viernes, 16 de noviembre de 2018

GARRIGUES WALKER Y LA INCERTIDUMBRE


EL manual de Garrigues
Nuevo libro de una  personalidad tan poliédrica como la de Antonio Garrigues Walker, Manual para sobrevivir en la era de la incertidumbre. Aliento poético en el título. Las viejas certezas del progreso ya no existen. El orden liberal  que nos sostiene  se tambalea en un planeta que vive en la incertidumbre. En colaboración con García Maldonado, que ha ejercido supongo de amanuense de lujo. Ignoro por qué razones a los Garrigues españoles se les compara con los Kennedy norteamericanos de los que fueron amigos: familia poderosa, una forma liberal y fecunda de entender la política. Carecen de una Jackie Kennedy universal y cosmopolita, esposa cobarde que gateó sobre el capó del coche cuando una bala abatió a su marido J.F. Kennedy. En cambio los Garrigues, el único que queda, el jurista de fama mundial, tienen a Fran, Francisca Blanco que es más que Jackie. Antaño tuve ocasión de comentar con Joaquín, hermano de Antonio, ciertos aspectos de la transición, la Santa Transición (Umbral dixit) que preocupaban al PCE y que hoy naturalmente no tienen  sentido; el sello de los Garrigues es el liberalismo profundo, sin retóricas. El patriarca, Antonio Garrigues, ejerció de brillante diplomático. Joaquín Garrigues fue fundador del Partido Liberal Español; era una gran cabeza política. Los cité conjuntamente en un artículo  y Antonio vino a reprocharme algo así como “yo no soy digno de atar los cordones de sus zapatos”. Como fuere, la representación de la   dinastía recae hoy en Antonio quien, desde distintos ámbitos, influye en la política nacional desdeñando el protagonismo de primera fila.  Antonio Garrigues es articulista, poeta,  autor de teatro, gran dialéctico vulnerable, pese a cierta arrogancia formal.  Indiferente  al frio y al calor, nunca lo he visto con abrigo, prosaica prenda para su personalidad de poeta.

sábado, 10 de noviembre de 2018

LOS ASESINATOS DE CIUDAD JUÁREZ


Texto publicado Metropoli. El Mundo

El horror y el infierno

Autor, José Manuel Mora. Dirección, Carlota Ferrer. Escenografía, Mónica Borromello. Iluminación, Daniel Picazo. Vestuario, Leandro Cano. Reparto, Carlos Beluga, Julia de Castro, Conchi Espejo. Verónica Forqué, David Picazo, Paula Ruiz, Cristóbal Suárez, Jorge Suquet, José Luis Torrijo, Guillermo Weickert. Escenario, Teatro Español. Tres asteriscos.
“No sé qué tienen las flores, Llorona, las flores del camposanto que, cuando las mueve el viento, parece que están  llorando” Los cuerpos perdidos. Un acierto absoluto el cuadro final. José Manuel Mora ha escrito un texto confuso, sin aliento poético, incapaz de rebasar el ámbito narrativo para trascender o acentuar el horror. Ciudad Juárez fue el terror  en estado puro, el infierno de las mujeres. Al fondo, siempre, los compases de Llorona. Quizá un texto sea incapaz de fijar el horror y sus límites. Quizá el horror es el horror, sencillamente.
  Cuatrocientas mujeres sepultadas en un desierto putrefacto, Los cuerpos perdidos. Esa fue la realidad. Muerte en las arenas tórridas. Cuatrocientas muchachas bajo la piel de un desierto calcinado. Y un inocente declarado culpable.  Todo el mundo lo sabía y todo el mundo lo callaba. Montaje de un  erotismo grotesco, picassiano, penes de atrezzo, simbología primaria y salvaje. Carlota Ferrer, a veces en la cumbre y otras en el desconcierto. Sensibilidad de la directora, con  intérpretes y  público, sin ceder a fáciles tentaciones exhibicionistas innecesarias. Excelente trabajo actoral. Máscaras en los bordes de la locura.
  Un texto de Bolaños sobre el tema sirvió hace tiempo para que Alex Rigola consumase uno de sus montajes más crueles y refinados.  Y la pesadumbre  de un espectáculo fallido en parte, porque falla  el texto de un autor otras veces con mejor pulso.

EL FUNERAL



Un disparate sin paliativos
Autor y director; Manuel M. Velasco. Escenografía, Asier Sancho. Iluminación, José Manuel Guerra. Vestuario, Ion Fiz. Reparto; Concha Velasco, Jordi Rebellón, Cristina Abad, Clara Alvarado, Emmanuel Medina. Escenario, La Latina. Dos asteriscos
¿Era necesario esto? Yo creo que no era necesario. Después de Juana la Loca, Concha Velasco podía haberse retirado en la cumbre.Pero Concha Velasco nunca ha sabido administrar su vida, siempre ha habido alguien que la ha administrado por ella. No te vayas, Concha, nos debes una reparación. Total, setenta y nueve años apenas son nada y tu talento actoral está fuera de toda discusión. Autores de renombre, Antonio Gala ya no está disponible, estarían dispuestos a jugarse su prestigio intelectual con tal de hacer un texto digno de ti, sin monsergas del más allá; un texto de realismo puro y duro, frescura como la de tus “nietas teatrales” Cristina Abad y Clara Alvarado: picardía mal aprovechada. Apuntes de Berlanga y Azcona en este velatorio. El público ama a Concha Velasco y lo demostró con generosidad. Ni se planteó siquiera si una mujer de setenta y nueve años está físicamente capacitada para una sesión doble, como antes.
 Ha sobrevivido a sí misma y no hay necesidad de entrar en detalles pasionales. Concha Velasco no es solo una actriz, es un tema.  El funeral es un texto disparatado que podría aspirar al absurdo de Becket o de Ionesco. Pero el disparate no es necesariamente una rama del absurdo. Un luminoso reparto apenas palía tanto despropósito. El funeral, el ocaso de una grandísima actriz que ha escalado todas las cimas y todos los géneros y todas las dramaturgias y liturgias. No te vayas Concha, nos debes una reparación. Ni tus seguidores ni tú os mereceis esto.  


El funeral
Un disparate sin paliativos
Autor y director; Manuel M. Velasco. Escenografía, Asier Sancho. Iluminación, José Manuel Guerra. Vestuario, Ion Fiz. Reparto; Concha Velasco, Jordi Rebellón, Cristina Abad, Clara Alvarado, Emmanuel Medina. Escenario, La Latina. Dos asteriscos
¿Era necesario esto? Yo creo que no era necesario. Después de Juana la Loca, Concha Velasco podía haberse retirado en la cumbre.Pero Concha Velasco nunca ha sabido administrar su vida, siempre ha habido alguien que la ha administrado por ella. No te vayas, Concha, nos debes una reparación. Total, setenta y nueve años apenas son nada y tu talento actoral está fuera de toda discusión. Autores de renombre, Antonio Gala ya no está disponible, estarían dispuestos a jugarse su prestigio intelectual con tal de hacer un texto digno de ti, sin monsergas del más allá; un texto de realismo puro y duro, frescura como la de tus “nietas teatrales” Cristina Abad y Clara Alvarado: picardía mal aprovechada. Apuntes de Berlanga y Azcona en este velatorio. El público ama a Concha Velasco y lo demostró con generosidad. Ni se planteó siquiera si una mujer de setenta y nueve años está físicamente capacitada para una sesión doble, como antes.
 Ha sobrevivido a sí misma y no hay necesidad de entrar en detalles pasionales. Concha Velasco no es solo una actriz, es un tema.  El funeral es un texto disparatado que podría aspirar al absurdo de Becket o de Ionesco. Pero el disparate no es necesariamente una rama del absurdo. Un luminoso reparto apenas palía tanto despropósito. El funeral, el ocaso de una grandísima actriz que ha escalado todas las cimas y todos los géneros y todas las dramaturgias y liturgias. No te vayas Concha, nos debes una reparación. Ni tus seguidores ni tú os mereceis esto.  

domingo, 4 de noviembre de 2018



Mundo obrero


Ideología sin arte (Publicado Metrópoli)
Texto y dirección, Alberto San Juan. Escenografía y vestuario, Beatriz San Juan. Iluminación, Raúl Baena. Música, Santiago Auserón. Reparto; Luis Bermejo, Marta Calvó, Pilar Gómez y Alberto San Juan. Escenario, Teatro Español, sala Margarita Xirgu. Tres asteriscos. 

