IGNACIO AMESTOY; UN SABIO, UN HOMBRE DE BIEN
Autora Ana Merino
Soy poco dada a los homenajes...Pero lo de Ignacio Amestoy es otra cosa, otra historia. No lo tomo como un homenaje, merecido por otra parte y por múltiples motivos, sino como un leve cambio de opiniones en el que Amestoy me cediera generosamente la palabra. Ignacio Amestoy es un sabio. Y un hombre de bien. Y yo lo considero un amigo. Es periodista, maestro de periodistas. Y una periodista de largo recorrido como yo, cerca de cuarenta años en televisión, no puede permanecer insensible a su magisterio. Es un sabio y un hombre de bien. Buena gente, que diría un castizo, condición de hermandad con la sabiduría que pocos hombres consiguen en la vida. Y un autor dramático de relieve incuestionable. Me apasiona el teatro, aunque no acostumbro a asistir a los estrenos. A los pocos que he asistido siempre me hallo con la misma disfunción entre lo que la gente dice y aplaude y lo que esa misma gente expresa con sus ojos, el verdadero juicio que los ojos no pueden disimular. Eso me produce una extraña sensación. Las opiniones del publico no estrenista me parecen mas de fiar. Por otra parte, lectora incontinente, no desdeño la lectura de teatro, aunque sé que la verdadera dimensión de una obra sólo se da en el escenario. Hablen los demás de la sabiduría de Ignacio, su aportación a la tragedia de Sófocles, Esquilo y Eurípides. Siempre la tragedia. Yo prefiero hablar de ese Ignacio Amestoy relajado en la serenidad de una comida sosegada, de una sobremesa apacible, de un entreacto entre el bullicio de una sala de teatro, con la presencia estimulante de su mujer la gran escultora Esperanza D,Ors. Ignacio nunca abandona su magisterio, pero éste nunca molesta, porque apenas se nota. Es como el acto de respirar; fluye sin ruido, sin excesos, sin estrépito, pero necesario para la vida. Amestoy es ameno y sencillo conversador. Y tiene algo que, para quienes devoramos periódicos y libros con pasión, no debe pasar inadvertido; el escritor profundo, no anula la inmediatez ágil del periodista; campos y estilos, a mi modesto entender de lectora, bien delimitados. Es el patriarca de una familia que se completa con Ainhoa Amestoy, poderoso renuevo teatral del apellido; Ainhoa es directora , adaptadora, autora en potencia con algo importante también en esta profesión de la farándula: capacidad gestora, asunto imprescindible en estos tiempos.
Ana Merino