sábado, 23 de mayo de 2015

SAN ISIDRO. HISTORIA DEL RABO DE PALOMO LINARES


Una gesta que no fue gesta. 
Las corridas de rejoneo son un trámite de descanso en las tensiones isidriles de las Ventas. Cuando yo ejercía la crítica en El Mundo, (25 años 140 crónicas por temporada) donde sigo haciendo lo de teatro, las dejaba para  que se luciera el segundo. Segundo es en la jerga, el peón de confianza del maestro; en periodismo de toros no hay que fiarse: segundo es el que sueña con cortarle la cabeza al primero. Peter Pass un comunicador asiduo de tuiter me cita cerca de las Ventas, las Ramblas, para conocernos. Me llama Maese Villan y ese toque clásico me atrae, pero no puedo.  Gracias de todas formas. Hoy toca teatro y, de refilón, por el Plus, un poco de corrida. Puerta Grande, y a lo grande, de Leonardo Hernández, exhibición torera de Hermoso de Mendoza, cumbre en el quinto; y exhibición matarife: pinchó hasta la exasperación. Bohórquez es un clásico y cuando los clásicos se ponen plúmbeos se ponen de verdad.
Tengo información de primera mano, mis espías infiltrados en la Zarzuela,  de que, tras el elogio de ayer al retrato de los Borbones que Nekane expone en la sala Antoñete de las Ventas, la Casa Real ha enviado ojeadores clandestinos. Desde el retrato que les hizo Antoñito López andan mosqueados. Nekane los ha pintado mejor, palabra. Aunque con Antonio salían más almibarados, de puro cortesanos. Un detalle, la Infanta Helena volvió a las Ventas y recibió el brindis de Pablo Hermoso de Mendoza.
Han descubierto en las Ventas del Espíritu Santo un azulejo conmemorando la gesta de Palomo Linares, el  rabo que don José Antonio Pangua, presidente, otorgó a Palomo en San Isidro de 1972. Desde 1942  no sucedía tal proeza en las Ventas. De esa gesta escribieron Alfonso Navalón, Diaz Cañabate y   Vicente Zabala Portolés:
Cañabate ironizaba en ABC “el rabo, el rabo..El presidente lo concede. ¿Por qué no?. Qué es un rabo?. Cuatro pelos mal contados”.
Zabala Portolés, en El Alcázar, era más rotundo: “Madrid será una plaza más gracias al señor Pangua. La que un dia fue  primera plaza del mundo queda vejada por el capricho de un caballero que no ha sabido respetar lo único que quedaba: unas gotas de tradición y señorío”.
Alfonso Navalón en Pueblo no consideraba la concesión un capricho, sino un soborno. Afirmaba que el comisario Pangua habría sido recompensado con 500.000 pesetas. ¿Por quién?. No se sabe. Navalón era un recio debelador del toreo de Palomo al que entonces apoderaban los Lozano. Los Lozano, eso me parece que es seguro, llevaron a Pangua de Presidente de la plaza de Lima. Al dar la vuelta al ruedo con el rabo entre las manos, Palomo se encaró con Navalón y lo puso a parír. Quizá no sabía la que le esperaba en la prensa de Madrid al dia siguiente; ni en la andanada del 8 donde los abonados se presentaron luciendo crespón negro. Un velatorio.


JORNADA DE REFLEXIÓN; RETRATOS ELECTORALES DE MENDIGOS




A ras de calle y de miseria.
Hoy es jornada de reflexión. Y yo tomo las cosas al pie de la letra y reflexiono en voz alta desde este modesto blog que muchos han dado en llamar ya Un Voz sin Amo.
Lo primero sobre lo que tienen que reflexionar los políticos es en interiorizar la amplitud del desastre  a que han llevado a  España, llamado no sin razón y causa las Españas. Lo segundo es qué van a hacer para sacarnos del atolladero. El periodo de discursos ha concluido. Y, con más o menos fundamento, casi todos han quedado con el culo al aire; a quien no se le descubre un chanchullo, se le airea una declaración de renta; y si alguien está puro y sin mancilla se huronea en las cuentas de amigos   y familiares. En esto son maestros los políticos candidatos: en airear sus trapos sucios y hediondos. Can-di-da-to: vestimenta blanca, inmaculada de los aspirantes. Parece un sarcasmo. ¿O no?.
Los mendigos también reflexionan.
En mi zona, entre la plaza de Castilla  y la estación de Chmartín, hay varios mendigos, o méndigos en la jerga popular. Es un barrio de profesionales cualificados, clase media, en líneas generales sólidamente instalada, conservadora; salvo leves  excepciones, no les molestan los méndigos. Verían mal que, para adecentar el paisaje, el nuevo edil o edila hiciese una redada de esas que llaman higiénicas. Los méndigos de mi calle son gente de distintas nacionalidades, papeles y fechorías. Y puede que alguno sin nacionalidad, sin papeles y sin fechorías. Tienen algo en común: estas elecciones se la sudan, no  van a solucionarles sus problemas. Se saben los nombres, de los candidatos, más o menos, pero no me dicen a quién van a votar y ni siquiera si van a votar.
El primero, a mano izquierda según salgo de mi portal, frente a un supermercado, es un nigeriano alto y delgado como aquellos negros que salían en Las minas del Rey Salomón. Se llama Denis lleva muchos años en España y vende La Farola cuando la Farola ya no existe;  lleva un número atrasado que nadie compra. Sonríe siempre, nunca pide y cuando ve a una señora cargada de mercancías le echa una mano  y se las lleva hasta el ascensor. Suelen remunerarlo bien.
Hay uno que ya es de la familia: Bruno. Es lo más parecido a un clochard. Vive y “trabaja” por aquí hace muchos años; a la mendicidad la llama “el trabajo”. Tampoco necesita poner la mano, la gente le da dinero, ropa, comida, cosas. Y Bruno mantiene la acera limpia y barrida. Cuando la huelga de basuras,  organizó a los suyos, mantuvo la calle en orden y los piquetes no se acercaban por aquí. Uno del grupo, del que decían que venía de Ocaña, lo llamaba esquirol. “Ya ve usted, me dijo un dia el de Ocaña o de donde fuera, por robar una barra y un barra de mortadela; a la trena”. Bruno  agradece hasta los  buenos días  con una sonrisa blanca entre el bosque negro de sus barbas y su mugre.
Bruno es muy solidario, todo lo comparte y esto, a veces, le perjudica; a su banco llegan amigos de todos los puntos de Madrid y en ocasiones  meten bulla que molesta al vecindario; pero se aplacan pronto. Cerca está Agustín, una escisión del grupo de Bruno, que limosnea por su cuenta. Saca poco y cuando las cosas aprietan se aproxima al grupo del que se escindió. También entre el lumpen hay separatismos; una difusa  lucha de clases.
A unos cien metros,  está una rumana joven  a la que le falta una pierna y esconde la otra en amplísimos pantalones mugrientos para dar más lástima . Tiene malas pulgas y se cabrea si alguno no le da, que son casi todos. Está sentada en el duro y frío suelo, muy cerca del kiosko,  y yo suelo guardarle las vueltas de los periódicos de fin de semana. Sólo dice “oye” y “gracias”, salvo si la limosna llega al euro, que entonces dice “oye, oye hermano, gracias hermano”.
 Más alejados hay otros rumanos, mirados siempre con recelo pues la gente dice que es una mafia. Esos no son de mi jurisdicción. Todos, los fijos y los transeúntes, tienen un horario estricto; a las tres de la tarde la calle queda limpia de pordioseros. Menos Bruno  que suele estar a tiempo completo. 

