miércoles, 17 de febrero de 2016

LA CONCHA DEL APUNTADOR. JOSE LUIS GARCI; DEL CINE AL TEATRO





Salutación a Dario Diaz Amestoy.

En el oleaje crispado de este Blog; en las tormentas  fragorosas del teatro y la política, quiero meter hoy una  nota de alegría y esperanza, la inocencia de un niño y de una niña, su hermana Olaya: Darío Amestoy cumple hoy dos años. No es un  aniversario, todavía, para celebrar; pero vale. Darío Amestoy nació siendo una estrella. Dario va para galán  de teatro. Es guapo y parece que se diera cuenta pero sin darle importancia.  La concentración con que apaga las dos solitarias velas de su cumple indica que se toma las cosas muy en serio. Su hermana Olaya parece más "teatrera", mas dada al juego. Seguro que sus abuelos, Esperanza D,Ors , Ignacio y su madre Ainhoa les han preparado una fiesta teatral o unos títeres de buena ley, no como la bárbara  carnavalada del Ayuntamiento de Madrid, mejor dicho de Celia Mayer. Podia decirle a Darío algunos versos  que Miguel Hernández, un padre famoso y en la cárcel , dedicó a su hijo: "duérmete niño, no sepas lo que ocurre ni lo que pasa".  No dejes de ser niño hasta muy lejos; y de lo que ocurre y lo que pasa, ya se encargarán tus abuelos y tus padres de explicártelo. Y, si llego  a hacerte a ti y a Olaya, una crítica cuando salgáis a un escenario, yo trataré también de explicarte lo que ocurre y lo que pasa.


Las tormentas del Español
De Manuela Carmena,  los titiriteros de Tetuán y la trilateral que, en mi modesta opinión, la tiene secuestrada (Zapata, Rita Maestre y Celia Mayer) ya he hablado bastante en estos días. Y siempre, cuando hablo de las zonas luminosas de Manola, (otras con menos luz no atañen al teatro), acabo con lo siguiente: “mañana a las 11,00 en la Plaza de la Paja”. Manola seguro que entiende. Centro, pues, esta Concha del Apuntador en cosas de teatro y solo de teatro y algunas consecuencias colaterales.

Premios Ercilla.

 A Pancreas,  la función de Juan Carlos Rubio, joven y gran hombre de teatro,  le han dado el Premio Ercilla, uno de los más prestigiosos de España. El Hotel de los toreros y de la farándula, el hotel de Agustín, también otorga galardones taurinos. El Ercilla es un microcosmos especial y, en las Corridas Generales, especialísimo. Aquí se reunía el Comisario Amedo, el hombre  de los Gal y sus pistoleros, que obedecía al Señor X, o sea  Felipe González.  Es fama que Amedo fue el mejor presidente de plaza que ha tenido Bilbao Vista Alegre. Cuando  lo metieron en la cárcel y ocupó el palco vacante el gran Carmelo, aparecía una pancarta en los tendidos: “Mariflor lo hacía mejor y está en la cárcel”. Mariflor era el nombre de batalla de Amedo infiltrado en las aulas universitarias. 

La farándula y los toros.

