lunes, 11 de octubre de 2021

 

Felipe Alcaraz, la epopeya de los pobres

Escritor, granadino, novelista, poeta, ensayista, político y comunista. A él se debe un texto que a muchos les parece esencial, Oda a Javier Egea, para conocer a un poeta capital  de la nueva sentimentalidad. De la estirpe de Julio Anguita, el maestroescuela, que fue alcalde   de Córdoba, pero no poeta. En la editorial Akal, refugio del rojerío insurgente en aquellos tiempos obscuros,  publicó  Felipe Alcaraz hace siglos, sus primeros libros. Sobre la destrucción y otros efectos, por ejemplo. O Conspiración del olvido.  Dada su filiación política, su referencia podía ser, por entonces, George Luckas  y su teoría de la novela, pero no estoy seguro. Lo que sí  recuerdo es mi aceptación maoiísta  del Congreso de Yenam, 1943,  y muy probablemente la  suya, sobre las exigencias del arte en la literatura ideológica.´´una obra de arte, por mucha carga política que tenga, la pierde toda si antes no es arte¨´ O algo parecido.

Felipe Alcaraz   acaba de publicar en Almuzara, editorial sevillana, Los pobres, su última novela, que resume su pensamiento actual  y su técnica narrativa, en constante evolución como buen dialéctico que es. ¿Pueden los pobres vivir una epopeya? La simple y natural existencia es, de por sí, una epopeya. Conocí a Felipe Alcaraz hace muchos años, en Jaen, donde ejercía la docencia.  Andábamos yo y  Félix Población, excelente periodista que ahora dirige Diario del aire, acumulando materiales para un proyecto sobre las distintas culturas de España, justo cuando Adolfo Suarez estaba diseñando o acababa de diseñar, la España de las AUTONOMIAS. Después, Alcaraz dio el salto de la política andaluza a la política nacional , atenué yo mis fervores militantes y no nos hemos vuelto a ver.

Soto de Paula y sus revoluciones

Revelaciones y revoluciones toreras, con magníficas ilustraciones de Diego Ramos, no es estrictamente un libro de toros ni sólo para los aficionados a los toros: es un libro de arte, un libro sobre arte en toda su extensión y dentro de esta extensión la magia y el barroquismo del toreo. Este pequeño apunte tomado del propio Paula, puede ayudarnos a fijar la cuestión. ¨´la luna es el ojo del infinito, por donde el firmamento ve la belleza y los pecados del hombre¨´ De Pula,  ¨¨ gitano y griego de Jerez¨´ , que da el salto a la alegre riqueza mexicana desde Ronda y desde Sevilla. No sé si es adecuado calificar a Jesús Soto de Paula de autodidacta, pues bebe de las más puras, profundas y cristalinas fuentes del universo; la magia, el misterio, la alucinación. Su cultura es lo que Lorca llamaba la cultura de la sangre, los sonidos negros, la callada música bergaminiana del arte de torear. Jesús Soto de Paula es un alucinado de la escritura como Rafael de Paula es un alucinado del toreo. Uno escribe desde un más allá lleno de oscuridad, sombras e iluminaciones. Otro, torea desde el misterio insondable, para hallar la naturaleza de su verdadero ser, las razones de su existencia y su ensimismamiento. Inevitable recurrir, una vez más, al tópico bergaminiano, a esa exaltación del toreo de incendiada sombra, La callada música del toreo. Y la callada música de la escritura.

 

sábado, 9 de octubre de 2021

 

Luis Espada, el legendario presidente de Las VENTAS

Ha muerto hace  algunas semanas, a los 90 años de edad, por Covid y otras dolencias añadidas, Luis Espada,  el mejor presidente de las Ventas que yo he visto. Ni un minuto de silencio ha guardado la que dice ser y llamarse primera plaza del mundo in memoriam de Luis Espada, me cuentan. Me llega la noticia de su muerte con retraso a través de Emilio Martínez. Ambos, cuando ejercíamos la crónica taurina, éramos seguidores del polémico presidente que un dia de San Isidro llegó a devolver siete toros por manifiesta invalidez. Siete toros en la primera plaza del mundo, mientras los Chopera, empresarios, se llevaban  aterrorizados, las manos a la cabeza en el callejón y anunciaban por megafonía que no había más sobreros. Si no había más toros era evidente que la corrida habría de suspenderse y devolver el importe de las entradas. Hubo más toros No sé si fue en esta ocasión cuando yo  llegué a llamarle el EMPERADOR del Palco, calificativo que recibió con su habitual estoicismo y sentido del humor.

 Luis Espada, además de comisario de policía, como era preceptivo para presidir las corridas,  era pintor y poeta; yo escribo versos y por entonces hacía crítica de pintura lo cual, según Espada, da una visión plástica del toreo enriquecedora, opinión que yo compartía y sobre la que he escrito con frecuencia. Con todo, su  seña de identidad era la defensa del toro íntegro y con su trapío correspondiente. Le gustaba el flamenco y era mejor palmero, lo cual no es fácil, que cantaor. A mi también me gusta el flamenco, y me atrevía a cantiñear, hoy no me atrevo, con grandes dosis de audacia. Recibía yo por ello el reconocimiento de los flamencos y la gitanería, en especial de Fernando Terremoto, que me decía ¨´tienes conocimiento, pero no tienes poé¨. Yo elogiaba siempre a Luis Espada en mis críticas, salvo raras y extremas ocasiones, su labor en el palco presidencial,  lo cual tenía un doble efecto; ganarme las simpatía del gentío y excitar la cólera del señor Lamarca, el peor presidente, después de Pangua que otorgó el rabo a Palomo Linares, recompensado, según el perverso Alfonso Navalón,  con 500.000 pesetas por los Lozano, apoderados de Palomo. Donde estés, amigo mio, y eras cristiano practicante, creo recordar, ¡!va por ti!!. Vaya por ti esta laudatio laica en sustitución de ese minuto de silencio que los aficionados de pro y de bien dedican a los difuntos ilustres.

lunes, 4 de octubre de 2021

 

Carlos Be,

Un autor español, a la conquista de América

Carlos B es periodista  y como tal ejerce con solvencia y brillantez; autor dramático, colaborador de la revista ARTEZ desde la que contribuye a poner,  claridad  a tantas cuestiones difusas  como rodean el teatro. Publica  en España Malas hierbas, a la vez que se anuncia su estreno en Bogotá. Malas yerbas habla del amor, de la ambición, de la renuncia y su difícil  aprendizaje. Del arrepentimiento de haber robado y la imposibilidad de devolverlo. Una esposa ejemplar y una vida de triunfo asentada en la mentira. Lejanos, lejanísimos ecos, me parece a mí de  La muralla, de Joaquín Calvo Sotelo. Conflicto entre  el arrepentimiento, necesidad personal,  y devolución a la que se oponen la conciencia y los intereses familiares . Intriga, misterio, coñac a chorros y droga a puñados. No sé si he hecho spoiler del asunto, mas por si acaso, paro. Tengo que hablar de una actriz

Cristina Higueras, el enigma de Nora Salinas

 Como era previsible para quienes la conocíamos, ha desembocado con éxito en la novela. En alguna ocasión he escrito sobre la narrativa de Higueras; ¨´ si como actriz Cristina higueras es transparente y luminosa, como novelista es opaca y maligna. En su narrativa hay oscuros enigmas y sus personajes carecen de moral, no hay líneas rojas¨. Soy tu mirada, Edit La Esfera de los Libros,  es la historia de Nora Salinas, una jueza prestigiosa con vida aparentemente normal , pero con tenebroso que, de golpe, irrumpe amenazador en su presente. Tampoco, como en Malas hierbas, de Carlos B, quiero hacer espoilar. Qué ocurriría si, de una persona, conociéramos solo su mirada?. Pues podría ocurrir una irresistible y el temor de sentirse permantemente observada.  Soy tu mirada es una excitante aventura humana y literaria que nos lleva a un final imprevisto por caminos imprevisibles.

 

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domingo, 26 de septiembre de 2021

 

COLMENAR VIEJO y la DESAMORTIZACIÓN

Conocida es  la llamada Desamortización de Mendizábal, o sea la venta de bienes públicos y municipales, hasta entonces en las manos muertas de la Iglesia Católica, y  posteriormente en las manos no menos muertas de caciques y poderosos que los adquirieron; más o menos esta es la cuestión. Menos conocida es la Desamortización de Madoz, que yo descubro ahora gracias a Miguel Ángel de Andrés, historiador de Colmenar Viejo y su comarca entre otras dedicaciones y virtudes. Yo me he declarado hijo adoptivo de Colmenar Viejo desde hace unos  cuarenta años, sin dejar de declararme hijo de Torre de los Molinos, Palencia, donde nací. A Colmenar Viejo he donado mi colección de pintura taurina, cerca de un centenar de cuadros, y mi biblioteca de toros, unos mil volúmenes más los  premios sin duda muy merecidos, para qué voy a fingir falsas modestias que no siento. La Sala  que los alberga se llama Sala Javier Villán y es un lugar que han llegado a visitar ilustres amigos e  ilustres toreros, alguno del dolor y el infortunio como Agapito García Serranito, que iba para torero grande  y un toro le rompió las cervicales.     Si a esto añadimos que Heliodoro Gallego, alcalde socialista de Palencia, me dedicó un Paseo de Javier Villán a la orilla del rio Carrión y  Benigno Merino, alcalde socialista y pedáneo, una placa en Torre, ¨´aquí nació y vivió Javier Villán¨¨, mi cupo de gloria, aunque no probablemente de vanidad. está suficientemente cubierto.

