martes, 26 de junio de 2018

ANA MATO/VILLAN SONETOS.


De cómo la peste del Évola agravó la peste
Política de Ana Mato).
 Ministra en sanidad y en medicina
Ana se llama  y se apellida Mato
Y  es turbador   que en su maleta y hato
Guarde tanto rencor  y tanta inquina.
Rumiando su venganza peregrina.
La peste le alcanzó de ébola ingrato.
Siempre en la duda de si curo o mato,
Y siendo humana se creyó divina.

No hubo cónyuge fiel  más maltratada. 
Y de las fechorías del marido
Sepúlveda,  pagó perjurio y pato,
Jurándose inocente y calumniada
Nunca dio por injusto o por perdido
el Jaguar y el lujoso economato.

XLVIII.
(De cómo Ana Mato perdió poder e impunidad).
Del ébola Ana Mato no es culpable
Pero es peste y es plaga la Ana Mato.
Siendo necesidad  salió barato
Su cese celebrado  y encomiable.
Su conducta no  fue disimulable
Por arte de Rajoy y su  mandato,
 Que le llenó de afectos el maltrato
Público, justiciero e implacable.

No  es equivocación, que es gatuperio
Tanta  mentira y tanto desacato,
Tan grande impunidad y destemplanza.
Razonado y veraz el vituperio
 De la gente, ante tal gasto y boato
Y perdió impunidad y gobernanza.


sábado, 23 de junio de 2018

ELOY ARENAS, LA INTELIGENCIA DEL HUMOR


Retrato y Entiendeme tu a mí
Recobro la sección Retrato a punta de seca de los mejores cómicos, (cómicos y comicantas) en sentido genérico. Unos me salieron al pastel. Sólo a mí mismo me dediqué Retrato al vitriolo.  Eloy Arenas podría entrar y entra también como humorista, cómico en sentido estricto. Pero viene como intelectual de la comicidad, algo raro, que suscita tanto la sonrisa como la carcajada. Es un gran actor y probablemente como tal,   la gente lo identifica más  con Burundanga, de Jordi Galcerán, que anticipó y profetizó el “final de una banda”, como así ha sido, Eta: aunque las víctimas de sus pistolas no dan, como es su derecho, las cuentas por saldadas. Las víctimas no  admiten la impunidad. Queda mucha tela por cortar.
 Dias antes de su muerte había jugado en Madrid una partida de mus de compañero con el diputado Gregorio Ordóñez del PP, aunque ideológicamente me encuentre en las antípodas de dicha formación. Ordóñez se reveló como un musolari de primera y como un conversador y analista político de ideas claras aunque algunas pudieran ser discutibles. Paco Apaolaza, escritor, comentarista taurino de la cadena del Ya o algo así, no sabía jugar al mus a pesar de ser de Donosti y se dedicó a servir las copas.
 La muerte de Yoyes, también conmovió a muchos, por lo que entraña de traición y fanatismo y deslealtad de su  pareja sentimental, el siniestro Pakito que la “ejecuto” en plena calle. La  mítica Yoyes había decidido  abandonar la organización. Esa fue la verdadera traición, la del crimen de Pakito. Pero vayamos a los motivos estrictos que explican la presencia de Eloy Arenas, padre de Eloy Azorín al que cito, por excelente actor, y   porque  Arenas no me perdonaría que no lo hiciese.
Tengo a Eloy Aenas  por muy buen actor. Ha  recuperado en el Lara una obra de hace muchos años que se titula Entiéndeme tú a mí. Para romperse risa. Confío en él. Se parece a Trotsky y en  mi  próxima obra, dirección y escenografía David de Loayza, si logro terminarla, Dialogo entre Frida Khalo y León Trotsky, le he ofrecido el papel del revolucionario. Germán Torres “mi”  reciente Camus con Sabela Hermida de María Casares, puede hacer un doblete siniestro, las sombras maléficas de Stalin y Ramón Mercader y su piolet. Frida Khalo la hará,  si está disponible, Sara Moraleda que cuando va a México me manda fotos ante la casa de Frida, caracterizada de la gran poeta, pintora, revolucionaria y folladora. Así combatía Khalo su eterno dolor físico. Y el dolor del alma por las traiciones de su hermana y Diego Rivera. Hay más cosas de Eloy Arenas, pero mientras tanto vayan a ver Entiéndeme tú a mí, si aún están a tiempo.
Arenas, está convencido de que la terapia contra el dolor es el humor. Aunque nació en un pueblo que se llama Dolores o precisamente por eso. El humor y el amor. Moraleda (primera candidata a Fridha) también. Hará Frida si llegamos  a escribirlo.   De ahí que si ella no puede me sugiera actrices que pudieran interpretar a  Frida. A mí también se me ocurren tres, por lo menos, que no se sentirían plato de segunda mano, sobre todo si retoco el guión.  No se parecen a Frida Khalo, pero tienen mucho talento de actrices.
Con Eloy Arenas tengo muchas cosas en común. Nuestras madres, por ejemplo. La suya dirigía comedias y la mía, la señá Rosario, también Mi madre me daba los mejores papeles, San Tarsicio por ejemplo, y hospedaba en nuestra taberna a los cómicos de la legua de los que aprendíamos todos. Por eso una actriz que admiro mucho, hoy en la cumbre, me dice de vez en cuando: “tu estética no es de barrio,como la mia, es de pueblo”.

