad por un texto de Ignacio Amestoy, La confesión de Loyola, me ha metido de nuevo en un templo: la Iglesia de la “Real Congregación de Naturales y Originarios de las tres provincias vascongadas”, a un tiro de piedra del Español, que tanta gloria le ha dado a Amestoy, autor imprescindible  de la Generación de la Transición. No será menor la que le proporcione este monólogo dramatizado por un actor tan solvente cono Manuel Hernández director de la Escuela de la Unir.
Desde que dejé el Seminario de San Zoilo, allá en la prehistoria, solo entro en una Iglesia a escuchar gregoriano, admirar prodigios de arquitectura y filigranas de vidrieras. El otro dia entré para escucharle  a Manuel Hernández, este  texto abrumador y exhaustivo sobre Ignacio de Loyola, la  confesión que rindió  durante tres días en Montserrat en 1522. En San Zoilo, donde corté mi carrera de seminarista, sitúa Pérez de Ayala  su novela A.M.D.G. (Ad majorem Dei gloriam), texto demoledor e inmisericorde. Yo empecé a la inversa de Ignacio de Loyola, salvadas las distancias; pasé de una vida de penitencias  a una vida disipada, dentro de un orden perfectamente cuantificable. Tampoco voy a tirarme el nardo de la disipación  y la mundanidad desenfrenadas.
Esta Congregación de Vascos  no son sacerdotes, son civiles que tienen un cura para algunos oficios y honran la memoria de Ignacio, el fundador de los jesuitas. Como gustaba de decir este converso genial y apasionado, y recoge Amestoy en La confesión de Loyola, pasó de soldado del rey a soldado de Cristo. Fue un astro, un seductor en la corte castellana; alanceador de toros, rendidor de damas y doncellas. Y recortador, arte taurino muy propio del País Vasco Francés, en la plaza de Azpeita. Cultivó todas las artes que seducían a las damas de la Corte. Fue un devoto   en el arte de amar,  el gozoso Ars Amandi, y luego, metido en la senda religiosa, un  militante contrareformista, igual de fervoroso. 
Conviene matizar lo de soldado de Cristo, para que no haya equívocos con algunos episodios de la reciente historia española. Nada que ver con los Guerrilleros de Cristo Rey, expresión violenta del fascismo parapolicial en el franquismo crepuscular; ni con los más recientes Legionarios de Cristo, metidos en  escándalos de distinta índole  y expresamente condenados, me parece,  por el Papa de Roma.

 Ignacio Amestoy ha dedicado a la historia vasca numerosas obras, desde Doña Elvira, imagínate Euskadi, hasta La cena sobre la cuestión de Eta; le faltaba la figura estelar de Ignacio de Loyola, al que  me gusta definir como torero y pecador antes que fraile, pues toreador fue y  gozoso oficiante en el altar de Venus, antes de fundar la Compañía de Jesús, precursor en cierta medida  del Concilio de  Trento. Amestoy tiene una rara y apasionada facilidad para redefinir a personajes que con frecuencia han quedado  fuera de foco o, lo que es peor, desenfocados. Con La confesión de Loyola se abren los actos del tricentenario de esta Congregación que desde hace tres siglos habla vasco en el corazón de Madrid.

domingo, 5 de abril de 2015

NUEVO POST. EL TRÁGALA DE FERNANDO VII Y EL TRÁGALA DE AHORA

La Soledad, de San Lorenzo.
Sábado. Hablo con Salvador Távora. Minutos antes de que la Soledad entre en su templo. Por  Salvador y la Cuadra, amenazada de extinción, rompo la clausura   de estos días.  De la procesión de la  Soledad  nunca hemos sacado nada práctico, sino la liturgia, el mito, el sentimiento popular lejos del folclore. Un año planeamos una Salomé legendaria liderada por Victoria Vera, la mítica Nausicaa de Por qué corres Ulises, y por la gran actriz Ana Marzoa;  vimos pronto que esa Salomé  estaba tan condenada como la cabeza del Bautista.  Este año íbamos a  hablar de la Argentinita, que escribí a medias  con Diana de Paco Serrano. María Távora, la nieta,  vuelve a bailar Carmen y sueño con verla bailar Argentinita.   Manuel Grosso me pone al teléfono la saeta que cantan desde el balcón donde cantaba Vallejo. Su mujer, Isabel Moreno, es el mejor presidente/a  de La Maestranza, y me facilitó  más de una crítica: cuando la  ponían a parir yo decía lo contrario. Yo tenía razón. Todos estarán en estos momentos cerca de la Puerta del Príncipe.
 La fuga de Madrid.
Me fui de Madrid porque sufrí un apagón. Juan Manuel Mompó, amigo leal de Valencia, se alarmó  por mi ausencia del blog; es que me ha dado un apagón. Nekane  trató de explicar  mi retiro cenobita : “te vas de novicias con el Marqués de Bradomín”. Bradomín y yo sólo iríamos de novicias con los Sonetos Lujuriosos del Aretino bajo el brazo. Y  el marqués feo, católico y sentimental, no está para esos trotes.   Diez días sin teléfono, sin tuiter, sin blog sin correo electrónico, sin periódicos. Con el Mundo y las críticas de  teatro me apaño con  las reservas de obras vistas en una semana frenética.
 Presiento otra semana frenética, la del regreso. Imprescindible en la Sala Tu, el jueves, poética dramática de Sigfrid Monleón/Isabelle Stofell: La tristeza de las flores, de Mariano Peyrou. Ocasión  de preguntarnos qué cantan los poetas de ahora. Solo sé lo que canto yo; pronto Sonetos de la vieja y la nueva impostura.
La vuelta a la realidad me abruma. Selecciono. Huí  tras la gresca de Trágala en el Español y regreso con gresca y reivindicación. A Iñigo Ramírez de Haro, autor de Trágala y diplomático de profesión,   Margallo le ha destituido de su cargo en Serbia.    José María Torrijos, un cura  liberal, aunque menos que Blanco White le aprieta las tuercas a Iñigo en su blog El Karavansar. El cuñado de Esperanza Aguirre  llama a una concentración delante del Teatro Español. La inmunidad diplomática no supone la inmunidad teatral, pero aquí se mezcla todo.  Trágala es la última obra  programada con doña Botella, que Natalio Grueso le dejó a Pérez de la Fuente, cooptado por la misma.  Vería más lógico que, si a Ramírez de Haro lo ha destituido el ministro de  Exteriores, la protesta se hiciera ante el Palacio de  Santa Cruz.

