viernes, 24 de julio de 2015

TEATRO; ALARMA RETRASO PROGRAMACION ESPAÑOL

Teatro símbolo de libertad.
Poco o nada se sabe oficialmente de la programación del Teatro Español, habitualmente cerrada  por estas fechas. Lo único que ha trascendido a estas alturas es el proyecto firme del actual  director de recuperar de una vez por todos a Alfonso Sastre; es de esperar que la izquierda  no lo tumbe   como hizo el PP del CDN hace algunos años. Todos los teatros públicos  ya han publicado sus "carteles" menos la CNTC de Helena Pimenta que reabre el teatro de la Comedia; lo cual, supongo, condiciona la inauguración.
Este incierto retraso de la presentación de temporada en el Español, bloquea una  novedosa iniciativa: abrir una campaña de captación de abonados. Y la dificultad de cerrar los repartos; un reparto no se hace de la noche a la mañana. Y otra cosa peor; suscita la duda de cuál va a ser la actitud de Podemos respecto al teatro. Si saben o no saben el papel liberador y social del teatro o lo consideran una actividad de ocio, supérflua y a extinguir,  como hace el pensamiento burgués. El teatro debe ser considerado servicio cultural a la comunidad; como la educación o la sanidad. Nunca he visto a Rajoy en un teatro.
 Y hace años, cuando la derecha se reviró contra la programación de Pérez de la Fuente y Eduardo Galán en el CDN, escuché a un gran prohombre del PP: “¿por qué un cargo nuestro tiene que hacer esa programación  de izquierdas?” Le respondí; “porque está haciendo estupendo  teatro y  ha saneado las cuentas del María Gerrero”. Quien parece decidida a controlar las desviaciones ideológicas de los actos culturales de la Casa del Reloj, si las hubiera, es la edila de la Arganzuela. No me lo creo, palabra que no me lo puedo creer. ¿Otra vez la censura franquista? Para eso vino la democracia?. Infundios, ya lo verán

 Toponimia de Madrid
“Madrid castillo famoso/que al rey moro alivia el miedo /arde en fiestas en su coso/ por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo”, “Madrid, Madrid, que bien tu nombre suena”, Madrid, capital de la gloria”, “Madrid rompeolas de todas la Españas”, “Madrid, poblachón manchego”.    Y así hasta el infinito.  Todo esto heredan los regidores de Madrid, su alcaldesa Manuela Carmena, cuando toman la vara de mando. Carmena y su séquito, que viene a tomar el cielo y a incendiar la tierra, como los ángeles rebeldes de Alfonso Sastre, Lluvia de ángeles sobre Madrid, (París)  andan a tortazos con el mapa callejero de Madrid; se quitaron felizmente cuando la democracia, liberadora entonces y putrefacta por la alternancia  PP-PSOE, la Avda del  Generalísimo y José Antonio. Era obvio porque el Generalísimo había sido un dictador cruento responsable de innumerables males; José Antonio, para la gente del común, era el artífice de una doctrina al amparo  de cuyos símbolos, ese mismo dictador cargó sus fechorías. Ahí los quiero ver a los responsables del musical La Princesa Roja.   
Castellana y Gran Via son hoy un símbolo de libertad. Desterrar del callejero a Pemán, Dalí o Gerardo Diego, cosa que sigo negándome a creer, es sólo un síntoma de incultura. Podemitas y sociatas, han empezado por Vázquez de Mella que era un conservador carlista, tradicionalista y mostrenco en beneficio de Pedro Zerolo que, con todos mis respetos, no era nada salvo defensor denodado de los gays, que está muy bien.  
Aunque no me puedo creer este disparate del callejero, sugiero la lectura de Historia de los heterodoxos españoles, de Menéndez Pelayo, para ampliar conocimientos. He apostado con Antonio Burgos y con Alfonso Ussía  y con otros, más de izquierdas que ellos, que eso del callejero es infundio para dañar la imagen de Carmena; y que la WEB Versión Original, que a mí me parece bien, lo desmentirá cual dia.
Mientras esto se aclara, sugiero una solución ecléctica en previsión de ese vaivén onomástico. Un dia Carmena perderá las elecciones municipales, es ley de vida,  y vuelta a empezar. Recomiendo  ya a quien corresponda, que en vez de  ponerlas nombres, sospechosos para uno u otro bando,  bauticen las calles con números como en Nueva York: la Quinta Avenida, la Sexta con la tres; y así.    


