jueves, 6 de febrero de 2020

JOSE LUIS GOMEZ; Y BRECHT

Jose Luis Gómez. Publicado en mi  columna del MUNDO

Se han iniciado las celebraciones en torno al vigésimo quinto aniversario de la fundación de la Abadía que Gómez ha convertido en un santuario del teatro, regido ahora por su discípulo Carlos Aladro.   La primera vez que lo vimos en España fue en 1975, en el Teatro Lara dirigiendo e interpretando La resistible ascensión de Arturo Ui, de Bertolt Brecht, que muchos se empeñaron en llamar la “irresistible ascensión”, hasta convencerse de que resistible quería decir evitable. Gómez salió de Huelva y mientras aprendía, especialmente en Alemania, las corrientes de vanguardia desconocidas en España, trabajaba de cocinero o camarero en algunos hoteles.  Esta común experiencia yo creo que nos unió, pues yo trabajé en un hotel alemán de Canet de Mar, lo que me permitió conocer a Salvador Espriu que vivía cerca, en Arenys.
 Quería demostrar Brecht que el triunfo de Arturo Ui, Hitler, hubiera podido evitarse; la obra, en el Lara, fue objetivo frecuente de los ultrafascistas Guerrilleros de Cristo Rey, que asaltaban el escenario cada dos por tres, cubriéndolo con pintura negra. Los actores Paco CasaresEusebio Lázaro   avissaban a los periodistas, “ya están aquí los guerrilleros”. Y allí íbamos algunos a ver qué pasaba.
He aprendido cosas de José Luis Gómez, en escena, pero nunca en conversaciones  personales; salvo en raras ocasiones, nunca hemos hablado de teatro, sino del dolor.  José Luis lo teme y siente el ajeno como propio; y sabe, como un escritor francés, cuyo nombre no recuerdo, que el sufrimiento puede convertir a los hombres en seres nobles o malvados. Sabe también que la vida no es buena ni noble ni sagrada. Pero él y su teatro han contribuido a hacerla mejor.

sábado, 1 de febrero de 2020

JUAN MARGALLO Y LA FIESTA DE LA REVOLUCIÓN


La revolución fue una fiesta. (Publicado hoy en EL MUNDO)
No siempre era una fiesta, pero tenía un puntazo. Juan Margalllo, un histórico del teatro independiente, de Castañuela 70 y del antifranquismo festivo y demoledor, ha publicado un libro de memorias informales y en parte apócrifas, Vivir del aire: desde su infancia en un pueblo de Extremadura y su adolescencia en Vallecas con el Gayo Vallecano, hasta nuestros días. En ellas está siempre presente una actriz grande, Petra Martínez, compañera de Juan durante 50 años y los que vengan.  Con las necesarias diferencias uno/a parecen el alter ego del otro/a; tanto, que en tiempos llegaron a firmar conjuntamente algunos textos con el nombre de Jon Petrov, sovietización aclaratoria y necesaria, pues Juan Margallo no era del PCE revisionista y estalinista, como éramos algunos, sino de la ORT, Organización Revolucionaria de Trabajadores, marxista leninista vía Mao.  Con estos antecedentes   no deja de ser raro que Juan Margallo haya logrado vivir no solo del aire, sino del teatro.
Vivir del aire es una novela picaresca, género literario estrictamente  español y de lo más noble y divertido del espíritu ibérico,  breves capítulos, brevísimos a veces, como una greguería o un telegrama. No hay unidad de acción, ni de tiempo ni de lugar. Noble, divertido. Y  cómico, de aquellos que retrata Agustín de Rojas Villandrando en El viaje entretenido es Juan Margallo, por otro nombre Petra Martínez si ustedes lo prefieren.  Siempre en la trinchera, Margallo lo ha pasado bien, incluso en esas circunstancias en  que sospechas que algún peligro inminente y desconsiderado puede estar acechando. En cierta ocasión y ya en democracia, aunque fuera una democracia putrefacta, nos invitaron a ambos, en collera, como se dice en la jerga taurina a  dar una charla en el Círculo de Bellas Artes Esto no lo cuenta Juan en su libro. Y cuando alguien del público resaltó los riesgos de ser antifranquista en aquellos días de la Oprobiosa, Margallo aseguró que él había sido teatrero y antifranquista para divertirse y pasarlo bien. Y porque no quería separarse de Petra Martínez. Con lo cual, Margallo refrendaba el aserto de Vázquez Montalbán: “contra Franco vivíamos mejor”. Posiblemente no fuera del todo cierto, pero éramos  más  jóvenes.

jueves, 16 de enero de 2020

CATALUÑA EN EL RUEDO IBÉRICO


España ibérica y plural. (Publicado en el MUNDO)...

El Ruedo Ibérico anda abanto y marrajo como un toro de miura, valga el símil taurino para esta piel de toro puesta a secar al sol, La pell de brau, del gran poeta Salvador Espriu. El Ruedo Ibérico anda soliviantado, confuso y, como siempre, cainita, pese a que la democracia y la Constitución, parece, o parecía, haber mejorado la cuestión. “Vayamos todos, y yo el primero, por la senda de la Constitución”, dijo Fernando VII.: ¡Constitución, Constitución, Constitución! repite el monarca de las Españas. El Ruedo Ibérico sigue alimentando en campos y ciudades la “sombra errante de Caín”; precisaría un Quevedo o un Valle Inclán en plenitud de esperpento cafre para explicarlo.  O en su defecto Francisco Umbral con bufanda roja y botines blancos de piqué. Puede que la “cuestión catalana” sea lo de menos. Lo de más debiera ser una estructura social y política de justicia, trabajo y cultura. La cuestión catalana viene de siglos, desde los decretos de Nueva Planta, creo recordar, de Felipe V, antecesor del Felipe VI actual, chivo expiatorio de pecados anteriores. Claro que las posibles expiaciones bien valen una corona y sus beneficios.
 España es una cultura, una nación plural. Un visionario que fue fusilado al principio de la incivil guerra del 36, con satisfacción del Franco genocida, Jose Antonio Primo de Rivera, definió este país como “una unidad de destino en lo universal”. No se sabe muy bien qué quiso decir, pero ahí quedó.    Machado definió Madrid como rompeolas de todas las Españas. Y Josep Pla, desde el Ampurdán, afirmaba que los catalanes lo son a fuer de ser españoles.  Las Españas   no es consecuencia de una subversión actual.  Ortega y Gasset, acaso la mente más perspicaz del español siglo XX, fue especialmente lúcido sobre la cuestión catalana, a la que consideraba necesario “conllevar”.  En cualquier caso, parece necesario recordar Oda a España, de Joan Maragall, “escucha España a este hijo…que te habla en lengua no castellana...”