Sigo a San Juan desde los tiempos de Animalario. La progresía de este país, que suele ser la negación de la izquierda, al menos de mi idea de izquierda, afirma que, como artista, a Alberto San Juan lo ha “estropeado” la política, más exactamente la ideología.   Mundo Obrero no se refiere al mítico periódico del PCE, el partido por antonomasia, que malversó Santiago Carrillo, sino al obreraje, la clase obrera como bloque histórico.  Gramsci al fondo y la cuestión del optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia.   Mundo Obrero es una historia de amor a través   de la clase obrera, que se desarrolla entre Luis (Bermejo) y Pilar (Gómez), plena sintonía entre ambos; una historia un poco tópica de la revolución con mayúsculas: RE-VO-LU-CION; perdí la cuenta de las veces que se invocaba este nombre.
En Mundo Obrero San Juan me gusta poco como actor, pero me gusta menos como autor.  Y me hace recordar la teoría de Mao en el Congreso de Yenan 1942: “una obra artística, por mucha carga política que tenga carece de eficacia si antes no es arte; degrada la ideología y degrada el arte”. Alberto  San Juan didáctico, doctrinal,  militante político como siempre.  La clave teatral de esta función la tiene Luis Bermejo en plenitud; dueño y señor del registro cómico y del registro dramático. Responde a la premisa inicial del canon brechtiano: lo primero y más importante, divertir.


sábado, 27 de octubre de 2018

LAS TEODORAS. ROMANCERO....


Las Teodoras. Metrópoli.

Autor, director, escenografía y vestuario Hugo Pérez de la Pica. Con Chelo Vivares,
Oratorio de Hugo Pérez de la Pica, un canto de amor al teatro y su liturgia sacrificial.  Los cómicos de la legua y  El viaje entretenido, de Rojas Villandrando. Homenaje a las actrices españolas, a las ausentes y difuntas  María Jesús Valdes, Maria Asquerino ...    Chelo Vivares, es el cauce profundo por el que Hugo canaliza  esa liturgia. Formidable actriz Chelo Vivares que se nutre de su madre, Cristie Miñana, actriz del pasado siglo  que llegó a ser confidente de Hugo.  Gran interpretación, versátil, poliédrica; cómica antigua, perfecta de vocalización y de gesto. Igual da vida a una cómica pobre y sus miserias, que hace grande a una exuberante ama de cría negra.
 Por los ojos de Raquel Meller fue la epifanía de  Hugo Pérez de la Pica como    hombre de teatro total,  de absolutos creativos.  Hugo tiene una raíz lorquiana indestructible a la que podría renunciar sin desgarraduras. Pero no parece dispuesto a ello.  Hugo Pérez de la Pica es un excelente poeta como demuestra en sus textos. Fue Irina Kouberskaya, creo recordar, quien lo definió como el “nuevo Federico García Lorca, pero con personalidad propia”. Pudiera Hugo acabar recreando la mítica Barraca, pero de momento su Barraca es la sala Tribueñe lugar sagrado, santuario de Chejov, Valle Inclán, Lorca.   Por el momento, nadie debe perderse este himno a la farándula, sus miserias y sus grandezas. Y una actriz de insólita calidad, Chelo Vivares.

ESPERT Y EL ROMANCERO GITANO



Romancero Gitano
Autor, García Lorca. Dirección, Lluis Pasqual. Con Nuria Espert. Iluminación. Pascal Merat. Escenario, la Abadía. Cuatro
Tres nombres: Abadia, Nuria Espert y Lluis Pasqual. Nuria Espert eterna. Un magisterio que nunca se extinguirá porque la Espert lo viene cimentando en la sabiduría y en la pasión de actriz. A lo largo de una hora, que se hace muy corta, Nuria y el Romancero Gitano, Nuria y Federico. Y Antonio Torres Heredia,  tirando limones al agua hasta ponerla de oro, hijo y nieto de Camborios que pierde su nobleza al sucumbir ante la Guardia Civil. Diálogo con Federico, diálogo consigo misma. Espert es encarnación de Federico, como lo es Lluis Pascual. Espléndida dirección con una Espert en estado de gracia. Hay también textos de Pasqual y  un Lorca menos conocido,  como  el  devastador poema contra el Vaticano. Rebasados  los límites del romancero, abordada la violación de Tamar por Amon con toda su crudeza, el enigma lorquiano se manifiesta en todos  sus abismos; en estas circunstancias podian haberse incluido algunos  de los Sonetos del amor obscuro, “mi corazón es un membrillo amargo/demasiado otoñal y está podrido”  Poesía de Federico García Lorca, enigma tras enigma. “Y cuando los cuatro cascos eran cuatro resonancia, David con unas tijeras cortó las cuerdas del arpa”. El enigma enigmático para librar de culpa a los gitanos pasados de copa:  “El coñac de las botellas se disfrazó de noviembre para no infundir sospechas”.  Sabemos de memoria El Romancero Gitano,  pero en la voz de Nuria Espert y la infinita complicidad de Pasqual, suena de otra forma.

domingo, 21 de octubre de 2018



Crítica y contra crítica


Durante varios años dirigí en el Mundo un master sobre el papel de la crítica periodística en  una sociedad en la que la crítica apenas interesa. El Mundo, PedroJ,  recuperó la figura decimonónica de la crítica de toros y la de teatro en una misma persona.  Dos principios irrevocables de la crítica: independencia y conocimientos. Había un primer crítico de cada materia y un segundo para sustituciones. Por culpa de esta vieja jerarquización de la crítica, necesaria como resorte intelectual, dentro de la redacción de un periódico, existe también la contra crítica, no como un fenómeno analítico de contraste, sino como instrumento de descalificación;  sin reparar en medios.
Esta semana se estrenan en Madrid dos obras que pueden ser cumbres de una temporada. El Romancero gitano en la Abadia y El Precio, Arthur Miller  en Kamikaze. Estoy seguro de que los críticos hallaremos juicios a favor y en contra igualmente válidos, circunstancia lógica en una sociedad que no se rija por la ley del pensamiento único. Pero es necesario saber qué recursos actorales definen a Nuria Espert y a Lluis Pascual, cuáles sus vinculaciones con Federico, la diferencia entre el Romancero y Poeta en Nueva York; las barbas de Walt Whitman  y la vara de mimbre  de Antonio Torres Heredia. Eso es el punto de partida. Lo demás es subjetivo y personal.
Por ejemplo, Panero, el loco de Mondragón, a mí me parece menos maldito que  Luis Cernuda, poeta que supera el tiempo  mejor que el resto del  27. Pero esto también es discutible.  Respecto a las nuevas generaciones de poetas lo ignoro casi todo.  Poesía es  palabra esencial, periodismo economía de adjetivos. Problema por lo tanto común; quien es retórico en periodismo  lo es también en poesía.