Pero volvamos a Miguel Angel de Andrés y su magna obra de meticulosa investigación que le ha durado cinco años,  cuyos tres volúmenes sólo unos pocos privilegiados, por el momento, podrán adquirir. Por si acaso, yo ya he reservado mi ejemplar sin arriesgarme a esperar sucesivas reediciones. Este libro, por lo tanto, no encaja bajo el epígrafe conocido de Escaparate de librería, al cual destino otros de indudable interés como la novela de  Cristina Higueras insigne actriz que ha desembocado en la narrativa como era previsible para quienes la conocíamos. Tomen nota. Soy tu mirada está editada por la Esfera de los libros, tiene 375 páginas que se leen de un tirón y que me atrevo a definir con un párrafo mio que han tenido a bien reproducir en la contraportada. ¨´ Si como actriz, Cristina Higueras es transparente y luminosa, como novelista es opaca y maligna. En su narrativa hay oscuros enigmas y sus personajes carecen de moral, no hay líneas rojas¨.

lunes, 20 de septiembre de 2021

 

Los cromos de Andrés Amorós

Cromos que venían en las tabletas de chocolate y que a mí, hoy,  me recuerdan mi espléndida colección de futbolistas que eran la envidia de los demás muchachos de mi pueblo Torre de los Molinos. Este álbum, editorial El Paseo, Sevilla,  va más lejos; desde Lilí Alvarez la cosmopolita, escritora¨, intelectual,  ¨polígrafa¨ y elegantísima campeona de Wimbledon, que practicaba todos los deportes y todos con éxito, hasta Jesse Owens , la bala de los cien metros, un negro que humilló a la raza aria y a Hitler en los Juegos Olímpicos del 36 en Berlín.

Andrés Amorós es lo que podíamos llamar un polígrafo o sea,  hablando en román paladino como Berceo, un sabio que escribe de muchas cosas. Como actualmente apenas  leo periódicos, salvo el Mundo de Jorge Bustos y Antonio Lucas para comprobar con tristeza su decadencia y vertiginosa degeneración, no sé si Amorós sigue haciendo crítica de toros en Abc. Lo que sí recuerdo con verdadero gozo es cuando ¨competíamos¨  en escribir algunas crónicas de toros en romance  sin que nos cojeara ni un verso, ni una rima, ni un ripio. Unos lectores de ambos, muy amigos  míos,  los hermanos  Manuel y Alfonso Polidura, mexicanos,  me decían,  ¨compadre apriétese los machos,  que don Andrés   está pegando fuerte¨. Yo creo que don Andrés era más  notarial, más técnico a la vieja usanza, reseñando lances, muletazos y promenores,  era más benévolo en sus juicios que yo, y yo más dado a los artificios literarios. Me  dijo un dia en la Feria de Abril de Sevilla después de una célebre crónica en romance, ¨esto solo lo podemos hacer tú y yo¨. Era cierto, pero yo estaba en una etapa muy competitiva y en San Isidro me marqué una crónica en sonetos, siete sonetos, uno al paseíllo y uno por cada toro,  describiendo las faenas con la misma precisión que si lo hiciera en prosa. Lo cual propició que me otorgaran el premio Gregorio Corrochano compartido con Carlos Ilián, por su columna diaria de toros en Marca, periódico deportivo. El premio fue una pluma estilográfica de oro que conservo, la primera y más querida en mi colección de más de un centenar. Solo para escribir a mano poesía con tinta negra.

El subtítulo de este álbum, editado por el Paseo y  primorosamente ilustrado por Carbajo,  es muy ilustrativo, Héroes y mitos del deporte mundial en tiempos sin Wikipedia. Libro nostálgico que a los aficionados al deporte, inevitablemente, nos llena de melancolía. Entre mis preferidas de estas semblanzas, Jesse Owens, el negro bala inalcanzable  que humilló en 1936 en Berlin a Hitler y la superioridad de la raza aria; mi paisano Mariano Haro, el león de Becerril de Campos, que descalzo corría más que las perdices y las cazaba al vuelo;  Gainza ¨´el gamo de Dublin¨,  Zarra  y la legendaria delantera del Bilbao, Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza.  Mi amigo Zarra, cuyo gol derrotó a la pérfida Albión y un dia en Bilbao, Corridas Generales años 90 del pasado siglo, me dio un beso en la frente por una crónica, inmerecida según él,  que le dediqué.

 Para mi zozobra, en este Album la ausencia del cubano  Legrá, campeón mundial de boxeo,  de los ligeros creo recordar, el limpiabotas que luego coleccionaba pares de zapatos, hasta 400 llegó a tener. Peor me parece  la ausencia de Manuel Santana, la muñeca mágica de seda, en beneficio de Jimeno, un genteltman que brillaba en dobles gracias al sacrificio de Gisbert, claramente inferior a Santana; o  la de Pelé subsumido en Garrincha un maldito, un demonio de la vida con las piernas torcidas, dios de mi niñez. Y para mi desconocimiento u olvido, un tal Marsal, ¨el gol del minuto largo¨, o Alfonso Silva, el Matemático del Balón, o Juan Arza, el Niño de Oro. Alfredo D,Stéfano, el mejor. Hoy el fútbol puede que sea el verdadero opio del pueblo, además de un negocio desmesurado y sin duda justificado por la macroeconomía; pero entonces, en mi niñez, el fútbol nos hacía libres. Un álbum, tabletas de chocolate, cromos  y una simple pelota de trapo para meter goles en una portería cuyos límites marcaban dos  pequeños montones de piedras. Y por arriba, el cielo altísimo.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

 

Fauna y flora del Café Gijón. IV La Tontiloca bella

No diré su nombre verdadero porque posiblemente aún viva y acaso  maridada. Paco Umbral y yo le pusimos de mote la Tontiloca. Por no sé que razones Paco Umbral, a la tontiloca no le caía bien y evitaba su mesa siempre que podía. Tenía un talento natural tan notable como su incultura. Era guapa y rubia. Y decente.  Y pese a las apariencias de frivolidad y desmadre podría decirse de ella aquello del Conde Arnaldos, creo. ¨solo digo mi canción a aquel que conmigo va.¨ Iba siempre, menos en invierno que llevaba faldas o pantalón vaquero muy ajustado,   de pantalón corto,  con flecos deshilachados. Discretamente maquillada, jamás se le notaban ojeras aunque trasnochara, que era todos los dias. Era una mujer a la que la nocturnidad no dejaba huellas. Pese a su incultura,  se relacionaba con soltura con los intelectuales y era la compañera de Iglesias Laguna, crítico de novela de la Estafeta Literaria, que no pisaba el Gijón,   que la doblaba en  edad y se mató por ella tirándose por una ventana de un sexto piso. Debió de ser una escena impresionante tal como la recuerda mi memoria nebulosa, tal como la Tontiloca, que tenía un nombre verdadero precioso,  me la contó destrozada en lágrimas. Regresaba a casa, de madrugada, sobre las seis de la mañana,  Iglesias Laguna desesperado la vio llegar desde el balcón y en su presencia se tiró al vacío de cabeza que se le abrió como una granada. Murió en el acto.

 Victor González, un escultor que decía haber tenido en su casa a Miguel Hernández  tenía ley y querencia por esta mujer, nos invitaba algunas tardes en su casa donde había un jardín y en el jardín un árbol, donde,  decía Victor, Miguel se subía y trinaba como un pajarillo. La tontiloca casó, creo, con un funcionario acomodado, cuyo nombre tampoco diré, y aquello acabó como el rosario de la aurora. Mi amiga pensaba que la libertad no tiene horario. Sólo sé que este funcionario no se suicidó.

jueves, 9 de septiembre de 2021

  

Carmen Laforet. Centenario de la mujer que revolucionó la novela española

 La familia Cerezales Laforet ha depositado el LEGADO Laforet donde corresponde. Tuve el privilegio de tratar de cerca a Carmen Laforet, gracias la amistad con Toni Custodio y Cristina Cerezales que iba para pintora y le pasó lo que a Rafael Alberti; cambió a la literatura. Por el camino de las grullas y los nueve relatos que está construyendo, uno para cada nieto, dan fe de que la traición a la pintura no ha sido infecunda. Alberti cantó su pena en verso memorable,

el dolor enterrado de enterrar el dolor

de nacer un poeta por morirse un pintor

Respecto a Agustin empezó siendo un formidable escritor de relatos breves y sigue siendo un formidable novelista.

Tengo delante una recopilación de artículos publicados en Destino que fue su casa, la casa donde públicó su gran novela ,  ganadora del Premio Nadal  Nada, una joven de 22 años  que cambió el rumbo de la novela española. Por entonces, creo, no estoy seguro Camilo José Cela aún no había publicado La familia de Pascual Duarte.