martes, 7 de enero de 2020

NATALIA MILLAN


Natalia Millán y yo

La admiro profundamente como actriz y como persona, es un caso raro mi amistad y controversias con Natalia. Ella detesta las corridas de toros y yo  he escrito casi cuatro mil crónicas  lo que quiere decir que he visto sacrificar, sin que se me saltasen las lágrimas  casi 20.000 toros. Nos hemos emplazado a discutir de “ toros , sí, toros no” en el Café Gijón infinidad de veces, pero el mano a mano, por utilizar  la jerga taurina, nunca se ha llevado a cabo, ni siquiera con la mediación de María Toledo.

Yo gozo citando a Blanco White que decía que los males de España  no  son los toros, sino religión y mal gobierno  cosa qu irrita a Natalia y me llama tramposo, como a los toreros por cuyo riesgo sin embargo teme. Yo no temo por los toreros; cada tarde las figuras ganan un pastón con el que se podrían montar vatios Billy Elliot,  y se supone que saben la técnica de su oficio, la cual elimina riesgos. Yo en ciche, a 50 por hora, corro más peligro qu Alonso a 300.   Y en plano más sentimental  a mí me da pena el toro más que los toreros. Una vez vi llorar a uno como si me acusara de algo. En resumidas cuentas, que es a lo quiero llegar; si Natalia, antitaurina radical,  y yo aficionado - en tiempos radical y ahora  alejado de las corridas-  podemos   entendermos,   quiere decir que la cuestión cainita de las dos Españas, blancos y negros,  rojos y azules, no es insoluble. ¡Va por usted, señorita Wilkinson

MIGUEL ABELLAN, EL BRAVO


Miguel Abellán, el bravo

El matador de toros madrileño, Miguel Abellán, ha sido nombrado responsable de asuntos taurinos de las Ventas. Y una de sus primeras medidas parece consiste  en impartir unos cursos de técnica taurina. Enhorabuena, pero no estaría de más que impartiese  cursos de comportamiento, que no digo que el de Miguel Abellán no sea  impecable.  Hace tiempo en Logroño, en el NH que regentaba Mariví Motilva,    a la cual felicito las Pascuas, por si da en lerme,  sufrí un arreón no digo del manso porque si algo es Miguel Abellán es precisamente bravo. Por  escribir en mi crónica del MUNDO que “los toros en puntas de Logroño  acojonan a los toreros”, Miguel  Abellán se dio por  aludido.  O se lo contaron con aviesas intenciones. Se aproximó  rebrincao a la barra del bar preguntando por el "hijoputa de Javier Villán". El padre de Miguel, el “maletilla de Oro”, cojo como yo,  terció en la refriega a  bastonazos subterráneos en mis matrechas piernas.  Mientras, Martín Recio el gran peón de Miguel Arroyo, Joselito  y el picador el Soro, hermano de Vicente, trataban de apaciguar los ánimos. Martín Recio le dijo  “Miguel, los desacuerdos  con los periodistas no se arreglan a cabezazos ni insultos, sino con la muleta en la mano”.  El más  belicoso  fue Jaro, hijo, la voz sumisa de su matador que extendió su agresividad a las amigas que me acompañaban a trasegar r un crianza  de una excelente añada. Que derramase la botella manchando los elegantes zapatos azul claro de la bella Mariam y la chaqueta de mi amigo Luis Domínguez me irritó más que el cabezazo. ´Por suerte Paco marido de Mariam, grande como un armario  no llegó a escuchar que a su mujer la llamaban guarra y que se fuese a la cocina. Alfonso Navalón me aconsejó que no citase la trifulca  en mi crónica y le  denunciase en comisaría. Lo denuncié  Al escucharlo en el telediario de las 15,00 horas, Enrique Ponce y Juan Ruiz Palomares, el Patas, su apoderado, me llamaron por teléfono. El maestro de Chiva fue escueto, “eso es impropio de un torero”.  Manolo González periodista de la SER hizo correr la noticia del suceso  hasta la plaza de la Rivera abarrotada que recibió a Abellan con una bronca fenomenal, ante el asombro de Manuel Caballero  en el paseíllo, que ignoraba lo sucedido. Manuel Molés puso en duda la versión mia de los hechos, avalando la de su protegido Miguel Abellan. Pero me invitó a explicareme en la SER. Todo está explicado, le dije, y tu amigo miente. Denuncié a Abellán y  a partir de entonces  Manolo  López,  del Comité Central del Partido Comunista, se encargó de los trámites legales subsiguientes.  Fue demasiado benévolo en las acusaciones y petición de multas. cosa que no lamenté e incluso estimulé: Cinco minutos de desvarío no deben marcar una vida. Y ahí está ahora, Abellán de mandamás en las Ventas El presidente de la Comunidad de la Rioja. Pedro Sanz asesorado por Manolo González   organizó por la noche un acto de desagravio en el Hotel Carlton al que asistieron casi 500 personas.
 Al escuchar la noticia en el telediario de las tres, Enrique Ponce y Juan Ruiz Palomares el Patas, me llamaron mostrándome  su solidaridad; “eso es impropio de un torero”. Joaquin Vidal, en el Pais, me dedico un amistoso comentario-  Me olvidé del incidente limitándome a llamarle las  siguientes temporadas “el señór Abellán” tal como me había exigido en la refriega: “tú eres un cobarde´ y a mí me tratas de usted..” Me lo encontré en los Sanfermines y se acercó a saludarme en el restaurante.  Las únicas notas discordantes fueron las Oscar y Pablo Chopera, apoderados de madrileño,  al que dejaron esa misma temporada. Y la del Barquerito que en el Correo Español, creo recordar, escribió; “dado el tono irrespetuoso  de las críticas de Javier Villán, esto se veía venir”.  Se sentaba a mi lado separados por una verja en la Rivera y aquella tarde apenas me saludó. Alvarez Vara es un leonés que tenía una buena prosa y adolecía de cierta  debilidad por la casa Chopera, “factoría Chopera lo llamábamos entonces”. Ignoro si Alvarez Vara ha seguido escribiendo,. Prestaba especial atención al juego del ganado, cuyos encastes conocía muy bien,

