MUERTE EN LAS VIAS DEL TREN,
Por javier Villan
SESENTA Y OCHO MUERTOS y 75 heridos es el balance provisional de un accidente ferroviario ocurrido en un pueblo de la provincia de Toledo llamado URDA que a partir de hoy, forma parte indisociable del mapa de las tragedias colectivas. Cada muerto deja tras de sí un rastro de lágrimas y dolor inconsolables, una vida truncada con muchos proyectos e ilusiones por delante; con gente llena de dolor y ausencia. Oscar Puente, ministro de transportes, ha calificado el suceso de Inverosimil. Inexacto. Inverosímil quiere decir, increible, absurdo, ilógico, irracional, descabellado y .algún sinónimo más que se me escapa. El trágico accidente, puede ser cualquier cosa menos inverosímil; y es una macabra realidad tozuda e incontestable, Puede ser calificado de insólito, improbable, imprevisible, insólito e incluso de fatal. A propósito nde la falta de explicaciones técnicas convincentes, podemos recurrir al socorrido factor humano, vulnerable y frágil por naturaleza:; un despiste, el cansancio de una mala noche, una distracción momentánea, en algún punto de la cadena humana. Algún eslabón perdido o debilitado. Dados los adelantos técnicos y científicos de que dispone un país como España, avanzada en la órbita europea del desarrollo, digámoslo ya, hay que buscar responsabilidades; tanto estructurales como personales si las hubiere. 68 muertos son muchos muertos, aunque bastaría un solo muerto para no quitarle dramatismo al trágico asunto. La solidaridad de los españoles ha sido ejemplar, según pregonan los medios de información Nada sorprendente; los españoles somos así. Tienen que ocurrir sucesos de esta envergadura para darnos cuenta de que no estamos solos, que cerca de nosotros, hay otros seres humanos necesitados. Un minuto de silencio. !Vale, yo también me sumo..........
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