Comedia negra

Idea  José Cabeza. Versión y dirección Daniel Veronese. Escenografía y Vestuario, Mónica Boromello. Iluminación, Juan Gómez Cornejo. Reparto; Miguel Rellán, Carmen Ruiz, Eloy Azorín, Juan Carlos Vellido, Daniel Pérez Prada. Escenario, Teatros del Canal. Tres asteriscos.
Daniel Veronese dirige 7 años, comedia negra basada en la película original de Neflix y versionada por el propio Veronese. Cuatro socios, aparentemente amigos, han fundado una empresa y han eludido los pagos a Hacienda.  La amenaza de una inspección les obliga, un sábado por la noche, a buscar una salida para no ir a la cárcel: uno de ellos ha de declararse culpable para salvar a los demás. Por sugerencia de su abogada recurren a la ayuda de un mediador.  El mediador, Miguel Rellán, sirve como catalizador para que afloren todos los rencores que se escondían en el fondo de esa supuesta amistad. Rellán es un actor con pocos registros, lo que le viene  como anillo al dedo para  este papel.    Una comedia negra.   Paraísos fiscales,  adulterios, engaños. Da igual, todo es válido. Es urgente hallar una solución.   La más envenenada y a la postres determinante.  Verónica (Carmen Ruiz). Hay ecos  lejanos de una difusa reivindicación feminista, pero Verónica no necesita de esas cosas.  El más  cínico Marcel (Juan Carlos Vellido); con muchas facetas Carlos (Daniel Pérez Prada). Eloy Azorín es Luis, un galán rotundo, personaje menos desinteresado de lo pueda parecer al principio. Interpretación sin fisuras.    Nadie es lo que parece, ni siquiera el siempre risueño Miguel  Rellán.  La solución es sencilla; aceptar el chivo expiatorio que voluntariamente salvará a todos los demás. Pero las cosas se complican. No es el mejor Veronese posible, pero conserva su marca.


Alguien voló sobre el nido del Cuco
LIBERTAD Y LOBOTOMÍA. Texto publicado Metropoli)
Adaptación novela de Ken Kesey; versión y dirección, Jaroslaw Bielski. Escenografía, Laura Lostalé; iluminación, Felipe Ramos. Vestuario, Felipe Pouso y Almudena Bretón. Reparto; Pablo Chiapella, Mona Martínez, Alejando Tous, Niko Verona, Rodrigo Poisón, Fernando Tielve y varios más.  Escenario, Sala Guirao, Fernando Fernán Gómez. Tres asteriscos.
 Alguien voló sobre el nido del cuco, de Dale Wasserman vuelve quince años después de la mano de Jaroslaw Bielski. Montaje limpio, trazo nítido, buena interpretación en líneas generales. Cierta crispación en Pablo Chiapella.  No percibo ecos cinematográficos de Jack Nicholson, un actor que puede ser insoportable y que en McMurphy alcanzó un estado de gracia infernal. Es una obra de terror y hace bien Bielski en subrayar los pocos momentos de humor que hay en ella. Terror y enigma.  El convicto  Randle Mc Murphy prefiere el manicomio a la cárcel. No está loco, se finge tal, y mantiene una lucidez extrema. Quizá excesiva. Tramposo, capaz de las mayores abyecciones y generosidades. Solo él logrará descifrar los enigmas del indio gigantesco,  el jefe Brondem (Rodrio Poison). Sexo, frustraciones, juergas clandestinas. Y la autoridad sombría y canalla de la enfermera Ratcheed. (Mona Martínez) El enfrentamiento con ella es inevitable y buscado.  Murphy cuenta con su astucia y su violencia, la enfermera, a la postre,  cuenta con las descargas eléctricas. El duelo actoral queda en tablas, sin brillantez pero eficaz. Interpretación correcta, en la que destacan los secundarios en especial Niko Verona en Billy, un ser marcado por una madre castradora. Y “desmarcado” por Sandy cuando esta se cuela  en el manicomio (Iris Rico) una mujer generosa de su cuerpo. Riqueza de personajes. Rebelión estimulada por un líder, ansias de libertad. Transgresión, libertad y lobotomía

domingo, 14 de octubre de 2018

SANZOL TROPIEZA en Luces de Bohemia


Del esperpento al espantajo

(Resumen artículo publicado en Metropoli) Que Valle sigue vivo es una evidencia. Otra cuestión son los montajes que se hagan de él. Sobre todo de Luces de bohemia, el columnista Cándido llegó a afirmar que el teatro de Valle estaba muerto para siempre.  Aunque este montaje de Sanzol  a mí no me ha gustado, Luces de Bohemia es indestructible y conserva    su capacidad devastadora, su sarcasmo sobre una España  de pícaros sin grandeza.  Oportunas en estas circunstancias históricas las referencias a Barcelona, aunque atenuada  la exaltación del anarquista catalán al que van a aplicar la Ley de Fugas. Sanzol se diluye en un empeño coral en el que fracasan las individualidades, a excepción de Latino (Chema Adeva). Barroca galería de espejos sustenta el esteticismo de Sanzol.  Se toma alguna licencia con alusiones al Borbón Emérito y la caza de elefantes, pero en general es fiel al texto. Por eso no se entiende   la imagen del  sereno  al que es imposible llamar  esperpéntico porque es  un espantajo ridículo. De lo más ridículo que yo he visto en un escenario Disculpo el anacronismo partisano antinazi porque,  por razones personales,además de  históricas, Bella Ciao me emociona siempre.   Sanzol resuelve en plan astracán vodevilesco la escena del científico empeñado en demostrar que Max esta cataléptico no muerto y desdeña por anticientífica la prueba casera de una cerilla que se consume entre sus dedos sin quemarlo.


domingo, 7 de octubre de 2018

LA MITICA CAFETERÍA DEL MARÏA GUERRERO


Un bar bajo la arena
Lugar legendario. La cafetería del MariGuerri.
.
Por razones de edad José Ramón y Ernesto Caballero apenas pudieron conocer  la cafetería del María Guerrero, donde la gente iba a buscar un papel de comparsa, de protagonista o de nada. Pero han urdido un espléndido montaje. Janfri Topera, cuenta  la historia de este mítico lugar desde la óptica de un camarero zumbón, Blas. A Pepe Viyuela, le corresponden los  recuerdos tristes  de una vida.  Homenajes a Aurora Redondo, Marsillach omnipresente,  Espert, Andrés Mejuto que murió en un ensayo, Tina Sainz, Pepe Sacristán, cuando la rebelión de los actores en 1974.

Este lugar   Pérez de la Fuente lo convirtió en sala de exhibición, Sala Princesa.   13 intérpretes para 70 personajes y un solo autor.   En la actual Sala Princesa, se ha recreado ese bar.    El bocata de anchoas y queso.  El cubata de “estimulación actoral” antes de que te empujen a salir a escena.   En Un bar bajo la arena, fantasmas,  sueños imaginaciones se  confunden.  

