jueves, 30 de noviembre de 2017

ABIGAIL TOMEY Y BUERO VALLEJO

  Abigail Tomey, creación y organización.
  Traigo a este serie de Retratos al pastel o a punta seca, a esta estupenda actriz, un poco a destiempo, porque es actriz  de noviembre a la que  recuerdo, en el Español,  como una de las mejores doña Inés que he visto en mi larga y heterodoxa afición al Tenorio de Zorrilla. Me parece recordar que la dirigía en el Español, Gustavo Pérez Puig.  Otra buena doña Inés fue la de Lola Manzano, actriz a la italiana y formada en Italia, además de en La Abadía, pese a que un director moderno de cuyo nombre no quiero acordarme le obligaba a una felación horripilante.  La traigo a esta serie de Retratos a Punta Seca por su vida de teatro y porque no hace mucho tuve oportunidad de verla en la gestión organizativa de los premios Buero Vallejo en la dirección de una de las Galas en los Teatros del Canal. Y era la actriz la que cargaba de sentido todos los movimientos escénicos y entre cajas.  

Cuando dejó el Español,  Abigail se retiró a Guadalajara a hacer  política municipal, pero no se ha desligado del teatro; teatro de calle, dirección de un Tenorio popular y otros eventos. Muy desconfiada debía estar del mundo de la farándula para marcharse a Guadalajara, aunque sea su patria y la patria de su admirado don Antonio Buero Vallejo, a cuyo recuerdo y exaltación dedica buena parte de su actividad: los Premios Buero que patrocina la Fundación Coca Cola, igual que el Valle Inclán,  de momento. Por su diplomacia  a la hora de afrontar situaciones tensas podría titular este artículo Retrato al pastel, pero dejémoslo así. Retrato a punta seca de Abigail Tomey.

martes, 28 de noviembre de 2017

MARIA PASTOR Y LA NUEVA GUINDALERA


 Maria Pastor entra en esta serie de Retratos a Punta Seca por la que ya han desfilado  entre otros, Casablanc, Irene Escolar, Luis Bermejo, Beatriz Argüello, Marta Poveda, Javier Gutiérrez, Sara Moraleda …  Hubo un tiempo en que algunos periodistas inflamados de fervor lírico y patriótico agotaban los adjetivos para referirse a Maria Pastor; la Pastor era patrimono nacional. Yo nunca me he fijado en sus ojos, porque me parece que María Pastor tiene la mirada más bella que sus ojos.   

Harta quizá de consideraciones frívolas como éstas,  y de las peripecias de la profesión cómica, María Pastor ha dejado su talento en libertad. María es una flor de la Guindalera y soporta mal otros climas. Y en la Guindalera ha diseñado un proyecto creador que ya ha puesto en marcha. Compañías residentes con total libertad de creación y de exhibición y de manutención. La inauguración del nuevo centro ha sido una revelación, la llamada fascinante que una artista sigue sin titubeos ni rechazos. En este caso, María Pastor es la seguidora de la llamada y, a la vez, la artífice de la misma: el  teatro como supremo dios del universo. Algo se pierde sin duda en el camino, acaso la inocencia. Pero la inocencia se recupera. La inocencia es la virginidad del alma. Y el talento nada ni nadie es capaz de anularlo porque el talento es audacia, claridad mental y horizontes amplios. Extraña armonía esta antología de doce representaciones, engarzadas por la dramaturgia de Juan Pastor, que es  una antología de sí misma.

lunes, 27 de noviembre de 2017

RÍGOLA Y SUS PRODIGIOS.