En esta recopilación de artículos ya están las coordenadas de Carmen Laforet, su estilo literario, sus raíces, su feminismo avanzado y rotundo, pero  sin alardes. Luego vendrían La isla y los demonios , potente narración sin alcanzar a Nada, a mi modesto saber y entender, su relación con la isla donde vivió. Y La mujer nueva, historia de su conversión religiosa.   Carmen Laforet se casó con Manuel Cerezales, el mejor crítico de novela de mediados del siglo XX. Cuando conocí a Carmen Laforet hacía tiempo que esta había dejado de escribir, tenía fobia al folio en blanco, pánico a la escritura.  Para ella fue un gozo que yo no sacara a relucir problemas literarios ni cuestiones de fama, ni nada que se le pareciese. Disipé pronto sus temores mientras Cristina ayudada por Toni Custodio, su marido, preparaba ruta e impedimenta para el Camino de Santiago, con especial atención a los montes Ancares por los que tenía especial predilección. Mi predilección era Tierra de Campos, el gran desierto del que soy oriundo, aunque Torre de los Molinos sea un vergel en una depresión de la llanura al lado del rio Carrión.  Los cuadros blancos de esta época de Cristina son la nieve de los Ancares, su aislamiento, manchada por alguna figura de mujer oscura que apenas se atreve a salir de casa. Había mucha soledad en la pintura de Cristina Cerezales, no soledad personal, sino soledad de las gentes, soledad del campo, soledad de las montañas.

Los amigos y seguidores de Carmen Laforet, teníamos la esperanza de que en este legado se escondiera el milagros de otra novela manuscrita, de algunos relatos inéditos. Pero al parecer no hay nada. Silencio absoluto. El silencio al que siempre aspiró. una mujer extraña y única.

martes, 7 de septiembre de 2021

 

Diego Urdiales. Cómo conocí al mejor torero del moment

Conocí a Diego Urdiales en las Ventas, una tarde de agosto con los tendidos vacíos pues los japoneses se habían marchado vomitando y el festejo no daba siquiera para esos afamados y rigurosos aficionados que no se pierden una corrida de agosto. Es fama y verdad cierta que Antonio Chenel, el voluble Antoñete de los huesos de cristal, malalimentados por el hambre de posguerra, cuando estaba sin tabaco se apuntaba a una corrida de agosto, dura e intoreable. Dictaba su lección y con eso le caían algunos contratos y arreglaba, más o menos, la temporada. Yo tomaba notas, como de costumbre, entre toro y toro. En esto se sienta a mi lado un muchacho con cara de avispado. Y se inició el siguiente diálogo.

El Muchacho.- ¿Es usted Javier Villán?

Yo.- Sí, soy Javier Villán

Muchacho.- Ese que escribe cosas tan bonitas de Cesar Rincón?

Yo.- Bueno, escribo de Rincón y de todos los que torean bien.

Muchacho. – Pues sabe lo que le digo a usted? Que un dia escribirá de mí tan bien como escribe de Rincón. Me llamo Diego Urdiales.

La cosa quedó ahí y no volvimos a vernos hasta una feria de San Mateo, en Logroño en casa de Carmen García García y Pedro Mari Azofra, cuya casa era refugio de feriantes pues en ella la cocina de Carmen y el vino de Azofra, marca Muga eran famosos en toda la región. Este era el magister bibendi y Carmen la magistra manducandi. Manos de guisandera prodigiosa. Un santuario. Ese dia estaban también presentes José Luis Blanco, farmaceútico de Almazán   y Julia,  psicóloga de profesión, con los que Ana y yo  mantenemos  una  amistad persistente, pese a nuestras cruentas rivalidades en el mus. Sabido es que en una partida de mus no hay piedad y al enemigo ni agua.

Me parece recordar que la última corrida que presencié fue una de Urdiales, cerca de Curro Romero que ya empezaba a difundir la especie de que Diego debiera haber nacido en Triana. Bien está Triana y la calle Pureza, pero démosle a Arnedo lo que es de Arnedo. Cuando un jurado libre de toda sospecha otorgó a Urdiales el premio Quimera, el tablao de Antorrín Heredia, Curro Romero cantó unos fandangos de Huelva con gran  disgusto de Carmen Tello, que temía perder el tren a Sevilla,  y con el beneplácito de todos los asistentes. Romero tenía la voz rota y se disculpó lamentando que con esos fandangos ni él ni nadie se rasgarían la camisa como nos había ocurrido a él y a mí alguna noche por Triana.

De Diego Urdiales he escrito mucho y bien, quiero decir elogiosamente, aunque quizá no tanto como se merece. Me prestó su vestido grana y oro con el que debutó en Madrid, para mi librito Diálogo con el vestido de torear, joya bibliográfica  que hice con Maite Turrez y con Cris Gaviria,  hoy casi inencontrable. Hoy aquel muchacho que en Arnedo era pintor de brocha gorda, es un grande de la torería, acaso el más grande. ¡!!Su natural!!!. Y su forma de salir de la cara del toro.

Salvando las insalvables distancias entre Picasso y yo, podría parafrasear  lo que el genio dijo de Luis Miguel Dominguín, “vuelvo a los toros por tí, Luis Miguel”.  ¡!Vuelvo a los toros por ti, Diego Urdiales!!!

viernes, 3 de septiembre de 2021

 

Oda a Olatz. Por Javier Villán.

Tu cuerpo ya era todo transparencia

Apagado, mortal

 y sin cadencia.

Tu cuerpo era cristal

Y tu alma, barro de cáncer.

Pero el cáncer por sí solo no mata.

Mata la burocracia fría,

Los médicos inhábiles,

 mata la desazón

por vivir y mata el corazón

torpe y cansado

de aguantar injusticias y dolores

y maldades

y sucias soledades.

Matan los sinsabores

De ignorar si habrá un mañana

Fatal y justiciero

Ante tanto despilfarro

De desidia

Y de insidia.

De no saber si habrá en tu cabecera

Una mano piadosa

Cuando mueras.

Descansa Olatz,

Tu cuerpo ya es cristal

Y tu alma barro.

Tras un papel oscuro y arrugado,

En un cajón

Sombrío,

Están las sinrazones de tu muerte,

La razón criminal que cubre y tapa

La razón que ensombrece

Hiere y mata

Dirán que no hubo suerte

Que el destino está escrito

En el fondo tal vez de un cajón

Sombrío

Más sombrío quizá que el corazón

Humano desahuciado,

Yace tu alma desalentada y sola.

 

 

jueves, 2 de septiembre de 2021

 

Colmenar Viejo

Historias toreras. Y trágicas

Siempre se ha considerado Colmenar Viejo una prolongación de Las Ventas de Madrid, la tercera de la Comunidad o quizá a la inversa, la exigente afición colmenareña nutriendo el belicoso espíritu de las Ventas. La principal historia, la más trágica, la muerte de José Cubero Yiyo. Terrible toma y daca, la estocada mató a Burlero que aún tuvo fuerzas para partirle el corazón a su matador. Esa tarde vi llorar de rabia a Chenel golpeando las tablas de la barrera. La hostilidad de buena parte del público se había centrado en Antoñete al que un octogerario con boina y garrote le llamaba anciano cuando consideraba que a Chenel no le salían las cosas. Javier Martínez Reverte y yo velamos en Canillejas, en la calle Bósforo el cadáver de Yiyo, un joven de 21 años, que había llegado para comerse el mundo y se lo estaba comiendo ya. José Diaz, el artista pintor natural de Campo de  Criptana, que hacía siglos,  con Chenel había pintado de rojo y blanco los mojones de la carretera comarcal,  contó la cogida y muerte en la revista Interviwe. A Pepe le gustaba resaltar , nacido en campo de Criptana, poque allí había nacido Sara Montiel, a la que admiraba, aunque nunca se atrevi´o a pintarla, que yo sepa. Diaz no vió  la cogida, pues con su novia de entonces, había abandonado la plaza tras la actuación de Chenel que era lo único que les importaba,  antes del suceso. Los encontré a la  salida y les referí la cogida y la muerte simultánea del animal. José Luis Palomar, el buen torero soriano me parece recordar, también lloraba con Chenel y se negó a las entrevistas que los periodistas pretendían hacerle.

De la Corredera, cuando era un plaza baja con aforo de unos seis mil espectadores, el torero del mechón me contaba sucesos muy divertidos y contundentes. Desde fuera, un grupo de personas, que contaba con el apoyo logístico de otro en los tendidos, apedreaba el burladero de capotes. Los de dentro orientaban la pedrea, un metro a la derecha, dos metros a la izquierda etecé etecé, para que los cantos les cayeran en la cabeza a los toreros.

Contaré las cosas de las que he sido testigo. Por ejemplo, aquella vez que,  por una oreja de menos o una vuelta al ruedo de más, los aficionados  sitiaron el palco presidencial que tuvo que ser protegido por la Guardia Civil. De regreso a Madrid me encontré bajo una encina al presidente, uno de los titulares de  Las Ventas, sus asesores y algún amigo  esperando no sé qué. Otra tarde se armó la de dios es cristo porque un espectador irritado con los toreros lanzó al ruedo un zapato. Cuando el personal se apercibió de que la Guardia Civil ocupaba la salida para detener al descalzo,  cubríó  el ruedo de zapatos. Anécdotas triviales aparte,  en Colmenar se sabe ver toros. Aunque quizá no con la intensidad de antes. Es tierra de toros y tierra de toreros. Hasta que la peste nos lo permitía, muchas mañanas  Agapito García Serranito, modelo de poder torero y clasicismo, al que una voltereta le dañó las cervicales y dejó inválido para el toreo  desayunábamos en el bar Manolo, en su rincón , el ¨´rincón de Serranito¨´ Considero a Agapito no solo un torero, sino un ejemplo moral. Juntos publicamos hace algunos años, un opúsculo sobre el dolor. El ponía el dolor y yo puse la música más de requiem que de pasodoble.

jueves, 26 de agosto de 2021

 

 

Franco, el PIADOSO.