Entre los cómicos hay división de opiniones; se me ocurre  invitarle  a  Silvia Marsó a una corrida  y me saca los ojos. María Hervás no me saca los ojos porque eso no está en su dulce naturaleza de cómica, poeta y dramaturga. Y porque no la invitaré nunca. Y si invito a Verónica Parizzi y a Castelopio, se  vienen desde Argentina y, luego de la corrida, me convidan  a vino y yemas en Casa Sierra. Y si invito a Ernesto Caballero, me estrena en el María Guerrero cuando escriba una obra. Hace años invité a una estupenda actriz, cuyo nombre me callo, y se presentó en las Ventas, espectacularmente desvestida por abajo con una minifalda; y espectacularmente vestida por arriba con mantilla y peineta. La ví de  lejos y, dada mi natural timidez, huí como un cobarde.  
Natalia Millán, grande como actriz, es beligerante contra los toros. Vigiló con celo inquisitorial que Pedro Villora, adaptador de La insolación, no eliminara las alusiones de  Pardo Bazán hostiles a la Fiesta. A Víllora sí le gustan los toros, pero fue fiel al espíritu antitaurino  de Doña Emilia y a la vigilancia de Natalia Millán. José Luis Miranda es autor de En el hoyo de las agujas, que estrenó en El Español Victoria Vera. La Vera está a punto de estrenar en el Fernán Gomez Salomé,  versión y dirección de Jaime Chávarri. A Irina Kourbeskaya, cuando llegó de la URSS, sapientísima en Chejov y bellísima, la llevé algunas tardes a las Ventas. Captó enseguida los misterios  de la Fiesta. Yo le explicaba la corrida y ella me explicaba el teatro ruso. De Hugo Pérez no diré nada, lleva Lorca y y la corrida en la sangre. José Manuel Seda sólo ve toros en La Maestranza y hace tiempo que no voy a la Feria de Abril. Los Joglars siempre adorna todas sus obras con un muletazo o una verónica. A Boadella esto de los toros "le pone"; aunque es duro escuchar que le pidan la pena de muerte a la entrada de la Monumental de Marina, cuando la Monumental daba toros. Ramón Fontseré y Jesús Agelet, darían su inmenso talento de actores por una vuelta al ruedo en La Maestranza. Yo también. Y, como Manuel Machado, "antes que un que un tal poeta, me gustaría ser un buen banderillero". Como José Carlos Aranda, por ejemplo. David Loysa vió cientos de corridas en su infancia y adolescencia. Y le ha quedado una razonable afición, recuperada    últimamente, para nutrir escenografías e iluminaciones.  

 Toros y lucha de clases
 La cornada le valió a Alfonso Sastre la reprobación de la taurinada y no sin razón. Planteaba la explotación de los toreros por los apoderados, una especie de lucha de clases taurina. La puso en cine Juan Antonio Barden con Paco Rabal de protagonista. Desde entonces los taurinos le pusieron bola negra, otra más, y más negrísimas las ha tenido  Sastre en otros campos. Hay buenos aficionados en  la farándula, empezando por  Valle Inclán cuyo personaje,  don Manolito (Los cuernos de don Friolera), desea para el teatro la pasión  de  los toros. Sus trabajos para Los toros a escena, organizados por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y su director Gonzalo Santonja nacen del conocimiento de la corrida y del ambiente de la corrida.

Arte Nuevo, con José Luis Garcí, en el Español.
Relexiono sobre el teatro de Alfonso Sastre, que sigo y estudio desde que leí Escuadra hacia la muerte. O, mejor dicho, desde que hice de hijo de la gran puta, o sea el cabo Govan, en mi prehistoria de actor aficionado. Me preguntan si Cargamento de Sueños es la mejor obra de Alfonso Sastre. Obviamente no. Sastre tiene diez o doce “mejores obras”, algunas de las cuales está barajando montar Pérez de la Fuente próximamente en el coliseo de la calle Príncipe. Considero que en Cargamento de sueños, está  quizá el gérmen, las lejanas raíces, del “teatro imposible” de Sastre.  Desde la izquierda más o menos extrema y desde la derecha extrema -sin el más y sin el menos- me interrogan por qué defiendo la gestión de  Pérez de la Fuente. Respuesta escueta: por el conjunto de su programación y porque siempre ha sido paladín de Max Aub y de Sastre. Pérez de la Fuente me parece más  hombre de teatro que de partido, me dijo Eva Forest cuando se preparaba el montaje de Dónde estás Ulalume, dónde estás.