miércoles, 22 de julio de 2015

TEATRO. ÁNGELES REBELDES DE ALFONSO SASTRE

 Ahora que, al parecer, Pérez de la Fuente prepara en El Español el rescate de Alfonso Sastre, llega Malonda a  Teatro del Barrio, con un buen montaje de  Lluvia de ángeles sobre París.  Mérito ´tiene estrenar  a Alfonso Sastre, aunque sea una  comedia que el autor califica de comercial. Y hacerlo  sin apenas medios. En circunstancias de austeridad  hay que suplir con talento la escasez de recursos. Malonda  cuenta con algo importante; un grupo de actores/actrices que se multiplican en  papeles  de registro antagónico. Y lo hacen muy bien: Jesús Rodríguez, Emi Gainzos, Yolanda Rino, Carlos B. Rodrígez, Lucía Esteso, Rubén Martínez, Javier Sotorres.
No hay que hacer caso al autor cuando minimiza el alcance de  esta obra de ángeles rebeldes; Forma parte del juego. Lo que los ángeles rebelados pretenden es un  asalto del cielo para acabar  con  Dios.  Hay en este texto  un pirandelismo asumido en profundidad de interrupciones, acotaciones sobre la marcha de la obra, la identidad o no identidad de personaje e intérprete, la explicación del autor en el actual teatro español.
Lluvia de ángeles sobre París es un intento confeso e irónico   de apuntarse a  lo comercial, triunfo del que Sastre no está muy seguro, pero que si quisiera aceptar el canon no le resultaría difícil. En  Lluvia de ángeles sobre París es una comedia en la que ocurren sucesos maravillosas, y en la que el autor ofrece dos desenlaces muy distintos. No debo  desvelar ni el aceptado por Malonda ni el desechado. Porque Lluvia de ángeles sobre París es una comedia de clandestinidades  e intriga. Cada ángel bajado del cielo tiene detrás de sí al ángel custodio, el comisario Leclerc y a la policía de París.


viernes, 17 de julio de 2015

TEATRO Y DEMOCRACIA.


  ¿Cuándo la programación del Español?
Una sociedad sin teatro, o con un teatro amordazado,  es una sociedad muerta. El teatro es el termómetro de una sociedad. Celia Mayer, nueva concejala de cultura del Ayto de Madrid, ha dicho que es necesario democratizar el teatro. Nada que objetar. ¿Y si estos muchachos que han entrado en la política como caballos en una cacharrería, -más por las formas que por el fondo- acabaran por hacerlo bien?. El miedo no tiene que cambiar de bando; el miedo tiene que desaparecer. Y no veo razón para temer a Podemos y sus franquicias. A fin de cuentas Pablo Iglesias ha dicho que es “socialdemócrta a la manera de Lenin”; cosa que me parece un contradiós: socialdemocracia y leninismo; pero quién sabe.  
Entiendo por democratizar el teatro, ponerlo al alcance de la mayor parte de la gente, liberarlo de  cargas  que lo asfixian, apoyar una creación libre y una programación en la que destaque la excelencia. En Madrid, que es lo que atañe a Celia Mayer y a Manuela Carmena, la juventud se ha volcado con el circuito alternativo, que sobrevive heroicamente y hace un teatro vivo, acaso el más vivo y rupturista de estos momentos. Hay que ayudar a este teatro. El circuito comercial tiene su público y en una sociedad libre es imprescindible; ha de atenerse a las reglas de mercado y no debe ser lastrado por cargas que asfixien su desarrollo. El 21% de IVA criminal, ha sido la puntilla para muchos.
El teatro institucional es clave en una sociedad canibalizada por el mercado. Los teatros municipales de Madrid, en especial el Español, deben ser un espejo y convertirse no solo en centros de exhibición, sino en centros de investigación abiertos a todas las corrientes. Cuando Juan Carlos Pérez de la Fuente, hoy director de El Español, fue puesto al frente del CDN, María Guerrero, hizo una programación que el Psoe no se había atrevido a hacer: recuperó a proscritos en aquellos momentos como Max Aub,    Arrabal o Nieva; potenció a un joven,  Juan Mayorga,  estrenándole una obra clave, Cartas de amor a Stalin; revitalizó  lo mejor  de Buero Vallejo y pretendió cerrar la antología de autores españoles con Alfonso Sastre,  posiblemente el mejor autor de la segunda mitad del siglo XX. Problemas burocráticos, por llamarlos de una manera fina, lo impidieron. Ya en la empresa privada, lo recuperó con una memorable puesta en escena  de Dónde estás Ulalume, dónde estás.
 Es el momento de recuperar a Alfonso Sastre, el exiliado de Hondarribia, para el teatro de Madrid, su ciudad natal. Y hacerlo desde el mayor templo del teatro: el Español. Urge que conozcamos la programación de los teatros municipales de Madrid; eso será la carta de presentación de Celia Mayer. Una oportunidad que no puede desaprovechar.

