miércoles, 3 de mayo de 2023

 

CORRIDA DEL 2  DE MAYO. La épica de la nortmalidad

Omitamos la ficha preceptiva en que se acostumbra a resumir el juego de los toros y los trofeos de los toreros. Nada de nada. Y antes de nada, que no se me olvide, destacar los comentarios en subtítulos de una cerebro luminoso, puro absurdo y surrealismo disparatado, propios de un guiri sueco harto de vino o de un japonés ciego de shake. ¡!Sobrenatural!. No es que desconozca el lenguaje taurino, es que desconoce el idioma castellano.sólo, es queQue alguien me lo descubrapor favor. No es que desconozca Si acaso nombrar algunos momentos de tres subalternos, de esos que don Manuel Machado le gustaría ser antes que un mal poeta; José Chacón, César Puerto y Fernando Sánchez que me parece formó parte en tiempos de la llamada cuadrilla del arte. No sé, porque hace tiempo ando retirado de esto y, visto lo visto, sin ganas de volver por siempre jamás amen. Para no caer en el catastrofismo derrotista, justicia para Robleño, torero duro y curtido a base de corridas imposibles, raza torera; y la profesionalidad de Uceda Leal, en su casa de las Ventas. Son toreros de los que, si volviera a esto, !ni dios que lo permita!,  los seguiría sin reservas; quizá no deslumbren con fulguraciones luminosas,  pero la firmeza del oficio y el dominio para obligar al toro a ir por donde no quiere,  está asegurada. Los toros de Valdrefesno mansurrones y bajos de casta y el remiendo de José Luis Perera en sintonía con ellos. No hubo ningún Lironcito, aquel manso de la misma ganadería, que en Las Ventas, tablas entre el dos y el tres, obligó a Ponce a dar lo mejor de sí mismo. Batalla espectacular y sin cuartel. Y Ponce encumbrado a los altares. Pero lo que no quiero perderme es al traductor, narrador de los subtítulos, ¡Homérico,!. La presidenta de la Comunidad, Isabel Ayuso, se marchó de la plaza al arrastre del quinto. Prometió que en San Isidro Telemadrid dará en abierto once corridas. Un guiño electoral, supongo. Pero si mantienen en el equipo a ese ser sublime de los subtítulos mal puede ir la cosa, aunque yo arda en deseos de que alguien me lo presente.

lunes, 1 de mayo de 2023

PÓKER, REPóKER Y PASE NEGRO

El póker es sin duda el rey de los juegos de cartas. Nunca fui un gran jugador de póker, pero siempre he tenido buen naipe. O sea que en cartas he sido siempre, o casi siempre, un ganador. Tener buen naipe es un don, más importante sin duda que saber jugar. Dejé de jugar al póker por compasión con los perdedores, y un jugador de póker compasivo ni es jugador ni es nada. Me explico. Yo trabajaba en Barcelona, como encargado de almacén de un taller de carpintería metálica en turno de noche. La madrugada del sábado recibíamos la paga, la semanada, y algunos nos íbamos a un antro canalla del puerto a jugárnosla alegremente. Entre ellos, un hombre enigmático, que pronto dejó de serlo para mí, pues el mismo me contó su vida. Se trataba de un hombre de casi cuarenta años, que se había pasado veinticinco en la cárcel por haberse enfrentado a tiros con la Guardia Civil, tras un atraco. Pertenecía al grupo de los maños especialistas en atracar bancos y él me contaba que lo hacían con fines políticos y antifranquistas. Su grupo murió exterminado en ese enfrentamiento y él se salvó porque era menor de edad y sacó bandera blanca, su camisa atada a un palo. Un dia se presentó en el taller, preguntó si había faena le dijeron que sí y allí se quedó, pues se había casado y necesitaba dinero para la mujer y un niño que tenían. Entonces, hallar trabajo en la Barcelona industrial del despegue, era así de fácil y sencillo.

El Maño se unía a la partida sabatina, pero tenía mal naipe y siempre perdía y no se atrevía a volver a casa y yo tenía que darle cobijo en la pensión en que me hospedaba.  No era sólo mal naipe, es que se apasionaba en exceso, se cegaba, que es algo que nunca puede hacer un jugador de póker digno de tal nombre. Un jugador debe saber cómo administrar un farol y cuándo echarse atrás sin obedecer a corazonadas. Lo peor no era eso, lo peor era que su mujer, una chica guapísima y sufridora, se me presentaba en la pensión llorando y diciendo que su marido había perdido la semanada y que no tenían para el pelargón del niño que acabaría muriéndose de hambre. Yo le devolvía lo perdido por su marido, hasta que un dia me harté, pues a mí, cuando perdía, nadie me devolvía nada. Su mujer era virtuosa, me parecía, pero no dejaba de manifestar un sugerente sentido de la gratitud a mi generosidad que me hubiera parecido canalla aceptar no porque yo fuera casto, sino por las circunstancias del dinero devuelto. Un dia cuando el Maño se disponía a sentarse a la timba, le agarré de las solapas y le dije ya te estás largando, dale el dinero a tu mujer que se siente muy sola si no quieres que se lo busque de otra forma. Se puso hecho un basilisco, pues era muy celoso y no lo volví a ver. Volví a seguir ganando al póker sin tener que devolver, por compasión, lo que había ganado.