Se me ha deslizado un verbo peligroso: interrogar. Vale. Cuando digo interrogar digo interrogar. El lenguaje nunca es inocente y nos traiciona; últimamente, acaso porque del mucho leer y el poco dormir se me está secando el cerebro (homenaje a Cervantes), veo fantasmas y comisarios políticos por todas partes. Y hablando de Cervantes se espera con morbo y fruición la Numancia de Pérez de la Fuente y los argentinos. Cuestión de semanas, me parece.

lunes, 15 de febrero de 2016

LUZ DE GAS EN EL TEATRO ESPAÑOL


Salutación a Garci, Sastre y Medardo Fraile.

 Las luces de  bambalinas, titilan, se apagan y se encienden en el Teatro Español; alguien nos está haciendo luz de gas. Vivimos en un sinvivir. Pura descojonación; todo lo referido al Ayuntamiento de Madrid es pura descojonación, como decía Luis Ciges en La Corte del Faraón   (Azcona y García Sánchez), la más bella e incandescente Ana Belén que vieron los siglos pasados y verán los venideros. No es frecuente en Ana Belén esta esta capacidad volcánica de seducción Yo creo que ha sido José Luis Garcia Sánchez  el único que lo ha conseguido.
Cuando el Ayto de Madrid no se mete en un follón de titiriteros cafres y reos de cárcel por inexistente apología de Eta, se enfanga en cosas de la Memoria Histórica, sobre la que una tal Rita Núñez dice “a mí que me registren”. En Teatro también se están haciendo la picha un lio. De Celia Mayer, rien de rien; bastante tiene con los titiriteros y los carmelitas asesinados. Y de Santiago Eraso, igual. Su teléfono, al menos para mí, está mudo. Como periodista, podría enterarme de lo que pasa, yendo a las ruedas de prensa, pero ya no estoy para esos trotes.  Además, las ruedas de prensa, de presentación de los espectáculos en el Español, son como una ruleta rusa: no sabes a quién vas a encontrarte en ellas.
 Me acerqué el otro día, de pasada y tapadillo pues pasaba por allí, como un diablo cojuelo urgente, a la presentación de Sócrates, un gran  Pou  que vi en Mérida;  justificaron la ausencia del director del Español, Pérez de la Fuente,  por motivos de agenda. Me escabullí hacia Viña Pe, santuario de un excelente vino clarete y, en el trayecto, me encontré con Pérez de la Fuente, que no bebe y yo no me fio de los que no beben porque, según Churchil, pueden ser espías. Don Winston no sabía nada de espías, que solían ser borrachos y fornicadores. Le pregunté al director del Español  qué pasa con tu agenda y me contestó: “pues no sé, parece que mi  agenda me la organizan otros”; y no quiso decir más.

 Justicia poética para Alfonso Sastre.
En el fondo, Pérez de la Fuente tampoco se fía de mí, aunque tenemos una pasión común: Alfonso Sastre. Esa es nuestra especial coincidencia. Dentro de unas horas, tengo que ver un ensayo de Arte Nuevo, si Jose Luis Garci me lo permite. Tengo que enviar mi página mensual a la revista Artez y no acostumbro a escribir de lo que no he visto. Me interesa mucho la propuesta de Garci de un teatro auroral y libre, basada en Cargamento de sueños, de Sastre, y El hermano, de  Medardo Fraile. Y tengo un interés supremo en cómo Pérez de la Fuente va a plantear  el montaje de dos  obras cumbres de Sastre:, que tiene previstas: El camarada obscuro y Los hombres y sus sombras.

Ciges, ¡ojo con la Memoria histórica!.

Vuelvo a La corte del Faraón y no por  lujuria  y descojonación que decía, Luis Ciges.   Este era hijo de Ciges Aparicio, escritor, periodista, gobernador republicano fusilado por el fascio en el 36. Para redimirse de las perversidades del padre, Luis Ciges,  con Luis García Berlanga, se enroló en la División Azul. !Ojo!, no la vayamos a armar. Ignoro si Ciges y Berlanga tienen o no tienen calle. A ver si, por su desventura azuldivisionaria, les quitan calles o descatalogan  su cine. Parece que Rita Núñez, una cubana no sé si castrista o gusana, ha dimitido de responsabilidades depuradoras; pero nunca faltan inquisidores y secuaces siempre con la hoguera al hombro. No sé qué pinta Manola Carmena en este caos y locura. Yo creo que está secuestrada por la Trilateral okupa municipal: Zapata, Rita Maestre  y Celia Mayer.