Alex Rigola es un director de teatro que trata de destruir el  teatro. Como Lorca en el Público, por ejemplo. Pero la destrucción del teatro es imposible, pura retórica teatral; Rigola hace teatro sobre lo que considera los escombros del teatro. Quizá por eso recurre a la identidad indisoluble de personaje y actriz/actor. Esta identidad, podía ser  el objetivo de Vania, pero lo que de verdad es el objetivo de Rigola creo yo  es la demolición del personaje despojándole de su autonomía, una admirable   labor de síntesis refinada y transparente. El personaje no existe, existe la actriz, existe el actor con su propio nombre e identidad.
  A Ariadna Gil nunca la había visto en teatro.  Está lejos de esa Andreievna sofisticada y moscovita de Chejov. Rigola es fiel a Chejov, pero es más fiel a los actores.  Ariadna aquí es Ari, problema resuelto. Valorar la interpretación depende de la opinión   que cada uno tenga de estos actores, aunque parece evidente una mano rectora. O sea, teatro. La opinión que yo tengo de Cunill, Irene y Bermejo, Ariadna ya está citada,  es inmejorable. A Irene  Escolar la he seguido desde aquella Meche enigmática de   La Chunga. Camaleónica. Para una visión completa de Escolar remito al Retrato a Punta Seca que le hice en este blog hace unos días.
El mejor Rígola  durante mucho tiempo, para mí estaba en  2666, de Bolaño.  Rigola dibujó escenas para una “antología” universal del teatro”. Y para la historia universal de la infamia. Las mujeres de Chiapas enterradas en el desierto, su descubrimiento y exhumación. Inmortal Rígola y sobre todo  inmortal Bolaños. Radicalmente antribrecht no es posible ver los espectáculos  de Rígola con la frialdad de la inteligencia y la reflexión.
El nuevo centro Guindalera.
La mano mágica de Juan Pastor, afilado como su pensamiento.  La mano de hierro y los ojos vivaces de Teresa Valentín, los padres de esa criatura  que se llama María Pastor. Y la magia de María Pastor, un hada que desface maleficios y conjuros, dijo sentid mi llamada, seguidme y todos dócilmente la seguimos hacia un camino de estrellas que se vislumbraba tras un cortina. Teresa Valentin parecía decir este es mi reino.   Me encontré con Chusa Barbero, la insuperable y, con frecuencia, irritante madre en Bergman; Borja Ortiz de Gondra, a vueltas  con Los otros Gondra, sigue intrigado por desvelar la identidad de la Alfarera Prodigiosa, que dio luminosa oscuridad a este blog.  La sonrisa de  Pepa Pedroche  me recordó los horrores del mes de julio cuando yo trataba de perfilar una serie, sobre las zozobras del actor/iz un dia de estreno.  Es un actriz, en los clásicos, insuperable. A ella y a Marta Poveda las tuve cautivas; y a Luis Bermejo. Si entonces la Poveda y la Pepa no me mandaron a la mierda, no creo que nadie sea ya capaz de hacerlo. Ni siquiera una queridísima amiga que, cuando le enviaba  mi canción partisana Bella Ciao, creía que era una despedida y se entristecía.
Clea del Cuarteto de Alejandría decía que con las mujeres solo se puede hacer tres cosas: amarlas, sufrir por ellas o convertirlas en literatura. El hecho es que anteayer en este magno centro creador de la Guindalera, me encontré mujeres convertidas  en literatura. La propia Maria Pastor, a la que aún no le he dedicado uno de mis Retratos al pastel o a punta seca.  Y entre cómicos siempre la controversia.
Antagonismos críticos.

Preguntaba una cómica afamada cómo puede haber críticas tan dispares cuyos autores parecen haber visto dos obras distintas. Yo creo que efectivamente vemos  obras distintas. La del estreno o postestreno unos,  y la de 15 dias más tarde otros. En 15 dias cambian muchas cosas, hay otras referencias, un engranaje  más ajustado y ninguna función es igual a sí misma. Los críticos de teatro debieran hacer como los de toros; la misma hora y la misma corrida para todos, y aun así los juicios siempre serán distintos. No hay que ver nada raro en esa disparidad   que atañe  a la libertad de pensamiento y de expresión. Hay mujeres que son unas con un maquillaje y otras, con maquillaje distinto. Eres tú, le pregunté anteayer a una dilectísima amiga;  soy yo, la genuina. Y siguió disfrutando gozosamente de su camaleónico transformismo.