A ese que lo fusilen en la cama

Vuelvo con esta breve semblanza de José Aranguren a la serie retratos al pastel, al vitriolo o a punta seca que es, me parece a mí, la modalidad que corresponde a este insigne militar convaleciente de un grave accidente de coche. ¨A ese que lo fusilen en la cama¨, dijo Francisco Franco Bahamonde. Y así se hizo. Orden de Franco, sentencia de Dios. José Aranguren era director general de la Guardia Civil, Instituto Armado por el que Franco nunca tuvo especial simpatía, salvo desde el momento en que empezó a utilizarla contra el maquis, los guerrilleros de la resistencia de posguerra. El Alzamiento, la Cruzada contra el Comunismo bendecida por la Iglesia. Conviene no olvidar esta circunstancia nada trivial ahora que llega eso de la renta y las casillas y las donaciones. En honor a la verdad no toda la Iglesia la bendijo. Múgica, arzobispo de Álava y Vidal i Barraquer, jefe de la iglesia de Barcelona, no firmaron la carta de adhesión, la carta de los cuarenta obispos españoles. Pero volvamos a Aranguren que prefirió permanecer  fiel a la República y a su honor antes que sumarse al golpista genocida. Franco  lo condenó a muerte. Ambos eran amigos, ambos habían nacido en el Ferrol y sus familias mantenían relaciones cordiales de vecindad.

Aranguren era católico ferviente y militar brillante, cualidades de las que el Caudillo carecía al menos en cuanto al fervor religioso se refiere. Cuenta la historia que, afirmado en su honor militar,   su fe religiosa y la lealtad de su familia a Franco se atrevió a decirle a este, ¨si mañana me fusilan será por haberme mantenido fiel a la República a la que tú has traicionado¨´ Lo fusilaron en efecto tras juicio sumarísimo  mientras convalecía y fue entonces cuando Franco pronunció la célebre e implacable sentencia, ¨a ese que lo fusilen en la cama¨. En ese frío y escueto pronombre se encierra todo el desprecio y el rencor que Franco era capaz de alimentar. ¨´A ese que lo fusilen en la cama¨. Ni rangos ni tratamientos; a ese, a esa escoria de hombre, a esa basura, a esa sombra sin luz, brillo ni consistencia. Parece que Franco le cogió afición al método y años más tarde mandaría fusilar a Julián Grimau, atado a un poste pues no podía tenerse en pie tras las torturas a que fue sometido en los sótanos de la DGS y la ¨caida¨ desde un segundo piso al callejón de Pontejos. Llama la atención, al menos me la llama a mí, este celo por mantener con vida a alguien a quien momentos después se va a fusilar. Es el rito de la muerte salvaje y exclusiva. La sombría liturgia del Sumo Sacerdote con las manos chorreando sangre.

jueves, 19 de agosto de 2021

 

El amor en los tiempos de cólera

O sea ahora mismo, tal cual. La peste, el cólera, la desolación  Un homenaje al amor  eterno; a la vejez y a la muerte. Uno de los títulos claves , Amar en los tiempos del cólera, de un autor, Gabriel García  Márquez , en el cual todos sus títulos son esenciales. La humildad de ser uno de los más grandes escritores del pasado siglo. Le recuerdo viendo juntos en la plaza de Bogotá una corrida de Cesar Rincón, otro colombiano,  universal tras sus cuatro apoteosis consecutivas en Las Ventas de Madrid. Preparaba ya mi libro, Cesar Rincón, de Madrid al cielo, pero me cohibía hablar de literatura ante un mito. García Márquez facilitó las cosas, ¨¡fuera literatura! Hoy, Cesar es más importante que Gabriel, ¡cuatro tardes a hombros!! Eso nunca lo conseguirá un escritor¨.  Con Rincón, su padre y su apoderado Luis Álvarez tenía yo previsto recorrer Colombia, desde la casa de donde su familia murió achicharrada en un incendio, un barrio pobre con un tendido eléctrico primario, casa bajas, puede que algunas chabolas. Creo que esta excursión le apetecía más, dudó un instante y calló. Cesar me llevó por los valles y montañas más remotos de Colombia, donde sorprendentemente era reconocido por todos, gente que posiblemente no había leído un periódico en su vida, ni lo leería porque no sabía leer. Se organizó en su honor una corrida de cebúes, una corrida salvaje en la que no brillaron los naturales largos y templados, sino los revolcones. Esa corrida, de haberla contemplado, probablemente hubiera pasado a formar parte de la épica garciamarquiana, el realismo más rudo que mágico, más zafio que evanescente

Amar en los tiempos del cólera, es una novela compleja yo diría que definitiva y perfecta, que, en cierta medida, ha sido obscurecida por  Cien años de soledad  o Crónica de una muerte anunciada. Macondo, el coronel Aureliano Buendía y los dos hermanos vengadores del honor familiar en la Crónica son más célebres en el universo de Gabriel García Márquez que Fermina Daza y Florentino Ariza, la pareja protagonista.  Tienen el tiempo en contra, pero no morirán.

lunes, 9 de agosto de 2021

 


SILOÉ

Fuente de belleza, fuente de eternidad

Manantial de belleza, iluminación de monjes místicos, miniaturistas, beatos, apocalipsis. Siloé o la belleza absoluta, reproducción facsimilar para fervorosos del arte sin contención ni mesura. Escrito está, lo que invirtáis en belleza, en belleza se os devolverá. Escribió Nietzche, ¨quien ame la belleza no envejecerá´´. Con Siloé seremos eternos. Al alcance de mi  mano, en mi despacho, su último trabajo, su último milagro. Libro de horas de Luis Laval. Mis preferencias,  cuestión personal,  es el Libro de horas de Isabel la Católica, aunque muchos centren las suyas  en los hermosos ejemplares de El libro de Horas de los Escolapios de Zaragoza y El libro de Horas del Obispo Fonseca. El libro de horas de Isabel la Católica lo editó Testimonio, pero me parece recordar lo comercializó, valga la zafia expresioón para un milagro, Siloé   Los libros de horas son objetos fascinantes de la historia del fervor y la devoción medievales. Verdaderos tesoros y como tal deben ser considerados. Este libro de Luis Laval es una prueba irrefutable de la religiosidad del momento histórico. Ha sido calificado como el libro de horas más espectacular de todos los tiempos con 1234 miniaturas, ciento cuarenta y siete a página entera. Célebres y acreditados estudiosos afirman de él que es una joya del ámbito devocional y un testimonio irrepetible de los registros decorativos del arte religioso de la tardía Edad Media. Sus bellas imágines son de una extrema delicadeza y de una prodigiosa intensidad psicológica. Otro hito de esta editorial, pionera de la reproducción facsimilar en la que sigue a la cabeza en España y acaso en el mundo entero.

viernes, 30 de julio de 2021

 

Pemán, insólito y acaso desconocido

A propósito de un quítame esa placa y vuélvemela a poner de un alcalde analfabeto de izquierda, quede  claro que esa no es mi izquierda,  se ha organizado la de dios es Cristo con don José María Pemán en no sé qué pueblo de Andalucía. Jose Maria Pemán, cuentan los pemanistas, dialogaba en aguas gaditanas con Rafael Alberti cuando el exilio. Pero esto, quizá, sea lo de menos. Lo de más,  es que dada su autoridad intelectual sobre Franco, Pemán consiguió que este devolviera el nombre a Jacinto Benavente, Premio Nobel, al cual en la cartelera, o parte de ella, se le identificaba como ´´el autor de la Malquerida¨´

A mí, Pemán me parece un gran articulista y un mal autor de teatro, aunque algunos salven y alaben sus comedias, ligeras y chispeantes, dicen. El divino impaciente es un bodrio y puede que San Francisco Javier aún no se lo haya perdonado. Un bodrio escrito en defensa de la Compañía de Jesús,  Societatis Jesu dicho en latín culto, amenazada por el descreído volterianismo español. En televisión española se emitió hace lejanísimos años, una serie llamada el Séneca, o algo parecido, un compendió de sabiduría popular. A partir de ahí, en las aldeas de España  donde llegaba la televisión, en blanco y negro naturalmente , se empezó a llamar Seneca a todo aquel que sobresalía medianamente en sabiduría popular.

 Modélico es su artículo Nieve en Cadiz allá por 1950, por el que le dieron el premio Mariano de Cavia, me parece, y que conozco y reconozco porque viene en todas las antologías del género. No soy pemanista,  pero reconozco su honradez y la gracia gaditana de muchos de sus escritos.

miércoles, 21 de julio de 2021

 

ELOGIO Y REFUTACION DE PLÁCIDO DOMINGO

Mi sentimiento musical se paró en el flamenco y el jazz, dos músicas que considero hermanas, lamento y rebeldía de dos razas oprimidas, los gitanos y los negros. De Ópera, el bel canto, sé lo imprescindible y justo y mi entusiasmo es perfectamente descriptible; que hay tenores, barítonos y sopranos. Y coros. Pregunto a mi amigo,  Pablo Jiménez, gran poeta de la poesía clásica y eterna, excelente sonetista, que acaba de publicar sus obras completas y experto en asuntos operísticos, por la hegemonía actual, Pavaroti o Plácido Domingo. La respuesta es lo de menos pues de lo que quiero hablar no es de jerarquías artísticas, sino  de la Inquisición que quiere llevar a la hoguera a Plácido Domingo; se le acusa de abuso de poder y de tocarles el culo a las  aspirantes a cantar en su compañía. Las redes se han puesto incendiarias y el feminismo rampante me ha llamado de todo, y acaso no sin razón, tras preguntar yo y mi inocencia ¨que levante la mano la soprano que no se iría a la piltra con Domingo a cambio de un papel¨. Respuesta muy personal,  sólo Montserrat Caballé por razones obvias y enmaridada con el Liceo de Barcelona hasta que la muerte los separe.

