domingo, 28 de febrero de 2016

LOS TRES HOMBRES CLAVES DE NURIA ESPERT. BIOGRAFIA..


Brutalidad de Dios K

Dios K viene del Fringe y puede ir a cualquier parte. Es una producción del Teatro Español, una producción de alto riesgo propia de las grandes aventuras de vanguardia y provocación. Está basada en una novela de Juan Francisco Ferrer; dramaturgia de Antonio Rojano, dirección de Victor Velasco e interpretación soberbia de Alberto Jiménez y Mona Martínez. Es la historia canalla de un canalla putero, que es lo de menos, y violador, que es lo de más: el director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Straus-Kahn que iba para presidente de Francia y lo trincaron abusando de una camarera negra en un hotel de lujo neoyorkino. Una historia turbia, que no era la primera. Texto duro, incómodo, irritante en ocasiones que tendrá una exégesis más pormenorizada que esta pequeña nota. Teatro necesario y de alto riesgo.

Nuria Espert; biografía monumental.

Superado el impacto atemorizador de un libro de casi mil páginas, y la consiguiente alarma que produce la lectura de un mamotreto así, se llega a la conclusión de que Arte y reto en la escena: la obra de Nuria Espert es un libro necesario; para Nuria Espert y para el teatro español. ¿Supone esto fijar una identidad, una fusión entre la historia del teatro español y la trayectoria de Nuria Espert? En cierta medida, sí. Y no entro ahora a valorar o revisar mis juicios críticos sobre Nuria Espert, severos en muchas ocasiones sobre su forma de actuar. Siempre me interesó su poética escénica, aunque en su materialización no siempre estuviera de acuerdo. De este libro pueden extraerse muchas conclusiones; la primera, el don que tienen los elegidos de estar en el sitio oportuno en el momento exacto. Tres hombres en la vida de Nuria: Armando Moreno, marido y mentor; Victor García ( Yerma, Las criadas), Miguel del Arco .  (La violación de Lucrecia) 

En estos momentos, ninguna actriz en la cumbre de su arte podría atraerme más que Nuria Espert para escribir una biografía. Pero esa ya la ha hecho ahora, Ana María Arias Cossio y hace algunos años, Marcos Ordóñez posiblemente el más apasionado exégeta de la actriz; Nuria Espert, de fuego y aire. Aitana Sánchez Gijón seria otra aventura intelectualmente tentadora, pero  aún tiene recorrido largo. Como Fernanda Orazi

Estoy seguro de que dentro de 40 años me gustaría hacer la biografía de algunas actrices jóvenes hoy: Irene Escolar, cuya inteligencia nunca permitirá que su cumbre actual sea declarada prematura. La otra es María Hervás, más en agraz que Irene, pero llena de infinitos horizontes. También creo que su belleza nunca oscurecerá su inteligencia. 50 años, solo le pido a la vida 50 años, para poder escribir esas biografías. Pero, como dijo Juan Ramón, “yo me iré y seguirán los pájaros cantando”. O sea que, por mi parte, no habrá para estas jóvenes triunfadoras biografía como la que Ana Mª Arias ha hecho de Nuria Espert.

 

Luciérnagas en teatro del Arte

Luciérnagas es un texto inclemente de Carolina Román; inclemente, impiadoso y, a la postre, liberador.  Carolina Román mete a fondo el bisturí en la herida de unos personajes que vienen a ser la patología individualizada de una sociedad enferma. Inclemencia del teatro de Carolina Román, pero también piedad; una piedad infinita. Vi Luciérnagas hace un par de años y me sorprendió favorablemente la labor de los tres intérpretes, Aixa Villagram, Jaime Reynols y Fede Rey; sobre todo la de Fede Rey en un  papel de un disminuido mental listísimo. Como actor, con recursos impropios de su edad. En el Valle Inclán, que se falla dentro un mes, se consideró su nombre entre los candidatos. Al final, por  circunstancias de índole cronológica del estreno, quedó fuera de concurso.

 El papel es lo que en la jerga llaman un bombón; pero es un bombón envenenado. No basta sobrevivir a él. O triunfas sobre la endemoniada complejidad de un carácter que empieza a abrirse a la sexualidad y a la vida, como Alex, o te la pegas. Carolina Román ha escrito una pieza de tres caracteres complejos y atormentados. Es quizá lo mejor de una autora por la que hay que apostar con confianza: su fuerte la definición de personajes llenos de recovecos y zonas obscura. Mantengo lo que dije entonces de los tres. Ahora hay que añadir la novedad de Carmen Gutiérrez que ha sustituido a Aixa Villagram.  Carmen Gutiérrez convence por su descaro, su ternura y su soledad.  Percibo ciertos cambios estructurales, no sé si obra de la autora o de la dirección; acortamiento de alguna escena, alargamiento de alguna otra. Para mí estaba bien como estaba. Pero dirección o autoría siempre tienen sus razones.

miércoles, 24 de febrero de 2016

LA FARÁNDULA, CON SALVADOR TAVORA EN EL ESPAÑOL.


