sábado, 14 de abril de 2018

ACOSO SEXUAL; NEVENKA


El caso Nevenka y el alcalde acosador
Me preguntan por qué  saco a relucir, después de tanto tiempo el “caso Nevenka” y el alcalde  al que dijo NO es No y hasta aquí hemos llegado. Me ha sorprendido que los movimientos feministas, tan activos y belicosos,  nunca se hayan ocupado del asunto. 
Ismael Alvarez, es un canalla. No creo que  después de tantos años, continúe de Alcalde de Ponferrada, pero el escándalo,  acoso y derribo de la concejala, Nevenka Fernández, políticamente tuvo para él bajo  coste. Siguió de alcalde mientras Nevenka, vilipendiada y  en coplas,  tuvo que marcharse de España. En este país la belleza no es un salvoconducto y tendemos a considerarla de derechas, como entonces  era Nevenka, concejal el PP.   Juan José  Millás se ocupó del caso en un libro de denuncia.

Hace poco vi  una cuenta en tuiter, Nevenka Warning, y pensé que podía ser ella. Hay nombres que  fascinan como pueden fascinar unas manos, una mirada, una sonrisa. O un silencio, Nevenka esperando, todavía esperando desde Londres. Por aquellos días del “caso Nevenka” yo andaba por Ponferrada y aledaños  diciendo versos de mi libro Sonetos de fuego y nieve y me parece recordar que no se atrevía a salir de casa, mientras el canalla se paseaba ufano por las calles del pueblo camino del Ayuntamiento. Memoria nebulosa perdida en la nebulosa del tiempo. Hubo juicios que ganó, creo; acciones legales controvertidas. No sé.
Me sorprende que  en unos tiempos en que el feminismo más beligerante  aprovecha, como legítima ofensiva de autodefensa, la mínima oportunidad reivindicativa, nadie haya revindicado el nombre de una concejala que decidió sacar a la plaza pública el acoso sexual del alcalde, a costa del propio vilipendio. Exiliada en Londres, exiliada de su belleza, Nevenka  Warnig. He ahí la razón por la que me ha llamado la atención un caso viejo y perdido: el caso Nevenka.

jueves, 12 de abril de 2018

CLARA SANCHIS, DE FEDRA A VIRGINIA WOOLF


Retrato de Clara Sanchis
Clara Sanchis es una de las actrices de las que más he escrito y espero escribir. Y que más sujeta ha estado a las veleidades de mi pluma, fiel en los afectos y juicios críticos y voltaria en fechas y circunstancias. Espero que este retrato fije definitivamente su imagen.
Recupero la aplazada  serie    por lo que ha pasado lo más granado de la Farándula de uno y otro sexo, con un  retrato al pastel de Clara Sanchis.   A Claras Sanchís la recuerdo de una noche memorable, hace bastantes  años en las piedras del anfiteatro de Mérida…A mi me permitían huronear por camerinos y recovecos de la tribu farandulera mientras esperábamos  la gran tragedia Hipólito Clara Sanchís andaba a su aire, despreocupada de todo, o eso me parecía. Mientras, Juan Diego era una tormenta seca de nervios y me preguntaba cómo la ves, cómo la ves. No la veía, pues aún no había salido al escenario, pero con ánimo de tranquilizar a mi colega del PCE le contesté que bien, que muy bien, un poco irresponsable quizá,  teniendo en cuenta lo que se juega, pero bien, bien…, creo que ha interiorizado sin ningún duda sus odios sus pasiones, pan comido, bueno veremos a ver… En un momento se cruzaron nuestras miradas y me dí cuenta de que Clara  lo tenía todo bajo  un  precario control irresponsable que auguraba el éxito,  lo que  al dia siguiente me permitió escribir en el Mundo: “ha nacido una trágica”. Con todo, recuerdos nebulosos que apenas dibujan una realidad abstracta, una Fedra de brutal incontinencia amorosa.
La mirada de aquella noche nos la devolvimos hace poco en el Ambigú de Kamikace, a un metro de distancia,  mientras Clara recreaba la vida de Virginia Woolf  el ser excepcional  que reclamaba para sí una habitación propia donde nadie la molestara. El círculo se cerraba: Clara en el teatro tiene  una voz propia. Tanto, que el otro dia,  al abrazar  yo  a su madre Magüi, me atreví a decirle: “ten cuidado o acabarán llamándote la madre de Clara Sanchis”. Por temperamento actoral tienen poco  en común madre e hija o a mi me  lo parece así. Una melena incandescente, que no quiere decir nada.