AUTO INOCENTES,


 

Autor, Varios autores barrocos. Dramaturgia, Pedro Víllora y José Carlos. Plaza. Dirección, José Carlos Plaza. Escenografía, Domingo León. Iluminación, Celso José Hernández. Reparto; Fernando Sansegundo, Israel Frías, Pepa Gracia, Montse Peidre, Sonia Gómez, Jorge Torres y varios más. DOS asteriscos.
Es muy arriesgado mezclar a los clásicos con la actualidad triste de los refugiados, de mayoría musulmana, y además castigarlos con el plus de los autos sacramentales, una forma de reinserción a base de representaciones en castellano antiguo. Un científico doctorado en Barcelona, un hijo español y otros extranjeros. Todos huidos de una tierra hostil, entre cientos de refugiados acogidos en un campo español.  En el fondo, el Auto de los Reyes Magos, la huida a Egipto de la primera familia cristiana. Tema ácido que el talento de Víllora y Plaza, tantas veces demostrado, apenas logra superar. Tragedia antigua:  los desarraigados de la tierra, de su lengua, religión y costumbres. Pero el ensamblaje de la considerada primera obra teatral castellana y los emigrantes de hoy es casi imposible.  Dos circunstancias específicas: los refugiados y los que intentan ayudarles con dolorosa incapacidad. Peligro para mujeres y  niñas en medio de una multitud de hombres y la falta de sintonía con el país que puede acogerles. Laila (Maria Heredia) una muchacha  violada y maltratada, lo cual  no justifica una interpretación  crispada. No  hay esperanza, ni para  Hami (Sergio Ramos)  convencido de que jamás saldrá de allí, ni para Nordin, recién llegado que tiene que separarse de  su familia. El peso de la representación recae sobre Fernando Sansegundo, un histórico de la escena española que aporta  su experiencia y palía  la inexperiencia de los demás.

lunes, 1 de octubre de 2018

LLUIS HOMAR y Terra Baixa


 Angel Guimerá con adaptación y dirección Pau Miró y Lluis Homar.  en la Abadia, Un clásico catalán con dramaturgia,de Xavier Albertí que siempre es una garantía.. .Monólogo a varias  voces, todas en la voz de Homar, que no acaba de dar con el tono diferenciador de cada una. Apenas se distingue el  soliloquio del pastor Manelic,  y su desdoblamientos, en  Marta, enamorada de Sebastiá que  de todo es dueño.  Nunca he ocultado mi admiración por Lluis Homar; a pesar de cierta  frialdad para pasar batería .Tierra Baja es un clásico del teatro catalán con doce personajes y un tórrido triángulo amoroso todos ello pasados por el filtro de este actor que, en otras ocasiones, me pareció mejor. Complejidad de emociones y simplicidad de una puesta en escena en la que se confrontan dos mundos: la pureza de las tierras altas y la grandeza de sentimientos en las altas y la bajeza  miserable de las tierras bajas; los siervos y el cacique , el señor Sebastiá dueño de lo que existe y de lo que no existe Y el pastor Manelic, inocencia frente al poder absoluto. Un texto anticuado, que requiere  una interpretación más matizada y menos lineal dada la pluralidad psicológica de personajes. Sensación de arqueología teatral.

martes, 7 de agosto de 2018

CONCHA PIQUER Y MIGUEL DE MOLINA



 Afinidades y controversias
Francisco Ayala afirmaba  que  Miguel de Molina hizo más estragos en el ejército republicano que los cañones de Franco. Recuerdo esta afirmación cogido de la mano de una tonadillera sáfica y amiga ante la placa que le han puesto en kamikaze. Mi amiga está decidida a ponerle música a la sentencia con que el HDGP, Conde de Mayalde, lo echó de España: “por rojo y por maricón”. Puede que sea lo último de provecho que hagamos mi amiga y yo juntos.  Admiro a doña Concha Piquer, “ojos verdes, verdes como la albahaca”. La censura metió mano a la  letra de la prostituta que esperaba, “apoyá en el quicio   de la mancebía”, cambiándola por “apoyá en la puerta de mi casa un dia”. Adoro a doña Concha pero venero a Miguel de Molina al que, tras  brutal paliza, el conde de Mayalde, gatillero del amanecer en la guerra y después alcalde de Madrid, echó de España por “rojo y por maricón”. Con todo y, pese a turbias insidias  que se  vertieron  sobre  doña Concha, ésta nunca intrigó contra Miguel para quedarse, única,  con su repertorio; ambos lo reconocieron públicamente y su relación siempre fue respetuosa.
 No hubo intrigas de la Piquer en el entorno de Serrano Súñer, el cuñado de Franco. Era toda una señora que ignoraba  a Juanita Reina, de la que decía que cantaba “como una gallina clueca”. Y muy orgullosa; un dia en que la voz no le respondía como ella deseaba, cortó por lo sano y se retiró ese misma noche. Tampoco fue demasiado cordial con Rocío Jurado, cuando  esta le pidió que la escuchara cantar en privado, antes de debutar en Madrid. Su diosa se le desmoronó  a Rocío esa tarde. Fue valiente siempre  y  desafió la moral de aquellos tiempos uniéndose a Antonio Márquez un torero casado.  Una copla refleja su queja: “yo soy la otra, la otra y a nada tengo derecho, porque no llevo un anillo con una fecha por dentro”. Pavónkamikaze le ha puesto una placa en Embajadores a Miguel de Molina, y hay días que algunos idólatras del cupletero,  entre los que me encuentro, se acercan para cantarle La bien pagá. Me acompaña una amiga, sáfica y tonadillera antigua, que entiende muy bien a Miguel y me pregunta si le haría un texto sobre él.  Le digo que hoy a nadie le interesa la copla. “No es la copla la que me interesa”, responde sarcástica; “él también es sáfico”.
 Esta placa  es un motivo más para renovar la confianza en los kamikazes que acaso cambien de sede dentro de un año; si eso ocurre, lo cual solo  sería suceso irreparable para el dueño del Pavón, pedimos que os llevéis la placa. En sus últimos años de exilio   Miguel de Molina, retraído y solitario en Argentina, justificaba su aislamiento diciéndole a José Miguel Ullán que fue a entrevistarle: “no puedo exhibir la decadencia de alguien que antes fue tan bello  como yo”. España país de tonadilleras hermosas y raciales con bata de faralaes. Este reinado  siempre ha sido disputado ente dos nombres prinicipales, doña Concha y Miguel de Molina. Aunque algunos apunten un tercero, Juanita Reina, que según la Piquer, cantaba “como una gallina clueca”

viernes, 20 de julio de 2018

ENIGMA DE LA ALFARERA PRODIGIOSA.