jueves, 12 de diciembre de 2019

EMILIO GUTIERREZ CABA.TEATREROS/ NARRADORESS


Del teatro a la narración.(Texto publicado  en el MUNDO)

NOTA a PIE DE PAGINA. (Un amable comunicante me reprocha que entre las teatreras/ actrices escritoras no haya incluido a ANA AZORIN, que por cierto nada tiene que ver con Martínez Ruiz!!!!!!! Desconocia el dato, pero seguro será estupenda y ardo en deseos de leerla) 

Algunos teatreros se pasan a la narrativa.   No es que abandonen las peripecias escénicas, pero se abren a otros campos. Narrativa o poesía.  En la jerga teatral, abrirse significaba dar la espalda al público desde el escenario.  Yo empleo el término en el sentido de ampliar el campo de acción intelectual. En las últimas semanas se han publicado tres libros de indudable interés. El actor Eusebio Lázaro ha publicado Fiebre Alta un volumen de 450 páginas en el que cuenta cosas del teatro y de la vida.   Eusebio Lázaro estaba en la compañía que representaba en el Lara, La resistible ascensión de Arturo Ui, un Brecht intencionado y corrosivo para la España de aquellos tiempos. Arturo Ui era, naturalmente, Hitler. Los Guerrilleros de Cristo Rey, una organización fascista de muchachotes gigantescos al mando de un señor bajito, Sánchez Covisa, había tomado el teatro como campo de operaciones. La gente se sorprendía de que el diario Arriba, periódico de la Falange cuando ya no quedaban falangistas, informase de estos sucesos. Eusebio Lázaro llamaba y decía "hoy va a haber bronca con los guerrilleros". Y el Arriba disponía de   fotos de José Pastor, un aviador republicano que se había convertido en fotógrafo de las audiencias de Franco. Por su parte, Eduardo Galán ha publicado su primera novela, La Pasión de Alma, un texto de amores furiosos de alumnas adolescentes por profesores de ética incorruptible. Erotismo tórrido. Narración minuciosa, profesoral en cierta medida.   
Emilio Gutiérrez Caba en Tiempo heredado ha   afrontado la ingente tarea de escribir la historia de su familia, columna vertebral del teatro español. Hurga en la naturaleza del actor, sus miedos, sus ganas de huir y perderse antes del estreno. El actor/escritor no es infrecuente. El malogrado Francisco Portes era buen poeta; Marta Poveda escribe sonetos. Y María Hervás, Ifhigenia  la golfa  libertaria de Vallecas,  escribía poesía de calidad y tiene inédito un texto teatral  Deseantes. No sería bueno que hubiera   abandonado la escritura para dedicarse sólo a la representación.

lunes, 2 de diciembre de 2019

AITANA Y ÁNGEL SANCHEZ GIJÓN




Recuerdo de Angel Sánchez Gijón

Seguramente, al oir el apellido Sánchez-Gijón, todos pensarán en Aitana. Aquí me interesa mas el recuerdo de su padre Ángel, por cuya traducción  conocimos   Las cenizas de  Gramsci y reafirmamos la fe en  Pier Paolo Passolini,  cuyo brutal asesinato político  permanece impune. “Ajustes de cuentas entre maricones”, dijo la prensa infame. Passolini y Sánchez Gijón con el trasfondo de Gramsci aparecen juntos en mi altar. Aitana, en la cumbre. Recuerdo cómo la conocí.

Dspués de algún tiempo sin vernos me encontré con Ángel Sánchez-Gijón en el Festival de Almagro, en un clásico dirigido por Adolfo Marsillach. Tengo la buena o la mala costumbre de no leer los programas de mano hasta finalizar la función. Las notas sobre la misma, con frecuencia ilegibles, las tomo en un folio aparte o en una libreta. “¿Qué te ha parecido?”  me preguntó Ángel. Y le contesté candorosamente, “me ha interesado la   dama joven que…no sé cómo se llama, ahora te lo busco”. “No es necesario me contestó, se llama Aitana y es mi hija”. El honor del padre y la neutralidad del crítico estaban salvados. No volvimos a hablar de la hija hasta que le pedí su teléfono, seguramente para algún contubernio del rojerío emergente, y fue también muy explícito: “es romana, ahijada de Alberti, actriz y no tiene nada que demostrar. Nadie como ella, acaso sólo Nuria Espert, dice los versos de Rafael”. Por supuesto, dado que no tenía nada que demostrar, no la llamé. Lo demostró todo al ganar el Valle Inclán, sobre el que dijo admonitoria; “nunca más me volveréis a usar de florero”. Para Aitana niña, escribió Rafael Alberti este poemilla político y beligerante; “la niña nueva/Aitana estrella naciente hispano italiana./ Nuestro límite hoy,/ será luz mañana/ Duerme Aitana hoy/ despierta mañana”.

domingo, 1 de diciembre de 2019

ESPERANDO A GODOT




  Beckett;  la sencillez traicionada. Publicado Metrópoli, El MUNDO.