viernes, 6 de abril de 2018

ESCAPARATE DE LIBRERÍA


LIBROS IMPRESCINDIBLES
La Alfarera Prodigiosa no me manda libros, sino adorables desdenes un poco canallas. Borja Ortiz de Gondra no tiene claro si seguirá con Los otros Gondra. Me manda abrazos recordando  mi juicio crítico cuando se estrenó Los Gondra: el monólogo de Garbiñe es de  lo más bello que he visto en un escenario, lo que más me ha conmovido. María Diaz lo corrobora siempre. María Diaz es un milagro de las milagrerías del teatro. Quiero hacerle un homenaje, a ella y a Carme Portaceli, pero no quiere.
De la Fundación Jorge Guillén de Valladolid recibo una remesa de libros, primores de edición de la que es responsable la sensibilidad tipográfica y poética de Antonio Piedra que me recuerda a Manuel Altolaguirre. En esta colección publiqué hace tiempo un libro que acaso no sea el mejor de mi poética, pero sí el más tembloroso e incandescente: Memorial de insomnios. Enfermeras solidarias y fantasmales que vienen y toman de la mano a Ana, insomne, y me secan el sudor mientras mi mirada, ausente,  divaga errática por  las transparencias de su batas blancas. Toses paredañas de enfermos terminales se quedan en el aire y amenazan romperse, hacerse trizas en la penumbra. Como todo libro de poemas, Memorial de insomnios  fue un tormento y una liberación. También lo es Nuevos sonetos de la nueva impostura. Libro que nunca se publicará, lo sé. La libertad de expresión no es un bien absoluto, aunque sea exigencia de una sociedad democrática y avanzada. Filosofía de un maestro y amigo: Ignacio Amestoy. Otro libro que me gustaria leer es el que Garrigues Walker escribira algún dia sobre geopolítica y la cuestión catalana, pero Antonio en estos momentos está más pendiente de Fran, la eterna musa . Garrigues, además de político y hombre de Estado es dramaturgo y poeta.

Los libros que me envían Marta Valsero y Antonio son:
Que haría yo sin mis tebeos.- Antología de Luis Alberto de Cuenca, que aclara equívocos sobre el Luis Alberto esteticista y plateado, pátina  de oro viejo,  y lo acerca a un cierto malditismo. Un ejemplo, “podría hacerte un lecho de lirios o de rosas/ aunque preferiría cubrirte de alacranes”.
El vuelo de las palomas.- José Luis Alonso de Santos. Pueden volar palomas o cóndores o buitres…Da igual. Empiezo el libro y ya no puedo descolgarme de él. Poder de captación del autor de Bajarse al moro o la Estanquera de Vallecas.
Que no te importe.- Luis del Álamo.  Colección Maravillas concretas. El libro responde al título de la colección, una maravilla.. Me niego a citar versos. Hay que leerlo entero.

Otros libros recibidos:
Nunca, nada, siempre. Ediciones Vitruvio. Antonio Domínguez Rey. Dos niveles: el temporal eterno: nunca y siempre. Y el ontológico, nada. La deshumanización humanizada. Un Domínguez Rey en plenitud. No se fien de su abismática sencillez. Hondura de pensamiento, perfección del verso. Domínguez me reconcilia con la poesía perdida desde Claudio Rodríguez.

Principiando. Edición de autor. Jesús Figueres. Poemas, relatos, cuentos al amor de la lumbre. Con una deliciosa inocencia, con una inocencia sabia y llena de retranca. Hay que leerlo para convencerse de que la buena literatura, la genuina está, todavía, en el paraíso.
La Esfera de los Libros me envía el libro de Jorge Bustos, sobre momentos estelares de España: todo es puro gozo, una prosa “cojonuda”. Regocijo, y descubrimiento, de un Menéndez Pelayo asimilado por el franquismo ortodoxo como bandera de su pensamiento;  y sin embargo  heterodoxo, putero, golfo y hedonista. Requiere comentario aparte.
El abrazo del pulpo.-La mejor prosa de un periodista que transitó todos los géneros y reaparece de vez cuando disfrazado de bandolero para divertir a  guiris por la Serranía de Ronda. Paco López Barrios Como el de Jorge Bustos,  también requiere comentario aparte.

Libro no recibido. (Y sin  indicios de que vaya a recibirlo) Deseantes, de María Hervás que ya debiera estar publicado; pero la Hervás está secuestrada por Ifigenia en Vallecas.
Me llega un ejemplar de librería de viejo de El fulgor del círculo, apuntes para una tauromaquia apócrifa, por el cual merecí de Francisco Umbral el apelativo de  "el Paul Valery del toreo”. Gracias amigo; viejas historias. Lo de  tauromaquia apócrifa ha marcado su destino. Y, en parte, el mio. No reeditaré

 Tampoco he recibido 
los libros de Agustín Millares que me prometió su hijo Oscar. Los tendré, sin duda. Oscar me ha prometido dejarlos en buenas manos, las de una actriz en la que el público ha puesto todas sus complacencias: Natalia Millán y la cumbre de Billy Elliot; pura yema del arte de interpretar. Prodigiosa -más prodigiosa que mi idolatrada Alfarera-,  señorita Wilkinson; purísima yema del antitaurinismo teológico. Perra vida la mia: me gustan los toros, que detestan mis amigas de más talento. Si ven a alguna tomándose conmigo un vino en alguna taberna, no se engañen. Me estará llamando bárbaro. y salvaje...No he logrado contaminar a ninguna.