La alfarera se va y se lleva  sus enigmas.
 Vuelve al misterio de la Esfinge. Por eso me decido a contar lo de Rajoy y ella.  Hay una conexión  entre la Alfarera Prodigiosa y Mariano Rajoy que a muchos sorprenderá.  Conocí a la Alfarera  acaso cuando más necesitaba reorganizar una vida que detestaba no sé por qué razones. Las sé pero no  voy a contarlas. Ahora desaparece de mi vida y yo de la suya. Nunca fue una relación  de amor, sino de complicidades y piedad. Ni la alfarera ni yo tenemos un sentido estricto de la fidelidad. Cuando nos aburre un amante lo dejamos. Sólo se alarmó una vez cuando, en pleno fervor  partisano  por mi parte, tras haber visto en Olmedo un combativo Goldoni, le mandé la canción Bella Ciao de la Resistencia antinazi: creyó que era un adiós definitivo. Y tardó tres días, me dijo, en abrir el correo. Ni me lo creí entonces ni me lo creo ahora.
Hubo complicidades y secretos que unen más que el amor: “nunca escribirás ni dirás nada que dañe mi imagen de mujer. Hacemos un pacto ¿vale?. Habla antes conmigo”. Nada escribí,  mas por mi parte no había pacto sino lealtad: de artista a artista, de visionario a visionaria. La Alfarera tenía un punto sáfico inexpugnable. Si en algún momento tuvo trato con hombres,   debió de resultarle vomitivo. La vida de la Alfarera trascendía de su alfar. A través de ella llegué a una conclusión general sobre las mujeres: abusada de hombres, ultrajada, la salida mas digna para una mujer es la pureza y la dulzura sáficas.
Después  de tantas complicidades y secretos,   nuestra razón afectiva  había languidecido   hace tiempo. Ambos habíamos desaparecido de nuestras órbitas astrales: otras amantes y amadores o amadoras. Un tiempo, además de la alfarería, le atrajo la escritura pero creo que fue un impulso pasajero que pasó pronto. Una poética, autobiográfica que le dolía. Para mí, ella era ella y sus máscaras geniales. “Eres la mujer de las mil caras y las mil máscaras”, le dije una vez como elogio. Y se sintió herida.
La traigo  a colación  de Mariano Rajoy, así como suena. Hace mucho tiempo, poco antes de encontrar  camino de las Islas Polinesias, me puso uno de sus correos metafóricos  y divertidos  mientras esperaba un vuelo de enlace:  “estoy más en el aire que Rajoy”. Por entonces la vida política de Rajoy, es cierto, estaba pendiente de un hilo. Peor que ahora,  que ha cortado todos sus hilos y vuelve a ser registrador de la propiedad aquí en Colmenar donde habito y tengo una propiedad en regla. A lo mejor mientras tomamos un vino, no sé si le gusta el vino a Rajoy, le cuento la anécdota por si quiere ponerle un poco de romanticismo al registro de  esta mi propiedad, ya registrada y en regla  que los envidiosos llaman finca.
La Alfarera prodigiosa era bella, y es terrible que me asalte el verbo en tiempo pasado, es muy bella quiero decir.  ¿Por qué razón los tiempos verbales responden a una distinta apreciación de la belleza?  Como la mirada, como los ojos. Tratando de forzar un encuentro que la alfarera aplazaba, sin motivos  razonables, le escribí una vez “estoy perdiendo tu mirada, necesito verte”. Y me contestó, pierdes mi mirada porque ya no recuerdas el pulso de mi corazón. Yo creo que la alfarera había llegado a detestar su belleza y que esta le había traido más sinsabores que gozos. Ahora, redimida de todo,  la usa como venganza. “Solo escribirás de mi cosas bellas y si  te cuentan infundios,  habla antes conmigo.”
El otro día a modo de despedida, o así lo interpreté yo,  me permitió acceder a la intimidad de su taller. Desnuda y sagrada, se tendió sobre un lecho de barro donde imprimió la incandescente voluptuosidad de su cuerpo; hizo un molde y se modeló a sí misma con asombrosa perfección. Guardo esa escultura que me regaló, aunque quizá sea mejor destruirla para no alimentar melancolías. Nunca, ni siquiera en sus momentos de máximo esplendor un poco canalla, la ví tan bella.
Nota a pie de página que recibiré no tardando mucho. O conozco poco a la Alfarera prodigiosa: “Pese a todo,  te tendré informado de mis exposiciones. Me gusta tu poesía, puede que sea lo único que me gusta de tí”.   No me negarán ustedes que la historia es hermosa; hermosa y enigmática. Nunca ninguna mujer me regaló una historia igual.

martes, 26 de junio de 2018

ANA MATO/VILLAN SONETOS.


De cómo la peste del Évola agravó la peste
Política de Ana Mato).
 Ministra en sanidad y en medicina
Ana se llama  y se apellida Mato
Y  es turbador   que en su maleta y hato
Guarde tanto rencor  y tanta inquina.
Rumiando su venganza peregrina.
La peste le alcanzó de ébola ingrato.
Siempre en la duda de si curo o mato,
Y siendo humana se creyó divina.

No hubo cónyuge fiel  más maltratada. 
Y de las fechorías del marido
Sepúlveda,  pagó perjurio y pato,
Jurándose inocente y calumniada
Nunca dio por injusto o por perdido
el Jaguar y el lujoso economato.

XLVIII.
(De cómo Ana Mato perdió poder e impunidad).
Del ébola Ana Mato no es culpable
Pero es peste y es plaga la Ana Mato.
Siendo necesidad  salió barato
Su cese celebrado  y encomiable.
Su conducta no  fue disimulable
Por arte de Rajoy y su  mandato,
 Que le llenó de afectos el maltrato
Público, justiciero e implacable.

No  es equivocación, que es gatuperio
Tanta  mentira y tanto desacato,
Tan grande impunidad y destemplanza.
Razonado y veraz el vituperio
 De la gente, ante tal gasto y boato
Y perdió impunidad y gobernanza.


sábado, 23 de junio de 2018

ELOY ARENAS, LA INTELIGENCIA DEL HUMOR


Retrato y Entiendeme tu a mí
Recobro la sección Retrato a punta de seca de los mejores cómicos, (cómicos y comicantas) en sentido genérico. Unos me salieron al pastel. Sólo a mí mismo me dediqué Retrato al vitriolo.  Eloy Arenas podría entrar y entra también como humorista, cómico en sentido estricto. Pero viene como intelectual de la comicidad, algo raro, que suscita tanto la sonrisa como la carcajada. Es un gran actor y probablemente como tal,   la gente lo identifica más  con Burundanga, de Jordi Galcerán, que anticipó y profetizó el “final de una banda”, como así ha sido, Eta: aunque las víctimas de sus pistolas no dan, como es su derecho, las cuentas por saldadas. Las víctimas no  admiten la impunidad. Queda mucha tela por cortar.
 Dias antes de su muerte había jugado en Madrid una partida de mus de compañero con el diputado Gregorio Ordóñez del PP, aunque ideológicamente me encuentre en las antípodas de dicha formación. Ordóñez se reveló como un musolari de primera y como un conversador y analista político de ideas claras aunque algunas pudieran ser discutibles. Paco Apaolaza, escritor, comentarista taurino de la cadena del Ya o algo así, no sabía jugar al mus a pesar de ser de Donosti y se dedicó a servir las copas.
 La muerte de Yoyes, también conmovió a muchos, por lo que entraña de traición y fanatismo y deslealtad de su  pareja sentimental, el siniestro Pakito que la “ejecuto” en plena calle. La  mítica Yoyes había decidido  abandonar la organización. Esa fue la verdadera traición, la del crimen de Pakito. Pero vayamos a los motivos estrictos que explican la presencia de Eloy Arenas, padre de Eloy Azorín al que cito, por excelente actor, y   porque  Arenas no me perdonaría que no lo hiciese.
Tengo a Eloy Aenas  por muy buen actor. Ha  recuperado en el Lara una obra de hace muchos años que se titula Entiéndeme tú a mí. Para romperse risa. Confío en él. Se parece a Trotsky y en  mi  próxima obra, dirección y escenografía David de Loayza, si logro terminarla, Dialogo entre Frida Khalo y León Trotsky, le he ofrecido el papel del revolucionario. Germán Torres “mi”  reciente Camus con Sabela Hermida de María Casares, puede hacer un doblete siniestro, las sombras maléficas de Stalin y Ramón Mercader y su piolet. Frida Khalo la hará,  si está disponible, Sara Moraleda que cuando va a México me manda fotos ante la casa de Frida, caracterizada de la gran poeta, pintora, revolucionaria y folladora. Así combatía Khalo su eterno dolor físico. Y el dolor del alma por las traiciones de su hermana y Diego Rivera. Hay más cosas de Eloy Arenas, pero mientras tanto vayan a ver Entiéndeme tú a mí, si aún están a tiempo.
Arenas, está convencido de que la terapia contra el dolor es el humor. Aunque nació en un pueblo que se llama Dolores o precisamente por eso. El humor y el amor. Moraleda (primera candidata a Fridha) también. Hará Frida si llegamos  a escribirlo.   De ahí que si ella no puede me sugiera actrices que pudieran interpretar a  Frida. A mí también se me ocurren tres, por lo menos, que no se sentirían plato de segunda mano, sobre todo si retoco el guión.  No se parecen a Frida Khalo, pero tienen mucho talento de actrices.
Con Eloy Arenas tengo muchas cosas en común. Nuestras madres, por ejemplo. La suya dirigía comedias y la mía, la señá Rosario, también Mi madre me daba los mejores papeles, San Tarsicio por ejemplo, y hospedaba en nuestra taberna a los cómicos de la legua de los que aprendíamos todos. Por eso una actriz que admiro mucho, hoy en la cumbre, me dice de vez en cuando: “tu estética no es de barrio,como la mia, es de pueblo”.