 Premio de la ADE  al fundador de la Cuadra.
No tengo noticia de que Celia Mayer ni su superior en jerarquía municipal, Manola Carmena, ni Rita Maestre, en capilla por sacrilegio obsceno,  estuviesen anteayer en el Español en la entrega de los Premios de la Asociacion de Directores de Escena. Me dicen que anduvo por allí Jesús Carrillo, encargado de eventos culturales del Ayuntamiento. Vale, pero no es igual. Mala cosa esa, pues además de descortesía  con la Ade y los premiados, esa ausencia manifiesta desdén, o por lo menos negligencia, hacia el teatro en general.

¿Sabe la señorita Mayer quién es Salvador Távora, fundador de la Cuadra sin la cual no podría entenderse el teatro de la segunda mitad del siglo XX  de España?. Como fenómeno teatral y como baluarte antifranquista. Toda la Farándula al lado de  Salvador Távora, menos yo que andaba de galenos feroces e impiadosos. Tanta gente había  que a Mayer no se le echó en falta; pero hubiera sido un gesto. Y a Manuela Carmena, tampoco; ay Manola, ¡!quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras!!.

Esta lamentación o planto es  plagio de  Miguel Hernández, una obra del 33 que publicó José Bergamín, que era cristiano y comunista, en Cruz y Raya.  Ojo con la calle si es que tiene alguna en algún sitio.  ¿Sabe la edila de cultura algo de J.A Hormigón y su colosal obra de teórico y estudioso,  amén de su labor de director y autor?; y de sus confrontaciones  con la dictadura?. De Hormigón podría decirse, como de Pico della  Mirándola, que sabe “de omne re scibili et quacumque alia”.

 Señorita Mayer, anímese a pisar el patio de butacas del Español. El teatro no mata, palabra. Solo envenena a los cómicos a los que devora con una pasión infinita y tóxica. Ustedes dijeron que traían un plan; háganlo público de una vez si el actual nos les vale; y yo les juro que si es mejor que el de ahora en el Español, todos lo  respaldaremos. Se rumorea que al frente de ese plan podría estar Gerardo Vera, que es un gran director que está maniobrando en la sombra. No lo creo. Admiro a Gerardo, pero no lo veo como hombre ventanero ni intrigante.Ni haciéndole pasillo a Celia Mayer.

A mí me parece que a ustedes el teatro les importa un carajo y que lo consideran irrisorio y prescindible; en suma, que el teatro se la suda igual que se la sudan otras cosas;  pero en esas cosas no voy a entrar porque no son de mi negociado. Vamos, que el teatro es una mariconada como dijo en célebre  ocasión su jefe Pablo Iglesias. Con lo cual Pablo Iglesias  no solo demuestra su incapacidad para encabezar un proyecto político y cultural de izquierdas, más allá del Patio de Maravillas de los okupas, sino que desprecia el legítimo derecho de cada cuál a ser  maricón, o manfrodita, como dicen en mi pueblo de Torre de los Molinos. Esta no es la izquierda que algunos viejos rokeros como Távora y Hormigón, y un servidor de ustedes sueñan.

Torre de los Molinos y Fontseré

Torre de los Molinos, mi pueblo, es una aldea de Palencia deshabitado en invierno y muy poblado en verano al que no sé por qué razones, tiene querencia el genio de Joglars Ramón Fontseré con el cual almorcé el otro dia en el Café Gijón. Fontseré es un genio de la interpretación, en sentido literal del termino genial. Es un payés del Ampurdán, como yo soy un campesino de Tierra de Campos;  en la Metrópoli se encuentra un poco desorientado, salvo cuando sube al escenario del Vallé Inclán para hacer de Brecht-Galileo y acaba con el cuadro. Cree que el Café Gijon es la corte de los intelectuales sin pararse a pensar qué cosa sean los intelectuales ni siquiera si quedan intelectuales. He visto a Fontseré para hablar de una nueva edición de Los toros a escena que me ha encargado Gonzalo Santonja para el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Le cuento cómo aprendí a ver teatro entre bambalinas y en los camerinos de Madrid, antes de que se me ocurriera escribir de esto. Yo creo que esa experiencia de mi juventud me obliga a ver el teatro, como crítico, de otra manera.