Como estamos en jornada de reflexión no digo más. Los lectores de  este blog, Una Voz sin Amo, habrán podido comprobar mi escrupulosa neutralidad. Incluso si digo que a lo mejor no voto, eso no es campaña sino el reconocimiento de que nadie me convence; menos los alcaldes de mis dos pueblos, Torre de los Molinos (Palencia) y Colmenar Viejo (Madrid).

jueves, 21 de mayo de 2015

RETRATOS ELECTORALES. EL COLETAS


Revolución socialdemócrata.
El Coletas, nombre que ha desplazado el genuino de Pablo Iglesias, es un hombre carismático, pero está cansado y eso reduce su carisma. Es el icono de Podemos; apenas conocemos a los candidatos electorales de esta formación emergente, pero sabemos que detrás de un rostro anónimo o de un nombre desconocido está Pablo Iglesias. Ese es el carisma, ese el liderazgo. Ante él empalidecen sus brillantes compañeros de aventura: Monedero, Errejón, Echenique.
Entró en la política activa española como un caballo en una cacharrería. Y en, unión de Errejón y Monedero, fue aclamado como la Santísima Trinidad  depuradora del fangal: el bipartidismo corrupto, la casta, los establos de Augías. Era la Revolución, con mayúsculas. Y este país llamado España reaccionó como reacciona siempre, demonizando a quienes le han engañado; luego las cosas se calman y volvemos a lo mismo. El cabreo que la gente tenía  contra la casta, afortunada acuñación política de Podemos, lo vimos  traducido en votos y le abrió a Pablo Iglesias un horizonte  de turbas descontentas.
Podemos, o sea Pablo Iglesias, ha moderado su discurso incendiario y ha perdido seguidores. Reproduce un poco el esquema del PSOE de la transición: el pragmatismo transformista; pero con la moderación dialéctica ha perdido más seguidores de los que ha ganado. Casi todo el mundo percibe que Pablo Iglesias se ha instalado en una socialdemocracia cauta y conservadora y que eso no lo va a llevar a ninguna parte.
 Para los confusos, añade más confusión y se mete  en un jardín ideológico y  “socialdemócrata al estilo de Marx, Engels, Rosa Luxemburgo y Vladimir Illich…”  (Sic) Pare el carro. En una campaña electoral eso no lleva a ninguna parte…Y la asimilación de Rosa Luxemburg a Lenin es, sencillamente, un contradiós. Cuando en estos tiempos, y desde hace muchos tiempos, hablamos de socialdemocracia todos sabemos a qué nos estamos refiriendo: un simulacro de Izquierda; una suplantación.
Puede que con Manuela Carmena rinda las almenas de Madrid; sería una hazaña. Es lo único que inquieta al PP; de Antonio Miguel Carmona ni caso. El difuso candidato del Psoe a la alcaldía de Madrid se ha perdido en la palabrería aprendida en las tertulias televisivas de las que era una estrella; Carmona procede de la nada y probablemente va a la nada.

Hay algo que me preocupa de Pablo Iglesias si en unión de Manuel Carmena llega a tener influencia en el ayuntamiento de Madrid y, por lo tanto en sus teatros, municipales o no: aquella estupidez de “las mariconadas del teatro”. Puede que sus enemigos lo sacaran de contexto y aquello fuera una broma entre coleguis pasados de copas. Pero las chorradas siguen siendo chorradas independientemente del contexto y del descontexto.