sábado, 16 de junio de 2018

PEDRO SANCHEZ y MAXIM HUERTAS, EL EFIMERO


La desdichada aventura de Maxim Huertas.
La impostura  y la zafiedad del más efimero Ministro de Cultura  de todos los tiempos, Maxim Huertas condicionan hoy este blog. Otra vez la  política me aleja de  La alfarera prodigiosa cuyo retorno me pide insistentemente  María Diaz y también Borja Ortiz de Gondra, candidato a los inminente Premios Max, por una de las obras cumbres de la temporada, Los Gondra. Las últimas noticias que tuve de la alfarera, hace tiempo, eran puro sarcasmo: “estoy más en el aire que    Mariano Rajoy". Profecía cumplida.. Rajoy vuelve a registrador de la la propiedad y piensa que quizá no debiera haber salido de ahí.  Borja debe de andar enredado en una segunda parte de la historia vasca de su familia. La necesidad de una continuación era obvia y Borja que, además de autor, se reveló como un excelente actor no creo que deje pasar esta oportunidad. Una candidatura sólida a los Max,, aunque en este país nunca se sabe.  Uno de los momentos que considero para una antología del teatro es el poema, el recuerdo de Garbiñe (María Hervás), monólogo de amor para  su marido asesinado. La Hervás continúa parapetada en el baluarte inexpugnable de su Ifhigenia en Vallecas y en  Las crónicas de Peter Sanchidrian (José Padilla)  en el Ambigú del Pavón.   De cualquier forma, se acabó la historia de alguien que Borja,, próximo Max seguramente el dia 18, consideró equivocadamente un ser real y no un producto de mi fantasía.  
El tema, pues, obligado de esta entrega  ha de ser necesariamente Pedro  Sánchez y su protegido Maxim Huerta al que el otro dia en el María Guerrero lo tuve sentado detrás de mí. Yo notaba extrañas vibraciones, pero juro que no lo gafé ni ejercí sobre él ningún conjuro maléfico. Esos los guardo para el incompetente Albert Rivera y para la atribulada Inés Arrimadas que no levantan cabeza.   Pedro Sánchez no es obviamente Javier Solana y se está revelando con el holograma bipolar que algunos sospechábamos. Acabar con Rajoy ha sido algo sustancialmente positivo. Pero no todos los males de España se esencializan en Rajoy. Si así fuera, la gobernanza de este país llamado España sería coser y cantar. Su nivel intelectual y político queda en entredicho tras el asunto Maxim Huertas, que no es solamente un asunto escatológico con derivaciones políticas, sino una cuestión de estética.
 He aquí una antigua perla literaria del hoy amortajado políticamente, Huertas: “las mujeres, con el agua de lavarse el potorro deben fregar el suelo. Hacerlo al revés podría ser perjudicial”.  Y esas indelicadezas  en un Ministerio de Cultura del que ha disfrutado entre insultos y descalificaciones durante una semana Huertas el Breve,  no quedan bien. Aparte de otros desajustes  fiscales que también emborronan su currículo. De acuerdo que no todos ministros de Cultura han de ser como Jorge Semprún brillantísimo escritor y huésped de campos de concentración, que Javier Solana se trajo de Francia para enderezar el rumbo de la Cultura española.
 Ahí termina la cuestión de la jauría contra él, que el efímero Maxim ha tratado de escenificar soezmente. Sánchez ha rectificado concluyendo por donde debía haber empezado: poniendo en el Ministerio a José Guirao.  La bipolaridad de Sánchez se manifiesta fundamentalmente en  que ha pasado del eslabón perdido que representaba Maxim Huerta, a la esencial modernidad clásica de José Guirao, algo más que un simple gestor cultural como se le ha presentado. 
No le gustan los toros, pero le supongo  capaz de diferenciar entre los gustos personales y la realidad social que termina por imponerse. La bipolaridad de Sánchez; o la hora tonta que dicen los gitanos que tenemos todos. Sánchez, un ser dominado por una extraña esquizofrenia política,  que no le invalida para dirigir el Partido Socialista, pero  pone en  cuestión su capacidad para dirigir un país caníbal, un país por el que  aún vaga errante la sombra de Caín. De momento ha puesto distancias acaso insalvables con Podemos que le ayudó en la cuestión de la moción de censura. Se ha recluido en la Moncloa como si esta fuese el jardín de Melibea y parece ser que aún no ha pisado el Congreso…No sé, no sé…Mis noticias son de radio Macuto, que no siempre considero  fiables.

martes, 5 de junio de 2018

AZNAR Y EL BAILE DE LOS ZOMBIES


Oh tempora, oh mores
A José Maria Aznar lo detestan hasta en el partido que fundó. Vendrán  tiempos pasados que nos harán añorar tiempos  venideros. No es  el enigma de la esfinge, mediten un poco. Yo saludo a Pedro Sánchez, salutem pluriman tibi. Le ha tocado un destino regenerador, un destino de mesías y ese destino suele ser la cruz. Y en el huerto de Melibea puede hallarse alguna víbora ponzoñosa escondida. Para colmo Aznar,  prepara el carcaj y sus dardos que no son, precisamente, las flechas del amor. Aznar y su grandísima capacidad de rencor. No es lo mismo tener enfrente la derechona de Rajoy que la derecha extrema del PP. Usted, señor Aznar, ha hecho méritos suficientes para que este país llamado España no le otorgue ni un voto, pero tendrá su cosecha, no lo dudo si se decide a ser el portaestandarte del PP más rancio. Cadáver político ya Mariano Rajoy, Aznar lo volverá a meter en la fosa.. Y acaso reorganice usted, como dice, el Centro Derecha….No, a usted no le gusta jugar medio volante…Le van  los extremos; de la banda derecha por supuesto..Centrar e ir a rematar su propio centro. Oh tempora o mores. A Aznar no lo quieren  ni en su partido.