Pasaron años sin calibrar las posibilidades de la escalera de color frente a un poker o repoker. Hasta que los viernes en El rincón murciano, un bar de la calle Alcántara, nos reuníamos a comer los periodistas  Ignacio Fontes de Guernika, José González Cano, Pablo Lizcano, estrella de la televisión y esposo de Rosa Montero, Javier Martínez Reverte, otros nombres que no recuerdo y Paco, un industrial forrado y generoso que disfrutaba con la compañía de los periodistas. Murió de cáncer prematuro y hubo duelo general. Paco no jugaba, pero me financiaba a fondo perdido. Hicimos un pacto; si perdía él asumía las pérdidas, Si ganaba, repartíamos las ganancias a partes iguales. Se nos quiso unir un guardaespaldas del ministro del Interior socialista, Javier Moscoso, primo o hermano de Arturo Pérez Reverte, pero le dimos puerta pues sospechábamos que era policía Bueno, le dieron puerta todos menos yo siempre aficionado a jugar con fuego. Un dia se me presentó en una oficina que yo tenía en el número 20 de la calle Sor Ángela de la Cruz y empezó a interesarse por las actividades de aquella oficina y si la revista Crónica 3  de las Artes, que hacíamos allí Antonio Leyva y yo, no era tapadera de algo. No se cortaba un pelo y yo, insensato e irresponsable, empecé a crecerme. Mira, le dije, como policía que eres debieras saber que soy un tahúr, y que vivo del poker, un jugador de ventaja, por supuesto. Y que aquí, donde estás ahora fisgando, se organizan timbas de la hostia. No se inmutó y socarronamente me dijo pues entonces voy a presentarte a unos amigos, y verás lo que es bueno.  Y me llevó a un bar sombrío y cargado de humo, lleno de maderos en mangas de camisa con la pipa en la sobaquera. Montamos una partida de a cuatro y uno de ellos trajo una baraja ya abierta que descarté rotundamente. Trajeron otra sin abrir, quitamos  los treses, cuatros, cincos y  seises, los doses valían  como ases,  y tras unas filigranas de salón y juegos de manos, empecé a repartir cartas. Era mi dia y los desplumé, o se dejaron desplumar no sé con qué intenciones. Lo cierto es que yo estaba acojonado e ignoro cómo era capaz de seguir los lances del juego.

Nota.  no he vuelto a jugar al poker porque no se me ha presentado la ocasión, y esa historia tiene un largo recorrido que se contará en mis MEMORIAS. Creo que condecoraron al madero, por liquidar a tres atracadores de una joyería de la calle  Serrano,  a los qu estaba esperando porque le habían dado un soplo, y después le procesaron por lo mismo.


 

MORANTE;  RABOS Y OTROS DESPERDICIOS

La Maestranza ha perdido su virginidad del rabo a manos de Morante de la Puebla que, según indicios y proclamaciones, es ya torero de Sevilla; la virginidad le duraba a la Maestranza desde el año 1971, en que la desfloró Ruiz Miguel, el torero gaditano de la Isla, que le cortó el rabo a un toro de miura duro y aborrascado. Ruiz Miguel proclama siempre que tiene oportunidad, su admiración por Paquirri, ¨¨el mejor torero de todos los tiempos¨´, dice. Pero yo creo que Ruiz Miguel se equivoca. Para mí el mejor torero de todos los tiempos, hablo sólo de los que yo he visto, es Rafael Ortega que ha pasado a la historia como estoqueador sublime. Chenel era de la misma opinión.  Ya tenemos, pues, acontecimiento, episodio nacional, en una época abundante en mediocridades y parca en gestos extraordinarios. Sevilla tiene, pues su torero, su acontecimiento en tiempos en que estamos necesitados de episodios nacionales como los de don Benito Pérez Galdós. Ser torero de Sevilla, de la Maestranza, es un jerarquía máxima. Como ser torero de las Ventas o algo así. La Maestranza, porque se ha atribuido la representación sacra, y acaso lo seaCurro Romero era, es, torero de Sevilla, porque si Canorea no lo ponía en los carteles los aficionados se amotinaban y Canorea tenía que rehacerlos. Y era, es, torero de Madrid porque abrió seis veces la puerta grande de Alcalá. Ruiz Miguel la abrió diez veces, una menos que el Viti que la abrió once. Máxima aspiración de todo torero sevillano, según tengo recogido en mi Diccionario Taurino, Tauromaquias, es coger el toro en el burladero de capotes y llevarlo hasta el terreno contrario de toriles con suaves lances de tirón y verónicas inconclusas. Ignoro si Morante alberga ese deseo. Curro estuvo a punto de conseguirlo una vez, yo lo ví, y juro que esa misma tarde lo ví cruzarse al pitón contrario, y la Maestranza en pleno contuvo el aire, suspensa y sobrecogida. A Curro le faltó fuelle y respiración y al toro acometividad para completar la hazaña.  Carlos Crivell fue quien primero vió a Morante,  hace mucho tiempo, y me lo advirtió con el clásico este viene con la goma de borrar,  no le pierdas de vista. Carlos Crivell, con Antonio Lorca ostenta el rigor y la excelencia de la crítica, en una ciudad en la que el periodismo taurino, como escribí temerariamente, y acaso arbitrariamente,  hace muchos años,  no es de los mejores de España.