 El genial tenor es un hombre carismático, muy afectuoso en la expresividad de su sentimentalidad, puede que un poco sobón. Que quede claro que el principio ¨no es no¨ me parece sagrado e inexpugnable. Pero que quede claro también la hipócrita moral de una sociedad hipócrita; la buena y generosa disposición erótica de las aspirantes a divas está suficientemente contrastada. Como lo está, en similares circunstancias de atractivo y complicidad, la de una limpiadora de supermercado o una secretaria de alta dirección ante los guiños cómplices del jefe. Y como lo está también la conducta inquebrantable de otras muchas anónimas.  No pongo la mano en el fuego por nadie y tampoco he de hacerlo por Plácido Domingo. Escrito está y lo dijo el clásico, ¨quien tal hace que tal pague¨. Pague si es culpable y de momento ya lo está pagando; conciertos aplazados, giras suspendidas, afrentas públicas. Los ocho minutos de aplausos en Madrid que han enfurecido al feminismo rampante, son un desagravio pequeño.

viernes, 16 de julio de 2021

 

Ayuso, la Juana de Arco de la derechona

 Recobro con esta imagen de la presidenta de la Comunidad de Madrid mi serie de retratos al vitriolo, a punta seca o al pastel que he tenido interrumpida. La Ayuso que se ha ganado ya es la jerárquico de las figuras públicas del arte, de la escena o de la política va  embalada hacia la Moncloa, como una Juana de Arco, de la derechona montaraz. Y dado cómo están las cosas y conociendo este país, no me extrañaría que allí la coronasen. El lapsus del otro dia sobre el Rey Felipe VI y los indultos parece habérsele perdonado sin más trascendencia, como se le perdona a una niña la travesura de jugar a los médicos con un amigo. En mi aldea de Torre de los Molinos, Palencia,  jugar a los médicos nos gustaba más que jugar al escondite. Consistía ese juego en explorar a las chicas en todo su cuerpo buscándoles supuestas dolencias. Las chicas no ayudaban a averiguar con sus explicaciones dónde estaba el mal,  y más que enfermas parecían muertas que se dejaban hacer. María Isabel Ayuso es una chica mona, circunstancia que nunca resaltaríamos en un hombre político, pero queramos o no nuestro lenguaje está impregnado de aromas ineludiblemente machistas. Todo el mundo está de acuerdo en  que el encanto personal de Adolfo Suárez,  y la virilidad agraria de Felipe González les ayudaron mucho en sus liderazgos políticos. Adolfo Suárez era un encantador de serpientes, miraba fijamente a los ojos y luego, al despedirse, a tenazón te cogía del brazo y te acompañaba hasta la puerta del despacho. En el PCE teníamos muchos recelos con Adolfo Suárez, nos engañará como ha engañado a todos, decíamos, y el sibilino Santiago Carrillo  con peluca o sin peluca, sonreía y decía, ¨ a todos menos a nosotros.  Calificar de sicalíptica y sensual a la Ayuso, puede ser machismo;  no es machismo, en cambio, pensar que por cuestiones del Zendal, ese hospital sin camas, dicen,  o de las residencias de ancianos durante la peste que nos ha asolado y aún nos asuela, acaso la Ayuso acabe en la cárcel de Soto del Real. Como Soto queda a un tiro de piedra de mi dacha de la sierra madrileña, he prometido ir a enseñarle a jugar al mus, si ella y Miguel Ángel Rodríguez, el inefable MAR, me lo permiten.

 Dacha, para que ustedes no tengan que ir al diccionario, es la casa de campo propia de  la nomenklatura soviética, lugares de veraneo o de fin de semana de los grandes jerifaltes. Cuando hace muchísimos  años el KGB  me invitó a una visita de cortesía periodística a la URSS, me enseñaron algunas de estas casas y me sorprendió su rara mezcla de austeridad y grandeza. Cumplí mi gran deseo, ver bailar en el Bolsoi a Maria Pliseskaya,  a la qur había visto en Madrid con los Coros del Ejército Ruso, creo recordar.  Lo que mejor recuerdo de estas peripecias del KGB es la carcajada bajo la rotonda dorada del hotel Palace, de una actriz española, hoy dedicada a otras cosas menos azarosas y más lucrativas. En aquellos tiempos los periodistas viajeros o reporteros o eran de la CIA o del KGB, no había vuelta de hoja. España ya se sabe, siempre  dividida en collera fratricida, José, )Joselito), o Juan,  )Belmonte); blancos o negros ) liberales o absolutistas), rojos o azules )republicanos o falangistas. Franco, al que sus kompas de armas llamaban cariñosamente Paca la Culona, también aplicó esa dualidad confrontativa a la piel de toro ibérica; españoles y cipayos de Moscú.

Pero volvamos a la Ayuso que es de lo que trata este artículo.  Ni su propio partido confiaba en ella y se fue abriendo camino a amorosos codazos y a regañadientes de sus adversarios. Yo creo que la Ayuso es una pantera con modales de gata siamesa, astuta y precavida, lista pero no necesariamente inteligente.

A título puramente personal he redactado un decálogo

DECALOGO DE  ISABEL DIEZ AYUSO.

1.       España para España y Madrid para los madrileñós

2.       Los demás, antiespañoles

3.       Lo que no ganemos con las urnas, lo conquistaremos con los tanques

4.       Españá, unidad de destino en lo universal.

5.       España Ni ROJA ni ROTA

6.       España madre abnegada de pueblos y naciones

7.       El español idioma único.

8.       Lo demás , gallego, catalán, etecé son dialectos

9.       Yo soy yo, la genuina, Agustina de Aragón, la leona de Madrid

10.   Por el imperio hacia dios.

 

lunes, 5 de julio de 2021

 

Emilio de Justo, de Madrid al cielo.

En toreo como en teatro, el que tiene la moneda la cambia. Emilio de Justo, un torero modesto de dimensiones galácticas,  ha abierto la Puerta Grande de las Ventas, que es como tocar el cielo con las manos. No será la última vez que Emilio de Justo, descerraje la Puerta de Alcalá. En su año triunfal Cesar Rincón la abrió cuatro veces consecutivas, por ejemplo. La importancia residió no en que fueran cuatro veces, sino en que fueron consecutivas. Veo muy pocos toros últimamente y no lo lamento.  Y la última vez que me sumé a un cortejo en las Ventas fue tras el féretro de Chenel mientras la muchedumbre gritaba ¨´¡torero, torero, torero!¨´ al atravesar la mítica puerta.  Al torero de Alcalá de Henares le quedan por abrir muchas puertas grandes, todas las puertas grandes del mundo. No voy a dilucidar ni discutir cuál es más importante si la Puerta de Alcalá o la Puerta del Príncipe. O la Puerta del Encierro en Pamplona, un suponer. Eso me da igual. Pero creo haberme sumado a la legión de aficionados, o acaso haberlo puesto en circulación, al llamar a la Puerta del Príncipe la Capilla Sixtina del Toreo. Salvador Tavora, in memoriam, hombre sustancial del teatro español  y universal, la abrió de novillero sin caballos cuando anhelaba ser torero.

Emilio de Justo ha descubierto a la gente del común la simplicidad del toreo, o sea citar, parar, templar y ….!cargar la suerte!!. Pero no son las cuestiones técnicas las que en este caso concreto me interesan. Me interesa el toreo como escuela de vida, como conjunto de virtudes morales, según ha escrito Javier Galiacho, un humanista dedicado a restaurar y recuperar teatros por todo el mapa de Iberia que, curiosamente tiene forma de piel de toro puesta a secar al sol.

En teatro decimos, dice la gente de la Farándula, que el que tiene la moneda, la cambia, es decir, quien tiene condiciones, triunfa. En toros ocurre algo parecido. Emilio de Justo  ha cambiado la moneda tras una vida de sacrificio, ninguneo y luchas a cara perro. Abrir la Puerta de Alcalá lo han hecho muchos toreros, el que más veces ¡!catorce!!! Santiago Martín el Viti. Vienen después, para los estadísticos, Paco Camino , doce; Antonio Bienvenida, once; Andrés Vázquez, diez; Ruiz Miguel diez; Curro Romero, de Sevilla, siete, notable diferencia con las de la Puerta del Príncipe.

martes, 29 de junio de 2021

 

Fauna y flora. Del Café Gijón. III. MARISA, la Filósofa mística..