PIMENTA Y ÁLVARO TATO: EL BANQUETE


El Banquete  de Pimenta y Alvaro Tato
Sobre textos clásicos universales. Dirección, Catherine Marnas y Helena Pimenta. Dramaturgia, Alvaro Tato.  Escenografía, Carlos Calvo. Vestuario, Carlos Calvo y Mónica Teijeiro. Iluminación, Enrique Chueca. Reparto; Lola Baldrich, Pablo Béjar, Jimmy Castro, Gonzalo de Castro, Aleix Melé, Manuela Velasco. Escenario, Teatro la Comedia.
Hay en el montaje de El banquete lo que pudiéramos llamar una revolución formal y espacial, pero en el fondo lo que importa es la palabra que es la que vertebra el espectáculo. Los gestos claves de la tragedia, como ese Edipo ciego de Gonzalo de Castro buscando la explicación de su destino. O de la comedia con frecuencia. De Helena Pimenta y Alvaro Tato se espera siempre la excelencia.  Y cuando no la encontramos se produce una melancólica decepción. 
Los textos clásicos a que alude el programa de mano son la Celestina, Edipo, don Quijote, Macbeth, La vida es sueño, El Avaro, La dama duende, Romeo y Julieta. El Banquete hace referencia al diálogo de Platón en el arranque y en la forma; en la celebración del vino y las disputas de amor; en la dialéctica inteligente y aguda a la que los comensales son invitados. Los actores, de la Joven Compañía unos, y figuras consagradas otros, reciben al público y lo acomodan en torno a una gran mesa en forma de rectángulo con amplio espacio entre medias.  Y el público disfruta del vino, del mosto o del agua y de la proximidad de los actores, lo cual siempre es motivo de gozo. Y se siente actor, que es algo a lo que siempre aspiramos los espectadores. Sentirse actor con Lola Baldrich es complicado pues es muy buena actriz; con Gonzalo de Castro, debilitado creo yo por su imagen televisiva de series, es más fácil. Relativamente. No hay que sentirse actor, hay que ser actor. Y la gente comparte con los intérpretes   esa sensación inefable e imposible de ocupar por derecho propio un sitio en el escenario. Por mucho que los planos entre público y espacio escénico se rompan, siempre aparecen dos niveles. La complicidad entre intérpretes y espectadores puede ser gozosa, pero resulta insuficiente. Siempre se impone la realidad del teatro, que es otra realidad necesariamente distinta, pero realidad, al fin y al cabo; como todas las convenciones.

martes, 29 de mayo de 2018

ESCAPARATE DE LIBRERÍA



Cuatro textos de ADE, Serie Literatura Dramática
Teatro sufragista. Edición, selección  y versión Verónica Pacheco Costa. La defensa del derecho al voto de las mujeres halló en el teatro una gran arma de propaganda política. El mensaje del teatro es muy directo. La sufragistas crearon compañías, desempeñaron puestos directivos, fueron actrices. Controlaron en suma todo el proceso de producción teatral. Este volumen presenta ocho obras teatrales de las  autoras más representativas de este movimiento. Aborda los problemas laborales de la mujer, sus posiciones políticas y sociales. Es la primera vez estos textos se vierten al español.
La cacatúa verde. Autor, Arthur Schnitzler. En una taberna de París llamada la cacatúa verde cómicos improvisan escenas de crímenes y delitos para diversión de los espectadores. El tabernero es un revolucionario que quisiera ver muertos a todos los aristócratas Es la víspera del 14 de julio de 1789, fecha en se tomó la Bastilla. Teatro dentro del teatro. Esta obra  es considerada la mejor de Schniztler y él la calificó de “farsa grotesca en un acto”. Decadente condición de la crepuscular sociedad de su época, en que ficción y verdad sangrienta se confunden.
El malentendido, El petimetre corregido.- Autor, Pierre C.C. de Marivaux. Edición y traducción  de Lydia Vázquez. Sólo el amor merece la pena y es él que nos llena de esperanza y nos protege de todos los malos. En El malentendido, la apariencia idéntica de dos hermanas confunde a su enamorado. En El petimetre corregido impulsará al protagonista a despojarse de sus formas afectadas. Dos comedias en las que el amor descubrirá lo mejor que llevamos dentro.
La hora del lince.- Los fabricantes de imágenes. Autor, Per Olov Enquist. Traducción y  Edición, Elda García-Posada . Per Olov Enquist es posiblemente el mejor escritor sueco vivo y estas dos obras son lo mejor de él.. Ade lo presenta en España por primera vez. La hora del lince  la escribió en 1988. En una crisis de alcoholismo: culpa, redención  y un protagonista autor de un crimen.   Los fabricantes de imágines fabula un encuentro entre Selma Lagerlof  y el cineasta Viktor Sjöström y la actriz Tora Teje. Ingmar Bergman la adaptó teelevisión.                                                                                                                                                                                                                                                                           

sábado, 26 de mayo de 2018

ANGÉLICA LIDDELL, BELLEZA Y VIOLENCIA


La picaresca y España
Malos tiempos para la lírica, sentenció Bertold Brecht. España es un país de pícaros y aquí nació la novela picaresca, espejo modélico de nuestra existencia. Pero  los pícaros, como Lázaro de Tormes y otros congéneres, tenían grandeza. Hoy los que aspiran a pícaros, son siervos del poder, un poder corrupto que usa la corrupción como forma institucional, como sistema de gobierno.  O sea que no son pícaros, sino ladrones; y la gobernanza del país está en manos de ladrones y racistas. Quién podría dedicarles una novela a Mariano Rajoy, Kim Torra, Pedro Sánchez, Puigdemont? Este país llamado España, y los aledaños que persisten en desgajarse, no es el patio de Monipodio, ni siquiera una casa de putas -sinónimo de desbarajuste y desorden- honorable institución que marcó la postguerra, cuando yo era un niño y estudiaba en un Seminario. Escritores como Jesús Pardo, Camilo José Cela y el propio Umbral han escrito mucho sobre ello. Con Pardo hice algunos viajes por los países del telón de acero. Como la embajada rumana en Madrid me había encargado una biografía de Ceaucescu que nunca escribí, Jesús Pardo compañero de viaje y yo nos dedicamos a estudiar historias de vampiros.
 Estos  tiempos de tribulación, me han quitado también las ganas de escribir sobre la Alfarera Prodigiosa que ignoro si sigue siendo alfarera y sigue siendo  prodigiosa. En realidad eso depende de mí que la inventé y le dí maravillosas formas que parecían torneadas por ella misma. Borja Ortiz de Gondra nunca se creyó que la alfarera fuese personaje de invención, sino real y tangible. Escribí bellas cosas de ella; pero los personajes inventados son volubles y cambiantes según juicio del autor. Sigo insistiendo que, como invención, la bella alfarera era un invento acabado, imposible de sacar de la realidad; el toque un poco canalla que le ponía en mis cartas era para añadirle enigmas.  Siempre hay rasgos, fantasías que uno toma de la realidad. Pero en síntesis, admirado Borja, la alfarera no fue más verdad  que tú no seas de Málaga, aunque los de Bilbao podeis nacer donde os de la gana.
A mí  lo que de verdad me gustaría hoy es estar en Kiev para cantarle el alirón al Real Madrid o escribir crónicas de fútbol.   Mario Gas me preguntó un dia de qué equipo era yo y le contesté que de cualquiera que ganase al Barcelona o al Real Madrid. En realidad soy de Bilbao, del Bilbao de Zarra y de Gainza.  Hoy no, hoy soy acérrimo del Real y hasta confío en que Ramos no haga de las suyas. Aún estamos buscando aquel balón de un penalti que mandó a la estratosfera sin posible retorno.

