jueves, 2 de abril de 2020

VERSTRYNGE ATACA DE NUEVO


Verstrynge y Podemos

Jorge Verstrynge fue nazi en su belicosa juventud universitaria y  mano derechísima de Fraga Iribarne que le sobrepasaba por la izquierda.  Ahora, al parecer,  se ha hecho  de Podemos, acaso por ternura  paternal a su hija, Liliht, uno de los cerebros de la formación. Hace años Jorge quiso afiliarse al psoe y Alfonso Guerra le negó la entrada. Parece ser que los podemitas tienen menos escrúpulos. Verstrynge tuvo estrecho contacto hace siglos con Pina López Gay, hija de un gobernador  franquista y secretaria de las Juventudes Maoistas. Raúl del Pozo publicó un artículo en el diario Pueblo, de Emilio Romero, titulado El nazi y la maoísta. Jorge y Pina se presentaron en el Café Gijón y le querían partir la boca a Raul. La cosa no fue a mayores, pero Raúl no rectificó. Los de mi generación nos acordamos de aquella pieza modélica. Ahora no he visto ninguna pieza modélica en los periódicos, debe de ser porque no los leo. El  Mundo de Rossel y Jorge Bustos, el ideólogo que dice preferir “un corrupto a un comunista”, no es el Mundo de PedroJ.
Nota larga a pie de página corta; La historia no es un cuento de locos contada por un borracho como dijo no sé quién. La historia de estos días la contaremos como una historia de tribulaciones, peste, seres heroicos y Servicios Sanitarios al borde del colapso y la extenuación; médicos y enfermeras expuestos al contagio. Una historia que ha aflorado  lo mejor de casi todos. Una historia que, por otra parte, ha descubierto también la vileza de la lucha política de partidos, la incapacidad solidaria de una España cainita con la quijada en la mano de los Caínes. Nunca le perdonaré a la caverna que sus ataques zafios y criminales me hayan hecho comprender el triste destino de un  político al que tengo pocas simpatías;  Pedro Sánchez. Quizá hemos perdido la oportunidad, otra vez, de estar unidos. Tendrá que venir otra guerra de la Independencia contra los franceses, para que este país llamado España, adquiera conciencia de unidad y fraternidad. Y en la cuarentena obligada de esta peste,  un voz coherente consigo mismo y discordante con el resto: Quin Torras, el molt Honorable de la Generalitat, temeroso  de que las tareas de desinfección y ayuda del ejército español sean un pretexto de invasión  por parte de España y un nuevo obstáculo para la independencia. ¡!!Cataluña sola!!!! claman algunos/as iluminados. De esta devastación que nos asuela, Cataluña no se salvará sola. Y los países de Europa bastante tienen con mirar su propio ombligo. A mí que me registren..!Soy de Palencia!

martes, 24 de marzo de 2020

Lucía Bosé, la belleza agraviada


Lucia Bosé, la belleza agraviada

Ha muerto Lucía Bosé, acaso su  fantasma, la sombra en azul de la que  fue declarada la “más bella del mundo”. Cuando en el mítico Oliver de Adolfo Marsillach y Jorge Fiestas, nocturnal y dipsómano, se le recordaba esta circunstancia Lucía contestaba: “en cualquier aldea del mundo puede haber una muchacha más bella que Lucía Bosé”. No era mujer de frases, era una mujer solitaria a la que le gustaba rodearse de poetas. Acababa de separarse de “el torero”, o sea Luis Miguel Dominguín, y se dejaba acompañar, por un ganadero, Pérez Tabernero, al que llamaba “el vaquero”. Este   odiaba a los poetas que, a imagen y semejanza de  Berceo, cambiaban con Lucia Bosé versos por vino y bocadillos de jamón o una tortilla de patatas: “bien valdrán, según creo,  un vaso de bon vino”.  Pérez fue la triste sombra enamorada de quien era la diosa de los mejores directores del mundo, la diosa que Juan Antonio Bardem puso a nuestro alcance con una película memorable:  Muerte de un ciclista.
Años más tarde, Lucía publicó un poemario que  no he leído y, por lo tanto, no juzgo. En el Oliver, Lucía no leía versos, sólo los escuchaba. A quien más escuchaba era a Carlos Oroza, un poeta maldito, se decía, el único poeta beat, que ha dado España: “Évame, évame Malú si me transito”. O “una flor no puede ser hermosa si no dejáis que el trigo crezca en las fronteras”.  Carlos Oroza, enclenque, no había muerto de hambre porque   se había acostumbrado a no comer, vivía del aire, era un poeta del aire y espiritual,  como le gustaba decir a Claudio Rodríguez. Carlos Oroza era idolatrado por los estudiantes, sobre todo por los estudiantes del Colegio Mayor San Juan Evangelista, el más rebelde y heterodoxo de los señoritos ricos. La leyenda de que Carlos Oroza se había casado con una rica heredera de los Domecq, de la que se separó al poco tiempo, les fascinaba aunque no les redimiera de su mala conciencia.
Durante unos meses, el día uno o, a lo más tardar el dos o el tres, alguien dejaba en Oliver un sobre rosa con tres mil pesetas dentro y una cuartilla también rosa con la expresiva  firma de unos labios rojos en ella impresos. Siempre pensamos que la remitente anónima era Lucía Bosé. Ese día había jolgorio y fiesta, pues Carlos era generoso y, después de pagar su pensión de la calle Jardines, compartía su riqueza..