 

miércoles, 10 de febrero de 2016

LA MATANZA DE ATOCHA Y LA ELEGIA DE PACO PORTES


 Los titiriteros excarcelados.

No debieran haberlos detenido. O sea que me parece bien que los hayan soltado. A mi,  que ahorquen a un juez, violen a una monja y acuchillen en el vientre a una embarazada,  no me parece propio para un público infantil, pero la coartada de Eta, es una coartada simplona. Eta sigue siendo un argumento recurrente para un Estado que tiembla ante unos titiriteros que se definen como anarquistas y son, simplemente, imbéciles. Es fácil suponer que, dado el estado de cosas, si ahorcan a un juez, el primer magistrado que pase por allí los va a trincar; y además, con  el aplauso de monjas, feministas, embarazadas, militares y mediopensionistas y tertulianos de cualquier medio radiofónico o televisivo.  Eta sigue siendo un elemento recurrente que vale para todo. Hace unos  vente años,  se representaba en el Centro de Colón  El viaje infinito de Sancho Panza: un Alfonso Sastre cervantino dirigido por Gustavo Pérez Puig e interpretado por Pedrito Ruiz. En un momento se dice !Viva La Trinidad de Gaeta! (Caballeros Andantes). Una periodista de El País entendió, !Viva la Trinidad de ETA! y se armó el cirio. Acababan de ser detenidos tres  líderes supremos de ETA, Pakito y dos más,  y para El País todo cuadraba estando de  por medio Alfonso Sastre. Así que el Ayto de Madrid, Pérez Puig y Pedro Ruiz, apologistas y enaltecedores de ETA. Así se escribe la historia.

La Matanza de Atocha.
Isabel y Jorge Reverte han publicado un texto testimonial y doloroso, La Matanza de Atocha, (La Esfera de los libros) hazaña sangrienta de los  pistoleros del Sindicato Vertical en un despacho de abogados comunistas. Se lo dedican  a Paca Sauquillo que perdió  un hermano, Javier, y a Manola Carmena, ausente de la escena del crimen  por un desajuste horario.  Carmena es hoy alcaldesa de Madrid, lejos de su autoridad de aquellos tiempos, con poca grandeza; pero esa es otra cuestión.

Para muchos que vivieron de cerca aquellos días hay otras cuestiones; por ejemplo, la certeza de que en aquella imponente demostración de civismo, de orden y de disciplina en el entierro de los asesinados, el PCE se ganó la legalización y de paso, bajo la férula de Santiago Carrillo, cavaba su sepultura. El 24 de enero  es una herida abierta en la historia de España y en la historia de la  izquierda comunista española. Cinco muertos y varios heridos muy graves en el despacho de Atocha.

 El texto de los Reverte es un texto sobre la barbarie y el dolor, sobre el fascismo y la democracia, sobre algunas traiciones. Cada cual vivió aquella noche como pudo, pues el miedo adquiere en cada cual la forma que le da su conciencia y su ira. A fin de cuentas, los muertos eran cosa nuestra, algunos de ellos amigos y todos conocidos. A fin de cuentas, algunos podíamos haber estado allí en ese preciso momento como habíamos estado horas o días antes. Y a fin de cuentas  aquella noche podía ser el inicio de   la caza inexorable de  comunistas, agrupados en centros  tan activos y estratégicos como los despachos de abogados.  La formidable máquina del PCE se puso en marcha, con esa rara dualidad que sólo el “partido” era capaz de activar  en situaciones límites: disciplina colectiva e iniciativa personal largamente afinadas en la clandestinidad.

Mi recuerdo personal.

