Queipo de Llano
El CARNICERO de SEVILLA.
No sé a cuento de qué, aunque sobrado de razones, el hispanista irlandés Iam Gibson, naturalizado español, ha traido a colación la figura salvaje y borracha del general franquista, el virrey de Andalucía, Queipo de Llano. Que estuviera siempre borracho, no le exculpa de sus crímenes y sus barbaridades. Sus "charlas" en Radio Sevilla., era una continúa incitación al crimen y a la violación, una ofensa bárbara a las mujeres republicanas, las cuales sólo sabrían qué es un hombre hasta no ser "poseidas por los viriles soldados franquistas". Iam Gibson aprovecha la circunstancia para afirmar que en las cunetas de España yacen 100.000 españoles enterrados y que es necesario sean exhumados y honrados, árdua tarea que se me antoja imposible. A Gibson le debemos sus estudios sobre Antonio Machado y sobre Federico García Lorca , lo cual no es óbice, dicho sea con todo el respeto, para aconsejarle que no busque más en Viznar, FEderico, no está allí. Federico, su cadáver, no está en España como Gibson debe saber Pero volvamos al matarife, Queipo de LLano, cuyos restos hasta no hace mucho tiempo, recibieron honores en la catedral de Sevilla. El genio poético de Rafael Alberti retrató muy bien a Gonzalo Queipo de Llano y su afición a levantar el codo:.
"atención Radio Sevilla,
Queipo de Llano es quien ladra,,
quien muge, quien gargajea,
quien rebuzna a cuatro patas-
Viva el vino, viva el vómito.
Esta noche tomo Málaga,
el lunes tomé jerez,
martes Montilla y Cazalla
Miércoles Chinchón y el jueves,
borracho y por la mañana..
(..) que los colegios se cierren
que las tabernas se abran,
que el vino corra al encuentro
de un libertador de España".
Raul del Pozo, UN PERIODISTA. RIP
Ha muerto Raul del Pozo, en el apogeo de su fama y de su mejor prosa. Un escritor modélico requerido también por la radio que también le dio fama y popularidad. Columnista señero de EL MUNDO, en que heredó espacio que dejó vacante Francisco Umbral, al que Raúl quería yadmiraba de verdad. En la cumbre. Raúl del Pozo pertenecía a aquella hornada de rojos, buenos escritores, que Emilio Romero toleraba y estimulaba en el diario Pueblo, de los Sindicatos Verticales. Raúl y Javier Martínez Reverte, enlace con el exilio de Santiago Carrillo en Paris, eran los más señalados. Raúl del Pozo , en el fondo, yo creo que le hubiera gustado ser Umbral. Ocupar el espacio de la columna de aquel en El Mundo, creo que fue la máxima alegría de Raul, el mayor símbolo de triunfo. No sé si continuaba en ello, últimamente, dedicado a mis Memorias, de próxima aparición, y expulsado violentamente del Mundo que cree con PedroJ Ramírez, y un grupo de amigos, dedicado a la poesia pura, mi pasión arrinconada, no leo periódicos Probó fortuna, sin especial relieve en la novela; Al menos sin el relieve de Javier Reverte como escritor de viajes, o de Paco Umbral, su eterna referencia.
Adios amigo. No es verdad aquello "que solos se quedan los muertos"; quienes de verdad se quedan solos, son los vivos.