Era muy guapa, O para decirlo con palabras más exactas  estaba muy buena.  Culo redondo y exigente que empezaba allí donde terminaban dos espléndidas piernas como columnas jónicas. Rubia, de melena ondulada hasta los hombros. Boca siempre fruncida en un desdén y labios ligeramente carnosos. Ojos entre verdes y azules, mirada dura. Miraba al resto del Café  con cierto desdén compasivo. Si era puta, como algunos afirmaban, no lo proclamaba a las claras, como hacia la desvergonzada Sandra, cuando alguna señora enjoyada  le pedía un autógrafo,¨señora, que no soy actriz, que soy puta¨. Marisa llegaba con una carpeta  llena  de papeles en la que almacenaba escrita su monumental  filosofía que consistía, más o menos en un cierto panteísmo basado en el amor universal y el misticismo. Me los daba a leer por capítulos,  sin sacarlos del café, o en su piso,  pues temía si los prestaba que se los plagiasen. En el fondo pretendía publicarlas y  buscaba editorial. Nunca me arriesgué a presentarle el proyecto a ningún editor.  Era irónica, mordaz y un poco basta, pero podía ser refinada y cautelosa en el trato. No era una bohemia, sino en cualquier caso una acompañante de lujo para señores maduros con muchos posibles. Acaso una sáfica solitaria.  Se sentaba en la segunda mesa de la primera fila, llegaba sobre la doce de la mañana y se marchaba cuando empezaban a servir comidas.  Una vez que la invité a comer en un restaurante de la calle Augusto Figueroa fue parca en el menú al que solo puso remilgos. Estaba acostumbrada, se notaba a la  legua,  a otros lujos, aunque no los pagara ella.  Tomó una tortilla francesa porque el pescado le pareció deleznable y un poco de ensalada que acabó rechazando con un mohín de asco.  Su inclusión, pues, entre la fauna y flora del Café de Gijón está plenamente justificada.

martes, 22 de junio de 2021

 

Galdós y las mujeres. Texto publicado en ARTEZBLAI, revista de lasArtes Escénicas.

Al hablar de Galdós y sus mujeres no me refiero a la vida sentimental de don Benito que, sabido es, mantuvo una tórrida pasión con  Emilia Pardo Bazán, novelista autora de Los Pazos de Ulloa, feminista radical, narradora importante y decisiva en tiempos en los que Leopoldo Alas Clarin y el propio Galdós eran dos referencias incuestionables y canónicas. Se casó, se separó, tuvo dos hijos, viajó por toda Europa y fue una mujer poliédrica, repleta de experiencias triunfantes y también de frustraciones. Su familia era dueña del Pazo de Meirás del que durante la Oprobiosa los franco  se apropiaron como residencia vacacional de verano.  Pardo Bazán sigue de actualidad, y ahora más, gracias a la imponente biografía de 800 páginas que ha escrito Isabel Burdiel y publicado la editorial Taurus. Y gracias también a la función Emilia que viene representándose en la sala Teatro de Barrio.

Apuntado este breve retrato inexcusable y necesario, diré que las mujeres de Galdos a que me refiero en el título son las mujeres de la guerra de la Independencia contra los franceses, a las que se refiere en los Episodios Nacionales diez y once,  que se alzaron ferozmente el 2 de mayo y continuaron la lucha durante seis años, al lado de los hombres. Bien podría aplicárseles  a ellas una estrofa de un poema heroico que nos obligaban a aprender de memoria en las escuelas del franquismo,

¨´y cuando en hispana tierra

Pasos extraños se oyeron

Hasta las tumbas se abrieron

Gritando ¡!venganza y guerra!!

La capacidad narrativa de Pérez Galdos y sus retratos de mujeres es inmensa. E incómoda. La idea que tiene del pueblo,  como masa desbordada,  es dificíl de aceptar para la progresía de los tiempos modernos.  Por ejemplo, dice así sin ningún pudor ni comedimiento; ¨´el populacho es algunas veces sublime, no puede negarse. Tiene horas de heroísmo, por extraordinaria y súbita inspiración que de lo alto recibe, Pero fuera de estas ocasiones, muy raras en la historia, el populacho es bajo, soez, envidioso y cruel y, sobre todo, cobarde. Todos los vencidos sufren más o menos la cólera de esta deidad harapienta que por lo común, no sale de sus madrigueras sino cuando el tirano ha caido¨. En su narración de los sucesos de la caída de Godoy, es aún más drástico.

Guerra de guerrillas

La guerrilla, hiperactiva, anárquica e imprevisible, frente a un ejército que se mueve por los cánones precisos de la ciencia militar, es invento español. Es algo cuya temible esencia nunca pudo entender Napoleón ni su hermano José Bonaparte, un rey político que para congraciarse con los españoles restableció las corridas de toros, abolidas por Godoy. Parece ser que José Bonaparte era abstemio, pero la mordacidad de los españóles dio en llamarle Pepe Botella y le sacó en coplas

Pepe Botella

Baja al despacho.

No puedo ahora

 que estoy borracho.

Al corto reinado de  José Bonaparte se debe la actual división de las plazas en sol y sombra, la numeración de las entradas.  Estaban los españoles deseosos de ver corridas, pero más lo estaban acabar con los franceses. Los soldados de Napoleón tenían que proteger de la guerrilla a los toreros que se desplazaban a Madrid. Muerte a las amadas corridas de toros si estas venían de mano del francés, alianza con los curas si estos eran curas trabucaires armados de trabuco liquidando franceses, todos empecinados, seguidores del caudillaje de Juan Martín el Empecinado. Los españoles siempre acompañados de curas. Delante, con un cirio o detrás con un garrote.

 La condesa Amaranta, bellísima, culta, madre por pecados de juventud es un personaje fascinador. Su hija secreta es Inés que tarda en descubrir su noble origen, enamorada de Gabriel Araceli, eje conductor de la acción, un pícaro sentimental, un soldado de fortuna,  un combatiente que también estuvo en Trafalgar y Cadiz. En el trazo de Gabriel,  demuestra Galdós su conocimiento profundo de la novela picaresca, sus raíces en Cervantes y en Quevedo. En un momento determinado aparece un personaje femenino delicioso y apasionante, una inglesa de alta alcurnia, metida en enredos políticos,  empeñada en descubrir en España, molinos, gigantes, quijotes y aventuras inexistentes. Su aversión a los franceses pondrá alas a su fantasía. Y no cuento más para no hacer espóiler.

No dejaré de señalar la fuerza y el carisma de una mujer del pueblo que planta cara a un  soldado armado de sable,  que persigue a un rapaz que le había tirado pellas de barro. Esta aguerrida matrona detuvo el gesto del valentón, ¨oiga usted so estandarte,  si toca usted al muchacho, no tendrá tiempo de encomendarse a dios. Si el angelito le roció es porque puede hacerlo y para eso y mucho más lo he parido. Conque siga adelante, punto en boca y manos quietas¨´ Estas son las mujeres de Benito Pérez Galdos, cuya vena melodramática y sentimental, rozando el culebrón horrísono,  es también notable. Estas son las mujeres de Galdós, cuyo insulto máximo para un hijo colaborador de los franceses es llamarlo ¨francés¨ mientras lo abofetea sin piedad.

 

sábado, 12 de junio de 2021

 

Escaparate de libreríaA.

Título. Pasaba por allí. Autor, Pedro Maria Azofra. Género, autobiografía. Pags 394. Edición de autor.  Primera edicion, agotada. Dedicatoria; A Carmen, sin su amor desprendido, tolerancia, equilibrio y apoyo, yo no hubiera llegado ni a plazas de carros¨.

Azofra; periodista, pelotari, aficionado a los toros y exégetas de subalternos eficaces y rutilantes entendido en vinos, enólogos creo que se llaman esos hombres, y en jamones que no sé cómo se llaman esos especialistas, amigo de Azcona el guionista de Berlanga,  pasaba por allí y se quedó. Es el destino de trashumantes y viajeros, quedarse en un sitio, en todos los sitios del mundo. Magister bibendi, científico del bebercio, por sus venas corren las mejores añadas  de rioja tinto. El blanco, para él no existe, o existe poco. El vino blanco es una subespecie.

Album de recuerdos se subtitula este texto y aún se queda corto, pues los recuerdos de Pedro Mari Azobra son innumerables.

viernes, 11 de junio de 2021

 

Anson, benefactor del teatro. Mi visión personal

Luis María Anson es uno de los grandes periodistas españoles de la segunda mitad del siglo XX. Los otros son, a mi entender,  PedroJ Ramírez, Emilio Romero y Juan Luis Cebrián, cada uno con su pelaje ideológico y su capacidad camaleónica para adaptarse a las circunstancias sin renegar de su esencia.

Luis María Anson es monárquico de don Juan posiblemente el personaje político más odiado por Franco.  Anson es antifranquista por esta circunstancia de legitimismo borbónico y por otras, antifranquismo  no atenuado, antes agravado,  por la instauración de don Juan Carlos de Borbón, una deslealtad filial en el fondo.  Y en la superficie. Yo creo que Franco le tenía manía, pero al caudillo genocida,  le acojonaba la fuerza política y social del ABC de los Luca de Tena, hablo un poco por aproximación. Indicios de esto hay en el libro de Franco Salgado Araujo, primo del caudillo,  Mis conversaciones con Franco.  

 Luis María Anson es un ser complejo que se define no sólo por la política, sino por su amor al teatro. Lo conocí en un examen oral de ingreso en la Escuela Oficial de Periodismo cuando Juan Aparicio, un preboste del franquismo, me suspendía sistemáticamente en redacción. Tardé, creo, ocho años en acabar la carrera de periodismo. Me preguntó cosas sobre la Generación del 27 y nos enzarzamos en una discusión que paralizó el ritmo de los exámenes. El resto del tribunal del que formaba parte, creo recordar, José Luis Borau,el director de cine, asistía pasmado a la controversia. Anson me puso un nueve de nota y Borau se animó a entrar en la disputa preguntándome por Cesare Pavese al que no sé porqué yo había sacado a colación. Creo que entré en la Escuela a la última, agotados ya todos los plazos. Se aprende más de periodismo en la calle y la redacción de un periódico que en una escuela o facultad, pero para trabajar  en un periódico o revista se exigía con frecuencia la titulación o la condición de alumno de la escuela.