Con Fontseré siempre pasa igual; empezamos hablando de teatro y enseguida, con una larga cambiada, pasamos a los toros. De forma natural, sale al ruedo la figura de Manolete del que siempre se han dicho barbaridades y al que ahora Carmena, o la catedrática Rita Nuñez cubana gusana o castrista no sé, le  quieren quitar la plaza acusándole de facha. Manolete pegó tiros en el ejército sublevado, pocos pues se libraba de ir al frente por ser torero; pero cuando iba a México confraternizaba con el  exilio y con Indalecio Prieto.  Los exiliados se rebrincaron y tiraron tornillazos cuando don Inda dijo que desde Hernán Cortés, Manolete era el único español que  había hecho algo importante en México; o algo así. A Fontseré le prometo mi diccionario Tauromaquias y llevarle por todas las tabernas taurinas de Madrid, que es donde verdaderamente se aprende de toros. Estoy seguro de que Ernesto Caballero estaría dispuesto a acompañarnos.

lunes, 22 de febrero de 2016

LOS OBISPOS PERDONAN A RITA MAESTRE..


Me conmovió su recogimiento en el juicio. Le faltaba el rosario

¡Santísima Virgen de la Almudena!¡Cristo de la Buena Muerte y besapiés del Cristo de Medinaceli!  Joder qué pasada, qué contubernio de ángeles, tronos y dominaciones. Qué unción,  y qué discreto gesto los de Rita Maestre  ante los jueces. Parecía la Susana bíblica devorada por la lascivia de los viejos. No me extraña que el capo de los obispos españoles la haya perdonadoe. Yo la amo sin esperanza. La Monja Capillera de mi libro   Sin pecado concebido, con el morbo del hábito monjil y la manipulación  de ornamentos para la liturgia, se me ha quedado atrás. Para morbo,  bella Rita en el juicio. Amo más a la Rita compungida, que a la agitadora  universitaria.

Pero todo esto es un contradiós y una desmesura. Es un Auto Sacramental a la inversa, a lo sumo una Misa Negra que no llegó a consumarse. No sé cómo habrá llevado la cuestión el eminente defensor Gonzalo Martínez Fresneda, pero lo de Rita no pasa de sacrilegio múltiple en varias de sus acepciones. Ver el diccionario. Eso sólo se le ocurre a una conciencia creyente, no a una conciencia izquierdosa y atea.  Rita Maestre y sus amazonas necesitan permiso de los curas para que les coman o les dejen comerse las almejas. Si son ciertas unas declaraciones que me ha pasado un amigo del que me fio poco, fascinado por el caso, ni siquiera Cristina Schlichting , una desenfadada y notoria periodista conservadora, necesita permiso del confesor para practicar sexo oral.

La mala conciencia de una niña pija.
Soy fervoroso devoto del cunnilingus y nunca en el coño de la gozosa partícipe del suceso, me he encontrado un rosario y si me lo he encontrado lo he apartado delicadamente y aquí paz y después gloria. Es decir, poca paz y mucha gloria. Soy ateo como buen exseminarista, y no creo que estas cosas tengan nada que ver con ideologías revolucionarias, sino con escrúpulos adolescentes. La bella Rita tiene derecho a expresar sus frustraciones de burguesita reprimida, mientras no interrumpa el canto gregoriano de una iglesia. Alto ahí; el gregoriano es sagrado. Y el coro de canónigos, también.

No creo que la bella Rita sea de izquierdas ni revolucionaria. Es una burguesita que creyó encontrar su liberación en el Patio de Maravillas y la oposición a los desahucios, lo cual me parece  honroso convencimiento. Olvídese de Iglesias inquisitoriales, que las hay, pero a las que, con los nuevos tiempos, los cunnilingus y las mamadas les importan un carajo.

No quiero ver su belleza ultrajada en una cárcel 
Los lemas proferidos en la capilla universitaria, son jaculatorias, flores a María de un mes de mayo apócrifo y cachondo. Menos eso de “ardereis como en el 36”, palabras mayores con las que todos,  debiéramos andar  con mucho tiento.  En España las teas y las escopetas las carga el diablo. Me entristece pensar que la bella Rita pueda  acabar en una cárcel donde su belleza pudiera ser ultrajada y violada. Por muy niña  pija que sea, no se merece eso.