Abril Sangriento
ABRIL SANGRIENTO.
Ernest Hemingway, gran escritor divulgador y propagandista de los sanfermines pamploneses, sabía poco de toros, aunque su imagen se hizo familiar en todos los callejones de todas las plazas de España; y se creyó la rivalidad inventada entre Antonio Ordóñez y su cuñado Luis Miguel Domínguin, marido de la diosa Lucía Bosé y padre de Miguel Bosé, ahijado de Pablo Picasso, cantante y rebelde sin causa y hoy entregado a sus delirios. Bosé no era mal cantante, tenía sus seguidoras incondicionales.
Verano sangriento se llamó aquella epopeya que se saldó sin cogidas de gravedad, señal inequívoca de que los cuñados no se arrimaban lo suficiente o de que los toros eran ligeramente inofensivos. Con todo, los puristas de la Fiesta éramos partidarios de Antonio....y los amantes del espectáculo eran partidarios de Luis Miguel que en las Ventas , desde el centro del ruedo, una tarde de triunfo y luminarias, se había autoproclamado el número uno. En cualquier caso, fue capaz de suscitar una famosa respuesta de Rafael Alberti , otros dicen que de Pablo Picasso:
"Vuelvo a los toros por tí, Luis Miguel
MORANTE, versus ROCA REY
Volviendo al momento actual, al "abril sangriento" que nada tiene que ver con aquel verano, lo cierto es que Morante de la Puebla está en el hospital, una herida en el recto; que Andrés Roca Rey, su máximo rival, también ha ido al hule y que un subalterno de oro, valga la antítesis, Curro Javier también está en la enfermería. Los toreros saben que la cornada, incluso la muerte, está incluida en el contrato; nada nuevo. Siempre ha sido así y al más sabio de los toreros, JOSELITO, lo mató un toro en Talavera de la Reina. Pero la rivalidad entre Roca y Morante está servida. Es lo que necesita y ha necesitado siempre la Fiesta: dos aspirantes al mismo trono, dos gallos de pelea.. La insolencia del peruano recomienda al sevillano, "tranquilo maestro. Fúmese un puro despacito". Mientras, en el entorno del sevillano afirman que a este le bastan dos verónicas belmontinas y tres naturales de su marca personal, para hacer tambalear el frágil trono del peruano, que ha empezado a ser carnaza de las revistas del cuore y la entrepierna. Por ahí , le lleva delantera a Morante. Sea lo que fuere, y lo que disponga el toro, gran árbitro de la cuestión, la rivalidad está servida.