Autor, Samuel Beckett. Dirección, Antonio Simón. Escenografía, Paco Azorín. Iluminación, Pedro Yagüe. Vestuario, Ana llena. Reparto; Pepe Viyuela, Alberto Jiménez, Juan Diaz, Fernando Albizu, Jesús Lavi, Escenario, Teatro Bellas Artes. DOS

La obra cumbre de Samuel Becket, el símbolo máximo del teatro del absurdo, empieza con una acotación escenográfica simple: “camino  en el campo, con árbol. Anochece”. Así de sencillo. Parece un buen punto de partida para una escenografía sencilla en complicidad con una iluminación sugerente y creadora. Es un texto descarnado, seco; es una  atmósfera también seca y descarnada. Con  el contrapunto cruel de Pozzo, (Fernando Albizu), el prepotente adinerado que come pollo y arroja sus huesos a Vladimiro (Alberto Jiménez)  y Estragón (José Viyuela). Pozzo tiene un esclavo joven, Lucki, un autómata que obedece todas sus órdenes, incluso las más arbitrarias y contradictorias. Formidable la interpretación de Juan Diaz, su discurso disparato cuando, sin sombrero, puede pensar en voz alta, 
La escenografía de Paco Azorín incumple una de las premisas básicas del cometido escenográfico: facilitar el movimiento de los actores sobre el escenario. Paco Azorín ha ideado unas vias de tren que no conducen a ninguna parte. Y ciertamente Vladimiro  (Alberto Jiménez) y Estragón (Pepe Viyuela) no van a ningún sitio. Esperando a Godot, admite por supuesto interpretaciones. Cuando tras una representación en el penal de San Quintín preguntaron  a los presos, casi todos contestaron que Godot era la libertad. Otros dijeron que era Dios, el dios que nunca llega, la liberación. Samuel Becket fue explícito y contundente: “si fuera dios, habría puesto dios y no Godot”. Esperando a Godot es una tragedia con forma de comedia. La interpretación de Pepe Viyuela y Alberto Jiménez Antonio Simón la mueve  mejor en el terreno de la comedia y la melancolía

VARGAS LLOSA y EL CHIVO


La fiesta del chivo

Trujillo, un garañón endiosado. (publicado Mundo Metrópoli)

Autor; Mario Vargas Llosa. Adaptación, Natalio Grueso. Dirección, escenografía y videoescena, Carlos Saura. Reparto; Juan Echanove, Lucía Quintana, Manuel Moron, Eduardo Velasco, Gabriel Garbisu, David Pinilla. Escenario, Infanta Isabel. Cuatro,

Árdua tarea llevar al teatro  una novela tan compleja y violenta como La fiesta del Chivo. Acaso  la novela cumbre   del autor de Conversación en la catedral.  Con la adaptación de Natalio Grueso Vargas Llosa ha visto encumbrada   su esencial y primera vocación de autor dramático, aunque   La muerte del Chivo  se resiste a una  adaptación teatral; la escena de la muerte en una emboscada nocturna    Saura  la resuelve con un ramalazo  cinematográfico de gran eficacia.
 Urania  (Lucía Quintana) regresa  40 años después de su fuga, como  acusadora de su  padre moribundo,   Agustín Cabral esbirro del Padre de la Patria,   hasta que cayó en desgracia. La ofrenda    de su hija Urania, una niña de trece años,  no le sirvió de nada y  enfureció a Trujillo por su impotencia para desvirgarla, hecho que  consuma  de forma zafia y brutal.    Conmovedor el desdoblamiento de Lucía Quintana, apenas un cambio  de entonación imperceptible casi,  entre  infancia y  madurez.  Agustín Cabral es un ser abyecto y Gabriel Albizu,  además de afrontar la  tarea de ayudante de dirección, tiene el mérito de hacerlo creíble.   Saura  aborda con pudor   las escenas más escabrosas  y resuelve con agilidad   cinematográfica la muerte de  Trujillo acribillado a  balazos en una emboscada nocturna.  Trujillo es un ser  desmesurado,   pero no es  dios aunque él se lo crea. Es un garañón insaciable y todas y sus maridos también, debían sentirse honradas de que las montara.   Natalio Grueso lo retrata  con una amplia gama de registros que halla en Juan Echanove  la adecuación insuperable, dentro de un elenco aceptable   en general  pero oscurecido por su  resplandor.  

jueves, 21 de noviembre de 2019

PILAR TÁVORA RESISTE


Pilar Távora resiste
Pilar Távora estrena película, una biografía de un gitano genial, universal, poliédrico y expansivo, apellidado Gómez y llamado Helios. Las excelencias de Pilar Távora, de la noble tribu de los Távora, de Cerro del Águila, extramuros de Sevilla   y esencia trianera, no son sorpresa. Siempre en la resistencia. Allí en el Cerro del Águila nació el patriarca de la familia, Salvador; hablar pues de Pilar Távora es hablar de Salvador, de una moral social y política. Familia andaluza, familia flamenca en la que echamos de menos, en estos momentos, más presencia de la bailaora María Távora, sobrina de Pilar.  Los Távora no son solo una estética; son una ética que ha logrado fusionar dos conceptos con frecuencia mal avenidos: compromiso político y arte.  La voluntariosa poesía social, por ejemplo, de Gabriel Celaya debilitó su mensaje.  Como poeta Celaya se anuló cuando se le ocurrió aquello de “la poesía es un arma cargada de futuro.  Esta armonía de ideas y su plasmación artística las enunció  Mao en el congreso de Yenán; “una obra, por mucha carga política que tenga, no es nada si antes no es arte”. El canónico realismo socialista estaliniano fue artísticamente una aberración y políticamente un fracaso. Tuvo que venir Gramsci con muchas dificultades, contradicciones y cárceles, para poner las cosas más o menos en su sitio.
Desde La Cuadra, Salvador Távora devolvió al flamenco sus raíces telúricas y solidarias.  Hablar, pues, de Pilar es hablar de Salvador, de quien aprendió lo mejor de una vida que no fue fácil. Salvador Távora, primero quiso ser torero. Y es fama que de novillero abrió la puerta del Príncipe de la Maestranza. Colgó los trebejos de torear la tarde en que el rejoneador Guardiola, con el que iba de ayuda, murió al caerse del caballo y quedar enganchado en el estribo. Inevitablemente un artículo pensado y sentido para Pilar Távora y su película sobre un gitano genial, se ha convertido en un homenaje a otro hombre genial, su padre Salvador.

sábado, 9 de noviembre de 2019

VOTAD SI QUEREIS Pero....

