domingo, 25 de enero de 2026

 


IGNACIO AMESTOY;  UN SABIO, UN HOMBRE DE BIEN

 

 Autora Ana Merino

Soy poco dada a los homenajes...Pero lo de Ignacio Amestoy es otra cosa, otra historia. No lo tomo como un homenaje, merecido por otra parte y por múltiples motivos,  sino como un leve cambio de opiniones en el que Amestoy me cediera generosamente la palabra. Ignacio Amestoy es un sabio. Y un hombre de bien. Y yo lo considero  un amigo. Es periodista, maestro de periodistas. Y una periodista de largo recorrido como yo,  cerca de cuarenta años en televisión,  no puede permanecer insensible a su magisterio. Es un sabio y un hombre de bien.  Buena gente, que diría un castizo, condición de hermandad con la sabiduría que pocos hombres consiguen en la vida. Y un autor dramático de relieve incuestionable.  Me apasiona el teatro, aunque no acostumbro a asistir a los estrenos.  A los pocos que he asistido siempre me hallo con la misma disfunción entre lo que la gente dice y aplaude y lo que esa misma gente expresa con sus ojos, el verdadero juicio que los ojos no pueden disimular. Eso me produce una extraña sensación. Las opiniones del publico no estrenista me parecen mas de fiar.  Por otra parte, lectora incontinente,  no desdeño la lectura de teatro, aunque sé que la verdadera dimensión de una obra sólo se da en el escenario. Hablen los demás  de  la sabiduría de Ignacio, su aportación a la tragedia  de Sófocles, Esquilo y Eurípides.  Siempre la tragedia.  Yo prefiero hablar de ese Ignacio Amestoy relajado en la serenidad de una comida sosegada, de una sobremesa apacible, de un entreacto entre el bullicio de una sala de  teatro, con la presencia estimulante de su mujer la  gran escultora Esperanza D,Ors. Ignacio nunca abandona su magisterio, pero éste nunca molesta, porque  apenas se nota. Es como el acto de respirar; fluye sin ruido, sin excesos, sin estrépito, pero  necesario para la vida. Amestoy es ameno y sencillo conversador. Y tiene algo que,  para quienes devoramos periódicos y libros con pasión,  no debe pasar inadvertido; el escritor profundo, no anula la inmediatez ágil del periodista;  campos y estilos, a mi modesto entender de lectora, bien delimitados. Es el patriarca de una familia que se completa con  Ainhoa Amestoy, poderoso renuevo teatral del apellido;  Ainhoa    es directora , adaptadora, autora en potencia con algo importante también en esta profesión de la farándula: capacidad gestora, asunto imprescindible en estos tiempos.

Ana Merino

domingo, 21 de septiembre de 2025

 PalestinaA

NETANYAJU. NUEVO Y PARADÓJICO  HITLER

Arde Palestina, arde el mundo y la amenaza israelí se expande amenazadora. O alguien les para a tiempo o luego será tarde. Este no es un texto antisemita, es un texto antisionista. Netanyahu es un nuevo y paradójico Hitler que pretende, y lo está consiguiendo, el exterminio de los palestinos. Los palestinos no son para él seres humanos, son bestias salvajes con los que hay que acabar. Por los medios que sea, a costa de lo que sea. Netanyaju, apoyado por Ronald Trump

martes, 5 de agosto de 2025

 

DESOLACION. ADIOS A la REVISTA ARTEZ.

  Resulta desolador leer el último número de ARTEZ, REVISTA DE LAS ARTES ESCENICAS. Desolador, devastador y sombrío. Suena a despedida funeral, a toque de campanas mortuorias. En realidad, lo que resulta desolador es el artículo de Carlos Gil Zamora. El lamento de Carlos Gil Zamora, capitán de esta nave que creíamos insumergible y ahora zozobra, ¿es premonición o tan solo temor  de un cuerpo y un alma cansados?. El título del artículo central es muy claro y apenas deja lugar a la esperanza;  En crisis desde todos los puntos de vista. Y anuncia que posiblemente “esta sea la última revista ARTEZ que hagamos en papel”. Se impone lo digital, lo cual, al menos, es promesa  de supervivencia y para mí motivo de incertidumbre .  Carlos Gil analiza errores de gestión y  responsabilidad   sin eludir, de forma quizá excesiva y autoacusadora, las propias culpas como patrón del invento. No sé, pues, para quién escribo y para qué. Acaso para mi blog, al que la lealtad de unos cuantos seguidores  dan aliento de presente y respiración  de futuro. Acaso para mis Memorias, en marcha y a todo trapo, como si tuviera prisa, una prisa inexplicable.

Adios, pues a Artez de la cual he sido tenaz colaborador sin ánimo de lucro, como todos los demás colaboradores,  desde los inicios. Adiós a una ventana abierta, sin restricciones ni limitaciones de pensamiento ni de expresión. Lo digital, para mí, guarda todavía recovecos de una amenaza inconcreta. Echaré de menos la proximidad, el talento, el rigor y la capacidad analítica de Josu Montero, Virginia Imaz, Jorge Dubati, Jaime Chabaud y Victor Criado; su magisterio y su generosidad opinativa. También este artículo, contagiado quizá por el melancólico desánimo  de Carlos, suena a despedida e incertidumbre. Pero esto es ya cuestión personal, cosa de mi espíritu melancólico.