ÁNGELICA
Como el libro de Ángélica Liddell y el revuelo armado en los Teatros del Canal ya me  ha proporcionado tres noches de insomnio,  sé lo que haré esta tarde: siesta grande para no dormirme en el partido de Kiev. Con Angélica me reafirmo en algo en común:  la pasión por Teresa de Jesús. Y la pasión por los padres: ella siempre tiene cuentas que ajustar con ellos y yo solo  les guardo amor. Un poemario como Una costilla sobre la mesa, que empieza “Sostenme voy a caerme” puede llegar a ser un libro de cabecera. O no. Tampoco acepto ese contradios con que, después de haber escrito un libro así, se atreve a definir la poesía: “la ardiente necesidad de quedar mudo para siempre”. En fín, cosas de Angélica.




miércoles, 23 de mayo de 2018

TIEMPO DE DESTRUCCIÓN



Tiempo de destrucción

Autor, Luis Martín-Santos.  Versión, Eberhard Petschinka. Traducción, Ronald Brouwer. Dirección, Rafael Sánchez. Escenografía y vestuario, Ikerne Giménez. Iluminación, Carlos Marquerie. Reparto; Sergio Adillo, Lola Casamayor, Julio Cortázar, Roberto Mori, Lidia Otón, Fernando de Soto, Carmen Valverde. Escenario Cuatro
Luis Martín-Santos, novelista, reivindicado por el teatro, Tiempo de silencio,  en un ajustado montaje de Rafael Sánchez. Es un montaje herido y testimonial; hay en él toda la mugre de una España silenciada más que silenciosa; una muerte brutal tras un aborto clandestino, turbias complicidades en esa zona fronteriza entre el lumpen y el proletariado. El teatro y la literatura, cuando se abordan desde las entrañas de una razón convulsa y   raíces comunes, se trasvasan misteriosas influencias por encima de tiempos y de estéticas.
Rafael Sánchez afronta esta complejidad con mano firme. Por un lado la recreación de ese ambiente de chabolas y miseria con injertos surrealistas unas veces, sombríos casi siempre; confluencia de estéticas y de estilos bien unificados; y una interpretación global en la que todos, menos Sergio Adillo, el médico, doblan papeles. Unificar esa diversidad sin anular las individualidades era premisa irrevocable.  Sergio Adillo (don Pedro) es la conciencia de Tiempo de Silencio, trasunto o alter ego del autor, pudiera ser; protagonismo que a veces le pesa demasiado. Mención especial a una veterana, Lola Casamayor, la matriarca siempre espléndida, y a Lidia Otón plural y polifónica. Carmen Valverde parece tener asegurado su porvenir en el teatro español. Y la zafiedad de Julio Cortazar en Cartucho, la narratividad de Roberto Mori, el énfasis a veces sobreactuado de Fernando Soto, el Muecas, y más cosas que quizá olvide.
 Luces de Carlos Marquerie, vieja escuela de Rodrigo García y la Carnicería de Pradillo. Notable  tanto en la iluminación ambiental, en la que predomina el  color tierra de fondo, como en la exacta focalización sobre las escenas concretas, actores y sus movimientos.


domingo, 29 de abril de 2018

LA MANADA. CRÓNICA DE UNA BARBARIE


Elegía y canto por una mujer violada.
Yo no te canto a ti, mujer de sombra y sueño.
Canto tu rosa y tu perfume
Canto tu pelo  sucio, seguramente,
 tu desnudez manchada.
El dolor de tus muslos agraviados.

Mientras te violaban
Tu voluntad dormida
Anestesiada
Por cinco alientos fétidos.
Te canto
 despojada de espumas
y corales.
Y canto su inocencia humillada,
Manos como garfios
No para acariciarte,
sino para indagar  suciamente en tu
cueva de pétalo y rocío.

Aun pensaste quizá en un soplo de piedad
De aquellas bestias en Manada,
hasta que el terror paralizó
tu cuerpo
y ya todo fue noche
lado obscuro del tiempo
gruñidos de las fieras
penes  como cuchillos

Te llevaron hasta un portal obscuro
Te taparon la boca
Para que no gritaras
Te sobaron  te retrataron
Con tu propio móvil
Para más escarnio, mezclaron
Sangre y semen, lágrimas, las tuyas,
y babas, sus pestilentes babas
Tu lágrima salobre
Y su saliva de reptil y gusano.
 Te preguntaste acaso
 si aquello era una fiesta
un poco desmedida,
Pamplona  estaba en  fiestas
Eran los Sanfermines
gozo y jolgorio. Rios de vino
Pamplona era una fiesta de rosas y de vino
Blancos pantalones,
 faldas blancas y cortas
rojos pañuelos ,
seda en las mujeres
de dorada piel.
Fajas rojas ásperas o sedosas
Y tu mujer anónima
Tú solo llevabas tu soledad
Nocturna
sin uniformes blancos y rojos,
acaso un calimocho áspero y decente
para aplacar la sed
ganas de marcharte a casa
pues para ti no había
ni sedas
ni cavas ni champañas
ni siquiera una entrada
para tomarte una manzanilla
o un vino fino
al dia siguiente en el apartado
de la plaza de toros
donde los aficionados y los mozos
de punta en blanco
 con resaca y ojeras
calibran la dimensión de una cornada
de un toro cárdeno o colorado
que resopla y muge
en  corrales camino de chiqueros.
Nadie te invitaría a ver una corrida
Que es lo menos que puede hacerse
Con una chica
y entonar en la solanera con las peñas
El vals de Astrain
Y comer bocadillos de jamón
O de ajoarriero.
Tu no tenías peña, o acaso sí
No sé. Y entonces esa noche en vez de peña
Te salió una Manada
Ufana de su virilidad de cinco contra una.
Dicen los defensores de Manadas
que no gritaste y por lo tanto
Diste consentimiento
Y un juez te preguntó más tarde
Si te había dolido
O te había gustado
Si no fue cordial consentimiento
Si no pusiste todos tus agujeros
A disposición de cinco animales
No uno tras otro y por orden,
Sino todos a la vez
Entrad, entrad mi cuerpo os debe
Un éxtasis,
Mi boca una dulce felación
Mi culo virginal
Una sodomización acariciante
Hay tiempo
 y agujeros para todos

Que no falte ni uno,
Que nadie se permita ser flojo o impotente
Sino rayo y  relámpago.
A ver mis agujeros:
Dos oidos, dos ojos, la boca, el coño, el culo.
Yo, Javier Villan,
Conozco San Fermín, es una fiesta báquica,  
Se sacrifica
 a  Baco mas que a Venus
.                     Hemingway sentencio ríos de vino
Y un poquito de amor de madrugada,
La yemas de los dedos.
Acariciando un beso y una mirada lánguida.
Entonces apareció la Horda,
Organizada su impotencia
Por el número:
Cinco, cinco hombres muy viriles,
una mujer sola una puta sin duda
buscando que la follen
como mandan las bestias,
Una mujer violada
es una mujer sumisa,
una mujer que no protesta
Es el terror lo que muda la mantiene
Y la urgencia y la necesidad
de que todo acabe pronto
Muy pronto y cuanto antes.
Nota a pie de página.
 El feminismo herido  en la figura de una mujer violada por una Manada salvaje; y más herido todavía por la sentencia de un juez prevaricador más afin al espíritu de los violadores que a la justicia ha incendiado estos días las redes y está incendiando la calle: mujeres en armas. Pero esto no acaba aquí, en una violación y en un voto perverso ,  particular y canalla. Con el salvajismo de la Manada,  pendiente de sentencia por otro acto similar, la civilización ha retrocedido algunos siglos Y con ese juez hemos vuelto a los tiempos obscuros de la Edad Media. Si su actuación tiene fundamentos en el Código Penal, hay que dinamitar esos fundamentos, reescribir el código penal, el espíritu de la justicia. Marx dijo: “comunismo o barbarie. Completémoslo, con el lema de Leticia Dólera y todas las mujeres: “Feminismo o barbarie. La revolución será feminista o no será”.