Hoy he escrito en mi blog: Civismo y ciudadanía , Votad estais en vuestro derecho...., Pero sin olvdar que la democracia, votar  cada cuatro años, es un fraude y un espejismo. Con este rito las oligarquías,  el poder de la burguesía , se legitima y afianza. Es la dictadura de la DEMOCRACIA, más benigna sin duda que la DICTADURA DE FRANCO...4o años en el poder y .....lo que queda.....Votad, pero  no voteis a Vox ni a Ciudadanos ni psoe.....El VOTO es Unidas Podemos.....

sábado, 2 de noviembre de 2019

CEMENTERIO CIVIL. MUSEO E HISTORIA DE ESPAÑA


Cementerio Civil
Rosas para los difuntos

Rosas para los muertos, como ofrenda floral prefiero las rosas rojas, o los claveles también rojos, a los crisantemos. Rosas para todos los muertos. En el cementerio civil de Madrid, separado de la necrópolis de la Almudena por la carretera de Vicálvaro,  están los restos y los correspondientes monumentos funerarios  de muchos de los personajes más importantes de la historia de España. Un museo y una lección de historia. Rosas para Dolores Ibarruri, Pasionaria, para Marcelino Camacho, Pablo Iglesias, Julián Besteiro, Blas de Otero, Arturo Soria, Juan Manuel Diaz Caneja y los presidentes de la I República Española; Estanislao Figueras, Pi i Margal, Nicolás Salmerón. La última vez que asistí a una ceremonia de inhumación en el cementerio civil, fue la muerte de Isabel Fernández, militante del Socorro Rojo en la Incivil Guerra de España. Modelo de Balenciaga, modelo de pintores como  Javier Clavo, y el zamorano Lobo, escultor. Y, sobre todo, en cárceles, exilios y silencios esposa de Juan Manuel Diaz Caneja, pintor de culto del siglo XX español; pintor de las planicies de  Tierra de Campos, los Campos Góticos desolados y yermos de Castilla áspera.  Desolados para todos, menos para la palera de Caneja, que captaba en ellos numerosos matices de color. “De tanto color, decía, Castilla es femenina”. Y así, entre ocres, tierras, malvas y horizontes levemente azules, la plasmó en sus cuadros, hoy objeto de deseo por parte de coleccionistas. Rosas para los muertos o crisantemos, da lo mismo, para quienes prefiera esta flor emblemática.  
En la necrópolis de la Almudena dije adiós a Lola Flores hace algunos años, después de  acompañar su cadáver desde la Capilla Ardiente del Centro Cultural de la Villa,   con tres claveles -rojo, blanco y amarillo- tras la primera paletada de tierra sobre su ataud. Las cenizas e Paco Umbral reposan en un nicho de la Almudena junto a otro en el que está Pincho el hijo muerto del “mal azul” y protagonista de Mortal y rosa  

jueves, 31 de octubre de 2019

RICARDO III , UN DESAFÍO


Ricardo III

Maléfico 

(Publicado en Metrópoli. El Mundo)
No conozco ningún actor que se precie de tal que no aspire a hacer Ricardo III. Formidable lección actoral de Israel Elejalde en Ricardo III,un cojo venenoso dotado  del don de la maldad. Hay una novela de Josephine Tey, La hija del tiempo,  que demuestra todo lo contrario, pero a afectos de esta función importa poco. La notable interpretación del resto del elenco queda oscurecida por la colosal labor de Elejalde.  ¿Shakespeare o Miguel del Arco?  That is the question. Aunque aparece la momia de Franco, despectivamente arrojada a la basura, Miguel del Arco no ha caído en la tentación de trivializar la cuestión identificando al dictador español con el Ricardo de Shakespeare. Incluso para la maldad hay que tener grandeza, que no tenía Franco, convencido  de estar cumpliendo una misión divina. Mientras,  a Ricardo de Gloucester le bastaba la inercia de un asesino en serie  aferrado al poder. Hay una figura alta y grande, (un travesti, supongo) una figura de negro identificable como Carmen Polo de Franco, a la que yo creo podía habérsele sacado más partido; pero ya he dicho que Miguel del Arco está más en Ricardo que en el genocida español.
 Ricardo es un villano no excesivamente complejo, pese a las apariencias y al rango que le dan amplios estudios sobre su figura. Es un ser deforme, lo cual explica en parte sus criminales extravagancias. Un personaje histriónico con un lado cómico y grotesco que Elejalde explora a fondo. Ricardo no  es un ser inmoral, pues eso supondría cierta conciencia que desconoce, ni se lo plantea. Los demás tampoco porque están a su servicio. Ricardo es un ser abyecto sin más norma que un poder sin límites. Para hacer más creíble este absoluto, Shakespeare le otorga algunas virtudes o pasiones como el amor fugaz y la lujuria que, además, permiten a Elejalde flexibilizar la sicología del monstruo. Al fin, ya se sabe , "mi reino por un caballo"
Miguel del Arco refuerza su sentido de la dirección, la marca de su poética dramática, basada en la radicalidad de los caracteres;  y en una épica matizada por la interiorización del personaje abierto en canal.

