jueves, 1 de octubre de 2020

VERSOS PARA NURIA ESPERT

 

 Sonetos a Nuria 

A raiz de mi necrológica sobre  Gerardo Vera,  Nuria se ha conmovido. Y me ha conmovido a mí. No es la primera vez que nos ocurre.  Hace años,  creo que con motivo de recibir  el Príncipe de Asturias,  PedroJ  me pidió, como crítico de teatro que yo era,  un artículo sobre Nuria Espert. Se había dicho todo lo que había que decir sobre la Espert; loas, églogas, laudatios, tópicos, exageraciones, ditirambos. Imposible  no repetirse. Le pregunté al Jota si podía hacerlo en sonetos; me miró perplejo y dijo “no es normal que un periódico diario publique versos,  pero si eres capaz; falta hora y media para el cierre”. No me dijo más, aunque  supervisó las pruebas.

Un soneto le coges a la primera o no le coges. Yo he escrito crónicas de toros en romance, pero eso es  cosa fácil, eso está chupao si al otro lado del teléfono están las secres  que tenía el Mundo. Yo dictaba las crónicas por teléfono. De vez en cuando, Maestranza o Las Ventas,  Andrés Amorós en el ABC y yo en El Mundo, parecíamos competir en romance aconsonantado,  sin demasiadas pretensiones. Me puse a ello y en esa hora y media que quedaba para el cierre, me salieron estos sonetos que hoy he recuperado para mi blog,  no sin dificultad.

 1.- “Tejedora de sueños, hilandera

 del copo, de la flor y de la llama;

la que enhebra la aguja y se proclama

diosa de la farándula y santera.

De Eurípides la voz; santa y ramera,

Dulcísima en silencio, rie y clama

En papeles de fámula o gran dama

A la que el astro sol arde y venera.

 

La que al verso somete, la que amansa

Tempestad de palabras en espumas

La que nunca flaquea ni se cansa,

Volando entre las nubes y las brumas.

Sacerdotisa, en vez de restar, sumas;

Y en ti el sueño se mece y se remansa”

 

2.-Sartre pone en tu boca la emoción

De puta santa. Brecht y el ángel bueno

De Swan, te mira dúplice; y de pleno

Hamlet te da venenos sin perdón.

Genet es tu criada y te venera;

Lope te esconde al alma en el almario

Y conserva tu amor en su sagrario

Miller te besa y libra de la hoguera

Lope es tu amante infiel y libertino,

Mientras Victor García, estrafalario,

Te hace sufrir su Gólgota y Calvario.

Victor, el maldito y cruel, el genuino

De quien eras sostén   y relicario.

 

Estrambote desorganizado

Eres sacerdotisa o eres diosa,

Eres la religión o el oficiante,

Eres mujer o esa suprema cosa

Que se llama teatro eternizante.

Altar y sacrificio y camerino

¿de dónde vienes, Shakespeare o Cervantes?

Cuál es tu origen ¿Lorca o Siglo de Oro?

Cuál es tu fin, quién te vio errante,

Desnudarte tu pie,  y tu  cintura

De cortesana dulce, impura, orante.?

 

martes, 29 de septiembre de 2020

 

San Miguel mató al dragón

San Miguel Arcángel, es el patrón de mi aldea, Torre de los Molinos (Palencia). O sea que, posiblemente,  hoy  estarán de fiesta. San Miguel, sin embargo, a pesar del patronazgo, nunca  fue allí  fiesta grande. La gran fiesta de Torre, pedanía de Carrión de los Condes, era el día 8 de septiembre, cuando los agosteros  regresaban de la recolección, se bañaban en el cuérnago y se cambiaban de ropa; la muda, se llamaba al conjunto semanal de camisa, camiseta y calzoncillo.

San Miguel me trae a la memoria otras peripecias. Había en en el altar de la Iglesia de mi aldea, en el lado de la epístola, una talla muy antigua y decían muy valiosa, que un día desapareció; lo mismo que desaparecieron otras imágines  y cuadros de un cuarto trastero,   adyacente al coro al que  los mozos  subíamos a escuchar misa los domingos. Estoy seguro de que el párroco, un hombre austero y virtuoso   que  ayudaba su vida con las limosnas del cepillo, no se benefició de nada. Otro día, uno de los caciques del pueblo, en connivencia con alguno de esos anticuarios rapaces, regaló al templo una imagen de escayola policromada de la Virgen del Carmen. Y todos tan contentos. Así eran entonces las cosas. A dónde habrán ido a parar esas tallas de incalculable valor, no lo sé.  Pero mi imagen de San Miguel, matando al dragón, será siempre la talla de la iglesia de mi pueblo.

domingo, 27 de septiembre de 2020

 TRES LIBROS QUE NOS HARÁN CRECER

Cosas de hombres,  de Miguel Ángel de Andrés, tiene un título engañoso. Parece aludir al mundo donde impera  el macho con todas consecuencias. Pero no es lo que parece. Es un libro que podríamos llamar costumbrista en el que pasan cosas de la vida, de la amistad; cosas  de adolescentes que empiezan a descubrir los secretos del mundo  y a ver   en  las películas del Oeste  el sentido de la lealtad. Se lee con agrado y es una prosa sencilla con la que se cuentan las peripecias de en un pueblo; Colmenar Viejo tierra de toros, ganaderos y aficionados en la que, por encima de una  voluntad de estilo, está la voluntad de comunicar, de contar. Podría aplicársele aquella norma del roman  paladino,  de Berceo, lengua  “con la cual suele el hombre hablar a su vecino”

Por qué lloras Arrupe. El padre Arrupe   fue Superior de la Compañía de Jesus.  Y su autor, Jesús Figueres,  es un periodista con cincuenta años de ejercicio a sus  espaldas. Sorprende esta deriva de Figueres al misticismo,   aunque metidos en el tema, bien podría aplicársele aquella máxima  “Dios escribe recto en líneas torcidas”. Verso fluido y escalonado, con la intención de crear en su disposición formal, espacios definidores y sugerentes. A nivel personal he de agradecerle la evocación de la figura clave de la Teología de la Liberación, la iglesia de los pobres, Ignacio Ellacuría, jesuita. Nos veíamos siempre que aparecía por Madrid. Aportación personal: a Ellacuría le gustaba que lo invitara a café en el Gijón,  porque allí, creía,  no llegaban “los orejas”, es decir los espías y delatores que lo vigilaban.. Murió asesinado.

Por tierras del silencio. Cristina Cerezales Laforet iba para pintora; era profesora de dibujo. Ha hecho exposiciones blancas sobre la blancura de nieve de las nieves de los montes de los  Ancares. Pero, como Rafael Alberti, que soñaba ser “un olvidado Alberti en los rincones del Museo del Prado”, acabó en la literatura. Es autora  de una densa obra narrativa,  publicada en Destino y tiene entre manos un vasto plan de nueve libros, uno por cada nieto. Un complejo plan, de compleja estructura que tiene de protagonistas las peripecias de la Abu, la Abuelita intrépida.  Por tierras del silencio es un viaje exterior e interior por el Camino de Santiago. Paisajes y vivencias. Es  continuación,  o prolongación,   de Por el camino de las grullas, si bien, me parece a mí, con plena autonomía.