Me pasé parte de la noche tratando de conectar con amigos de la farándula levantisca sin dar con ninguno y tratando de hablar con mi amigo  Manolo López. Con este, quedé al dia siguiente en  los alrededores de las Salesas.  Carmena y Manolo López  se unieron en un abrazo sollozante. Lola Sacristán, mujer de  Manolo,  no sé dónde estaba.    Carmena, la genuina, era entonces coordinadora de los despachos, gran jefa de los abogados del PCE, con el híspido José Núñez.  En el piso de Atocha, a Manola las balas le habían pasado cerca,  metáfora nada imprecisa ni exagerada. Como cuentan los Reverte en su libro, tenía oficina en aquella casa incendiada de sangre y pólvora. Carmena era entonces el alma de muchas cosas. De ella había partido dos años antes la directriz de que ningún abogado del PCE defendiera a los terroristas del Frap, sentenciados antes de la sentencia, por sus execrables crímenes. No es el único lunar de Carmena en esto de tactismo político de Carrillo Alguien le preguntó a Cristina Almeida si ella los defendería y contestó: "Humanamente sí, políticamente no”. Infame  ejercicio de tactismo carrillista.  Esto me parece que no  lo cuentan Jorge e Isabel Reverte, porque son sucesos muy anteriores a la matanza y los autores están, naturalmente, en otra cosa.

El  libro despliega no solo  un vasto abanico de datos y testimonios, sino una sólida base argumental y política en la que aflora  la formación teórica de Jorge en el  campo del marxismo y sus derivados. Jorge Reverte es un escritor y un analista riguroso de la historia. Más próximo, quizás,  al felipismo que al marxismo,  conserva de éste una vigorosa  dialéctica. Y sitúa la matanza en un marco histórico con sus antecedentes y sus consecuentes. 

Una editorial; Colectivo 24 de Enero.

Desde el momento en que me enteré de la masacre, Atocha ha marcado algunos aspectos de mi vida. En el entierro coincidí con Juan Diego en la plaza de Colón; él siguió el cortejo fúnebre y yo me fui a la imprenta a corregir pruebas de mi segundo libro de poemas Parábolas Palestinas, al que añadí una dedicatoria con los nombres de los asesinados “por comunistas y defensores de la libertad”. Al poco tiempo les propuse a Javier Martínez Reverte, Francisco Portes, Eduardo Ruiz, Pablo Jiménez, Paco García Navarrete y Emilio Sola la creación de una editorial que se llamó Colectivo 24 de Enero”. Cada uno pusimos 25.000 pesetas y publicamos un libro,  incluso Navarrete que nunca llegó a escribir Para ganar el Pulitzer. El distintivo y las portadas las dibujó, Luis Cañadas, un  gran pintor indaliano de Almería.

La muerte iluminada.
Me detengo solo en La muerte iluminada, el libro de Portes  que, además, era excelente actor. He aquí  sus palabra de justificación: “me tocó muy hondo el balazo en la espalda de Arturo Ruiz, la pintada incompleta de Verdejo, los obreros muertos de Vitoria, el bote de humo rompiendo la frente de Mari Luz, el infierno de Atocha”. Fragmento del infierno de Atocha:“Suben sonando hierros/ intereses/  con cuchillos/ envenenando con ceniza el aire/ preñando  escarabajos/ con la lengua/ Suben masturbando pistolas/ tocan el timbre de la puerta (…) son cinco aldabonazos: Holgado, Valdevira, Sauquillo, Benavides y Rodríguez Leal/ son cinco aldabonazos en la tierra”.  Isabel y Jorge Reverte dedican a aquella semana de muertes y secuestros muchas páginas: el Frap y el Grapo, infiltrado hasta la médula por Conesa y Sánchez Pacheco, creado por Pio Moa, hoy alabado periodista e historiador. A los Reverte  les dedico, en nombre del  difunto Paco Portes, el largo y terrible poema sobre  infierno de Atocha. Y también a Manola. Punto final