miércoles, 18 de marzo de 2020

HISTORIA DE DOS DESPIDOS EL MUNDO

DESPIDOS Y CEGUERA

Quizá debiera escribir del coronavirus que nos asuela, pero creo que todo está dicho, o casi todo, quizá yo mismo he escrito, no sé, a no ser que alguien descubra que se trata de una guerra bacteriológica de exterminio. Quien  quiera profundizar en lo del coronavirus,  que lea a Camus autor de La peste y Saramago que escribió Ensayo sobre la ceguera.  Algunos amigos y  la revista Artez, me piden que explique las razones de mi expulsión  fulminante y la de Carmen Rigalt del diario que fundó PedroJOTA, en el que llevábamos escribiendo 30 años, yo de toros y teatro y Carmen, la más deliciosa y viperina crónica de sociedad, entre otras cosas. La verdad es que no lo sé y estoy dispuesto a aceptar que son razones económicas.  Mi despido me lo comunicó el jefe de cultura, Manuel Llorente, atribulado y confuso: “estás despedido”. Tajante y contundente. De paso me transmitía los pesares de toda la redacción de cultura.  No parece  cierto ni demostrable que haya mediado en en el suceso Jorge Bustos, jefe de opinión,  cuyo lema,   “prefiero  un corrupto a un comunista”. En cualquier caso, nada más lejos del rojerío montaraz  que el seny catalán de Carmen. A   Carmen Rigalt, convaleciente de un infarto, la citó Rosell,  en el Palace para decirle que no le renovaba el contrato. Conmigo lo tuvieron más fácil; nunca firmé un contrato y, cuando  había  que negociar algo,  el Jota me exponía la situación y hablábamos.  Hubo dos momentos tensos con PedroJ. Uno, cuando  Paco Umbral decidió hacer crítica de teatro y tanto Fernando Baeta como Manuel Hidalgo me dijeron,  “El Jota y todos  estamos preocupados por tu reacción, no queremos perderte”.    Al día siguiente apareció un editorialillo en la tercera que decía: “Umbral y Javier Villán compartirán la crítica de teatro”. El otro momento, quizá más tenso, fue cuando me anunciaron el desembarco de Zabala de la Serna en la crítica taurina, via Luis María Anson, pues el histórico apellido Zabala, estaba a punto de ser  borrado  de ABC,  por no sé  qué rara circunstancia  que Andrés Amorós y Antonio Burgos explicaron a su manera, un tanto venenosa por parte de Burgos. Me limité a decirle a PedroJ que Vicente y yo representábamos dos conceptos antagónicos  de la Fiesta y yo no pensaba renunciar al mío que él, Pedro, había estimulado siempre. PedroJ dibujó una página. Por un lado la crítica, digamos narrativa,  y por otro lado un  “artículo  de autoridad” firmado por mí. Acepté y la verdad que la página resultó un éxito incontestable y Vicente y yo nos llevamos razonablemente bien, no importaba la diferencia de criterios.
Mi llegada al Mundo
Llegué a El Mundo  desde El Independiente de Pablo Sebastián y Cesar Alonso de los Rios que se lo tomaron como una traición. En El Independiente estaba Florentino López Negrín, subdirector de Pueblo, el periódico de Sindicatos, de Emilio Romero,  que me acusaba de inventarme críticas de espectáculos inexistentes.  No había razones para eso y Pablo Sebastian lo sabía. El hecho concreto  fue una función sobre Maiakowski en los jardines de Galileo. Diluvió durante un buen rato, la gente y los críticos pensaron que la representación se suspendería y se marcharon. Yo me quedé y la función se dio. Le propuse a Sebastián que, para evitar fricciones, yo podía dedicarme al teatro de vanguardia y Florentino a los clásicos y los románticos de los que afirmé “era un experto”. Cuando López Negrín y yo nos hicimos relativamente  amigos, me confesó que él temió que fuera a quitarle el sitio, lo cual hubiera sido como quitarle parte de su vida.  Pepe Lucas, el pintor murciano de Cieza y muralista de la estación de Chamartín,   vecino de Alfonso de Salas, fundador del Mundo, fue mi valedor.
Valga este excurso inicial para explicar cómo llegué con honores   al Mundo; y cómo con honores he permanecido hasta el reciente  despido escribiendo de teatro.  Me llamó Mari Carmen García, la Mariguapi de las columnas de Umbral, y me dijo: “Habla con Fernando Baeta; PedroJ quiere que hagas la Feria de Abril de Sevilla, ya tienes billetes y hotel reservado”. Me quedé de piedra, pues pensé que me llamaba por lo menos como editorialista, que es a lo que aspira  todo neófito. Ese fue el estilo de captar un colaborador. El estilo  de Francisco Rosell de despedir es otro. Y acaso también el de Alcalá Galiano, el gran jefe, que cuando me dieron  el Premio Carlos Porto en Almada (Lisboa), a las mejores críticas de teatro, me llamó para decirme textualmente, “tener un periodista como tú es un privilegio para el Mundo”. Puede que el gran jefe haya cambiado de opinión.  Estos son los hechos. La situación de la prensa es mala y la del Mundo no es una excepción, pese a algunas individualidades brillantes que no salvan a Francisco Rosell, el muchacho de provincias que creyó alcanzar el poder absoluto conquistando Madrid. Tampoco el Mundo fue generoso con un grande del periodismo español, el sabio y melancólico Pedro Cuartango. Tras tenerlo un año como director en funciones, tuvo que marcharse. Ahora le escucho todas las noches en Radio Nacional de España.  ¡Qué dios reparta suerte.!