lunes, 22 de noviembre de 2021

 

YUNIOR GARCÍA,   FUGITIVO del CASTRISMO. ¿OTRO CASO PADILLA?. Por JVILLÁN

A lo que deduzco de la aventura española de Yunior García Aguilera, un disidente del castrismo, ya instalado en España con todas las bendiciones,  no hay materia para un nuevo caso Padilla. Aquello  ocurrió en España en los años setenta del pasado siglo. Herberto Padilla, era un poeta discretamente notable, como Gastón Baquero menos notable quizá, y buena persona, o al menos a mí me lo parecía; buena gente como dicen en mi aldea de Torre de los MOLINOS, provincia de Palencia. Y un intelectual de prestigio entre la intelectualidad europea, perpleja   por la retractación y autocrítica ante Fidel Castro, al que había apoyado y luego repudió; más o menos como Cabrera Infante el autor de Tres tristes tigres, pero con más autoridad moral y quizá menor peso literario. Yo creo que Yunior García Aguilera tiene menos entidad política y simbólica que Herberto Padilla. Pero se le ha puesto alfombra roja, a partir de una incisiva entrevista en Onda Cero de Carlos Alsina.

Y está bien que así sea. A Yunior Gárcía no puede calificársele, estrictamente,  de gusano, que es como hace años llamábamos los castristas de España a los fugitivos de Cuba y se sigue llamando a los exiliados en Miami. Al menos no puede calificársele de gusano al uso. Los partidarios de la Revolución tuvimos con los gusanos un comportamiento ejemplar pese a las diferencias ideológicas. Cuando llegaron a España les buscamos trabajo que siempre desempeñaron a la perfección, les dimos techo y cobijo  y no se metían en política. Conservo un cuadro pequeño de vigoroso trazo,  un desnudo de una mujer y un hombre copulando por detrás, cuya firma no logro descifrar y he olvidado. Diría que el autor se llamaba Jesus Aguilar, pero no me atrevería a afirmarlo. Se lo compré a buen precio y siempre me guardó gratitud. Volvió a Cuba, y la tienda de antigüedades en que trabajaba al lado de la Puerta de Alcalá le dejó el camino abierto  para un posible regreso si allá las cosas le fueran mal. No regresó y parece ser que con Fidel las cosas no  le fueron del todo mal. La última noche en España me invitó a cenar en el café de Gijón, pero los dueños del mismo,  Pepote García y Pepe al que cariñosamente apodábamos el mono, ambos liberales de derechas, y mucho más liberal y menos de derechas éste, no le permitieron pagar.

 Yunior García se dice autor dramático, es simpaticón y tiene indudable don de gentes. Si verdaderamente es autor dramático, y tal como están las cosas de teatro en España, no tardará en estrenar. En España nunca se deja pasar la oportunidad de pegarle una bofetada a la Cuba castrista. Publiqué hace siglos una colección de sonetos, JUICIO Y CONDENACIÓN de CUBA, y en su presentación  la Sociedad de AUTORES se abarrotó. Fue un chasco, pues en mi libro quienes condenaban la Cuba   de Castro eran los dictadores del Cono Sur y Sudamérica. Los miembros de la embajada de Cuba, en pleno, respiraron tranquilos y una de ellas, una cubana mulata y preciosa,  me hizo desde lejos el signo de la victoria. Al poco tiempo, en una cena en el Gijón, por cuenta de la Embajada, siempre el reino independiente del Café Gijón, le regalé y dediqué los manuscritos llenos de tachaduras y variantes.

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