Garrigues, el buen liberal.
Espero en Abc otra tercera de Garrigues Walker guía y faro de la liberalidad en un país café de inquisidores. Véase  ministro Margallo versus Ramírez de Haro.  Benavente defendía las corridas de toros por su efecto disuasorio de males mayores: “si no sacrificásemos toros en el ruedo, seguiríamos quemando herejes”. De Garrigues se espera que  saque  a la palestra su teatro. Mal haríamos sus amigos en no empujarle al precipicio.
 Las caras de la Fiesta.
Nekane me envía el catálogo de su exposición en Las Ventas; 50 retratos a los que he puesto prólogo.  Me gustan todos, aunque me fijo  emocionado, en  la difunta Pilar Miró. Admiraba a José Miguel Arroyo y   pensábamos en un corto sobre él. Me gusta el texto que he escrito para Nekane, Teoría del retrato.

La confesión de Loyola.
Ignacio Amestoy convoca  para el sábado en la Iglesia de los vascos, próxima a Santa Ana, a una lectura dramatizada    de La confesión de Loyola.  El fundador de los jesuitas, torero y pecador antes que fraile. Toreaba, corrida caballeresca, y recortaba toros en Azpeitia. Pero lo de torero yo lo digo por lado: seductor de damas y doncellas de alta cuna y de baja cama. Aprovechando la afición taurina de Ignacio de Loyola le diré a Nekane que lo meta en la exposición de las Ventas.

Señorita Gaviria y su antiguo reino.
Sus desvelos  por su antiguo reino y las manos que tratan actualmente los huesos de su gente. Bien, gracias. Sin respeto por recuerdos y huellas indelebles, la señorita Sandra  se ha quedado con el personal nada más llegar; Rosa, sacrificada e indispensable. Y la doctora Viernes (Freitag) tan samaritana  como siempre, el tiempo que le deja  la preparación de un megaproyecto.  Acariciando una chaquetilla de torero, la señorita Gaviria es el avatar más fascinante de la tribu tuitera.

De pintores, toros y teatro.
Otro avatar también fascinante,  Pétalo de Sal llama para una corrida de toros en San Isidro. Verónica Parizzi es el alma argentina de la sala Umbral de Primavera en Lavapiés. Confirmado. Iré con ella y acompañante, dominado por el  espíritu de mi colega en la divinidad el poeta Teuco Castilla. Y de Fernanda Orazi, una de las pocas pasiones escénicas que me van quedando. Antonio Piedra,  director de la Fundación Jorge Guillén, también reclama festejo isidril. En el tendido 1 cerramos  el año pasado la cesión del  Legado Javier Villán.    En Palencia  dieron en llamar a aquello, el “contubernio de las Ventas”.

Cierra  López Galiacho, para  la Sociedad Amigos de Teatro Históricos de Españde,   una función de Los toros a escena tras haber incendiado Salamanca, en una tarde espectacular, y reventar  el Liceo, flamencos y toreros pretenden incendiar incendiarán Albacete y el Teatro Circo. Palabra de torero. Galiacho es autor del libro De frente, en corto y por derecho; una aplicación de la ética del torero a la praxis empresarial

En la Caneja, monográfica  de  Félix de la Vega sobre teatro a la que he puesto prólogo y textos.  También me gusta lo que  he escrito. De Murcia  llega Carlos Pardo a  la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes con una exposición. De él no he escrito nada, pero lo escribiré. A Pardo lo protege el talento infalible de Pepe Lucas que me bendice como  el mejor crítico taurino. Nada que objetar. Hay días que estoy encantado de haberme conocido.

Noticia de dos escritores viajeros.
Veo que Alfonso Armada ha aprovechado estos días para escribir en su blog Frontera D. Hay que leerlo. De momento me quedo con un verso memorable. “Nuestra dócil muerte, nuestra explicable cobardía”. Ojalá la cobardía fuese siempre explicable. Admiro los libros de viajes de Armada, pero admiro más su teatro  y me debe el cumplimiento de una promesa: un estreno antes de que termine el 2015.
De otro viajero insigne Javier Reverte apenas me llegan noticia. Supongo que sigue tras la huellas del Algabeño,  un torero famoso por su condición de matón al servicio de Queipo de Llano durante la Incivil Guerra del 36.