lunes, 28 de octubre de 2019

Diana de Quer, mujer del mar n memoriam


Diana  de Quer. Elegía por una mujer libre

Porque eras bella y libre
Y habitante del mar.
Por eso te mataron.
Porque eras mujer mar
Una Venus de espumas
Turbiamente deseada
 Amenazada insomne,
Sentenciada,
Venus de Boticceli
Siempre purificada.
Por eso te mataron.
Odio pusieron en el lugar
Donde florece y triunfa
El sexo y el amor.
Garras en vez de manos
Destrozaron tu cuerpo
Manos que  debieran nacer
 para la caricia y el gozo
Manos de fieras hechas garfios,
Tenazas de fuego y fragua maldita y dolorosa.
No descanses en paz, sueña el castigo.
O sí descansa y sueña.
 Que otras   lloren por tí
Y tramen la venganza,
Maldito sea Abuin el  Chicle.
Sufra  y llore
Si es que sabe del sabor
Amargo de la lágrimas.
No ha de otorgarse a nadie
La paz que te negaron los malditos.
No haya perdón tampoco
Para quienes hicieron
Noticia cruenta, roja de sangre
 y amarilla de estiércol,
De tu escarnio. Vilipendio.
Y escarnio sobre escarnio.
Porque eras bella y libre
En una sociedad sumisa, triste y fea
 te mataron.
Te han matado otra vez desde
Los titulares de la prensa canalla.
Habremos de escribir grandes historias de amor
Quienes siguen amando tu sonrisa,
Tu piel morena y salobre
Tu grito de libertad, tu miedo, tu zozobra
Al sentirte perseguida de lobos.
No sabías, inocente y magnánima,
Que la libertad tiene un precio,
El precio de la muerte.
Por eso te mataron


martes, 22 de octubre de 2019

ANTOÑETE, COLMENAR Y LA CORREDERA


La Corredera y Antonio Chenel
Hubo tiempos en que una oreja en Colmenar Viejo importaba a los toreros más que en Madrid. Por el rigor de la afición y el trapío de los toros. Hay algunos ciudadanos, como el sociólogo Miguel Ángel de Andrés,  que consideran inoportuna  la intención de  convertir la plaza en un centro multiuso con la posibilidad de corridas. La plaza de toros de este pueblo ganadero es una importante seña de identidad.  Desaparecida Carabanchel hace tiempo,  era la segunda de la provincia, hoy Comunidad. Ahora es una edificación moderna,   con capacidad para unos 14.000 espectadores que nunca se llena, pero supera en mucho las seis mil localidades de la antigua.  Las razones sentimentales, para preservarla,  también cuentan. Los más exigentes espectadores de Madrid vienen aquí y algunos aprendimos a ver toros en la Corredera que tiene también su historia trágica:  la muerte de Yiyo,  al que vi morir a pocos metros, desde una contrabarrera del tendido seis. Estuve un año retirado de los toros y con pesadillas.  Esa tarde el destinatario de las iras era Chenel, al que un octogenario sentado a mi lado amenazaba blandiendo su  cachaba, “baldao, retírate que eres  un anciano”. Yiyo  entró muerto en la enfermería. Antoñete se dio cuenta y llorando de rabia, por poco rompe de un puñetazo desesperado las tablas  de la barrera. Más tarde, en un piso modesto de Canillejas, Javier Reverte y yo velamos el cadáver de Cubero, amortajado con un vestido obispo y oro me parece recordar.
Esa tarde me acompañaba Yolanda Merino, artesana de excepción, manos primorosas de artista, hermana de Ana mi mujer; primera salida después del parto de Diana, mi ahijada.  El pintor Pepe Diaz no vio la cogida porque se había marchado   nada más ver la actuación de  Antoñete; pero vendió la historia a la revista Interview como si  hubiera visto la muerte. Pepe Diaz fue antes de artista pintor, pintor de brocha gorda y pintó con Chenel los mojones de la carretera Madrid/Colmenar.  
Antoñete me contaba cosas divertidas y temibles de La Corredera llamémosla de planta baja. Cuando un torero estaba bien las ovaciones se oían en la Pedriza. Y cuando los toreros  pegaban el  petardo los apedreaban desde el exterior con tal precisión que los cantos caían a plomo sobre el burladero de toreros. Las razones de esta exactitud eran sencillas. Los canteadores  de fuera, tenían en el interior un grupo de apoyo logístico que les orientaba; “dos metros a la derecha, un metro a la izquierda”.  Los presidentes de corrida, por  una oreja de más o de menos, a veces salían escoltados por la Guardia Civil. Por lo cual los toreros consideraban un triunfo Colmenar como un hito en su carrera pleno de autoridad. Nunca fue Colmenar “una plaza de pueblo”
 El suceso  más célebre de hace unos años, fue cuando, cabreado por la actuación de no sé qué torero, un espectador tiró al ruedo un zapato. Los guardias se apostaron a la salida con ánimo de detener al infractor descalzo y, al apercibirse, cada espectador se quitó los zapatos y los arrojó al ruedo.
 De la afición colmenareña dialogo a veces con Agapito García Serranito, al que un toro   dejó inútil para el toreo, cuando iba para figura grande. Colmenar ha sido y es tierra de toros y de toreros, Pepe Castaño, la saga  de los Aragón Cancela. Y Serranito por encima de todos. Agapito, es un ejemplo moral, una afirmación ética. Se ha recuperado en parte de su tremendo percance y tiene un sentimiento del dolor que dignifica al hombre. Se ha convertido en un experto grabador. Desayunamos juntos de vez en cuando en el Rincón de Serranito, el bar Marsans, donde sirven  churros sabrosísimos. Hace cuatro años escribimos,  al alimón, unos  versos en que yo puse la gramática y él puso el dolor. Fue una experiencia memorable.  Hace unos días, ha publicado su autobiografía; de fácil lectura, amena y sin estridencias.