Esa es mi visión más vieja de Luis María. Posteriormente hemos trabajado juntos en algunos empeños, por ejemplo  el Premio Valle Inclan de Teatro, patrocinado por Coca Cola. En éste, Anson reservaba  siempre una candidatura para el teatro alternativo, de cuyas salas era asíduo y devoto, y delegaba en mi modesta persona la elección que el resto del jurado aceptaba por consenso. Anson, benefactor del teatro.

sábado, 5 de junio de 2021

BUERO VALLEJO.

  Teoría sobre los Odiadores. 

Cualquiera que se precie tiene su odiador. Sin un odiador, pertinaz, acérrimo en tu vida, nunca llegarás nada. Buero Vallejo tenía muchos odiadores y estaba convencido de que sin odiadores, uno no es nada. No me refiero a un odiador en concreto y con una causa determinada, sino a esos seres imprecisos, fantasmas de sí mismos y de  una nebulosa sin perfiles. Por ejemplo, Eduardo Haro Tecglen, crítico de El País,  detestaba el teatro de Buero Vallejo, pero no era un odiador. Le hacía críticas feroces, pero no era un odiador. Unas obras de Buero lo merecían, las otras no. Pero era igual, yo no recuerdo una crítica positiva de una función de Buero. Buero se vengó un dia estrenando una obra, Diálogo secreto  creo recordar, cuyo protagonista era un crítico de arte daltónico. Muchos vieron en ese personaje la figura de Eduardo Haro.

La enemistad entre Buero y Haro, ambos antifranquistas, ambos comunistas, yo no tengo claras sus razones o sinrazones.  La más extendida achaca a ciertos derechos de autor que Buero le negó a Concha Barral que había puesto en televisión arreglos musicales de Mozart  a una obra de Buero.  Este, muy cuidadoso de su economía, se negó a ello y adujo que esos derechos, en todo caso debían atribuirse a Mozart. Concha Barral  ha negado siempre estas circunstancias. El hecho es que Buero tenía muchos odiadores. Jaime del Valle Inclán, el español que llevaba en París los zapatos más relucientes de españoles y franceses, llamaba a Buero ¨la tristeza nacional¨. Buero, ciertamente era un hombre triste y había estado condenado a muerte por su adhesión a la causa republicana. Su teatro es también un teatro triste, sólido y de éxito seguro pero triste. Hay en él, siempre, una conciencia de culpa lastimosa, pero se esperaba un estreno de Buero con auténtica expectación y fue Juan Carlos Pérez de la Fuente quien mejor lo entendió. Lo mismo que se espera ahora la convocatoria de los premios Buero, por parte de Robert Muro y Coca Cola. Los Premios Buero, vivero de actores y de actrices.

Volvamos  a los odiadores, que es de lo que va este artículo, pues adentrarse en el teatro de Buero nos llevaría al teatro de Alfonso Sastre, al posibilismo y al imposibilismo, a la manera sinuosa de burlar las sinuosidades de la censura. Nos llevaría en suma a la utopía de Sastre y al realismo de Buero. El odiador suele ser una persona mediocre, un envidioso. Sus aspiraciones están siempre por encima de sus posibilidades. Su ambición muere en sí misma sin levantar el vuelo.

 

 

domingo, 30 de mayo de 2021

MariaCASARES

Política sentimental. Diálogo imaginario entre María Casares y Albert Camus.

 Hace muchos años que yo tenía una deuda pendiente con María Casares, actriz española residente PRIVILEGIADA en Francia, hija de Casares Quiroga, el último presidente del gobierno de Azaña de la España democrática aniquilada por Franco. Cuando llegó la democracia a España, en la Santa Transición, María Casares vino a Madrid con El Adefesio, de Rafael Alberti. Se nos desbordó el entusiasmo patriótico y antifranquista, pero justo es reconocer que El Adefesio fue una desilusión cultural,  paralela a la alegría política.  Alberti es un gran poeta y un mal autor de teatro, todo lo contrario de Albert Camus, compañero de María Casares, apasionado por España a cuyo ingreso en la ONU se opuso en el 46 creo recordar. Cuando le recordaron a Camus que también en la ONU también estaba Polonia, comunista, Camús contestó; ¨que haya una puta en la familia no quiere decir que tenga que haber dos¨.  Mi deuda pues, con María Casares, era también una deuda con LBERT Camus.

La  relación amorosa del Premio Nóbel y la gran actriz, dos seres libres y muy poco convencionales, me pareció siempre fascinante y con Albert  Camus también tenía deudas pendientes. Después o a la par de Los hermanos Karamazov, de Fedor Dostoiewski, su novela La peste, me parece lo más grandioso del siglo XX. Sin olvidar, por supuesto,  El extranjero, absurdo existencialista puro; o  La caída,  el juez penitente, el juez modelo de cinismo y desvergüenza. Vuelvo a Camus como el dipsómano vuelve al vino o al aguardiente. Combat,  la Resistencia, Bella Ciao, su enfrentamiento a Jean Paul Sartre, prosoviétco, que dividía a la izquierda de entonces.  A todo esto el Ayuntamiento de la Coruña pretendía dar forma a un homenaje a tan notable y  predilecta y Sabela Hermida aceptó entusiasmada el proyecto. Ella sería María Casares, Germán Torres sería el Camus perfecto y David de Loaysa se encargaría de la escenografía y la dirección. Para mí, escribir un diálogo entre la mítica pareja, romper emocionalmente a los dos en un desgarramiento cruel de sexo, amor,  política y antifranquismo  no resultó imposible aunque sí difícil. Conozco los mecanismos del teatro y sé que a la postre  es el director quien impone sus criterios prácticos y teatrales por encima del texto y la literatura del autor. El montaje de David Loaysa sacrifica la escenografía a la tensión y  se suma  a la teoría esencial de que la ornamentación    y el aparataje no pueden entorpecer  el movimiento de los actores. Algo así como el espacio vacío y la ventana abierta de Peter Brook.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               


jueves, 13 de mayo de 2021

 

Cuando Umbral quiso  hablar de su libro

Las cosas no siempre son lo que parecen si se cuentan como han sido. Tal ocurre con el celebérrimo dicho de Umbral, ¨he venido a hablar de mi libro¨´. Después de más de CIEN LIBROS publicados, miles de columnas y ser el mejor crítico de poesía de la segunda mitad del siglo XX, junto con Juan Ramón Jiménez, la incultura de este país se quedó,  indeleble,  con una anécdota entre  Umbral, y la Milá, Mercedes Milá,  brillante comunicadora y  mayordoma de Felipe González por entonces presidente del gobierno, ¨he venido a hablar de mi libro¨.  La cosa fue así según me parece recordar, pues yo había acompañado a los estudios a Paco al que una garganta profunda había avisado ya de la encerrona.  Acababa de publicar Umbral La década roja, un texto demoledor sobre el felipismo rampante y Milá le invitó a su programa de televisión. Pero en un momento determinado sonó el teléfono rojo conminando a la Mila a no hablar del libro para lo cual había llamado a Umbral. Terrible dilema. Empezó el programa repleto de estudiantes que se entretuvieron gozosamente en tratar de poner en apuros a Umbral con insólitas preguntas. Pasaba tiempo y Umbral empezaba a ponerse de mal humor y a decir que ni el programa le interesaba lo más mínimo  y las inquietudes de los estudiantes, menos todavía. La avezada Milá iba capeando el temporal como podía, ¨´enseguida Paco, enseguida hablamos de tu libro¨´ No recuerdo si al final hablaron de su libro, supongo que sí. Pero in extremis y sin tiempo para nada.

sábado, 8 de mayo de 2021

 

La resistible ascensión de Isabel Ayuso

La fulgurante eclosión de Isabel Ayuso pudiera haber sido previsible si la izquierda madrileña no se hubiera enmarañado en trifulcas y desavenencias internas. Su triunfo electoral ha sido incontestable. Ha sido el triunfo de la derecha pepera, de una outsider en la que ni siquiera su propio partido confiaba demasiado. Pero la derecha ha sido coherente, con esa coherencia demoledora que le dan siglos de hegemonía y poder.  El predominio de la derecha es una constante, el de la izquierda un accidente salvo en los interregnos en los que se produce una revolución.

