Santiago Sánchez. La fecunda semilla de Imprebís.
Una vida sin teatro es menos vida.
Y yo he recuperado la plenitud gracias a Imprebís. Hace muchos años que sigo
a Santiago Sánchez y su teatro que me ha parecido siempre un teatro fecundo y
germinal. Ahora anda por tierras de la Castilla profunda con su amplio
repertorio, tras haber triunfado en los Teatros del Canal de Madrid; en
la Sala Negra, que es donde yo ví
su espectáculo minimalista y ritual, una rara pieza titulada De dónde venimos?,
acompañado en la interpretación por Víctor
Lucas. Lucas imprime al piano un carácter protagonístico de
personaje. Se trata de una creación, al alimón, con Hassane Kouyaté que
es quien se responsabiliza de la dirección. Llena estaba la sala el dia del
estreno, que es a lo que se refiere esta crónica, que llegó a la Metropoli
precedida de una sólida trayectoria. Como no es infrecuente que suceda conocí a
Santiago Sánchez en persona antes que a Santiago Sánchez farandulero, aunque motivado el encuentro por cuestiones teatrales compartidas. Después llegó, creo
recordar, con una función de Tio Vania, de Chejov, en la que su esposa
Xus Romero, afrontaba el complicado papel
protagonista con el inevitable miedo escénico que Madrid impone a pintores,
actores, toreros y mediopensionistas. Xus Romero es, además, una
importantísima actriz de doblaje. Me enteré después que la consigna implacable
que Santiago le dio fue una muy taurina, “sólo tienes dos opciones: puerta
grande o enfermería, tú decides. Y a ver cómo convences al más severo de los
críticos, Javier Villán”. Xus me convenció hasta el extremo de considerarla desde entonces mi actriz favorita, sobre todo en cuestiones
chejovianas. En justa reciprocidad, Xus Romero me considera su crítico
favorito. Disculpen este preámbulo, que los redactores de periódico, suelen
cortar y tirar a la papelera, pero en mi blog, el redactor jefe soy yo, como Flaubert era madame Bovary……..madame
Bovary c, moi.
Respecto a la pregunta que da título a la obra De donde venimos? Ami
me preocupa poco, aunque puede resultar satisfactoria la respuesta:
somos el resultado de sucesivos encuentros. Ese es un aspecto filosófico de la
cuestión y prefiero centrarme en algo más “teatral”. La paradoja del comediante, del ilustrado enciclopedista Diderot. Debe el actor sentir intensamente su papel? La respuesta puede ser más
compleja. El actor debe hacer creer a los espectadores que siente su papel,
pero no necesariamente sentirlo. Esa es la clave Por cuestiones personales que
no vienen al caso, he tenido el
privilegio de ver mucho teatro entre cajas. Era la ´-epoca inhumana y brutal de
las dos sesiones, una a las ocho y otra a las once. Actores y actrices no
tenían tiempo de salir a cenar y me encargaban les trajese un bocata de jamón, cosa que cumplía a rajatable
y, de paso, pagado por los actores me compraba uno para mí que bien necesitado
andaba yo en aquellos momentos. A cambio yo era una especie de traspunte que
avisaba “faltan diez minutos, primera llamada; faltan tres minutos…última
llamada”. Me preguntaban los más
inseguros,,,,”cómo está de gente?”. Lleno”..contesta yo invariablemente, aunque
fuera mentira. En fin, cosas de teatro, que la proximidad, la inmediatez
Santiago Sánchez y Victor Lucas me ha hecho revivir una noche inolvidable.
Santiago Sánchez. La fecunda semilla de Imprebís.
Una vida sin teatro es menos vida.
Y yo he recuperado la plenitud gracias a Imprebís. Hace muchos años que sigo
a Santiago Sánchez y su teatro que me ha parecido siempre un teatro fecundo y
germinal. Ahora anda por tierras de la Castilla profunda con su amplio
repertorio, tras haber triunfado en los Teatros del Canal de Madrid; en
la Sala Negra, que es donde yo ví
su espectáculo minimalista y ritual, una rara pieza titulada De dónde venimos?,
acompañado en la interpretación por Víctor
Lucas. Lucas imprime al piano un carácter protagonístico de
personaje. Se trata de una creación, al alimón, con Hassane Kouyaté que
es quien se responsabiliza de la dirección. Llena estaba la sala el dia del
estreno, que es a lo que se refiere esta crónica, que llegó a la Metropoli
precedida de una sólida trayectoria. Como no es infrecuente que suceda conocí a
Santiago Sánchez en persona antes que a Santiago Sánchez farandulero, aunque motivado el encuentro por cuestiones teatrales compartidas. Después llegó, creo
recordar, con una función de Tio Vania, de Chejov, en la que su esposa
Xus Romero, afrontaba el complicado papel
protagonista con el inevitable miedo escénico que Madrid impone a pintores,
actores, toreros y mediopensionistas. Xus Romero es, además, una
importantísima actriz de doblaje. Me enteré después que la consigna implacable
que Santiago le dio fue una muy taurina, “sólo tienes dos opciones: puerta
grande o enfermería, tú decides. Y a ver cómo convences al más severo de los
críticos, Javier Villán”. Xus me convenció hasta el extremo de considerarla desde entonces mi actriz favorita, sobre todo en cuestiones
chejovianas. En justa reciprocidad, Xus Romero me considera su crítico
favorito. Disculpen este preámbulo, que los redactores de periódico, suelen
cortar y tirar a la papelera, pero en mi blog, el redactor jefe soy yo, como Flaubert era madame Bovary……..madame
Bovary c, moi.
Respecto a la pregunta que da título a la obra De donde venimos? Ami
me preocupa poco, aunque puede resultar satisfactoria la respuesta:
somos el resultado de sucesivos encuentros. Ese es un aspecto filosófico de la
cuestión y prefiero centrarme en algo más “teatral”. La paradoja del comediante, del ilustrado enciclopedista Diderot. Debe el actor sentir intensamente su papel? La respuesta puede ser más
compleja. El actor debe hacer creer a los espectadores que siente su papel,
pero no necesariamente sentirlo. Esa es la clave Por cuestiones personales que
no vienen al caso, he tenido el
privilegio de ver mucho teatro entre cajas. Era la ´-epoca inhumana y brutal de
las dos sesiones, una a las ocho y otra a las once. Actores y actrices no
tenían tiempo de salir a cenar y me encargaban les trajese un bocata de jamón, cosa que cumplía a rajatable
y, de paso, pagado por los actores me compraba uno para mí que bien necesitado
andaba yo en aquellos momentos. A cambio yo era una especie de traspunte que
avisaba “faltan diez minutos, primera llamada; faltan tres minutos…última
llamada”. Me preguntaban los más
inseguros,,,,”cómo está de gente?”. Lleno”..contesta yo invariablemente, aunque
fuera mentira. En fin, cosas de teatro, que la proximidad, la inmediatez
Santiago Sánchez y Victor Lucas me ha hecho revivir una noche inolvidable.