domingo, 7 de octubre de 2018

AUTO INOCENTES,


 

Autor, Varios autores barrocos. Dramaturgia, Pedro Víllora y José Carlos. Plaza. Dirección, José Carlos Plaza. Escenografía, Domingo León. Iluminación, Celso José Hernández. Reparto; Fernando Sansegundo, Israel Frías, Pepa Gracia, Montse Peidre, Sonia Gómez, Jorge Torres y varios más. DOS asteriscos.
Es muy arriesgado mezclar a los clásicos con la actualidad triste de los refugiados, de mayoría musulmana, y además castigarlos con el plus de los autos sacramentales, una forma de reinserción a base de representaciones en castellano antiguo. Un científico doctorado en Barcelona, un hijo español y otros extranjeros. Todos huidos de una tierra hostil, entre cientos de refugiados acogidos en un campo español.  En el fondo, el Auto de los Reyes Magos, la huida a Egipto de la primera familia cristiana. Tema ácido que el talento de Víllora y Plaza, tantas veces demostrado, apenas logra superar. Tragedia antigua:  los desarraigados de la tierra, de su lengua, religión y costumbres. Pero el ensamblaje de la considerada primera obra teatral castellana y los emigrantes de hoy es casi imposible.  Dos circunstancias específicas: los refugiados y los que intentan ayudarles con dolorosa incapacidad. Peligro para mujeres y  niñas en medio de una multitud de hombres y la falta de sintonía con el país que puede acogerles. Laila (Maria Heredia) una muchacha  violada y maltratada, lo cual  no justifica una interpretación  crispada. No  hay esperanza, ni para  Hami (Sergio Ramos)  convencido de que jamás saldrá de allí, ni para Nordin, recién llegado que tiene que separarse de  su familia. El peso de la representación recae sobre Fernando Sansegundo, un histórico de la escena española que aporta  su experiencia y palía  la inexperiencia de los demás.

lunes, 1 de octubre de 2018

LLUIS HOMAR y Terra Baixa


 Angel Guimerá con adaptación y dirección Pau Miró y Lluis Homar.  en la Abadia, Un clásico catalán con dramaturgia,de Xavier Albertí que siempre es una garantía.. .Monólogo a varias  voces, todas en la voz de Homar, que no acaba de dar con el tono diferenciador de cada una. Apenas se distingue el  soliloquio del pastor Manelic,  y su desdoblamientos, en  Marta, enamorada de Sebastiá que  de todo es dueño.  Nunca he ocultado mi admiración por Lluis Homar; a pesar de cierta  frialdad para pasar batería .Tierra Baja es un clásico del teatro catalán con doce personajes y un tórrido triángulo amoroso todos ello pasados por el filtro de este actor que, en otras ocasiones, me pareció mejor. Complejidad de emociones y simplicidad de una puesta en escena en la que se confrontan dos mundos: la pureza de las tierras altas y la grandeza de sentimientos en las altas y la bajeza  miserable de las tierras bajas; los siervos y el cacique , el señor Sebastiá dueño de lo que existe y de lo que no existe Y el pastor Manelic, inocencia frente al poder absoluto. Un texto anticuado, que requiere  una interpretación más matizada y menos lineal dada la pluralidad psicológica de personajes. Sensación de arqueología teatral.

martes, 7 de agosto de 2018

CONCHA PIQUER Y MIGUEL DE MOLINA



 Afinidades y controversias
Francisco Ayala afirmaba  que  Miguel de Molina hizo más estragos en el ejército republicano que los cañones de Franco. Recuerdo esta afirmación cogido de la mano de una tonadillera sáfica y amiga ante la placa que le han puesto en kamikaze. Mi amiga está decidida a ponerle música a la sentencia con que el HDGP, Conde de Mayalde, lo echó de España: “por rojo y por maricón”. Puede que sea lo último de provecho que hagamos mi amiga y yo juntos.  Admiro a doña Concha Piquer, “ojos verdes, verdes como la albahaca”. La censura metió mano a la  letra de la prostituta que esperaba, “apoyá en el quicio   de la mancebía”, cambiándola por “apoyá en la puerta de mi casa un dia”. Adoro a doña Concha pero venero a Miguel de Molina al que, tras  brutal paliza, el conde de Mayalde, gatillero del amanecer en la guerra y después alcalde de Madrid, echó de España por “rojo y por maricón”. Con todo y, pese a turbias insidias  que se  vertieron  sobre  doña Concha, ésta nunca intrigó contra Miguel para quedarse, única,  con su repertorio; ambos lo reconocieron públicamente y su relación siempre fue respetuosa.
 No hubo intrigas de la Piquer en el entorno de Serrano Súñer, el cuñado de Franco. Era toda una señora que ignoraba  a Juanita Reina, de la que decía que cantaba “como una gallina clueca”. Y muy orgullosa; un dia en que la voz no le respondía como ella deseaba, cortó por lo sano y se retiró ese misma noche. Tampoco fue demasiado cordial con Rocío Jurado, cuando  esta le pidió que la escuchara cantar en privado, antes de debutar en Madrid. Su diosa se le desmoronó  a Rocío esa tarde. Fue valiente siempre  y  desafió la moral de aquellos tiempos uniéndose a Antonio Márquez un torero casado.  Una copla refleja su queja: “yo soy la otra, la otra y a nada tengo derecho, porque no llevo un anillo con una fecha por dentro”. Pavónkamikaze le ha puesto una placa en Embajadores a Miguel de Molina, y hay días que algunos idólatras del cupletero,  entre los que me encuentro, se acercan para cantarle La bien pagá. Me acompaña una amiga, sáfica y tonadillera antigua, que entiende muy bien a Miguel y me pregunta si le haría un texto sobre él.  Le digo que hoy a nadie le interesa la copla. “No es la copla la que me interesa”, responde sarcástica; “él también es sáfico”.
 Esta placa  es un motivo más para renovar la confianza en los kamikazes que acaso cambien de sede dentro de un año; si eso ocurre, lo cual solo  sería suceso irreparable para el dueño del Pavón, pedimos que os llevéis la placa. En sus últimos años de exilio   Miguel de Molina, retraído y solitario en Argentina, justificaba su aislamiento diciéndole a José Miguel Ullán que fue a entrevistarle: “no puedo exhibir la decadencia de alguien que antes fue tan bello  como yo”. España país de tonadilleras hermosas y raciales con bata de faralaes. Este reinado  siempre ha sido disputado ente dos nombres prinicipales, doña Concha y Miguel de Molina. Aunque algunos apunten un tercero, Juanita Reina, que según la Piquer, cantaba “como una gallina clueca”