 El callejero de Madrid y la cultura.
Yo eso, palabra, no me lo puedo creer. Me niego a aceptar que una alcaldesa culta y muy liberal tirando a muy roja, quiera quitar del callejero de Madrid a Dalí, Gerardo Diego, José María Pemán, Jardiel Poncela, Muñoz Seca, Manolete y así hasta el infinito, por adictos al franquismo. Seguro que eso no es verdad. Como si quisiéramos borrar a Quevedo por antisemita, a Lope de Vega, por ayudante de la Inquisición o a Calderón de la Barca por ideólogo de la Contrarreforma.
Seguro que Manuela Carmena ha leído a más de uno.  Pero conviene aclarar alguna cosa; Manolete era amigo de los exiliados de México y se carteaba con Indalecio Prieto y vivió “en pecado” con Lupe Sino, cabaretera y anarquista de Cipriano Mera. Cuando lo mató el toro ya era piedra de escándalo para la España nacional católica.
José María Pemán, recibía en el mar, en tierra de nadie a Rafael Alberti, cuando éste se acercaba a las costas del Puerto de Santamaría. Y fue quien, tras convencer a Franco, restituyó el nombre a Jacinto Benavente, Premio Nobel, republicano y maricón. Benavente, en las carteleras, solo  podía firmar como el “autor de la Malquerida”. Gerardo Diego  se quedó en España y  escribió versos a Franco: “huevo de águila, a Franco nombro”.  Pero es uno de los más grandes de la Generación del 27, en la que todos eran grandes
 Pablo Neruda  llamó hijo de perra a Gerardo tras la muerte de Miguel Hernández: “vosotros los Gerardos, los Dámaso, los hijos de perra”. Qué hubiera sido de Vicente Aleixandre sin la protección de don Dámaso Alonso y, en menor medida, de don Gerardo. Porque Aleixandre también se quedó en la España de Franco y fue una lumbrera reconocida.
Muñoz Seca fue fusilado en Paracuellos en uno de los  episodios más oscuros de Santiago Carrillo, el liquidador del PCE, un personaje que abunda en episodios oscuros; La venganza de don Mendo, de Muñoz Seca es la más genial parodia de la tragedia cruenta.
 Respecto a Salvador Dali es un  gran pintor, indiscutible en el surrealismo. Y un  escritor, puede que superior al pintor. Fue anarquista a los quince años, y adicto a la Revolución de Octubre. Después se convirtió en bandera universal del franquismo, más que nada por oposición a Picasso que era pendón del comunismo estalinista.

No me creo que abolir estas calles sea cierto.  La izquierda o es abierta a la cultura  o no es nada. Hay una teoría de arte y militancia en Gramsci que conviene recuperar. Podemos discutir lo que es cultura, pero eso es otra cuestión.