miércoles, 17 de enero de 2024

 

VERSOS CONTRA LAS BALAS
Título TRES POEMAS Y UN RENGLÓN. Autor Jesús Figueres. Edición de autor. Páginas 63.

Un grito por la paz, una oración, un lamento; una defensa de la inocencia ultrajada, la herida abierta del hombre al que no le basta su fe en  la DIVINIDAD para enfrentarse al actual horror del mundo. Ni su comunión con su esposa, ni su fe en el padre ARRUPE, que fue, creo, Superior de la Compañía de Jesús. No estoy muy al tanto de este tipo de jerarquías. Recordemos otros libros de Jesús FIGUERES ,?Porqúe lloras, ARRUPE.? O   A ella,  Y Principiando, o Esperando el principio, sin pretensiones  por mi pate de exahustividad,. Jesús Figueres entre la mística y la pasión por el hombre creyente y desvalido. Formalmente, retoma la disposición tipográfica del verso roto, escalonado, fragmentado. Tendencia que algunos poetas practicaron hace tiempo y que no llegó a cuajar en estilo dominante, tampoco lo pretendían. Trataban de resaltar visualmente, la importancia del pensamiento que les interesaba poner de relieve. Libro  sencillo, elemental, sin retórias y del que los siguientes versos pueden ser su mejor definición y análisis: "Silencio. Mis niños duermen./ Que pare el trueno de la metralla/ y el silbido de las balas" Libro inusual, por distinto, dentro de un panorama poco alentador de la actual poesía española que sigue anclada, creo,  entre un esteticismo heredado de los novísimos de Castellet y el clasicismo de la generación de los cincuenta. Acostumbro a decir, cuando me preguntan sobre poetas jóvenes actuales, que yo me quedé en Quevedo o a lo sumo, en la Generación del 27.  No es verdad del todo. Llegué también a Federico García Lorca, asesinado por el fascismo, a Miguel Hernández, el mito sacro de mi generación hoy ochentona, a Juan Ramón , su "poesía pura",sus manías de neurótico y su Premio Nobel, "no lo toques ya más/ asì es la rosa"; a Luis Rosales, jefe que había sido de la falange granadina, con su hermano Pepiniqui los cuales no pudieron salvar a Lorca, refugiado en su casa, donde, como casa de faangistas, lo creían seguro.  También he llegado a Blas de Otero,  Salvador Espriu y su La pell de brau.    Claudio Rodríguez,  a Pere Gimferrer y algunos otros. Quiero decir con esto que no me quedé en Quevedo, nada más., aunque reconozco leer poca poesía actual y que mi interés por la lírica ha disminuido notablemente. "Malos tiempos para la lírica", que dijo Bertold Brecht.

domingo, 14 de enero de 2024

Eduardo Chillida. Poética del hierro y el hormigón

En estos días, creo que el pasado dia 13,  Eduardo Chillida escultor al que se considera máximo representante de la llamada Escuela Vasca, habría cumplido cien años. El mundo del arte y de la política ha recordado a Chillida que tiene en Hernani  una gran instalación al aire libre, Chillida leku,  un museo que ocupa un considerable espacio: su obra, fundida con el paisaje y la tierra, como si siempre hubiera estado allí, como si allí mismo hubiera brotado de la tierra por generación espontánea. Yo soy más de Jorge Oteiza que de Eduardo Chillida, pero eso es un problema personal que habré de resolver  un dia, más intelectual que pasionalmente,   si me queda tiempo en esta vida, cosa de la cual no estoy muy seguro. Oteiza era, por encima de todo, un poeta, un pensador, que había publicado un libro que a mí me parece definitivo, Existe Dios al noroeste. Tuve un ejemplar con dedicatoria manuscrita que doné a no recuerdo qué organización cultural.

 Madrid cuenta con la presencia de Chillida en el Museo al aire libre de la Castellana,  bajo el paso elevado que une las calles Juan Bravo y Eduardo Dato. Se trata de La Sirena Varada, una mole de hormigón de 6200 kilos que cuelga del techo del paso elevado. En este museo figuran, además, obras de Julio González, Manuel Millares, Pablo Serrano, Martín Chirino, Francisco Gabino, José María Subirats, Rafael Leoz, Eusebio Sempere, Andreu Alfaro….. la flor y nata de la escultura abstracta de vanguardia, española y me atrevería a decir que universal. Sobre todas, sobrevuela la Sirena de Chillida cuya instalación suscitó polémicas y prohibiciones en el Madrid de Arias Navarro, un alcalde más conocido por la cruenta represión que durante la Incivil Guerra del 36 desató  en Málaga, que por sus méritos de alcalde. Arias Navarro fue aquel que siendo ya presidente de Gobierno, anunció llorando y roto de dolor, la muerte del Caudillo, “Españoles, Franco ha muerto”.

En lo referido a la polémica sirena, el equipo técnico del Ayuntamiento de Madrid consideraba, frente a informes  solventes de acreditados especialistas, la arriesgada posibilidad de derrumbre, con el peligro evidente para las personas, contemplativas o viandantes. En realidad, se trataba de una prohibición encubierta dada la personalidad humanista y política de Eduardo Chillida. Después de muchos años, ahí está, varada y voladora, la Sirena, sin haber originado ninguna catástrofe como auguraba Arias Navarro, Carnicerito de Málaga, como le apodó el inolvidable Francisco Cerecedo, muerto de infarto en un viaje a Hispanoamérica, en el que acompañaba  Felipe González; un Felipe  emergente y lejos, nos parecía entonces,  del traidor esencial, del señor equis del comisario Amedo, del Gal y la cal viva. Inocentes que éramos entonces.

Eduardo Chillida podía haber llegado lejos como futbolista; fue un sólido defensa central de la Real Sociedad de San Sebastian pero acabó dejando el futbol para ser un escultor de referencia universal. Le comenté un dia, para un reportaje que me había encargado no recuerdo qué revista, que  Albert Camus, premio Nobel de Literatura y autor, entre otras obras mayores, de La peste y El hombre rebelde, había sido portero de fútbol en su Argelia natal y Chillida se sintió halagado por la coincidencia. Fútbol, poesía y arte. Por algo Rafael Alberti escribió para un portero célebre del Barcelona, Oda a Platko, oso rubío de Hungría. En el seminario de Palencia a mí me gustaba jugar al futbol y era tan voluntarioso como torpe e ineficaz. En un partido, la pelota me golpeó en la cabeza, sin que  yo hiciera nada por ello, y como estaba muy  cerca de la portería, entró a gol. Desde entonces empezaron a llamarme el hermano cabeza. Pero juro que no tuve la culpa.


martes, 2 de enero de 2024

INFAMIA CONTRA PALESTINA INDEFENSA

Creo que fue Theodor Adorno, el gran filólogo y pensador, quien dijo "es  radicalmente obsceno escribir poesía despues de Auswith". Algo parecido podría decirse ahora respecto al nazisionismo de Netanyaju y el Estado de Israel, "es obsceno escribir poesía sobre el genocidio que diezma y trata de exterminar al pueblo palestino." No escribiré , pues, y me limitaré a repetir con

 Salim Yubran, creo

"Ay almas de los muertos en los campos nazis.

Si supierais vosotros, 

si supierais."

O con Fadwa Tuqan

"Que no calle la pluma ni enmudezca el fusil"

O con Mahamud Darwis

"Pero no me regañes si me retraso un poco

ES QUE ME DETUVIERON...."

Todoss con Palestina libre y soberana...