Varios son los motivos que explican, incluso justifican, el triunfo de esta nueva Juana de Arco de la derecha española. Primero su carisma personal indudable, frente a la atonía de Gabilondo, candidato del psoe sin color, olor ni sabor virtudes que se corresponden con la actual situación del histórico partido de Pablo Iglesias, el tipógrafo. La demonización de Unidas Podemos y el correlato de una supuesta supeditación de la  política socialista a las directrices  de una supuesta izquierda radical ha sido clave también, una de las claves. Quiere esto decir que Madrid, capital de España ¨rompeolas de todas las Españas que dijera don Antonio Machado¨, es una comunidad  de derechas que juguetea peligrosamente con el fascismo?. No lo creo. Madrid tuvo un alcalde llamado Tierno Galván, el viejo profesor, y una alcaldesa llamada Manuela Carmela. Pero es cierto que Vallecas o el llamado cinturón rojo del sur Getafe, Leganés o Parla, feudos tradicionales de la izquierda han votado mayoritariamente a Ayuso.  Leguina y Felipe González , y Redondo Terreros han apoyado a Ayuso, pero eso quizá carezca de interés, viejos resentimientos de poder, cenizas de un poder perdido

. Quizá sea un voto de castigo a Pedro Sánchez, pero los resultados están ahí. Y la patada a Pablo Iglesias y Pedro Sánchez se la han dado en su culo a la  izquierdas. En la historia de la democracia española yo nunca he visto tal ferocidad como la usada contra Pablo Iglesias y Podemos, ferocidad que continúa contra este a pesar de haber anunciado que deja la política. Lo que cabe ahora preguntarse porqué la resistible ascensión de Isabel Ayuso, como la ded Arturo Ui el personaje de Brecht , se ha tornado irresistible e imparable. La formación morada  apenas ha podido cumplir  el principal objetivo por el que  fueron traidos; romper el bipartidismo  PP y Psoe, en cierta medida dos caras de la misma moneda.

Madrid no es el epicentro del mundo, pero es cierto que cuando Madrid estornuda se constipa buena parte de España. La operación Madrid, es el principio de un objetivo de más largo alcance, llevar a la Moncloa a la derecha encarnada en estos momentos en Isabel Ayuso, operación que hubiera sido imposible con la ineptitud de Pablo Casado. Si estas elecciones han acabado con la vida política de Pablo Iglesias, cosa que está por ver, lo cierto y verdadero es que el liderazgo del Pp ha pasado de Pablo Casado a Isabel Diez Ayuso. Objetivo, Moncloa. Sin olvidar a Mónica García, otra figura emergente dde Mas Madrid, Más España dependiendo de la proyección de Iñigo Errejon

Y cabe preguntarse qué ha de hacer una gobernante de la derechona para que sea reprobado por los electores, tras la gestión de la pandemia, el Zendal, asunto Kike Sarasola y las facturas del apartamento no presentadas, y otras peripecias ¿qué mas tiene que hacer un político, una política, para desaparecer  del mapa político de España?

martes, 27 de abril de 2021

 

Gustavo Pérez Puig. La  escuela cínica de un teatrista.

Con frecuencia en este país llamado España tendemos a confundir  la velocidad con el tocino y la gimnasia con la magnesia. ¡Que país, Miquelarena!!  ¡Qué paisaje y qué paisanaje! Con ocasión de un cordial intercambio de tuits con el actor Joaquín Kremer ha saltado a la palestra el recuerdo de  Gustavo Pérez Puig , In memoriam, director del Teatro Español entre otros méritos de su dilatada carrera en televisión y teatro. Parece ser que entre los pecados imperdonables de Gustavo,  algunos le atribuyen complicidades con el franquismo. Algo parecido se dijo de don José Tamayo que había formado parte del llamado bando nacional. Tamayo trajo al Bellas Artes el mejor teatro que se hacía en Europa y  con eso y con la difusión por el mundo de la antología de la zarzuela, que gustaba mucho a Franco, la censura mostraba hacía él indiscutible tolerancia. Me confesó que él se atenía a los censores el dia del estreno y que, incluso ese dia,  no era imposible llegar a acuerdos con ellos.

De Gustavo Pérez Puig recuerdo su despedida del Teatro Español, ingeniosa, brillante, valiente al dar la bienvenida a Mario Gas. Vino a decir más o menos que era un relevo normal y político. Y que cuando su amigo Adolfo Suárez alcanzó la presidencia del gobierno le llamó y le pregunto qué quieres, pídemelo. Y Perez Puig contestó que quería la dirección del Teatro Español. ¨Mi nombramiento fue político, como político es el de mi sucesor Mario Gas¨´.

De Gustavo Pérez Puig, con quien nunca fui compasivo en mis críticas, guardo buenos recursos. Su recuperación del absurdo de Miguel Mihura en el 53 con Tres sombreros de copa. En otro aspecto, su encuentro con Sastre en las calles de Donosti, una noche en la que él y su mujer Mara Recatero acababan de ganar cinco millones de pesetas en el Casino de Biarritz. Camino del hotel, Reina Cristina se encontraron con Alfonso y Eva Forest  a quienes mostró  una bolsa de mano llevaba aquel dineral. ¨´Estás loco, pueden robarte¨´ le advirtió Alfonso Sastre. A lo cual Gustavo respondió. ¨Aquí pueden pegarme un tiro en la nuca tus amigos de ETA, pero no creo vayan a robarme¨. Siempre mantuvo el  fervor por su amigo, Alfonso Sastre de quien estrenó Escuadra hacia la muerte. Ambos acompañaron la soledad de Jardiel Poncela en sus últimos dias y, como Alfonso, estaba convencido de que sin Jardiel no podía entenderse el teatro español de la segunda mitad del siglo XX. Guardo un recuerdo divertidísimo de Gustavo cuando me invitó a presentar un libro sobre Buero Vallejo, de cuyo teatro siempre fue portaestandarte. Se  preguntarán ustedes porqué he invitado a mi casa, al Teatro Español que dirijo, a Javier Villán. Es muy sencillo. Porque será la única ocasión que, al tratarse de Buero Vallejo,  no me ponga a mí a parir.¨ Y don Antonio no tuvo más remedio que sonreir.

 

miércoles, 21 de abril de 2021

 

PasoAzorín. Retrato a punta seca. El mensaje,

Ramón Paso Jardiel, de la estirpe de los Paso y los Jardiel. Enrique Jardiel Poncela, autor sin  el cual, en opinión de Alfonso Sastre, el exiliado, actualmente,  de Hondarribia, no podría entenderse el teatro español de la segunda mitad del siglo XX. Alfonso Paso, autor  prolífico que llegó a tener, simultáneamente, hasta cinco  obras  en cartel es abuelo de Ramón. Su teatro quizá careciera de eso que, en tiempos,  dimos en llamar compromiso y que, desde la muerte de Jean Paul Sartre, perdió su significado genuino. Alfonso Paso tenía un compromiso con el humor y la taquilla. En este aspecto seguía la  norma esencial de Bertold Brecht, ¨la primera obligación del teatro es divertir¨´. Sigo a Ramón Paso, creo recordar, desde La ramera de babilonia o desde Usted tiene cara de mujer fatal….en la radio. Y si sigo a Ramón Paso Jardiel, como el fervoroso  de una religión, la religión del buen teatro, es evidente que sigo también a Ana Azorín, Angela Peirat e Inés Kerzan.  En escena cada una es igual a sí misma, única y poliédrica que es el fundamento de todo gran intérprete. En un país de actrices eminentes, ellas representan la excelencia con sus matices peculiares, dirigidas por Paso,  mano  de hierro que no lo parece. Ana Azorín es la inteligencia organizativa flexibilizada por el sentimiento. Inés pudiera ser lo contrario, la presunta frialdad que se desborda en lágrimas. Y Angela es la comedianta imprevisible, la sorpresa. Así las veo, pero no me importa rectificar pues creo que son vibraciones intercambiables. Naturalmente, estas apreciaciones no dejan de ser raseros de un crítico deformado  por la propia opinión, un crítico  que considera la crítica una actividad prescindible y superflua A ellas se unió durante un tiempo Ainhoa Quintana, la moza sanferminera, con la cual adquirí el compromiso incumplido de correr los sanfermines por la calle La Estafeta, circunstancia que habría censurado Natalia Millán y  razón no le falta. No me rasgaré las vestiduras si los toros desaparecen. Pero ello no será por decreto, sino por el natural devenir de los tiempos y el abandono de los aficionados.  Creo que fue Pérez de Ayala quien escribió que si él fuera presidente del gobierno prohibiría los toros, pero como no lo era seguía yendo a las corridas. Que Natalia Millán,  ya parte del clan en El mensaje, perdone mi tolerancia con los toros y la depravación bárbara de un poeta que, como yo, publicó en Ediciones Pepe Esteban, un poemario titulado El fulgor del círculo y Diálogo con el vestido de torear, un primor gracias a Maite Túrrez que hizo las fotos y Cristina Gaviria que se prestó de modelo. A este libro del fulgor,  Francisco Umbral lo definió como ¨´el Paul Valery del toreo¨.  Umbral tenía esas cosas, aunque detestaba los toros en parecida  medida que Natalia.

 Pio V fue más lejos y  dictó Bula de Excomunión, contra  todo aquel que participara en una corrida, aunque fuera simple espectador.  Felipe II hizo caso omiso de la bula exccomulgatoria, advirtiendo a Pio V, que España, el país más fiel a Roma de la cristiandad, podría dejar de ser católica. Desde la alternativa de Diego Urdiales,  ni piso una plaza ni veo una corrida. Y es previsible que no vuelva a pisarla. Pero no es cosa de renegar ahora de aquello sobre lo que escribí cerca de cuatro mil crónicas y un Diccionario, que es más que un diccionario; una filosofía de la vida y  sobre todo de la muerte. Natalia Millán es una gran actriz, eso no es nada nuevo. Baila, canta, interpreta. Y todo lo hace bien. El mismo año, creo recordar,   que PasoAzorín fueron candidatos al Valle Inclán, por Las leyes de la relatividad aplicadas a las relaciones sexuales,  lo fue también Natalia Millán por Billy Elliot.  Me parece que la ganadora fue Magüi Mira, Juntos ahora en El mensaje para gozo de los espectadores que desafían mascarillas y pandemias. El teatro vive.