sábado, 16 de junio de 2018

PEDRO SANCHEZ y MAXIM HUERTAS, EL EFIMERO


La desdichada aventura de Maxim Huertas.
La impostura  y la zafiedad del más efimero Ministro de Cultura  de todos los tiempos, Maxim Huertas condicionan hoy este blog. Otra vez la  política me aleja de  La alfarera prodigiosa cuyo retorno me pide insistentemente  María Diaz y también Borja Ortiz de Gondra, candidato a los inminente Premios Max, por una de las obras cumbres de la temporada, Los Gondra. Las últimas noticias que tuve de la alfarera, hace tiempo, eran puro sarcasmo: “estoy más en el aire que    Mariano Rajoy". Profecía cumplida.. Rajoy vuelve a registrador de la la propiedad y piensa que quizá no debiera haber salido de ahí.  Borja debe de andar enredado en una segunda parte de la historia vasca de su familia. La necesidad de una continuación era obvia y Borja que, además de autor, se reveló como un excelente actor no creo que deje pasar esta oportunidad. Una candidatura sólida a los Max,, aunque en este país nunca se sabe.  Uno de los momentos que considero para una antología del teatro es el poema, el recuerdo de Garbiñe (María Hervás), monólogo de amor para  su marido asesinado. La Hervás continúa parapetada en el baluarte inexpugnable de su Ifhigenia en Vallecas y en  Las crónicas de Peter Sanchidrian (José Padilla)  en el Ambigú del Pavón.   De cualquier forma, se acabó la historia de alguien que Borja,, próximo Max seguramente el dia 18, consideró equivocadamente un ser real y no un producto de mi fantasía.  
El tema, pues, obligado de esta entrega  ha de ser necesariamente Pedro  Sánchez y su protegido Maxim Huerta al que el otro dia en el María Guerrero lo tuve sentado detrás de mí. Yo notaba extrañas vibraciones, pero juro que no lo gafé ni ejercí sobre él ningún conjuro maléfico. Esos los guardo para el incompetente Albert Rivera y para la atribulada Inés Arrimadas que no levantan cabeza.   Pedro Sánchez no es obviamente Javier Solana y se está revelando con el holograma bipolar que algunos sospechábamos. Acabar con Rajoy ha sido algo sustancialmente positivo. Pero no todos los males de España se esencializan en Rajoy. Si así fuera, la gobernanza de este país llamado España sería coser y cantar. Su nivel intelectual y político queda en entredicho tras el asunto Maxim Huertas, que no es solamente un asunto escatológico con derivaciones políticas, sino una cuestión de estética.
 He aquí una antigua perla literaria del hoy amortajado políticamente, Huertas: “las mujeres, con el agua de lavarse el potorro deben fregar el suelo. Hacerlo al revés podría ser perjudicial”.  Y esas indelicadezas  en un Ministerio de Cultura del que ha disfrutado entre insultos y descalificaciones durante una semana Huertas el Breve,  no quedan bien. Aparte de otros desajustes  fiscales que también emborronan su currículo. De acuerdo que no todos ministros de Cultura han de ser como Jorge Semprún brillantísimo escritor y huésped de campos de concentración, que Javier Solana se trajo de Francia para enderezar el rumbo de la Cultura española.
 Ahí termina la cuestión de la jauría contra él, que el efímero Maxim ha tratado de escenificar soezmente. Sánchez ha rectificado concluyendo por donde debía haber empezado: poniendo en el Ministerio a José Guirao.  La bipolaridad de Sánchez se manifiesta fundamentalmente en  que ha pasado del eslabón perdido que representaba Maxim Huerta, a la esencial modernidad clásica de José Guirao, algo más que un simple gestor cultural como se le ha presentado. 
No le gustan los toros, pero le supongo  capaz de diferenciar entre los gustos personales y la realidad social que termina por imponerse. La bipolaridad de Sánchez; o la hora tonta que dicen los gitanos que tenemos todos. Sánchez, un ser dominado por una extraña esquizofrenia política,  que no le invalida para dirigir el Partido Socialista, pero  pone en  cuestión su capacidad para dirigir un país caníbal, un país por el que  aún vaga errante la sombra de Caín. De momento ha puesto distancias acaso insalvables con Podemos que le ayudó en la cuestión de la moción de censura. Se ha recluido en la Moncloa como si esta fuese el jardín de Melibea y parece ser que aún no ha pisado el Congreso…No sé, no sé…Mis noticias son de radio Macuto, que no siempre considero  fiables.