viernes, 18 de octubre de 2019

LA GRAN NOCHE DE RICARDO III


.
Ricardo III, ecos de sociedad

Noche para  recordar  y “el todo Madrid”  que decían los antiguos revisteros, en Pavón Kamikace en el estreno de Ricardo III. En la cumbre, Israel Elejalde. A Elejalde el escenario se le queda pequeño y se ha convertido en un activista tuitero; es un gozo verlo tan corrosivo y provocador.  Nada de la actualidad le es ajeno.
 Gente de la farándula y del arte en torno a Esperanza D,Ors  e Ignacio Amestoy; la imponente capacidad creativa de Esperanza, su fragilidad de hierro, que decíamos de la salud de Vicente Aleixandre;  poética monumental; Ignacio Amestoy y su trilogía borbónica y su exhaustiva profundización en la tragedia griega.  Ignacio García Garzón y Consuelo Rodrigo,  siempre en el paisaje teatral. Aparecen Ignacio y Consuelo y..todo en orden; la función puede empezar.  Javier Armada, poliédrico, que avisa obra.  De lejos me parece divisar a Irene Escolar, actriz de estirpe y genio, pero estoy seguro. Saludo a María Hervás con ese  punto fugaz de enigma eterno, sentada en la fila 8 a la que regresa  tras reverenciar a Luis Maria  Anson en primera fila con Celia Freigeiro y una desconocida.   Anson respeta los terrenos  de los críticos teatrales ha apoyado a María Hervás sin entrar en los  aspectos  técnicos  y específicos del crítico;   por elegante deferencia a la posición del analista, casi nunca se manifiesta críticamente. Elegancia de un intelectual del teatro.  Quizá no sepamos a través de él los fundamentos y la vertiente, luminosa y oscura,  del  sistema interpretativo de  María; pero conocemos  el color de sus ojos o la arquitectura de sus piernas.
 Otra actriz a la que Anson ha deificado siempre es María Pastor. Quizá la que más. Otra prueba más de la  sensibilidad premonitoria de Anson,  la hemeroteca no me dejará mentir. Me la encuentro en otra noche memorable en la Abadía, Terrenal, de Kartum. María Pastor prepara intensamente Yerma con la que se despedirá del útero protector de Guindalera.  
  Hace tiempo Anson y yo  coincidíamos en las salas alternativas, no nos perdíamos una función.  Y gracias a esta afición el Valle Inclán tenía un apartado especial, lo alternativo, cuya elección delegaba en mí y los demás miembros del jurado, que no iban a las salas alternativas o iban poco y tampoco a las convencionales, salvo Garrigues Walker y  mi adorada Fran, aceptaban por consenso.  Luis María, siempre de corbata y traje,   ironizaba  sobre su aspecto  de vendedor del  Corte Inglés.  Celia Freigeiro  se traslada al pasillo para conversar conmigo con más tranquilidad. Luis María ve teatro de una forma envidiable, y no me refiero solo a su perspicacia para valorar una función. Se sienta en la butaca flanqueado por dos chicas guapas cogido de las manos de ambas. Quienes hablan de las “chicas Anson” es pura envidia. El teatro de este país debe mucho a Luis María.  
Se  me hace raro ver a Celia Freigeiro fuera de la ceremonia de los Premios Valle Inclán.  Celia  deslumbrante presentadora de los premios,  nunca ha podido cantar el nombre de la Hervás como ganadora. Queda tiempo, ambas son jóvenes pero cada vez se hace más complicado. María ha sido candidata tres veces o cuatro y será difícil un nuevo papel a su medida para que se repitan circunstancias favorables. .

viernes, 11 de octubre de 2019

ESTO NO FURULA; O sea , el pais llamado España


Esto no furula

Este título fue la crónica que más nombradía  me dio hace siglos en toros, en El MUNDO. España no furula, España no marcha,. Pero como dicen Guardamino y su actriz fetiche, Sara Moraleda, “esto es España y al que no le guste que se vaya a Corea del Norte”.  El otro día a la entrada del teatro Español, mientras charlaba con algunas actrices de mi devoción, me encontré con el magistrado, Manuel Pons, al que le gustaba ver toros en Valencia con Carlos Ilian y conmigo. Era   lector de El País donde escribía Joaquín Vidal, más vanguardista y revolucionario en toros que en política. Y lector de El Mundo,  donde escribía yo que era el anverso de Joaquín.  
La afición a los toros no es propia solo de cafres como cree mi amiga   Natalia Millán, la excelsa señorita Wilkinson de Billy Elliot. Natalia odia los toros, pero seguimos siendo amigos, lo cual demuestra que las dos españas, taurina y antitaurina, no son inconciliables., aunque a mí, a estas alturas del partdi, de aficionado a los toros me queda pco.  Peor podría tenerlo con Laura Galan, que es taurina, pero es Vox Vo Esta vieja liturgia cuenta con artistas como Joaquin Sabina, actrices  como Concha Velasco, menestrales ilustrados como Jesús, Vicente o Jaime  Roch por ceñirme a la Ilustración taurina castellonense que es el origen de este artículo a las puertas del Teatro Español con el magistrado Manuel Pons. El recuerdo  de Valencia es inevitable pues Fallas era la primera feria de la temporada,  “mi” plaza“ Manuel Mompó ingeniero industrial y su hijo Javier. Y la doctora Lartigau, siquiatra eminente, sanadora de almas de todo el litoral mediterráneo. En los toros, que hace siglos no veo, tenemos de todo.     Picasso, residente  en Francia, iba a las corridas, los toreros le brindaban un toro y les regalaba un garabato, ¡un Picasso! En cualquier caso ha de haber  libertad para  ir o no a los toros  y es una estupidez que UP los cuestione; UP perderá votos si persiste. Si yo volviera a esta “depravación” solo lo haría por Diego Urdiales, parafraseando a Picasso que dijo “vuelvo a los toros por ti, Luis Miguel”  

In memoriam. Ha muerto Alfonso de Salas, amigo más que propietario del periódico en que escribía y todavía escribo.  Yo nací para el Mundo en el sótano museo del Café Gijón de una comida entre Alfonso y  Pepe Lucas, gran pintor con pinta de banderillero en cuerpo de picador.  Y pude fenecer un día en que Alfonso  para celebrar un “faenón” de José Tomás me invito a comer. No había leído la crónica en que yo le ponía a parir; Requiescat.  

sábado, 5 de octubre de 2019


Política, toros y Euskalerria

El activismo renovado  de  Arnaldo Otegi, a quien Idígoras pasó el testigo de Bildu,  en el frente catalán y un  homenaje a un torero vasco, ajeno a la política,  Iván Fandiño, de Orduña al que mató el toro hace tres o cuatro años; y, sobre todo  la prisión de Urruticoetxea, enfermo de cáncer que se curaría con tratamiento adecuado  claman muchos, la cuenta tuiter de MIREN sobre todo,  me trae a la memoria un personaje  singular, :   Jon Idígoras, por otro nombre Txiquito de Amorebieta.  A Iom Idígoras lo conocí en  unos sanfermines en el apartado/sorteo de la corrida de la tarde en el ambigú de la plaza de Pamplona. Un amigo suyo llevaba el periódico El Mundo en sus manos,  “yo, dijo Jon, leo ese periódico  para disfrutar con  tus crónicas de toros; yo quise ser torero”

. Se lo conté a PedroJota que me miró  muerto de risa; “me parece bien que aportes lectores, es tu obligación, pero a mí en el País Vasco me leen más que a ti. Y sobre todo me temen más”.

Esa mañana  Idígoras y yo hablamos de muchas cosas  supongo, pero sobre todo hablamos de toros Ion Idígoras  defendía con pasión el origen vasco  de los toros. Me invitó a comer en una taberna próxima a la redacción de Egin, y luego para hacer tiempo hasta la corrida me puse a jugar al mus con unos redactores a los que conocía de la plaza de toros,  unos pardillos que no sabían ni tenerlas. No volví a verlo.  Su recuerdo es una figura  musculosa de banderillero, un bigote rubio y una sonrisa a medio camino de la metralleta y el estoque. Nada más.

viernes, 4 de octubre de 2019

OBRAS MAESTRAS....HAY MUY POCAS

La mejor...........está por venir

En cuarenta años más o menos que vengo ejerciendo la crítica de teatro apenas llegan a media docena  las obras que he  calificado con la puntuación máxima de CINCO estrellas. Cinco ESTRELLAS corresponde a una estimación personal de OBRA MAESTRA; La primera creo que fue un montaje espectacular de la  Compañia Taganka moscovita. Otra, El Circo del Sol, un payaso con auténtica dimensión teatral, que me recordó el mejor Charlie Rivell y los payaso sublimes que admiré embelesado  hacía años en un viaje a la Unión Soviética. Un Chejov insólito, y a la vez, muy fiel, quizá de la Royal Shakespeare y otro montaje de la misma compañía con un texto del gran bardo inglés. Y puede que una adaptación de Dostoieuski, de Ladislao Vajda,  en el Teatro de Cámara de Ángel Gutierrez,  Crimen y castigo. Hace de esto  muchos años, lo cual pudiera justificar mi imprecisión actual e incluso mi inexactitud-  A los pocos  dias viajábamos Ana y yo a Polonia y pudimos ver en Cracovia una formidable Antigona del mismo director, a la que también le hubiera puesto cinco estrellas o más.

 En España he dado menos calificaciones cumbres. Dos a Miguel del Arco, me parece recordar (La función por hacer, creo, y una adaptación, de Gorki, Veraneantes  pudiera ser),  tampoco estoy muy seguro; una a Mario Gas, por La reina de belleza de Leanane, aunque yo creo que el CINCO ESTRELLAS fue más por la interpretación brutal y caníbal de Vicky Peña y Montserrat Carulla, hija y madre en la realidad y en la ficción. Y más recientemente a Albert Boadella por El pimiento Verdi- Han andado muy cerca, pero me arrepentí a tiempo, Helena Pimenta, con Luces de Bohemia y puede que Ernesto Caballero en  Madre Coraje de la Portillo.  Pero insisto en lo dicho; CINCO ESTRELLAS son muchas estrellas. En teatro, ni en nada,  no abundan las obras maestras.

sábado, 28 de septiembre de 2019



Monsieur Goya, una indagación. Texto publicado en el Mundo, Metrópoli.
Teatro dentro del teatro
Texto y dramaturgia, Sanchís Sinisterra. Dirección Laura Ortega. Reparto; Inma Cuevas, Alfonso Torregrosa, María Mota, Andrea Trepat, Fernando Sainz de la Maza, Font García. Voz en off, Alfonso Delgados. Escenario, Fernán Gómez. DOS
Gran acierto de Luis Torres, director del Teatro Fernán Gomez, al recordar a Goya y sus pinturas negras. Celebraciones en torno al genial sordo, doscientos años de un pensamiento de insurgencia, un afrancesado, un liberal. Que lo sea también lo del acierto,  la obra encargada a Sanchís Sinisterra, l figura clave por otra parte, del teatro español de vanguardia, es otro cantar. Para su experimento, Sanchis Sinisterra aborda la fórmula  anticuada del “teatro dentro del teatro”. Esta especie de metateatro y su abstracción tiene más de teorización que de arte o hecho escénico propiamente dicho. La diferencia entre actor y personaje estaáa dilucidada desde Diderot y su Paradoja del Comediante; lo suficiente para hacer innecesario la explicación de Inma Cuevas, que ella es Leocadia, pero que es, sobre todo, Inma Cuevas. La trama, el argumento trata   es  un autor que no logra articular una obra y lo va haciendo sobre la marcha de un ensayo, marcando diálogos, improvisando acotaciones…La idea es ambiciosa, pero nace rota por algo tan antiguo como la citada paradoja llevada a sus extremos. Ciertamente, se trata de una indagación y a Sanchis Sinisterra, uno de los más grandes de la escena española, le queda tiempo para seguir indagando. Goya, pinturas negras, Saturno devorando a sus hijos, cabeza de perro, sencilla genialidad, que nadie ha podido igualar. Sobre todo, el aroma amargo del exilio al que suele ser condenado el pensamiento crítico español. Pero esto ya no es teatro, sino pensamiento. Y acaso Monsieur Goya...tampoco lo sea.